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El día a día de la Ciencia


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Una década de Incubacen: tiempo de cosecha

A 10 años de su creación, la incubadora de empresas de base tecnológica de Exactas es referencia para otras instituciones, generó un modelo de innovación propio, recibe proyectos cada vez más maduros y se estableció como marca de confianza para emprendedores e inversores. Desde 2003, generó 9 empresas y 50 puestos de trabajo. El balance de Laura Pregliasco y Ezequiel Litichever.

por Armando Doria

En 2008 el Consejo Directivo de la Facultad hervía con el debate sobre el convenio de transferencia tecnológica de un robot de manipulación de explosivos. La incubadora de empresas de base tecnológica de la Facultad, Incubacen, estaba en el ojo de la tormenta de una discusión que excedía por momentos al caso particular del Konabot (ese era el nombre del robot) y llegaba hasta la médula de la política de transferencia de la Facultad. La tormenta pasó y se llevó con ella la creación formal de una nueva empresa nacional basada en esta tecnología pero Incubacen perduró y, no solo eso, sino que mantuvo el rumbo hacia la consolidación. Hoy, a 10 años de su creación, es faro para otras instituciones, generó un modelo de innovación propio, recibe proyectos cada vez más maduros y se estableció como marca de confianza para emprendedores e inversores interesados en proyectos de alta intensidad tecnológica. Algunos indicadores son elocuentes. Desde 2003, generó 9 empresas y 50 puestos de trabajo.

Y hay más números destacables. “Si nuestra comunidad nos interpelara sobre cuál fue el destino de las investigaciones que se convirtieron en emprendimientos, tendríamos qué responder”, sostiene Laura Pregliasco, secretaria Adjunta de Investigación de la Facultad y directora de Incubacen. “Como ejemplo, hay 12 patentes que podemos decir que están siendo puestas en valor en empresas nacionales incubadas en Incubacen que están exportando conocimiento argentino a Estados Unidos, Brasil, Chile, Uruguay y México”.

La madurez de Incubacen se traduce, asimismo, en unas cuantas novedades. Este año tendrá lugar la inauguración de laboratorios destinados a proyectos incubados, en el subsuelo del Pabellón I. Tolket SRL ya está instalado en uno de ellos y pronto ocupará otro Biocódices, un proyecto que se está conformando como empresa. Además, en lo que va de 2013, Incubacen recibió 32 proyectos para la convocatoria Empretecno, un instrumento de financiamiento del Fondo Argentino Sectorial (ver recuadro). De esos 32 proyectos, 22 fueron aceptados para proponerlos al Fondo, entre los cuales 17 han sido seleccionados para ser incubados en la Facultad.

Ante la pregunta de por qué Incubacen logró avances significativos en los últimos años, Laura Pregliasco tiene tres argumentos complementarios. “Por un lado, se fue imponiendo el concepto de innovación a nivel nacional; ahora está bien visto en nuestro sistema científico-tecnológico y eso es fundamental porque es desde donde se prende la llama. Por otro, hemos mejorado mucho nuestra forma de trabajo con un método desarrollado en la práctica, nos involucramos muy activamente en cada uno de los proyectos”. El tercer argumento está, para Pregliasco, en la propia Facultad: “Exactas nos permitió aprender mucho ya que es una fuente muy grande de proyectos tecnológicos y todos estos años se pudo trabajar con el margen necesario de estabilidad institucional”.

Para la gente de Incubacen, la potencialidad de productividad científica de Exactas (1800 investigadores, 200 doctores nuevos cada año, 700 publicaciones científicas anuales con referato) permite focalizar el trabajo de la incubadora “sólo en proyectos de alta intensidad tecnológica”.

Ezequiel Litichever es el coordinador general de Incubacen. Administrador de empresas de formación, ve también en Exactas terreno fértil para la innovación. “A medida que nos dimos a conocer, empezamos a recibir proyectos de alto potencial pero difíciles de abordar. Nos ofrecen dificultades en todos sus flancos, tenemos que introducirnos en temas tecnológicos muy complejos, desafíos fuertes respecto de la propiedad intelectual y, además, el perfil de la comunidad de Exactas no está asociado a cuestiones comerciales”. ¿Y qué es lo positivo de manejarse en un terreno semejante? Responde Litichever: “La complejidad nos permitió entrenarnos y especializarnos y, por otro lado, ser mucho más precisos a la hora de seleccionar proyectos”. Pregliasco, a su vez, destaca que el mayor desafío está en que la mayor parte de los proyectos no ofrecen caminos obvios y es necesario encontrar modelos de negocios adecuados a cada uno”, y lo mismo con los posibles socios, inversores, colaboradores.

