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El día a día de la Ciencia


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La bioeconomía, un proyecto para el desarrollo nacional

Con alrededor de 900 asistentes entre las dos jornadas, concluyó el Simposio Bioeconomía Argentina 2013, en donde destacados especialistas internacionales disertaron sobre las oportunidades que presenta el tema para nuestro país y el mundo.

El Simposio Bioeconomía Argentina 2013 reunió entre el 21 y el 22 de marzo a un número récord de participantes interesados en el desarrollo de esta disciplina. Organizado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, el evento contó con expositores internacionales de alto nivel, que pusieron de relieve la importancia de la bioeconomía en la producción de biocombustibles, su utilidad para cultivos y pasturas y las políticas que se están aplicando en Argentina y el mundo para lograr una producción sustentable e inclusiva.

La segunda jornada tuvo como oradora destacada a la secretaria de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la cartera de Ciencia, Dra. Ruth Ladenheim; quien enmarcó acciones en bioeconomía dentro del Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, Argentina Innovadora 2020. La funcionaria destacó que el Plan tiene como objetivo “contribuir fuertemente al desarrollo científico y social” y que “somos un país muy rico en biomasa, por eso consideramos que la bioeconomía es, en sí, un proyecto de desarrollo”. En cuanto a las biorrefinerías, Ladenheim afirmó: “Tenemos la intención de producir cuatro biorrefinerías a escala piloto en zonas en donde la producción de biomasa es importante”, y remarcó la necesidad de la formación en recursos humanos.

Más tarde se realizó una mesa redonda sobre políticas sectoriales que estuvo coordinada por el Subsecretario de Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lic. Fernando Peirano. Allí, el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Lorenzo Basso, dio a conocer los alcances del plan estratégico del área. También expuso el presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Dr. Roberto Salvarezza, quien brindó un panorama sobre la investigación tecnológica que se fomenta desde la institución. El funcionario afirmó: “La bioeconomía basada en el conocimiento conduce a un aumento de la competitividad en los sectores tradicionales y emergentes. En un eje transversal, se ofrece una oportunidad única para enfrentar los complejos e interconectados desafíos que lleva el crecimiento económico. Todos estos avances requieren una investigación multidisciplinar orientada y con recursos humanos calificados”.

Por la mañana tuvo lugar la conferencia del especialista en Biología Molecular de la Universidad de Amsterdam, Dr. Johan Sanders, quien explicó el concepto de biorrefinería como pilar fundamental para la transformación de la biomasa. Además se realizó una mesa redonda de la que participó el director de la Sociedad de Microbiología y Biotecnología Industrial, Jonathan Mielenz, quien dio las claves sobre la obtención de biocombustibles de segunda generación a partir de nuevas materias primas.

Por su parte, el sector empresario estuvo reunido en la mesa redonda sobre bioeconomía en la Argentina, que fue coordinada por el Dr. Eduardo Trigo y de la que participaron representantes de las empresas Bioceres; Rizobacter; Vicentín; Bio4; y Aceitera General Deheza, entre otras.

También disertaron el experto en biotecnología industrial de la Wageningen University de Holanda, Dr. Ruud Weusthuis y la investigadora superior del CONICET, especialista en Bioquímica y Control de Alimentos, Cristina Añón. El primero se refirió a los usos de la fermentación en la producción masiva de compuestos químicos a partir de la biomasa, mientras que Añón puso el foco en el procesamiento de productos para la industria alimentaria. Por último, el Dr. Mariano Martín, de la Universidad de Salamanca, España, explicó las principales técnicas de procesamiento de la biomasa por vía termoquímica y sus principales aplicaciones en la industria.

Finalmente, en el cierre del simposio participaron el embajador argentino en Francia, Aldo Ferrer, que expuso su mirada sobre el sector agroindustrial argentino; y el coordinador ejecutivo del Gabinete Científico Tecnológico (GACTEC), Dr. Alejandro Mentaberry.

Fuente: Mincyt / Viernes 22 de Marzo de 2013


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Logran detener el crecimiento de la bacteria de la tuberculosis

Un investigador del CONICET y su equipo desarrollaron un compuesto que la ‘engaña’ para entrar en su organismo e inhibir su desarrollo.

