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El día a día de la Ciencia

Cada vez más médicos recomiendan tirar el cuerito

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Integrante de una camada de químicos y físicos argentinos que se han puesto la camiseta de la divulgación científica, Valeria Edelsztein se aventuró en el mundo de la medicina casera, donde ha encontrado en los “remedios naturales” tanto mitos como verdades de probada eficacia.

A mí, de chica, me tiraban el cuerito a lo loco. Y encontrarle una explicación científica es reconfortante“, afirma Valeria Edelsztein, autora de “Los remedios de la abuela, mitos y verdades de la medicina casera”.

El pasado 14 de este mes, a las 17.30, en el Salón de Conferencias de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Provincia-Sidetec (Las Piedras 881, San Miguel de Tucumán), la científica convenció al auditorio de que podemos meternos a la pileta después de haber mezclado vino con sandía. Que tirar el cuerito funciona… Y más mitos, y más verdades… Pero siempre, dice, teniendo en cuenta que la automedicación es el peor de los remedios. Eso, en el “Café científico” que organiza la Sidetec en homenaje al “Mes de la Mujer”.

–¿Son inocuos los remedios naturales?

–Hay un tema que para mí es fundamental. Primero, los remedios de la abuela no son recomendables, porque eso es automedicarse; y nunca es recomendable automedicarse. Segundo, no siempre son inocuos. Uno piensa que porque algo es natural no le va a hacer nada. El arsénico, la cicuta, son naturales, y me pueden hacer mal. Siempre hay que preguntarle al médico cómo conciliar un remedio natural con otro remedio. Se trata de evitar pasarla mal. El remedio natural a veces es un complemento, y otras veces no sirve para nada.

–¿Qué te impulsó a escribir “Los remedios…”?

–Me interesaba contar cómo llega un remedio de la naturaleza a la farmacia, cuánto se tarda en llegar desde la idea hasta la góndola de la farmacia; y qué le pasa a mi cuerpo. Para tener una mirada más informada cuando leo un prospecto. En el medio, empecé a husmear en la historia de los remedios; y se llega inevitablemente a los remedios de la abuela, porque es parte del folclore, de la tradición. Lo que yo hice fue recopilar estudios hechos en laboratorios de componentes en diferentes alimentos o sustancias que están relacionados con las prácticas de la abuela; y cuando uno va a buscar si hay una base científica, la mayoría la tiene. Y tiene sentido, porque hay una tradición oral y como tal, generalmente viene sostenida por la prueba y el error: yo pruebo, funciona. Lo sigo contando porque funciona; y así durante muchos años; y es lógico que se encuentre un fundamento científico para poder explicarlo.

–¿Por ejemplo?

–El clavo de olor para el dolor de muelas; las abuelas te dicen: hacete una infusión de clavo, o pone el clavito al lado del diente que te duele, y chupalo. No cura, pero funciona como paliativo. Cuando uno chupa el clavo de olor, extrae un aceite, el eugenol, que es un anestésico natural. Ahí tenemos una explicación científica.

–¿Y el jengibre, que se usa tanto en la medicina china?

–Los marineros chinos usaban el jengibre para no marearse en el mar. En un trabajo, a un grupo de personas le dieron jengibre para masticar o para tomar de una cocción de la raíz; a otro le dieron un placebo, y a otro, el remedio comercial que por lo general se usa para las náuseas. Los pusieron en una máquina que los hacía girar, y les medían los efectos. Y el jengibre funcionaba tanto o inclusive mejor que el remedio comercial. Es una buena alternativa. Ahí es cuando hay que ir al médico y consultarle.

–¿Es científico tirar el cuerito?

–Muchos clínicos lo recomiendan. Hay una especie de consenso entre los gastroenterólogos de que se estimula una formación nerviosa que ayuda a relajar el estómago y mejorar la digestión; y que la comida va a poder digerirse más rápido.

–¿Y la aspirina?

–Cada vez le encuentran más usos, se puede usar para que no se marchiten las flores; el principio activo, el ácido acetilsalicílico es de la familia de los salicilatos, hormonas que están en las plantas y que evitan lo que se llama senescencia; que es que se marchiten. Al poner la aspirina en el agua estamos estirando un poco más la vida de la flor.

–¿Qué otros hallazgos te han llamado la atención en los últimos tiempos?

–La remolacha para la presión. Hay estudios de que ayuda a mantener a raya la presión en la gente hipertensa. Probaron dos vasos de jugo de remolacha por día; la remolacha tiene una concentración alta de nitratos; cuando entran al cuerpo se convierten en un gas, que dilata los vasos sanguíneos. Es como tener una autopista muy congestionada y agregarle un carril; como que se descomprime. Al dilatar los vasos sanguíneos ayuda a bajar la presión; y eso sí es un buen complemento. Pero hay que hablarlo siempre con el médico, porque si estamos medicados puede hacernos bajar más la presión.

Perfil

Tiene 31 años. Es doctora en Química, docente del Departamento de Química Orgánica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, investigadora del Conicet y autora de los libros: “Los remedios de la abuela” y “Científicas”, ambos de la Colección “Ciencia que Ladra”.

Fuente: La Gaceta de Tucumán / Jueves 14 de Marzo de 2013

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