El propósito básico de la incubadora es trabajar codo a codo con los emprendedores para ayudarlos a hacer viables sus proyectos y acompañarlos en el crecimiento. Haciendo foco en un recurso central para que un proyecto se convierta en empresa, Litichever afirma que “somos muy efectivos consiguiendo financiación. En el 80 por ciento de los casos, donde nos presentamos la conseguimos y eso tiene que ver con la construcción de nuestra marca que, actualmente, funciona como aval. Para esto, lo importante ha sido seleccionar sólo proyectos con equipo emprendedor adecuado, además de la propuesta tecnológica. Adecuado significa que pueda trabajar hacia su puesta en valor en tiempos competitivos”.

Al frente de la incubadora de Exactas desde 2005, Pregliasco sostiene que, para alcanzar las metas, fue necesario “perfeccionar nuestras herramientas de apoyo con el objeto de aportar cada vez más valor a los emprendimientos” y destaca particularmente el trabajo en equipo. “Acá somos únicamente dos egresados de Exactas y el resto del equipo viene de las ciencias económicas o sociales”.

Nadie puede hacer esto que hacemos en forma aislada”, aporta Litichever. “Resulta fundamental la articulación dentro del sistema nacional de innovación. Nosotros necesitamos crear alianzas y negociar con el CONICET, con los ministerios, con bancos, con inversores y también con las autoridades de la Universidad de Buenos Aires”, sostiene. Al respecto, es destacable la integración con la UBA. Incubacen comparte su experiencia con toda la Universidad en forma sistemática con el objeto de que su experiencia pueda replicarse en el resto de las Facultades a través del programa UBA Emprende.

El modelo propio

A la hora de las definiciones estratégicas, la gente de Incubacen elige presentarse como al frente de una “incubadora chica con proyectos grandes”, un poco a contrapelo del modelo que es más frecuente. “No nos interesa mostrar un afiche con 500 marcas y decir que tenemos 500 nuevos emprendimientos, queremos tener la cantidad que nos permita seguirlos muy de cerca y que efectivamente se conviertan en empresas exitosas”, afirma Pregliasco.

Con el paso de los años, Incubacen fue configurando su perfil “sin perder de vista los fundamentos con los que fue creada”, asegura su directora. “Muchísimas incubadoras han defraudado a su público por el afán de coleccionar proyectos, habitualmente con una asistencia pobre o poco profesional”. También Pregliasco encuentra falencias en aquellas incubadoras que buscan implementar modelos exitosos de universidades extranjeras forzando estrategias que no hacen pie por estos lares. “Hemos viajado bastante y conocido muchos modelos pero elegimos hacer algo clásico de Exactas: ir a las fuentes pero experimentando de manera concreta”. Ezequiel Litichever aporta en esa dirección: “En estos años de gestión hemos ido eligiendo las práctica y definiendo en el camino un modelo que se ajuste a nuestras condiciones de contorno, a nuestra comunidad, a nuestra misión, a las oportunidades que nos fueron brindando y con una revisión permanente de la forma de trabajo”.

De acuerdo a sus fundamentos, Incubacen fue creada para gestar puestos de trabajo para los graduados, alumnos e investigadores de Exactas que quieran dar ese salto, y para poner en valor el conocimiento que se produce en la Facultad. “Hacer transferencia de tecnología a partir de convenios o de patentes con terceros no es el camino que ofrece mejores resultados”, opina Pregliasco y va más allá: “Teniendo en cuenta el compromiso con quienes nos financian y que estamos en uno los centros de investigación básica, científica y tecnológica más importantes de la Argentina, casi que era obvio que teníamos que tomar pocos proyectos. Teníamos que ser muy buenos seleccionándolos para que lleguen con éxito y cumpliendo estos requisitos: intensidad tecnológica, posibilidades de éxito en mercados nacionales e internacionales, que sustituyan importaciones y que den trabajo a mano de obra calificada”. Introduciendo un término que comenzó a usarse en la vitivinicultura a principios de siglo, Litichever considera que “Incubacen se convirtió en una incubadora boutique”, asociando el servicio con una menor producción y alto valor agregado en proyectos tecnológicos.

