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Una década de Incubacen: tiempo de cosecha

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A 10 años de su creación, la incubadora de empresas de base tecnológica de Exactas es referencia para otras instituciones, generó un modelo de innovación propio, recibe proyectos cada vez más maduros y se estableció como marca de confianza para emprendedores e inversores. Desde 2003, generó 9 empresas y 50 puestos de trabajo. El balance de Laura Pregliasco y Ezequiel Litichever.

por Armando Doria

En 2008 el Consejo Directivo de la Facultad hervía con el debate sobre el convenio de transferencia tecnológica de un robot de manipulación de explosivos. La incubadora de empresas de base tecnológica de la Facultad, Incubacen, estaba en el ojo de la tormenta de una discusión que excedía por momentos al caso particular del Konabot (ese era el nombre del robot) y llegaba hasta la médula de la política de transferencia de la Facultad. La tormenta pasó y se llevó con ella la creación formal de una nueva empresa nacional basada en esta tecnología pero Incubacen perduró y, no solo eso, sino que mantuvo el rumbo hacia la consolidación. Hoy, a 10 años de su creación, es faro para otras instituciones, generó un modelo de innovación propio, recibe proyectos cada vez más maduros y se estableció como marca de confianza para emprendedores e inversores interesados en proyectos de alta intensidad tecnológica. Algunos indicadores son elocuentes. Desde 2003, generó 9 empresas y 50 puestos de trabajo.

Y hay más números destacables. “Si nuestra comunidad nos interpelara sobre cuál fue el destino de las investigaciones que se convirtieron en emprendimientos, tendríamos qué responder”, sostiene Laura Pregliasco, secretaria Adjunta de Investigación de la Facultad y directora de Incubacen. “Como ejemplo, hay 12 patentes que podemos decir que están siendo puestas en valor en empresas nacionales incubadas en Incubacen que están exportando conocimiento argentino a Estados Unidos, Brasil, Chile, Uruguay y México”.

La madurez de Incubacen se traduce, asimismo, en unas cuantas novedades. Este año tendrá lugar la inauguración de laboratorios destinados a proyectos incubados, en el subsuelo del Pabellón I. Tolket SRL ya está instalado en uno de ellos y pronto ocupará otro Biocódices, un proyecto que se está conformando como empresa. Además, en lo que va de 2013, Incubacen recibió 32 proyectos para la convocatoria Empretecno, un instrumento de financiamiento del Fondo Argentino Sectorial (ver recuadro). De esos 32 proyectos, 22 fueron aceptados para proponerlos al Fondo, entre los cuales 17 han sido seleccionados para ser incubados en la Facultad.

Ante la pregunta de por qué Incubacen logró avances significativos en los últimos años, Laura Pregliasco tiene tres argumentos complementarios. “Por un lado, se fue imponiendo el concepto de innovación a nivel nacional; ahora está bien visto en nuestro sistema científico-tecnológico y eso es fundamental porque es desde donde se prende la llama. Por otro, hemos mejorado mucho nuestra forma de trabajo con un método desarrollado en la práctica, nos involucramos muy activamente en cada uno de los proyectos”. El tercer argumento está, para Pregliasco, en la propia Facultad: “Exactas nos permitió aprender mucho ya que es una fuente muy grande de proyectos tecnológicos y todos estos años se pudo trabajar con el margen necesario de estabilidad institucional”.

Para la gente de Incubacen, la potencialidad de productividad científica de Exactas (1800 investigadores, 200 doctores nuevos cada año, 700 publicaciones científicas anuales con referato) permite focalizar el trabajo de la incubadora “sólo en proyectos de alta intensidad tecnológica”.

Ezequiel Litichever es el coordinador general de Incubacen. Administrador de empresas de formación, ve también en Exactas terreno fértil para la innovación. “A medida que nos dimos a conocer, empezamos a recibir proyectos de alto potencial pero difíciles de abordar. Nos ofrecen dificultades en todos sus flancos, tenemos que introducirnos en temas tecnológicos muy complejos, desafíos fuertes respecto de la propiedad intelectual y, además, el perfil de la comunidad de Exactas no está asociado a cuestiones comerciales”. ¿Y qué es lo positivo de manejarse en un terreno semejante? Responde Litichever: “La complejidad nos permitió entrenarnos y especializarnos y, por otro lado, ser mucho más precisos a la hora de seleccionar proyectos”. Pregliasco, a su vez, destaca que el mayor desafío está en que la mayor parte de los proyectos no ofrecen caminos obvios y es necesario encontrar modelos de negocios adecuados a cada uno”, y lo mismo con los posibles socios, inversores, colaboradores.

El propósito básico de la incubadora es trabajar codo a codo con los emprendedores para ayudarlos a hacer viables sus proyectos y acompañarlos en el crecimiento. Haciendo foco en un recurso central para que un proyecto se convierta en empresa, Litichever afirma que “somos muy efectivos consiguiendo financiación. En el 80 por ciento de los casos, donde nos presentamos la conseguimos y eso tiene que ver con la construcción de nuestra marca que, actualmente, funciona como aval. Para esto, lo importante ha sido seleccionar sólo proyectos con equipo emprendedor adecuado, además de la propuesta tecnológica. Adecuado significa que pueda trabajar hacia su puesta en valor en tiempos competitivos”.

Al frente de la incubadora de Exactas desde 2005, Pregliasco sostiene que, para alcanzar las metas, fue necesario “perfeccionar nuestras herramientas de apoyo con el objeto de aportar cada vez más valor a los emprendimientos” y destaca particularmente el trabajo en equipo. “Acá somos únicamente dos egresados de Exactas y el resto del equipo viene de las ciencias económicas o sociales”.

