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El día a día de la Ciencia


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A medio siglo del primer clic

Se cumplen 50 años de la creación de la carrera de Computador Científico de la Facultad, que fue la primera en la Argentina y en Sudamérica. Sus graduados, hoy como ayer, siguen siendo muy demandados por la sociedad. En homenaje por el aniversario, se inauguró un museo en el Departamento de Computación y se presentó el libro “De Clementina al siglo XXII”, de Pablo Jacovkis.

por Cecilia Draghi

Con la presentación del libro “De Clementina al siglo XXI”, de Pablo Jacovkis, y la inauguración del Museo de Historia de la Computación, el Departamento de Computación y el Programa de Historia de la Facultad de la SEGB recordaron en el día de ayer los cincuenta años de la creación de la carrera de Computador Científico en Exactas, que fue la primera en la Argentina y en Sudamérica, e incluso se anticipó en algún aspecto a Estados Unidos.

La carrera de computador científico se creó en 1963, y el primer currículum general en Estados Unidos de la Association for Computing Machinery (ACM) fue en 1968, es decir que la Argentina fue muy precoz”, destaca Jacovkis, profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires y ex decano de la Facultad, quien agrega: “La idea de la creación de la carrera era más que nada como auxiliar del científico. El desarrollo inmenso que tendría luego la computación comercial e incluso su impacto enorme en la sociedad no estaba todavía en la mente de, por ejemplo, Manuel Sadosky, que fue uno de los principales promotores de la carrera. Aquí, como en Estados Unidos, el impulso inicial para el desarrollo de la computadora estuvo en manos de científicos, quienes necesitaban hacer cuentas más rápido y con más variables”.

Exactas, antes de dar espacio a esta nueva formación académica, ya contaba con la primera computadora universitaria de la Argentina. “Era una Mercury. Clementina era su nombre de fantasía porque podía reproducir la melodía de esa canción tradicional norteamericana. Este equipo significó el comienzo de la computación universitaria en el país”, reseña Jacovkis, autor del nuevo libro “De Clementina al siglo XXI. Breve historia de la computación en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA”, que repasa los hechos más significativos en la materia.

Este pasado reseñado por Jacovkis –especialista en matemática computacional– cuenta también con un lugar propio en esta casa de estudio. Y es que, a cincuenta años de ese primer clic nacional en formación académica, fue inaugurado el Museo de Historia de la Computación en las vitrinas del hall distribuidor del Departamento. Las puertas se abrieron con la muestra titulada “Historia de las Estructuras de Datos”, a cargo de Pablo Factorovich, pensada, principalmente, para alumnos, graduados y profesionales de carreras de informática y disciplinas afines.

Nace la carrera

En la Facultad el desarrollo de la informática se basó en tres pilares: la adquisición de la computadora (Clementina), la creación y fortalecimiento del Instituto de Cálculo, y la creación de la carrera de Computador Científico, que fue la primera del país y de Sudamérica”, remarca Jacovkis.

Entre los documentos que dan cuenta de su nacimiento, Jacovkis destaca una nota firmada por el entonces jefe adjunto del Departamento de Matemática, José Babini, con fecha 19 de septiembre de 1962, en la que se indica que el claustro “ha considerado un proyecto presentado por los profesores Manuel Sadosky y Pedro Zadunaisky acerca de la posibilidad de la creación de la carrera de computador científico fundándose en la creciente incidencia del uso de la computadora electrónica en las actividades científicas y técnicas, y en la consiguiente exigencia en formar a los expertos necesarios para satisfacer la demanda en esta materia”. La iniciativa en poco menos de un año logró plasmarse tras los trámites de rigor que culminaron con la resolución 727 de 1963 del Consejo Superior de la UBA.