Nosotros tenemos algo que muchos pretenden conseguir: proyectos de alta intensidad tecnológica. Los cuidamos y, si es necesario, también los dejamos ir. Hacemos lo posible para salvarlos, pero tenemos que enfocar los esfuerzos donde haya un equipo emprendedor que sea complementario, que tenga compromiso… Nos quedamos con pocos pero entendemos que nos quedamos con los mejores”, define Litichever.

Retomando el tema del posicionamiento de la marca, Incubacen es hoy sinónimo de seriedad y “buen ojo”. Pregliasco dice al respecto: “La imagen que logró Incubacen hace que los posibles inversores confíen en la selección que hacemos, acompañen los proyectos con una base de seguridad, y eso es fundamental”. Siendo más explícita, afirma que “se sabe: los proyectos que no nos cierran del todo no los tomamos. No vendemos humo”.

Todo esto se da como un círculo virtuoso que reafirma nuestra dirección”, cierra Litichever. “La marca Exactas nos abre puertas en todos lados. Cuando necesitamos generar contactos en frío con otros miembros del sistema nacional de innovación, llamás desde Exactas y tenés las puertas abiertas. El 50 por ciento de los prejuicios hacia nosotros son positivos; Exactas es sinónimo de seriedad. Esa no es una construcción de la marca Incubacen sino que es construcción pura de esta institución”.

Números de una década

  • 200 proyectos evaluados
  • 90 proyectos incubados
  • 9 nuevas empresas creadas (la mayor parte en 2012)
  • 50 puestos de trabajo creados
  • 12 patentes y know how puestos en valor
  • 80% de eficiencia en la obtención de financiamiento
  • 78 emprendedores que reciben apoyo actualmente

La llave, en una sigla

Incubacen centró lo más caliente de su trabajo de 2013 en articular proyectos a través del FONARSEC, el Fondo Argentino Sectorial instrumentado por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica del MINCYT. “Consideramos que la herramienta más importante de financiación es Empretecno, del FONARSEC”, indica Pregliasco. Empretecno permite obtener un financiamiento de hasta dos millones y medio de pesos por proyecto. Incubacen estará presentando 22 proyectos para su evaluación científico-técnica, financiera y económica.

Fuente: Noticias Exactas de la UBA / Jueves 25 de Abril de 2013


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Cuando la ciencia ayuda a reconstruir la memoria de los pueblos

Investigadores del CONICET analizaron restos óseos y diferentes materiales del patrimonio cultural de las comunidades originarias de la Patagonia.

A comienzos de abril la Secretaría de Cultura de la Provincia del Chubut restituyó a la comunidad Ceferino Namuncurá-Valentín Saygüeque de la localidad de Gaiman restos humanos, objetos y ajuar funerario encontrados en el cerro Loma Torta, y que fueron previamente estudiados por un grupo de antropólogos, arqueólogos y biólogos investigadores del CONICET.

Luego de un arduo trabajo de campo y de los estudios realizados en el laboratorio, se determinó que en el sitio fue inhumado un número mínimo de 13 individuos, dos de los cuales tienen entre 300 y 350 años de antigüedad”, explica Julieta Gómez Otero, antropóloga e investigadora independiente del CONICET en el Centro Nacional Patagónico (CENPAT – CONICET).

La tarea comenzó en el año 2006 cuando una vecina de Gaiman entregó al CENPAT huesos astillados que encontró en la cumbre del cerro Loma Torta.

Gómez Otero asegura que la investigación se dificultó por el estado de destrucción que presentaban los restos. El sitio donde se encontraban formaba parte de un circuito de enduro. “El lugar estaba alterado antrópicamente y la muestra era muy fragmentaria. Los restos humanos estaban diseminados por el paso de las motos por lo que fue necesario extraerlos para evitar mayores daños”, comenta.

Después de casi cinco años de trabajo científico, el pasado jueves 11 de abril los miembros de la comunidad Ceferino Namuncurá-Valentín Saygüeque trasladaron desde el CENPAT los restos hacia su lugar de origen. Fue restituida la totalidad del material biológico analizado, incluyendo huesos que no pudieron ser identificados.

Posteriormente los referentes de todas las comunidades originarias de la provincia del Chubut llevaron los restos a lo alto del cerro donde fueron reinhumados por los científicos en el marco de una ceremonia sagrada que incluyó música y cantos tradicionales de esos pueblos.