Por Mercedes Benialgo / CCT La Plata

La meta era comprobar una hipótesis postulada hace cinco años: si existiera un compuesto químico que impidiera la acción de una determinada enzima, la bacteria causante de la tuberculosis (TB) frenaría su crecimiento. Grupos de investigación de todo el mundo se concentraron en esta intrincada búsqueda, y el primer resultado favorable apareció de la mano de científicos de nuestra ciudad.

Pedro Colinas, investigador del CONICET en el Laboratorio de Estudios de Compuestos Orgánicos (LADECOR) de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, es el líder del grupo responsable del hallazgo. Tras dos años de trabajo, desarrollaron un compuesto que ‘engaña’ con su apariencia a Mycobacterium tuberculosis (MTB) para entrar en su interior y atacar su desarrollo. Las conclusiones fueron publicadas en febrero pasado en la revista Bioorganic & Medicine Chemistry Letters.

El disparador de esta línea de investigación responde a la necesidad mundial de frenar la resistencia a los medicamentos que manifiesta esta bacteria culpable de una enfermedad pulmonar que en 2011 afectó a 8,7 millones de personas según la OMS. Desdela Universidad de Florencia, Italia, el investigador Claudiu Supuran postuló en 2008 que la clave para atacarla podría ser inhibir la acción de una enzima llamada anhidrasa carbónica (AC), encargada de acelerar la hidratación reversible del dióxido de carbono, un proceso vital relacionado con la respiración por el cual los organismos obtienen sustancias indispensables para su crecimiento.

Se sabe que MTB contiene tres variedades de AC, y en los últimos años se descubrieron muchas sustancias que actúan contra ellas”, relata Colinas. Es el caso de científicos australianos que obtuvieron buenos resultados con unos compuestos naturales denominados fenoles, presentes en algunas plantas. “El problema es que sólo lograron un efecto inhibitorio al experimentar con la enzima en el tubo de ensayo, pero fracasaron en las pruebas con la bacteria”, detalla.

De acuerdo a Colinas, esto puede deberse a que MTB no reconoce a los fenoles y entonces no los deja entrar. “La bacteria es un organismo vivo y cerrado, como los seres humanos, y por lo tanto no puede ingresar cualquier sustancia”, explica el experto. Y fue en este punto que él y su equipo pensaron en los hidratos de carbono –su objeto de estudio– para combinarlos y generar así un compuesto activo al que llamaron C-glucósido derivado del fenol.

Concretamente, utilizaron a los carbohidratos como una máscara –teniendo en cuenta que los necesita para formar su pared celular–, para que la bacteria asimile a los fenoles ‘disfrazados’. “Con distintas combinaciones, desarrollamos siete compuestos y tuvimos tres resultados favorables”, describe Colinas, y subraya: “Es la primera vez que un mismo compuesto inhibe a una enzima aislada y también actúa dentro del microorganismo”.

El proceso se concretó en más de un sitio: mientras que en el LADECOR se desarrolló el compuesto, las pruebas en la enzima fueron realizados por Supuran, en Italia, y los efectos sobre la bacteria se ensayaron en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario. Ahora, la investigación apunta a encontrar compuestos aún más activos a partir de modificaciones químicas que se hacen a la sustancia ya desarrollada.

El paso final

El investigador de la UNR Héctor Morbidoni estuvo a cargo de las pruebas más definitivas de este trabajo: aquellas que involucraron a la bacteria. En su laboratorio se estudian los mecanismos de acción y de resistencia de distintas drogas antituberculosas, y por esto resultaron ‘socios convenientes’ de Colinas y equipo, según relata. Sus investigaciones no sólo involucran la acción de compuestos contra MTB, sino también cómo ésta se defiende a través de mutaciones que vuelven inactivo al compuesto.

“La enzima AC, que está lo más tranquila dentro de la bacteria, es inactivada por el compuesto, lo cual demuestra que entra al bacilo de la tuberculosis. Después, lo que sigue es probar su efecto en una célula infectada”, describe Morbidoni y se entusiasma: “De ese modo quedaría demostrado que la droga tiene acción sobre el sistema biológico completo“.

Incidencia media

Como Jefe de la División Neumotisiología del Hospital Muñiz de Buenos Aires y docente universitario, Domingo Palmero explica que la Argentina es un país de incidencia media de TB, con 10.618 casos según cifras de 2011, y unos 200 nuevos cada año. “Aproximadamente la mitad de los enfermos están en CABA y conurbano bonaerense, mientras que un 30% corresponde a las provincias del norte. El impacto de las migraciones es fuerte”, apunta el especialista, médico consultor OPS-OMS.