Si bien la carrera entonces era de tres años y medio de duración, en 1964 –historia Jacovkis– se pudieron recibir los primeros computadores científicos y esto era porque estudiantes que ya tenían materias de física o de matemática aprobadas, sólo tuvieron que hacer algunas materias faltantes, puramente de computación, para obtener esta especialidad pensada como auxiliar del científico”.

Años más tarde, la carrera pasó a ser una licenciatura de cinco años de duración, y hoy al igual que ayer, no dejó de atraer a numerosos apasionados de esta temática. “Entonces, como ahora, los graduados tienen trabajo asegurado. La cantidad de chicos que estudia computación es siempre menor a las necesidades del mercado”, concluye Jacovkis. Hoy como hace medio siglo, la carrera de computación muestra un futuro promisorio.

El nuevo museo de Exactas

La idea del museo es que sea de computación. En general, los museos de computación terminan siendo museos de computadoras. La idea es que el hardware esté presente pero apunta más al software, que hace más al centro de la computación”, subraya Pablo Factorovich, curador del Museo de Historia de la Computación del Departamento de Computación que, a partir de esta semana puede recorrerse en el entrepiso del Pabellón I, de Ciudad Universitaria, en cualquier momento de la jornada con entrada libre.

La primera muestra es “Historia de las Estructuras de Datos” y permitirá al visitante descubrir cuándo y cómo surgieron las estructuras más importantes y qué problemas resolvieron en cada momento de la historia del procesamiento de la información. Las estructuras de datos son una forma organizada de almacenar un conjunto de datos con el objetivo de poder acceder a ellos y modificarlos de manera eficiente, cumpliendo un rol fundamental en el desarrollo de programas.

Paneles explicativos, monitores que durante todo el día contarán con animaciones y algunas piezas de hardware para ubicar temporalmente a los visitantes son algunos de los elementos con que contará el Museo”, precisa Factorovich, docente de esta Facultad.

Las muestras se irán renovando a lo largo del tiempo y explorarán la evolución de las ciencias de la computación en los últimos 50 años, y están pensadas para alumnos, graduados y profesionales de carreras de informática y disciplinas afines. 

Fuente: Noticias Exactas / Jueves 30 de Mayo de 2013

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Novedoso tratamiento de efluentes cloacales

En una experiencia única a nivel mundial, investigadores desarrollaron un tratamiento biotecnológico para los efluentes cloacales que permite aumentar la biomasa y depurar el agua. En el avance del proyecto se prevé generar ácido láctico, principal insumo de la producción de plásticos biodegradables, lo cual transformaría a Rosario en la primera sede de una fábrica de biomasa.

por Silvana Di Stéfano y Victoria Arrabal

El licenciado en Biotecnología Sebastián Lagorio desarrolla un proyecto de tratamiento de efluentes cloacales, a partir de la aplicación de tecnología recombinante. Esta experiencia, única a nivel mundial, empezó en Totoras, con el objetivo de transformar los desperdicios en una fábrica de productos de alto valor agregado, como bioetanol y plástico biodegradable.

Tecnológicamente, las aguas servidas son utilizadas como fuente de nutrientes a las que se les aplica un consorcio bacteriano, desarrollado en un laboratorio de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacia. Luego, esas bacterias empiezan a degradarse y se les agregan lentejas de agua, que “son unas plantas chiquitas pero con propiedades muy interesantes ya que pueden duplicar su masa día a día consumiendo nutrientes y, a su vez, van depurando los efluentes”, explicó el especialista a Argentina Investiga.

Las lentejas de agua tienen la propiedad de acumular almidón, que es la fuente para obtener productos de alto valor agregado por fermentación, como el bioetanol o los plásticos biodegradables. “Lo que se logra es aumentar la biomasa, depurar el agua y generar por fermentación los productos”, aclaró.

En Totoras proyectamos una planta de bioetanol para producir, aproximadamente, de 30.000 a 50.000 litros al año, que pueden generarse en cuatro hectáreas de lagunas”, afirmó el especialista, y agregó: “Estamos escalando de unos 80 metros cuadrados que tenemos en la actualidad a unos 40.000, y la idea es que el año que viene esté funcionando completamente”.