Desde nuestras disciplinas preservamos y estudiamos este patrimonio, para conocer qué tiene para decirnos, pero sobre todo para socializar ese saber con la comunidad y contribuir a la memoria y a la identidad de un pueblo que ha sido históricamente invisibilizado”, señala la investigadora.

Ricardo Romero Saygüeque es el huerquén de la comunidad, es decir su mensajero y coordinador y asegura que la restitución “fue una reivindicación histórica que garantiza la continuidad de nuestra cultura”.

Además destaca la importancia del vínculo con los científicos y de seguir con el trabajo en el cerro Loma Torta. “La relación entre lo científico y el conocimiento ancestral de nuestra comunidad empieza a dar los primeros resultados pero todavía se puede profundizar”, asegura.

Los restos encontrados en el cerro incluían huesos completos o fragmentados, y materiales culturales como artefactos de piedra, pequeñas cuentas talladas en valvas de moluscos, en guijarritos horadados y un disco de bronce o cobre, de unos tres centímetros de diámetro. A partir de los estudios realizados en el laboratorio puede obtenerse información variada, desde cómo era su estilo de vida, sus costumbres, hasta el sexo de los individuos en caso de encontrar cráneos o pelvis, la edad al momento del deceso, y otros indicadores de salud y alimentación.

Según Gómez Otero estos materiales culturales asociados señalan que había personas especializadas en el trabajo de confección de esas cuentas y además el disco de metal podría indicar intercambios y relaciones con pueblos que vivían fuera de los límites de la Patagonia, sea el noroeste o el otro lado de la cordillera.

Silvia Dahinten, bioantropóloga y también investigadora independiente en el CENPAT, explica que a partir de fechados radiocarbónicos, realizados en un laboratorio especializado, se determinó la antigüedad de dos individuos parcialmente articulados: uno fallecido hace 300 años y otro hace 350 años con estaturas estimadas en 1,77 y 1,62 metros. En cambio, de los once individuos restantes no fue posible sacar mayor información, debido a que las muestras eran incompletas.

Entre estos restos fragmentarios pudo distinguirse 6 niños menores de 5 años e incluso un feto de más o menos 25 semanas de gestación, que sugiere la presencia de su madre dentro del resto de los huesos.

A partir de los restos óseos encontrados pudimos inferir que se trataba de una población de cazadores recolectores con alta actividad física, sin estrés alimenticio de acuerdo a los estudios paleopatológicos realizados, y por lo tanto con un muy buen estado de salud”, afirma la bioantropóloga.

Dahinten comenta que la restitución a una comunidad es novedosa y sienta precedente para futuras investigaciones. “Para nosotros es importante haber contribuido con la cultura Mapuche Tehuelche con información científica que les permita hacer una reconstrucción de su cultura”, concluye.

Asimismo, la Dirección del CENPAT participó en la coordinación de las actividades de rescate, investigación y restitución junto a la Secretaría de Cultura del Chubut (autoridad de aplicación de la legislación provincial en torno al Patrimonio Arqueológico, Antropológico y Paleontológico), la Dirección Provincial de Asuntos Indígenas y la comunidad Ceferino Namuncurá-Valentín Sayhueque. Según las investigadoras esta experiencia es un ejemplo de cooperación inter-institucional, de reparación histórica y de acercamiento sincero, sólido y franco entre el sector científico y las comunidades originarias.

Fuente: CONICET / Viernes 26 de Abril de 2013


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Experimentan un gen que puede aliviar el problema del hambre

El experto en biotecnología y bioseguridad del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Pedro Rocha, destacó la potencialidad del gen contra la sequía en trigo, soja y maíz que patentó la Argentina y se mostró convencido en que puede significar ‘‘el Santo Grial para enfrentar el hambre’’ en el mundo.

‘‘Es un ejemplo para toda América porque demuestra que cuando el sector público se pone a la cabeza de la investigación científica pueden lograrse resultados muy importantes’’. El investigador explicó que la patente argentina fue fruto de una investigación entre el Conicet, la Universidad del Litoral y la firma Bioceres y que se podría generar sólo por soja sembrada en el país más de 75 millones de dólares al año en regalías.