Respecto del tratamiento médico, explica que tiene una duración mínima de seis meses, y asegura que “su éxito se ve amenazado por el fenómeno de la resistencia bacteriana. Una estrategia para minimizarla es la administración de medicación al paciente en un centro de salud o en su domicilio”. De acuerdo a su explicación, las formas de TB más peligrosas son la TB multirresistente y la extensamente resistente, resultado de errores atribuibles al sistema de salud o al paciente en la prescripción y toma de las drogas. El 5% de los casos en todo el mundo corresponde a estas formas y requiere un tratamiento de unos dos años.

Fuente: Conicet / Viernes 22 de Marzo de 2013


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En la FAUBA trabajan para encontrar una posible solución a los derrames de petróleo

En la Facultad de Agronomía se seleccionó una bacteria no patógena que produce biosurfactantes, moléculas utilizadas en la biorremediación por derrames de petróleo. La bacteria es capaz de biotransformar glicerol en surfactina, un producto inocuo, económico y compatible con el ambiente.

por Lic. Agustina Cavalanti

Una de las problemáticas ecológicas y sociales mundiales más impactantes, por sus fuertes consecuencias en la salud y el ambiente, es la de los derrames de petróleo y sus derivados hacia el sistema acuífero, suelos y sedimentos. En la Facultad de Agronomía de la UBA trabajan, hace más de tres años, en la selección de una bacteria no patógena que, alimentada con un sustrato económico como es el glicerol, produce surfactantes biodegradables y altamente compatibles con el ambiente, que actúan en el proceso de biorremediación por derrames de petróleo.

Buscamos una fuente carbonada económica y trabajamos el residuo de un procesamiento industrial; lo biotransformamos en productos económicos de alto valor comercial”, expresó la doctora Silvia Miyazaki, quien conduce investigaciones en el laboratorio del Área de Agroalimentos de la FAUBA.

Actualmente, el interés por los biosurfactantes se incrementó por sus aplicaciones en la industria y el ambiente, principalmente en los sectores de la alimentación, cosmética, recuperación de crudo, remediación de sitios contaminados  y aplicaciones en la agricultura.

El equipo de especialistas de la doctora Miyazaki seleccionó una bacteria, perteneciente al género Bacillus que se encuentra en agua, aire y suelos, y no posee características patogénicas para humanos, animales o plantas. “Nuestro trabajo primordial fue la selección de bacterias no tóxicas, que no liberen sustancias patógenas pero que tengan la habilidad de producir moléculas de tipo noveles”, aseguró la doctora.

Así, esta bacteria produce, fundamentalmente, un biosurfactante muy poderoso llamado “surfactina” que actúa solubilizando hidrocarburos, como el petróleo, quedando disponibles para ser utilizados por los microorganismos como fuente de carbono y de esa manera comenzar su degradación.

Según los investigadores, para tener un proceso de producción económicamente competitivo se deben utilizar sustratos económicos o desechos de la agroindustria que disminuyan los costos de producción, y desarrollar procesos eficientes.

De este modo, el grupo de profesionales se ocupó de trabajar con sustratos económicos que disminuyan los costos de producción de moléculas activas de alta actividad. “Trabajamos con diferentes fuentes de carbono y una de ellas fue el glicerol”, contó Miyazaki. En la producción de biodiesel, el glicerol es obtenido como un subproducto sin valor comercial, que se acumula sin tener una disposición final.

Por otro lado, desde el laboratorio estudian la optimización de las condiciones de cultivo para la producción de estos metabolitos: “Modificamos ciertas variables como el pH, la temperatura, aireación e inducimos a que la bacteria libere más o menos sustancia. Buscamos mejorar todas las condiciones para producir la liberación de todas estas biomoléculas en mayor cantidad”, aseguró la Farm. Bioq. Gabriela Sarti, integrante del equipo de profesionales que llevan a cabo esta investigación.

Los biosurfactantes tienen un amplio campo de acción y actúan también en suelos y sedimentos. Otra aplicación potencial dentro de la industria petrolera, está relacionada con la recuperación del petróleo (siglas en ingles MEOR Microbial Enhanced Oil Recovery). Este proceso utiliza microorganismos productores de biosurfactantes, con el objetivo de reducir las tensiones de la interfase entre el petróleo, el material rocoso y la fase acuosa en el interior de los poros de esa matriz. “Al disminuir esas fuerzas, se mejora la fluidez de los hidrocarburos, promoviendo la recuperación del crudo residual”, dijo Sarti.