Las próximas intervenciones se centrarán en la producción de ácido láctico, que es el insumo principal y crítico para la generación de plásticos biodegradables. Según Lagorio, esto transformaría a Rosario en la primera sede de una fábrica de biomasa. Asimismo, al fermentarse el almidón que contienen las lentejas, se obtiene un pellet que, por su alto contenido proteico similar a la soja, puede generar alimentos balanceados para ovinos, bovinos y cerdos.

La biotecnología nos da la posibilidad de utilizar herramientas de la naturaleza y aplicarlas para que podamos tener un mejor y sostenible ritmo de vida, dejando de lado el concepto de ‘basura’ y pasando a un nuevo paradigma, de que todo es usable y cíclico”, afirmó el biotecnólogo al considerar que en la naturaleza no existe la basura, sino que se trata de un concepto humano.

Integrar saberes científicos y sociales

Lagorio forma parte de la empresa social biotecnológica Mamagrande, que integra la red Njambre y cuyo objetivo es unir saberes científicos y sociales para desarrollar tecnología sinérgica con la naturaleza, dar poder a grupos de productores e integrarlos a la cadena productiva industrial. “Creemos en el modelo de empresas sociales, que es una innovación de las asociaciones civiles y empresas tradicionales”, afirmó Federico Seineldin, otro de los integrantes.

Se trata de organizaciones sostenibles económicamente porque generan productos o servicios para solucionar problemas ambientales o de comunidades vulnerables y los venden a partir del empleo de mecanismos del mercado. “Las cabezas de las próximas generaciones traen en su ADN visiones más holísticas de la realidad y no tan reduccionistas, por eso se trabaja en conjunto entre universidades, sociedad y empresas”, explicó.

Un ejemplo de esta comunión es el caso de Totoras, en el que se involucraron la Municipalidad y las empresas locales ya que el proyecto “viene a remediar un problema ambiental, dar trabajo inclusivo y reemplazar combustibles fósiles sin competir con el alimento humano, en un ciclo perfecto”, finalizó el emprendedor.

Fuente: Argentina investiga / Lunes 27 de Mayo de 2013


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Las consecuencias del desmonte

Investigadores advierten que, a causa del impacto de la expansión agrícola, en sólo tres décadas, el ascenso de las napas en el este de Salta podría causar anegamientos, salinizar los suelos y volverlos improductivos. El problema ya se instaló en San Luis y afecta a otros países, como Australia y Estados Unidos. El equipo de científicos busca alternativas para el manejo del suelo que, sin frenar las tendencias productivas actuales, neutralicen los efectos de la salinización.

por Rodolfo Zibell

Los cambios generados en el uso del suelo por la expansión de la frontera agrícola aceleran procesos que en la naturaleza demoraron miles de años en manifestarse, y que amenazan seriamente su productividad. Dos estudios de la Facultad de Agronomía advierten sobre las consecuencias del desmonte en Cuyo y en el NOA, vinculadas con el ascenso de las napas freáticas y la salinización de los suelos. En Australia, se perdió el 10% del área agrícola por este fenómeno, que en sólo 30 años podría llevar a que parte del noroeste argentino, donde hoy se producen alimentos, se inunde con agua salada.

Los estudios, que incluyen a la Universidad Nacional de San Luis, se concentran en planicies semiáridas de las regiones Espinal y Chaco, en las provincias de San Luis, donde apareció un nuevo río de la noche a la mañana, con cauces de 10 metros de ancho y 5 de profundidad, y del este de Salta, donde el desmonte y la siembra de cultivos (principalmente la de soja) crecieron de manera exponencial en los últimos años.

El reemplazo de la vegetación semiárida por agricultura de secano genera mayor humedad en el suelo, lavado de sales de los perfiles y un posible ascenso de los niveles freáticos”, señaló a Argentina Investiga la especialista Celina Santoni.

