noticiastectv

El día a día de la Ciencia

Un misterio antártico estudiado por investigadores platenses

Deja un comentario

Intentan develar por qué decenas de focas cangrejeras mueren varadas lejos de su hábitat natural cerca de Marambio.

Cinco kilómetros al Oeste de la Base Marambio palpita un misterio que genera interrogantes en todos aquellos que la visitan: en la geografía hostil del Cabo Bodman se concentra más de un centenar de cadáveres momificados de focas cangrejeras en lugares insólitos, como la cima de un acantilado o la profundidad de los valles azotados por el viento helado. La magnitud del interrogante es todavía mayor para aquellos que conocen los hábitos de las focas cangrejeras, un mamífero muy común en la zona que suele vivir sobre los packs de hielo o en el mar y rara vez se aventura hacia la costa o por geografías como la del Cabo Bodman.

Encontrar una respuesta a este interrogante fue el objetivo que se propuso el paleontólogo platense Leopoldo Soibelzon, quien junto al veterinario Walter Acosta analizó los restos de los cadáveres momificados para alcanzar una respuesta. La hipótesis más firme que manejan hasta el momento es que en el Cabo Bodman las focas cangrejeras encuentran una suerte de “trampa natural”: “en ese sector hay una pendiente suave y es muy probable que los animales se confundan y queden atrapados mientras buscan un refugio”, explicó Soibelzon en diálogo con este diario.

El investigador platense hizo dos visitas a la Antártida en el marco de esta investigación, que cuenta con la colaboración del Instituto Antártico Argentino y la Dirección Nacional del Antártico. La segunda de estas visitas la hizo junto al veterinario Walter Acosta. Allí tomaron muestras de las momias, que más tarde analizaron en el Museo de La Plata.

Lo primero que notamos es que las muertes son sistemáticas y se produjeron a partir de reiterados varamientos. Había cadáveres de distintas épocas. Los más antiguos se remontan a 250 años atrás”, explicó el paleontólogo.

De la observación de los cuerpos, los científicos dedujeron que las dos causas de muerte más comunes de los ejemplares fueron el frío, el hambre y los traumatismos derivados de arrojarse desde el acantilado al valle tratando de alcanzar el mar.

La diferencia entre los que murieron de hambre y de frío se nota en la grasa que los recubre. Mientras en algunos cuerpos se advierte que consumieron la mayor parte de su energía antes de morir, otros conservan buena parte de esa grasa. Esos son los que murieron de frío en el marco de la clase de temporales que afectan a la zona, que son muy duros y durante los cuales la temperatura suele descender a los -40 grados, según se explicó.

En terreno inhóspito

Normalmente, frente a un temporal de estas características, la foca cangrejera busca refugio en el mar. En este caso, sospechamos que el sector de los varamientos actúa como trampa natural: cuando la focas tratan de alcanzar el mar a través de la pendiente quedan atrapadas en un territorio hostil”, dice Soibelzon.

El lugar donde se encuentran los varamientos investigados por los científicos platenses es considerado uno de los más inhóspitos del planeta. Allí se desatan tormentas caracterizadas por los intensos vientos durante las cuales las temperaturas pueden descender a los -40 grados centígrados. Así lo indicaron fuentes del Museo de La Plata, quienes destacaron que el verano austral es sinónimo de oportunidades de investigación en esos ambientes. En ese terreno se desarrolló la investigación sobre las focas cangrejeras, en el marco de dos campañas antárticas en las que los científicos del Museo hicieron observaciones de fauna y también extrajeron materiales de los varamientos para su estudio posterior.

Según destacó Leopoldo Soibelzon “este varamiento es muy conocido por la gente que está en Marambio y muchos se preguntan desde hace tiempo la razón por la que allí mueren tantas focas cangrejeras, cuando son animales que por lo general no se acercan a la costa“. Soibelzon es biólogo recibido en la Universidad Nacional de La Plata y se dedica a la Paleontología. Es también investigador adjunto del CONICET y docente de la Universidad. Walter Acosta es médico veterinario, también recibido en La Plata. El trabajo que hace con Soibelzon forma parte de su tesis doctoral que se centra en el estudio de las enfermedades a través de restos de animales.

Fuente: El Día / Sábado 02 de Marzo de 2013

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s