Nadie puede hacer esto que hacemos en forma aislada”, aporta Litichever. “Resulta fundamental la articulación dentro del sistema nacional de innovación. Nosotros necesitamos crear alianzas y negociar con el CONICET, con los ministerios, con bancos, con inversores y también con las autoridades de la Universidad de Buenos Aires”, sostiene. Al respecto, es destacable la integración con la UBA. Incubacen comparte su experiencia con toda la Universidad en forma sistemática con el objeto de que su experiencia pueda replicarse en el resto de las Facultades a través del programa UBA Emprende.

El modelo propio

A la hora de las definiciones estratégicas, la gente de Incubacen elige presentarse como al frente de una “incubadora chica con proyectos grandes”, un poco a contrapelo del modelo que es más frecuente. “No nos interesa mostrar un afiche con 500 marcas y decir que tenemos 500 nuevos emprendimientos, queremos tener la cantidad que nos permita seguirlos muy de cerca y que efectivamente se conviertan en empresas exitosas”, afirma Pregliasco.

Con el paso de los años, Incubacen fue configurando su perfil “sin perder de vista los fundamentos con los que fue creada”, asegura su directora. “Muchísimas incubadoras han defraudado a su público por el afán de coleccionar proyectos, habitualmente con una asistencia pobre o poco profesional”. También Pregliasco encuentra falencias en aquellas incubadoras que buscan implementar modelos exitosos de universidades extranjeras forzando estrategias que no hacen pie por estos lares. “Hemos viajado bastante y conocido muchos modelos pero elegimos hacer algo clásico de Exactas: ir a las fuentes pero experimentando de manera concreta”. Ezequiel Litichever aporta en esa dirección: “En estos años de gestión hemos ido eligiendo las práctica y definiendo en el camino un modelo que se ajuste a nuestras condiciones de contorno, a nuestra comunidad, a nuestra misión, a las oportunidades que nos fueron brindando y con una revisión permanente de la forma de trabajo”.

De acuerdo a sus fundamentos, Incubacen fue creada para gestar puestos de trabajo para los graduados, alumnos e investigadores de Exactas que quieran dar ese salto, y para poner en valor el conocimiento que se produce en la Facultad. “Hacer transferencia de tecnología a partir de convenios o de patentes con terceros no es el camino que ofrece mejores resultados”, opina Pregliasco y va más allá: “Teniendo en cuenta el compromiso con quienes nos financian y que estamos en uno los centros de investigación básica, científica y tecnológica más importantes de la Argentina, casi que era obvio que teníamos que tomar pocos proyectos. Teníamos que ser muy buenos seleccionándolos para que lleguen con éxito y cumpliendo estos requisitos: intensidad tecnológica, posibilidades de éxito en mercados nacionales e internacionales, que sustituyan importaciones y que den trabajo a mano de obra calificada”. Introduciendo un término que comenzó a usarse en la vitivinicultura a principios de siglo, Litichever considera que “Incubacen se convirtió en una incubadora boutique”, asociando el servicio con una menor producción y alto valor agregado en proyectos tecnológicos.

Nosotros tenemos algo que muchos pretenden conseguir: proyectos de alta intensidad tecnológica. Los cuidamos y, si es necesario, también los dejamos ir. Hacemos lo posible para salvarlos, pero tenemos que enfocar los esfuerzos donde haya un equipo emprendedor que sea complementario, que tenga compromiso… Nos quedamos con pocos pero entendemos que nos quedamos con los mejores”, define Litichever.

Retomando el tema del posicionamiento de la marca, Incubacen es hoy sinónimo de seriedad y “buen ojo”. Pregliasco dice al respecto: “La imagen que logró Incubacen hace que los posibles inversores confíen en la selección que hacemos, acompañen los proyectos con una base de seguridad, y eso es fundamental”. Siendo más explícita, afirma que “se sabe: los proyectos que no nos cierran del todo no los tomamos. No vendemos humo”.

Todo esto se da como un círculo virtuoso que reafirma nuestra dirección”, cierra Litichever. “La marca Exactas nos abre puertas en todos lados. Cuando necesitamos generar contactos en frío con otros miembros del sistema nacional de innovación, llamás desde Exactas y tenés las puertas abiertas. El 50 por ciento de los prejuicios hacia nosotros son positivos; Exactas es sinónimo de seriedad. Esa no es una construcción de la marca Incubacen sino que es construcción pura de esta institución”.

Números de una década

  • 200 proyectos evaluados
  • 90 proyectos incubados
  • 9 nuevas empresas creadas (la mayor parte en 2012)
  • 50 puestos de trabajo creados
  • 12 patentes y know how puestos en valor
  • 80% de eficiencia en la obtención de financiamiento
  • 78 emprendedores que reciben apoyo actualmente

La llave, en una sigla

Incubacen centró lo más caliente de su trabajo de 2013 en articular proyectos a través del FONARSEC, el Fondo Argentino Sectorial instrumentado por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica del MINCYT. “Consideramos que la herramienta más importante de financiación es Empretecno, del FONARSEC”, indica Pregliasco. Empretecno permite obtener un financiamiento de hasta dos millones y medio de pesos por proyecto. Incubacen estará presentando 22 proyectos para su evaluación científico-técnica, financiera y económica.

Fuente: Noticias Exactas de la UBA / Jueves 25 de Abril de 2013

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