Según Jobbágy, otro de los investigadores, el Nuevo Río (como se lo denominó en la provincia cuyana) es una señal temprana de los grandes cambios provocados en el uso de la tierra: “Los sedimentos pasaron allí 9 mil años sin sufrir incisiones ni procesos parecidos. Pero, desde los setenta, los niveles freáticos subieron hasta 10 metros y, literalmente, de la noche a la mañana, el ascenso de las napas generó una ruptura por donde corre el agua en forma permanente, aun en la estación seca”. ¿Qué cambió en estos años para generar tal impacto? “Lo que resulta único del presente es el disturbio agrícola: 90% de la cuenca está desmontada”, aseguró el investigador.

Los bosques secos, en estas condiciones de clima, suelen alojar naturalmente una enorme cantidad de sales en el suelo a más de dos metros de profundidad. Esto es el resultado del consumo exhaustivo de agua que hace la vegetación natural y que lleva a que se acumulen sales en profundidad por siglos o milenios y que las napas freáticas se mantengan profundas. “La agricultura cambia esta condición, porque genera fugas de agua en profundidad. Con el tiempo, esto lava las sales, las transporta a la napa, eleva su nivel y, en muchos casos, causa salinidad en superficie cuando las napas entran en contacto con la atmósfera”, explicó Jobbágy.

En Australia existe un antecedente, denominado dryland salinity, que provocó el ascenso de los niveles freáticos, con aguas totalmente salinizadas, producto del lavado de las sales acumuladas naturalmente en los suelos en profundidad. El resultado final son grandes hectáreas de suelos inundados con aguas salinas o suelos totalmente salinizados e improductivos. Esto ocurrió después de más de 100 años de uso agrícola de las tierras, que originalmente tenían bosques de eucaliptos.

Asociamos esa situación con lo ocurrido en San Luis, en la cuenca del Nuevo Río (una de las más antiguas deforestadas en el país, con 70 años de historia agrícola), donde se perdieron muchas hectáreas de tierras y la salinización de napas superficiales es un problema incipiente”, apuntó Celina Santoni. Sin embargo, el ascenso de niveles freáticos no causó anegamientos y salinización como en Australia, sino la ruptura del terreno por un proceso particular: “Se trata de una cuenca con pendientes más altas que las típicas de nuestras llanuras y con sedimentos eólicos muy nuevos y, creemos, susceptibles a la ruptura por napas que fluyen a mayor velocidad”, dijo Jobbágy.

En el NOA, las investigaciones arrojaron coincidencias con San Luis, Australia y otras planicies semiáridas de Estados Unidos, según Laura Amdan, quien estudió las consecuencias del desmonte sobre la recarga de agua subterránea y la salinización de suelos en Salta. Su trabajo se presentó junto a otras tesis coordinadas de la licenciatura en Ciencias Ambientales de la Facultad de Agronomía ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, para evaluar el impacto ambiental acumulativo del desmonte en cuatro departamentos del este salteño (San Martín, Orán, Rivadavia y Santa Victoria), que en las últimas tres décadas tuvieron el mayor crecimiento agrícola del país, en detrimento de los bosques.

El desmonte cambió radicalmente el sistema radicular”, dijo Amdan, y explicó que las raíces de la soja (el cultivo extensivo más difundido en el este de Salta) no logran absorber la lluvia como lo hacían los árboles. Esto hace que el agua atraviese todo el perfil del suelo y transporte las sales acumuladas por milenios hasta las napas. Si el monocultivo de soja persiste, con el tiempo las napas comienzan a ascender con las sales, hasta llegar a la superficie. Y esto podría suceder, según las conclusiones de Amdan, en un período de entre 30 y 100 años, según la edad del desmonte, la cobertura y el manejo agronómico. En el caso de las pasturas, que se siembran como alimento para el ganado, el proceso podría demorar hasta 250 años.