El académico destacó que si se piensa a largo plazo ‘‘este evento podría permitir que se siembre en zonas donde hoy por hoy los rindes son muy bajos, y salvaguardar las cosechas de los vaivenes hídricos, que son uno de las amenazas para la agricultura que ya estamos viendo. La verdad es que Argentina tiene el Santo Grial y eso es algo de lo que todo el mundo va a verse beneficiado’’, señaló Rocha.

Según datos de la Organización de Naciones Unidas para los Alimentos y la Agricultura (FAO), cerca de 870 millones de personas, una octava parte de la población mundial, padecen subnutrición crónica.

Además, la producción agrícola debe hacer frente a los cambios climáticos, que sólo en la temporada pasada, principalmente por la sequía, generaron considerables pérdidas. Por ejemplo, sólo en maíz en Estados Unidos se perdieron cerca del 70 por ciento de la cosecha estimada. En este contexto, Rocha destaca el rol que podría tener el evento resistente a la sequía y a la salinidad para combatir el hambre. El especialista también elogió la presencia de actores privados en la investigación, al destacar que ‘‘la clave del proyecto argentino es que es aplicable y que puede tener una consecuencia directa para los privados’’.

Rocha explicó que la particular asociación público privada que logró la Argentina, más los primeros resultados experimentales obtenidos, generaron ‘‘muy buenas expectativas en el sector productivo’’.

‘‘Muchos países están mirando con atención lo que ocurre con estas patentes, que podrían incrementar en forma considerable la productividad agrícola de la región’’, explicó Rocha. Para el especialista, el desarrollo argentino de resistencia a la sequía y a la salinidad, tanto para soja y maíz, tiene características únicas en el mundo.

‘‘Por los resultados obtenidos en forma preliminar, que oscilan en un incremento de productividad con sequía y salinidad de entre un 10 y un 30 por ciento, podríamos pensar que la patente argentina es la mejor del mundo en esta materia’’, destacó Rocha.

Fuente: La Prensa / Sábado 20 de Abril de 2013


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El Chaco tendrá su primer Centro Biotecnológico Agrícola Forestal

El gobierno nacional juntamente con el provincial construirá en las instalaciones de la Escuela de Jardinería Nº 13 ubicada en la intersección de avenida Sarmiento y la ruta Nicolás Avellaneda el primer Centro Biotecnológico Agrícola Forestal que, según lo expresado por la presidente Cristina Fernández de Kirchner, tendrá como objetivo producir plantas ornamentales, industriales, forestales, cereales, oleaginosas, entre otras, para garantizar eficiencia en la producción de la región. 

La biotecnología es la herramienta de las ciencias biológicas que permitirá alcanzar un desarrollo más sustentable de la actividad agrícola forestal, que permitirá sostener recursos del Chaco a perpetuidad para satisfacer demandas presentes y futuras no solamente de nuestra provincia sino también del país y del mundo entero.

El proyecto

La decisión política que tomó el gobierno nacional y provincial de construir este Centro Biotecnológico es explicado por el director de la Escuela de Jardinería José Ruchesi, quien señala que se piensa potenciar, de acuerdo a las políticas nacionales, los desarrollos productivos con mayor inclusión considerando que la aplicación del conocimiento para la resolución de problemas, es la llave que permitirá que nuestro país se desarrolle plenamente.

En este esquema destacó la importancia de las actividades que se vienen realizando en la Escuela de Jardinería en plantas ornamentales para sustituir importaciones, plantas libres de virus de batata para incrementar la producción al igual que el Aloe vera para la obtención de productos alimenticios, medicinales y cosméticos, entre otros.

Asimismo en el área forestal para lograr plantas de Eucalipto para obtener carbón y tanino y en las especies nativas, como el algarrobo, guayaibí, quebracho colorado, para multiplicar individuos élite a gran escala.

En consecuencia, en el Centro Biotecnológico, juntamente con lo que desarrolle la Escuela de Jardinería a través de los trabajos de investigación actuales y por venir, producirán miles de plantines, genéticamente estables y con certificación de calidad para productores de nuestra región y del país.

Destacó Ruchesi que la importancia de este Centro Biotecnológico radica en la posibilidad de tener un ámbito para la investigación y el desarrollo productivo con innovación para alcanzar producciones sustentables.

Como nació la idea

En realidad la idea de instalar un Centro Biotecnológico fue una cadena de situaciones que comenzó con la visita en los inicios del mandato del gobernador Jorge Capitanich al establecimiento escolar donde conoció la actividad y pudo apreciar el potencial de la Escuela de Jardinería a través del laboratorio de biotecnología” recuerda Ruchesi.