Además, a nivel biológico los biosurfactantes pueden actuar como antibacterianos, antifúngicos, antimicoplasmas y antivirales, a través de mecanismos que involucran la desestabilización de membranas biológicas, observadas por los especialistas en ensayos realizados en el laboratorio del Área de Agroalimentos de la Facultad de Agronomía UBA.

Estamos formando recursos humanos que aprendan a utilizar residuos del agro para obtener productos útiles y de alto impacto. El proceso de la surfactina sobre el petróleo es conocido, pero el proceso de la elaboración de la surfactina desde esta bacteria y con este sustrato específico, es original”, concluyó la Dra. Silvia Miyazaki.

Fuente: Agroinfo / Facultad de Agronomía de la UBA / Jueves 14 de Marzo de 2013


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Aguas Argentinas / Día Mundial del Agua

La ONU proclamó el 2013 como el Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua. Actualmente, unos 783 millones de personas no tienen acceso al agua potable y, cada año, fallecen por esa causa alrededor de un millón y medio de niños. En este marco, Carolina Vera, profesora de Exactas-UBA e investigadora del CONICET señala los principales problemas relacionados con el agua en la Argentina.

por Gabriel Stekolschik

Se estima que el 71% de nuestro planeta está cubierto por agua. Sin embargo, según el Informe de 2012 sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU, unos 783 millones de personas (11% de la población mundial) no tienen acceso a una fuente de agua potable y, según el mismo organismo internacional, cada año fallecen por esa causa aproximadamente un millón y medio de niños menores de 5 años.

Es que, aunque podría decirse que “vivimos rodeados de agua”, solo el 3% del total es agua dulce. A su vez, el 2,997 % es de muy difícil acceso, ya que es subterránea o se encuentra en los casquetes polares y en los glaciares, lo que no facilita su utilización. Es decir que sólo el 0,003 % del volumen total de agua del planeta es accesible para el consumo de los seres humanos.

La Tierra no gana ni pierde agua, sino que alberga la misma cantidad del líquido elemento desde que éste se formó y llenó los océanos, hace miles de millones de años. No obstante, el incremento incesante de la población y, en consecuencia, el aumento creciente del consumo de agua –no solo para sostener la vida humana sino también para uso agropecuario e industrial– la han transformado en un bien escaso.

En este contexto, el 22 de marzo se conmemora por vigésima vez el Día Mundial del Agua, orientado a crear conciencia sobre este problema. Asimismo, como el agua es un recurso que no reconoce fronteras (al menos 148 países comparten cuencas transfronterizas), la ONU proclamó al 2013 como el Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua, argumentando que la cooperación en la gestión de ese recurso “crea beneficios económicos, es fundamental para la preservación de los recursos hídricos, protege el medio ambiente y construye la paz”, y además “es crucial para la seguridad, la lucha contra la pobreza, la justicia social y la igualdad de género”.

Y por casa…

En 2010, la ONU declaró el acceso al agua potable como un Derecho Universal, otorgándole el mismo valor que el derecho a la vida o a la libertad de expresión. Ese mismo año, el censo nacional efectuado en nuestro país reveló que el 17% de los hogares argentinos no accede a una red pública de agua potable.

Intentando brindar una mirada más amplia e integradora de la cuestión del agua en la Argentina, la doctora Carolina Vera, profesora de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e investigadora del CONICET en el Centro de Investigaciones del Mar y de la Atmósfera (CIMA), señala lo que ella considera que son “los tres grandes problemas” relacionados con el agua en nuestro país. “Por un lado, las limitaciones en la disponibilidad de agua en las zonas áridas del país”, consigna. “Ello requiere de estrategias de disponibilización y preservación del recurso, lo cual implica, por ejemplo, la protección de glaciares y reservorios de agua subterránea o actividades para reducir el consumo excesivo o derroche del agua”, añade. “Por otro lado, los problemas con la calidad del agua en muchas regiones de nuestro país, ya sea por problemas naturales, como el caso del arsénico, o por impacto de las actividades humanas en la contaminación del recurso”.

Finalmente, para Vera, “el tercer problema es el exceso de agua que pueden experimentar algunas regiones del país por el impacto de las tormentas, que en algunos casos pueden ser severas, que a su vez pueden dar lugar a inundaciones en el este de nuestro país”, indica. “Ello requiere de la implementación de estrategias de manejo de desastres para prevenir y mitigar estos impactos”, completa.