El problema está identificado; tenemos evidencias in situ y experiencia de otras regiones similares sobre cómo es la dinámica del proceso y sus posibles consecuencias. La señal en Salta es fuerte y las consecuencias son severas. No podemos sentarnos a esperar de brazos cruzados para ver cómo el sistema resuelve naturalmente el cambio”, advirtió. “Entendemos que el modelo productivo presiona para obtener una rentabilidad máxima inmediata, pero el costo a largo plazo puede ser tan alto que no haya retorno posible y la pérdida de productividad, así como la capacidad de producir alimentos, sean netas”, concluyó Amdan.

Por esta razón, los investigadores se concentran en remediar o frenar el proceso y proponer sistemas alternativos de manejo del suelo que, sin limitar las producciones agrícolas típicas de ambientes semiáridos y las tendencias productivas actuales, retrasen o anulen el efecto de recarga subterránea y la salinización del agua y los suelos, antes de que sea demasiado tarde.

Los trabajos fueron financiados por el Instituto Interamericano Para la Investigación del Cambio Global (IAI), el Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCyT) y el Conicet, e involucraron la participación de José Paruelo, Gervasio Piñeiro, Victoria Marchesini, Laura Amdan y otros investigadores de las cátedras de Ecología y Métodos Cuantitativos de la Facultad de Agronomía.

Fuente: Argentina investiga / Lunes 27 de Mayo de 2013


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Metrología y vida cotidiana

El INTI conmemoró el Día Mundial de la Metrología realizando una jornada abierta que abordó el rol de la ciencia de las mediciones en diferentes ámbitos como el de la salud, el comercio, los alimentos y el ambiente.

En ocasión de conmemorar el 138º aniversario de la firma de la Convención del Metro, el INTI, como Organismo Nacional de Referencia en Metrología, realizó la jornada “Mediciones en la vida cotidiana”.

El encuentro abordó los distintos modos en que la metrología se relaciona con diversos sectores, entre los que se destacaron el de la salud, el comercio, el de alimentos y el de ambiente.

La jornada inició con la exposición del doctor Joaquín Valdes, decano del Instituto de la Calidad Industrial (UNSAM-INTI), quien introdujo a los asistentes en el contexto científico de la Convención del Metro firmada el 20 de mayo de 1875 por diecisiete países —Argentina inclusive—, y que hoy ya cuenta con más de cincuenta Estados miembros que adhieren al Sistema Métrico Decimal. A modo introductorio, Valdes describió brevemente la historia e incumbencia de las organizaciones clave para el sector, como son la Conferencia General de Pesas y Medidas (CGPM), el Comité Internacional de Pesas y Medidas (CIPM), Institutos Nacionales, Comités Consultivos y el Boreau Internacional de Pesas y Medidas (BIPM).

Representando a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), los licenciados Margarita Saravi y Pablo Arenillas abordaron la relación de la metrología con la salud, refiriéndose a las radiaciones ionizantes de uso médico. En su disertación, Saravi realizó un repaso por los distintos tipos de Radiaciones Ionizantes (RI) utilizadas en salud (alfa, beta, gamma, rayos X, neutrones, protones), la energía de cada tipo de radiación, la interacción de éstas con el medio, y los diferentes tipos de detección. Destacó así que la calidad y seguridad en este ámbito son las cualidades que evitan los posibles efectos nocivos que pudieran irradiar estas tecnologías que cuentan con normas específicas para cada caso, y de aquí el rol imprescindible de la Dosimetría (la metrología referida a las RI). El licenciado Arenillas detalló la aplicabilidad del Laboratorio de Metrología de Radioisótopos. Introdujo su exposición con una breve reseña histórica del uso medicinal de esta radiación, y abordó temas como los radiofármacos, los Centros de Medicina Nuclear en Argentina, el Laboratorio de Metrología de Radioisótopos, y los trabajos de intercomparaciones en los que participó la CNEA.