Después, con grata sorpresa, observamos que el gobernador fue impulsor, cuando era senador, de una Ley de Ciencia y Biotecnología y aquí hizo aprobar una ley provincial en la misma área. Inmediatamente creó una comisión que él la preside de Ciencia y Tecnología para que desarrolle sus actividades en la Escuela de Jardinería con la participación del INTA, INTI, UTN, UNNE, Uncaus y el Ministerio de Educación del Chaco.

Pero esto no concluyó aquí ya que el gobernador entusiasmó al ministro nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, doctor Lino Barañao, quien visitó la Escuela y a partir de allí, con la invitación a Tecnópolis, donde la misma presidente Cristina Fernández de Kirchner conoció parte de las actividades que se desarrolla en la escuela en la visita a un stand especialmente diseñado para el lanzamiento del Plan Agroalimentario 2020.

Ruchesi explicó que desde ese momento se acrecentó el apoyo debido a que se concretaban los objetivos propuestos en la política nacional en esta materia. Justamente lo que se está haciendo y se potenciará aun más con las nuevas instalaciones del Centro Biotecnológico es volcar el conocimiento que se obtiene de las investigaciones de nuestros científicos en la resolución de problemas concretos para nuestros productores

Ruchesi amplía a NORTE ese pensamiento señalando que la aplicación del conocimiento a nuestros recursos naturales nos permitirá alcanzar un pleno desarrollo con inclusión social. Si el conocimiento no llega a la gente, en este caso los productores, se transforma en un equipaje muerto que sirve muy poco.

Alegría y satisfacción

La comunidad educativa, científica y allegados a la institución manifestaron su alegría y satisfacción por la decisión nacional y el empeño puesto por el gobierno de la provincia para concretar este proyecto que ya tiene su presupuesto definido y otorgado ya que beneficiará a la región de distinta manera.

En primer lugar a la formación de recursos humanos para incrementar el número de biotecnólogos capaces de dar respuesta a los múltiples problemas de la producción.

Además, se generarán cadenas productivas de alto valor ya que los plantines que se obtendrán serán utilizados por los productores y empresarios que de esta manera generarán puestos de trabajo.

Tal vez lo más importante es mencionar que en esta provincia, en este futuro Centro Biotecnológico se generarán productos que son codiciados en otras partes del mundo para la resolución de problemas similares a los nuestros. Por eso también es importante mencionar que se trabaja en coordinación con el CONICET para gestar y distribuir la mayor cantidad de conocimientos en el menor tiempo posible.

2.500 metros cuadrados para un adecuado trabajo científico

El proyecto del Centro Biotecnológico tendrá características modernas donde los científicos, profesionales y técnicos tendrán un amplio espacio para realizar sus trabajos ya que tendrá una superficie de 2500 metros cuadrados, además de los respectivos invernaderos.

El proyecto fue elaborado por profesionales especializados de la Dirección de Infraestructura Escolar y de Proyectos Especiales en coordinación con el director de la Escuela de Jardinería, que es el responsable técnico

La elaboración requirió un intenso trabajo y durante casi un año se trazaron las distintas líneas para la elaboración del proyecto de financiamiento y el envío al Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación para su aprobación.

En los 2500 metros cuadrados se incluye, en amplios y confortables espacios para el trabajo del personal, un auditorio para conferencias con capacidad para 200 personas, áreas administrativas y de servicio, modernos laboratorios en dos plantas con salas de transferencias, incubación, preparación de material y medio de cultivos, evaluación de resultados, microscopía, de biología molecular.

También se construirán invernaderos de aclimatación y de producción con logística de empaque y entrega de material a los productores. Todas estas instalaciones tendrán un entorno paisajístico que es indispensable para el adecuado trabajo que se realizará en el establecimiento.

El lugar asignado para este proyecto de 2500 metros cuadrados además de los invernaderos, cuenta con la infraestructura básica necesaria con todos los servicios esenciales, además de grupos electrógenos necesarios para alimentar al Centro ante cualquier circunstancia adversa que podría perjudicar el trabajo que se realiza en el lugar.

La parquización, que ya está ejecutada en gran parte, jugará un papel destacado debido a que creará el ambiente adecuado para desarrollar un trabajo científico eficiente debido a que la construcción del Centro es en su mayoría vidriada lo que permite tener una amplia visión del exterior de todas las dependencias.