FuenteNoticias Exactas de la UBA / Viernes 22 de Marzo de 2013


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Generarán energía eólica para abastecer a una localidad aislada en San Carlos, provincia de Mendoza

Se firmó un convenio entre distintas instituciones y el gobierno para darle una solución energética a una escuela albergue y a los puesteros de la localidad de La Jaula.

Proyecto piloto

Tener acceso permanente a la energía es algo a lo que estamos acostumbrados en la ciudad y que valoramos sólo en los momentos en que se corta la luz. Para muchos encender la luz o enchufar un electrodoméstico es algo cotidiano pero para otros es un verdadero lujo. El acceso a la electricidad no es un servicio generalizado y aquellas zonas a las que el tendido eléctrico no llega tienen verdaderos problemas para organizar sus vidas.

Éste es el caso de la escuela albergue Yapeyú, una de las más alejadas de un centro urbano, y la de los puesteros que viven en los alrededores. Es por esto que, a partir de abril, comenzarán las obras para colocar cuatro aerogeneradores que abastecerán la zona de energía eólica. La iniciativa es la primera de estas características en la provincia y buscan a través de esta prueba piloto investigar y extender este tipo de energía a otros lugares. El proyecto está en marcha y ya se firmó el contrato de trabajo que articulará a la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), el Ministerio de Infraestructura y Energía, el consulado de Alemania, el municipio de San Carlos y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

Todas estas instituciones aportarán fondos y recursos humanos para el proyecto que será pionero en su composición. “El tema de la articulación entre tantos organismos es algo raro de ver pero, en la realidad, es muy bueno, ya que permitirá que de esto se desprendan otras cosas para trabajar a posteriori“, calificó Alejandro Burlot, director de Energía de la Provincia.

Con viento a favor

La escuela Yapeyú alberga a casi 30 chicos y se encuentra en la localidad de La Jaula, en San Carlos, junto al río Diamante. Esta zona está a unos 100 kilómetros de Pareditas (el centro poblado más próximo) y a 120 kilómetros del departamento de San Rafael. La institución escolar, además, funciona como un centro neurálgico para las actividades de los puesteros que viven en la zona.

Actualmente, la forma en que obtienen energía es a través de paneles solares y de generadores alimentados por motores diesel. Leonardo Martínez, de Defensa Civil, explicó la situación: “Adentro de la escuela tienen todas las comodidades pero el problema es que los paneles son muy viejos y no cargan lo suficiente. Este tipo de energía es muy básica y la usan para prender los focos, pero no pueden enchufar ningún electrodoméstico. Por eso dependen de un motor diesel para la noche o alguna actividad especial“.

La idea, según reseñó Burlot, comenzó con un pedido de ayuda por parte del municipio de San Carlos que manifestó las dificultades energéticas de la zona. “Cuando comienzan los fríos ya no pueden subir los camiones con combustibles y eso hace que el equipo no esté encendido las suficientes horas. Por esto, en ocasiones tienen que desalbergar a los chicos. Pensamos en hacer un ensayo en materia eólica como una alternativa que mejor se adapta para la generación aislada, y no depender del sistema fotovoltaico“, explicó el funcionario.

Desarrollar este tipo de energía permitirá también desarrollar la agricultura en el lugar, ya que los puesteros viven solamente de la cría de chivos. Por otro lado, esta gente tiene todo tipo problemas relacionados con el clima y sin una energía consistente se complica hasta la misma la conservación de los alimentos. Solucionar el acceso de energía permite mejorar su condición de vida“, valoró el ingeniero Daniel Pizzi, quien preside la Secretaría de Desarrollo Institucional UNCuyo (SDI).

Prueba piloto

El proyecto comenzará a tomar forma a partir de abril y la idea es que esté funcionando en el mismo mes del año que viene. “La firma del acuerdo entre las distintas instituciones está lista y los fondos ya están afectados. A partir de esto comenzamos en las primeras semanas del mes que viene con los equipos de mediciones y vamos a dejar lo más avanzado posible el trabajo ya que se viene el invierno y las nevadas hacen imposible el trabajo. Una vez que vuelva el calor, terminaremos la obra“, detalló el director de Energía.