La exposición sobre la relación de la metrología con el comercio estuvo a cargo del licenciado Fernando Kornblitt, coordinador de la Unidad Técnica de Masa del Centro INTI-Física y Metrología. En un análisis histórico relacionó esta disciplina con el ideal de justicia (desde Osiris en Egipto, hasta el ícono de justicia occidental con la balanza). Resaltó también las funciones del INTI en este ámbito, repasó los reglamentos de balanzas, la trazabilidad en mediciones de masa, su calibración por diseminación del patrón nacional y la repercusión en el comercio. Además, destacó las capacidades argentinas de medición reconocidas internacionalmente.

La metrología también se encuentra en los alimentos, y en este área expuso la licenciada Patricia Gatti, de la Gerencia de Calidad y Ambiente del INTI. La composición química, física y microbiológica de los alimentos, el etiquetado nutricional, las posibles adulteraciones y la detección de contaminantes son los ejes principales que abordó este panel. Las mediciones se encuentran en cada aspecto alimenticio, como la determinación de la vida útil, la aceptabilidad (gusto y aroma) y la verificación y calibración de instrumentos clave para asegurar la calidad e inocuidad de los alimentos. La especialista destacó algunos ejemplos de esta relación de metrología y alimentos, como el Plan Nacional de Control de Residuos e Higiene en Alimentos (CREHA) del SENASA o el Sistema de Pago de Leche por Calidad, del Ministerio de Agricultura.

En su exposición repasó las actividades que el INTI realiza en este ámbito a través de los doce Centros de Investigación y Desarrollo vinculados a alimentos que el Instituto fundó en distintas provincias. También, resaltó la participación del INTI en la Red Interamericana de Laboratorios de Análisis de Alimentos (RILAA), donde el Instituto fue designado para presidir el Comité Ejecutivo hasta 2014. La creación de un Área Estratégica de alimentos y del Programa de Metrología en Alimentos al interior del organismo, y la designación del INTI como Instituto Nacional de Metrología de la Argentina. Se exhibieron líneas de trabajo y resultados de comparaciones interlaboratorios con diversos países.

Cerrando la jornada, la licenciada Adriana Rosso, subgerente de Ambiente del INTI, expuso sobre el impacto de las mediciones en el agua, el aire, en la calidad de suelo, en los recursos energéticos y en la gestión de sustancias químicas. Repasó las matrices ambientales que se analizan en cada caso, las actividades del Instituto en torno a estos estudios de laboratorios, monitoreos y ensayos. A su vez, destacó la participación activa del INTI en comparaciones internacionales, como las realizadas con el NIST de Estados Unidos, el INMETRO de Brasil, el Sistema Interamericano de Metrología (SIM), el Boreau Internacional de Pesas y Medidas (BIPM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente (UNEP).

Fuente: INTI


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Vinculación Tecnológica: del laboratorio a la gente

El rol de la transferencia de tecnología es construir un puente que una el ámbito científico-académico con el sector productivo.

La vinculación tecnológica consiste en llevar las investigaciones desde el laboratorio hacia las empresas e instituciones, transformarlas en un producto y resolver una problemática concreta. Los ejemplos van desde áreas tan variadas como vacunas, anticuerpos específicos y nuevas drogas terapéuticas, pasando por cultivos mejorados, cosméticos, nanomateriales de uso doméstico e industrial y desarrollos en materia de energías alternativas. Todos ellos tienen su origen en trabajos de científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) que, a través del proceso de vinculación tecnológica, se transformaron en productos disponibles en el mercado. El rol de la transferencia de tecnología es justamente construir un puente que una el ámbito científico-académico –que estudia procesos básicos y aplicados– con el sector productivo, encargado de fabricar o desarrollar los productos que resultan de la investigación y que pueden ser empresas, instituciones como organismos del estado, institutos de investigación o incluso laboratorios.