Fuente: Portal de Internet Norte web de Chaco / Miércoles 17 de Abril de 2013


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Científicos de todo el país aportarán información ante emergencias naturales

El secretario de Articulación Científico Tecnológica del Ministerio, Dr. Alejandro Ceccatto, participó el pasado 18 de abril de la reunión del Consejo Federal y Gestión de Riesgo de la República Argentina en Comodoro Rivadavia.

El ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y el Ministerio del Interior y Transporte crearon, mediante una resolución conjunta, la Comisión de Trabajo de Gestión de Riesgo que coordinará y organizará la intervención del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación ante situaciones de desastre. La Comisión tendrá como tarea proveer información para la realización de estudios, identificación de vulnerabilidades, investigaciones y pronósticos para mejorar la gestión de riesgos y presentar propuestas.

En el marco del 6° Encuentro del Consejo Federal y Gestión de Riesgo de la República Argentina, se continuó avanzando en la articulación de acciones entre los actores involucrados en el proyecto. Según el secretario de Articulación Científico Tecnológica del Ministerio, Alejandro Ceccatto, “la necesidad de coordinar la información que pueden aportar los científicos surgió a raíz de la erupción del volcán Puyehue en 2011. Un grupo de expertos nos permitirá aportar a las áreas de emergencia de las diferentes jurisdicciones, información confiable y unificada”.

La Comisión elaborará un listado de expertos distribuido geográficamente en todo el territorio nacional para que puedan aportar información ante una eventual emergencia. Además, compilará una base de datos de eventos históricos y asesorará a los responsables sobre la compra de equipamiento y manutención del mismo, a fin de contar con tecnología para mejorar la respuesta durante catástrofes.

Los integrantes de la Comisión serán electos por todos los organismos de ciencia y tecnología del país y coordinados por la cartera de Ciencia. La primera acción del cuerpo será elaborar una “carta federal de riesgo” a fin de identificar vulnerabilidades en el país.

Ceccatto aclaró que “la Comisión actuará a requerimiento de las direcciones provinciales y nacional, no se trata de un sistema de alertas sino de apoyo a las tareas de los organismos competentes en materia de protección civil mediante el aporte de información científica”.

Fuente: Crónica / Viernes 19 de Abril de 2013


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Subieron más del doble las inscripciones en las carreras vinculadas con el petróleo

Las inscripciones a primer año para las carreras de ingeniería y tecnicaturas en petróleo tuvieron un importante incremento este año. Según los datos oficiales alcanzó a 749 alumnos en todo el país, lo que significa el doble que en 2012.

Uno de los casos más destacados es el de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA), que lanzó una Tecnicatura en Petróleo en su sede de Caleta Olivia, y para la cual se inscribieron 362 alumnos provenientes de toda la región, superando ampliamente las expectativas.

Estos resultados son frutos del trabajo conjunto de la Fundación YPF con el Ministerio de Educación de la Nación y universidades nacionales, que ha puesto en marcha una serie de acciones que buscan ampliar la oferta académica vinculada con la industria hidrocarburífera e impulsar la formación de una nueva generación de profesionales en energía.

Primera universidad en ofrecer una carrera sobre petróleo en el conurbano bonaerense

El otro caso que se destaca es el de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), que para su carrera de Ingeniería en Petróleo, que inició su dictado en 2013, cuenta con 81 inscriptos (con una proporción de mujeres de una cuarta parte). La UNAJ es la primera universidad nacional del conurbano bonaerense en ofrecer esta carrera. Se cursará en el predio donde funcionaron hasta 1994 los laboratorios de YPF, en la ciudad de Florencio Varela.

La UNAJ es una de las cinco universidades que dictan la carrera de Ingeniería en Petróleo en la Argentina, junto con la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, la Universidad Nacional del Comahue, la Universidad Nacional de Cuyo y el Instituto Tecnológico de Buenos Aires. En ellas se inscribieron 387 alumnos para el primer año de la carrera.

Otras acciones de la Fundación YPF

A estos indicadores se suma un convenio estratégico de acciones conjuntas, firmado recientemente con la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA) para especializaciones de posgrado. Con este acuerdo, YPF recuperó el vínculo histórico con esa casa de estudios.