El proyecto consistirá en la colocación de 4 torres de aerogeneradores (molinos). “Lo que queremos saber son los puntos exactos dónde se van a colocar y evaluar la potencialidad del sector para instalar más cantidad y seguir extendiendo este tipo de energías alternativas“, consideró Burlot.

Y destacó: “Lo interesante de esto es que en lugar de pensar en mega inversiones para llevar un tendido eléctrico a estos lugares, estamos generando un tipo de energía limpia que además nos permite comenzar a investigar en estas áreas“. También detalló que la obra costará 800 mil pesos y las inversiones son en conjunto con el instituto Wuppertal para el clima, medioambiente y energía de Alemania.

Además de los beneficios inmediatos que tendrá la obra, desde Infraestructura y la Universidad valoran lo que se desprenderá de este proyecto: “Lo importante es la replicabilidad que esto tendrá. Si todo funciona como lo calculamos, podemos ir aplicando la misma solución para la zona de montaña y zonas del sur provincial, que están totalmente aisladas, y avanzar con la industria de los aerogeneradores, que son de fabricación nacional“, señaló el funcionario provincial.

Tenemos muy poco desarrollo en aerogeneradores y poca información preliminar sobre el factor clave en todo esto: el viento. Sabemos poco en la provincia sobre sus frecuencias y velocidades, por lo que esta obra no sólo permitirá reemplazar una energía fósil por una limpia, sino que la prueba piloto nos permitirá investigar y pensar seriamente en desarrollar este tipo de energía en otros lugares“, resaltó Pizzi,y agregó: “Otro de los beneficios claves que se desprende de este proyecto piloto es la capacitación del recurso humano en esta materia“.

Fuente: Los Andes de Mendoza / Martes 19 de Marzo de 2013


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Científica argentina investigará fiebre hemorrágica becada por la UNESCO

Florencia Linero recibirá en la Universidad de La Sorbona, en París, la beca internacional “Lóreal-Unesco La mujer en la ciencia”, para desarrollar una novedosa tecnología médica con nano-anticuerpos, con el objetivo de mejorar la cura de la fiebre hemorrágica argentina (FHA).

Linero, investigadora postdoctoral en Virología y doctora en Bioquímica, recibirá el próximo 28 la beca en la Universidad de la Sorbona, y se instalará por un año en Bélgica para trabajar en el Departamento de Investigación de Medicina Molecular de la Universidad de Gante, institución patrocinadora del premio.

La investigación consiste en obtener y caracterizar estos nanobodies contra el ‘virus Junín’ y estudiar si reconocen al virus y lo neutralizan”, contó Linero a Télam, en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.

Luego del año en Bélgica, con la transferencia tecnológica a la Argentina, Linero volverá a Junín para “probar los modelos ‘in vivo’ –en ratones– y saber si funcionan”.

Fuente: El Argentino / Lunes 25 de Marzo de 2013


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Acuerdo público-privado para combatir las llamadas enfermedades olvidadas o desatendidas

Hoy el tema es la salud y un Convenio firmado para combatir las llamadas enfermedades olvidadas, las cuales no tienen impacto económico y, como tal, no son de interés de las empresas para desarrollar productos que las combatan.

El acuerdo lo firmó el CONICET con la Empresa de origen francés SANOFI, para brindar tratamiento adecuado al chagas, leishmaniasis, dengue, tuberculosis y fiebre hemorrágica, entre otras.

El Convenio público-privado fue elogiado por el ministro de ciencia argentino, Lino Barañao, quien se alegró porque la información conocida a raíz de investigaciones serias tendrá un correlato en fármacos para dar respuesta a dichas enfermedades, conocidas también como huérfanas o desatendidas.

Barañao confió que, al aporte del CONICET y de SANOFI, se agrega una suma del ministerio a través del Programa de Aportes No Reembolsables (ANR); y que si fuera necesario se incrementaría el monto.

Santiago Valle –por el Conicet– y Cristian Von Schulz-Hausman –por Sanofi–, dijeron estar seguros de que esto redundará en propuestas innovadoras con un correlato directo en avances tecnológicos en tratamientos, productos y diagnósticos. Es el compromiso adoptado por el sector científico y tecnológico argentino a favor de la transferencia del conocimiento, según lo relató con claridad el Dr. Roberto Salvarezza, presidente del CONICET.

Fuente: Programa 435 “Ciencia en la Argentina Vidriera” / Jueves 14 de Marzo de 2013