Nuestro objetivo es que todo el trabajo y conocimiento generado por investigadores del CONICET llegue a la gente en forma de productos que cubran sus necesidades y las del mercado”, explica Santiago Villa, director de Vinculación Tecnológica del organismo. Con catorce oficinas en todo el país, la Dirección de Vinculación Tecnológica (DVT) es el nexo efectivo entre la investigación científica y su desarrollo comercial o industrial. Según Villa, el rol de la DVT es promover el nexo entre el investigador y el sector productivo: “Desde mostrar y ofertar lo que se tiene hasta definir la mejor manera para que eso llegue al mercado”, agrega.

Mariana Berenstein, coordinadora de Vinculación Tecnológica, explica que los investigadores “nos contactan a través de nuestra web o de las oficinas de vinculación y evaluamos la posibilidad de patentar el desarrollo. A partir de ese momento comienza el análisis inicial, que puede llevar de 30 a 45 días”. En promedio, el tiempo para saber si una patente se concede o no, varía entre 4 a 8 años sin que eso impida que determinadas tecnologías puedan negociarse o comercializarse antes de ese período de tiempo. Una vez presentada la solicitud de patente, el investigador puede presentar los resultados en revistas especializadas para dar a conocer el hallazgo a la comunidad científica. “Con la política de propiedad intelectual del CONICET, el investigador tiene derechos sobre lo que surge de la eventual comercialización que pueda generar la patente en el futuro”, concluye Berenstein.

En 2012 a través de la DVT se celebraron 135 convenios, 30% más que en 2011, por un total de $116.000.000. Los acuerdos abarcan Convenios Asociativos Público-Privados, de asistencia técnica, licencias, convenios asociativos y de cooperación, entre otros. Entre 2010 y 2012 los ingresos en Servicios Tecnológicos de Alto Nivel (STAN) y convenios aumentaron en un 190%. Los STAN son actividades como ensayos, análisis, asesorías y consultorías institucionales, entre otros. En la mayoría de los casos para su prestación se utiliza el equipamiento, infraestructura, y recursos humanos especializados de los centros, institutos y laboratorios dependientes del CONICET o relacionados con él. En 2012 se brindó asistencia a 623 PyMEs, que incluyó STAN y asesorías o servicios a terceros, por nombrar algunas herramientas.

La vinculación tecnológica permitió el desarrollo de nuevos productos. Por ejemplo, se desarrolló un nuevo insecticida para la industria agropecuaria: la empresa Biagro S.A. recibió la licencia de una patente que protege un biopesticida que no produce residuos peligrosos. En comparación a los pesticidas sintéticos, este producto reduce la posibilidad de que se genere resistencia al mismo. El pesticida fue desarrollado conjuntamente por CONICET, la Universidad Nacional de Tucumán y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, de Tucumán.

Por su parte, investigadores del Instituto de Química y Metabolismo del Fármaco (IQUIMEFA, CONICET-UBA) desarrollaron un tópico de uso diario que disminuye la caída del cabello, potencia su crecimiento de raíz y controla definitivamente la caspa. Desde el laboratorio se orientó la investigación a la búsqueda de actividades farmacológicas en distintas plantas como el café y la jarilla. Se vincularon los efectos farmacológicos de ejemplares de estas plantas y los síntomas de la calvicie. Las innovaciones resultantes fueron denominadas “Composición con actividad antifúngica” y “Composición tópica para el crecimiento del cabello” y fueron licenciadas por diez años al laboratorio Garré Guevara SRL. Un año después, se desarrolló el tópico que lleva el nombre comercial de Eco Hair, que ya es comercializado en el mercado nacional.