Otra de las acciones impulsadas por la Fundación YPF fue el lanzamiento de 100 becas para egresados de escuelas secundarias de modalidad técnica. Esta iniciativa forma parte de un programa de estímulo a la formación superior, que tiene el objetivo de incrementar el ingreso, la permanencia y la graduación de estudiantes de carreras del sector energético. A la fecha del cierre de inscripción se registraron 2.000 solicitudes, de las cuales más de 300 cumplen con todos los requisitos.

Este programa se puso en marcha en conjunto con la Subsecretaría de Gestión y Coordinación de Políticas Públicas Universitarias y el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET).

Para cubrir las necesidades futuras del sector hidrocarburífero, la Fundación construyó un diálogo sólido y fluido con el sistema de educación superior. A partir de estas acciones, las universidades encuentran una posibilidad concreta para acercar la realidad de la industria al ámbito académico.

Fuente: Crónica / Sábado 13 de Abril de 2013


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El primer nanosatélite nacional, “Capitán Beto”, ya va por el espacio

Bautizado así por un tema de Luis Alberto Spinetta, se trata del primer satélite de esas dimensiones construido en el país. Su lanzamiento, desde el Centro Espacial de Jiuquan, en China, estaba previsto para la 1:15, en la madrugada de hoy.

El “Capitán Beto”, primer nanosatélite de plataforma abierta enviado al espacio por la Argentina, era puesto en órbita esta madrugada, en el mediodía de China, donde se organizó su lanzamiento. Se trata del primer satélite de esas dimensiones construido en el país, y su diseño estará  disponible con fines educativos y científicos.

Se trata de un desarrollo nacional financiado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y producido por la empresa Satellogic, en colaboración con INVAP Sociedad del Estado.

El “Capitán Beto”, cuyo nombre está tomado de una canción de Luis Alberto Spinetta lleva por denominación técnica CubeBug-1. Es un satélite de dos kilogramos de peso, concebido, diseñado y fabricado íntegramente en la Argentina. Tanto el software como el hardware son de plataforma abierta, lo que significa que estarán disponibles para aficionados, universidades e institutos de investigación que quieran acceder a su información. El “Capitán Beto” es el primero de una nueva plataforma de nanosatélites de industria nacional, que tiene fines educativos y científicos, y servirá para demostrar el funcionamiento de esta tecnología en órbita.

Según Emiliano Kargieman, CEO de Satellogic y responsable del proyecto, “la puesta en órbita del primer satélite de esta plataforma nos pondrá un paso más cerca de nuestro objetivo de democratizar el acceso al espacio“. Acerca de los componentes utilizados en la fabricación del “Capitán Beto”, Kargieman explicó que “muchos de ellos son tecnología de fácil acceso, como la que se utiliza para fabricar teléfonos celulares y computadoras, que nosotros modificamos para construir componentes espaciales, como una computadora de a bordo, una rueda de inercia y una cámara de baja resolución que tomará imágenes de la Tierra y las estrellas“.

Para Kargieman, “la posibilidad de fabricar satélites mil o diez mil veces más baratos que los satélites tradicionales marca un hito en la historia de la industria satelital. Hasta hoy, los costos de cualquier emprendimiento eran tan altos que no estimulaban la innovación para la industria. Un modelo como el del CubeBug-1 puede ser diseñado y fabricado por un grupo de estudiantes universitarios en apenas un cuatrimestre.”

El CubeBug-1 será puesto en órbita junto con el satélite ecuatoriano NEE-01 Pegaso, el primer satélite en la historia de ese país, lo que los convertirá en los dos primeros nanosatélites de Latinoamérica.

El lanzamiento, previsto para esta madrugada, se relizaría mediante un cohete LongMarch 2 y su monitoreo estará a cargo del Radio Club Bariloche, sito en esa ciudad rionegrina.
Al alcanzar una altura de 650 kilómetros, el satélite desplegará sus antenas y comenzará a orbitar alrededor de la Tierra, realizando su primera pasada sobre San Carlos de Bariloche a las 9 de este viernes 26 de abril.

La plataforma tecnológica para nanosatélites fue financiada en parte por la cartera de Ciencia mediante una inversión de 6,3 millones de pesos. Consiste en diseños, calificación en tierra y en vuelo de los satélites, generación de proveedores locales de componentes y equipos que permitan a usuarios académicos o institucionales, la fabricación y uso de satélites para fines de experimentación científica, imágenes, comunicaciones y demostraciones tecnológicas.

Fuente: Tiempo Argentino / Viernes 26 de Abril de 2013