Finalmente, un grupo de investigadores CONICET del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL) logró aislar y caracterizar un gen de girasol que se relaciona con la respuesta natural de la planta a condiciones de estrés abiótico, tales como sequía y salinidad. A raíz de esto el CONICET y la Universidad Nacional del Litoral se asociaron a la empresa Bioceres para generar una patente y comercializar el descubrimiento.

Fuente: CONICET / Martes 28 de Mayo de 2013


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Anunciaron la Décima Feria Provincial de Ciencia y Tecnología

Del 12 al 18 de septiembre próximos se realizará la 10° edición de la Feria Provincial de Ciencia y Tecnología en la sede de la Escuela de Agricultura y Granja de Villa Zanjón, con la participación de un importante número de proyectos de diferentes establecimientos educacionales.

El anuncio lo realizaron ayer en el Salón Auditórium de Casa de Gobierno el secretario de Ciencia y Tecnología, contador Juan Carlos Costas; la subsecretaria de Educación, Lic. Evelia Lazzarone; el director de Ciencia y Tecnología, Ing. Edmundo Vizgarra y la secretaria de Ciencia y Tecnología de la UNSE, Beatriz Mishima.

Luego de destacar el “trabajo articulado que se pudo fortalecer a lo largo de estos años y que nos hace llegar a esta nueva edición con cuestiones superadas y aceitadas en todo lo que hace al desarrollo y organización“, se dio a conocer el cronograma de Ferias.

Viernes 16/08: Loreto y Forres; martes 20: Las Termas de Río Hondo; jueves 22: Nueva Esperanza y Sumampa; lunes 26: Colonia Dora y Villa La Punta; martes 27: Quimilí; jueves 29: Bandera Bajada y Pozo Hondo; viernes 30: Frías y Los Telares; lunes 02/09: Capital; miércoles 4: Bandera y Campo Gallo; jueves 5: Monte Quemado; lunes 03: La Banda.

Fuente: El Liberal de Santiago del Estero / Martes 28 de Mayo de 2013


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El Ministerio de Ciencia realizó un balance de gestión

Al cumplirse diez años de las elecciones presidenciales de 2003, el Ministerio de Ciencia y Tecnología repasó las políticas en materia de política científica. Recordó que meses después de asumir Néstor Kirchner anunció una suba del 50% en los sueldos de los investigadores del Conicet.

Según señaló la cartera científica “con la asunción en 2003 del presidente Néstor Kirchner, comenzó el final de una época oscura en materia de ciencia en Argentina“.

Juntame a ocho o diez de los mejores científicos argentinos, quiero saber qué les duele y dónde les duele”, le dijo el ex presidente al matemático Adrián Paenza tras anunciar una suba del 50% en los sueldos de los investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) a principios de 2004.

Esa primera medida se cristalizaría en la creación, en 2007, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva“, remarcó la cartera.

El Ministerio aseguró que “el aumento del presupuesto, el financiamiento para proyectos productivos y científicos, la mayor cantidad de investigadores, la construcción de infraestructura, la repatriación de científicos residentes en el exterior, el desarrollo de un plan estratégico de ciencia, la realización de Tecnópolis, junto a destacados descubrimientos y desarrollos nacionales, permiten hablar de una década ganada para la ciencia argentina“.

Creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. El Ministerio señaló que por primera vez en la historia, Argentina cuenta con un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. Creado en diciembre de 2007 por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, es el primero en Latinoamérica que contempló a la innovación productiva asociada a la ciencia y la tecnología.  Desde su creación, es dirigido por Lino Barañao.

Financiamiento, salarios y estipendios. Indicó que durante el año 2002 la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, ejecutó fondos por un monto superior a $55.000.000 para financiar proyectos de investigación, desarrollo e innovación. Solo en  2012, la Agencia adjudicó más de $1.000.000.000 a más de 2.000 proyectos para acompañar el crecimiento sostenido del sector científico y productivo del país.

Por su parte el Conicet recibió desde 2003 un impulso significativo. Un investigador adjunto que percibía alrededor de $1.600, recibe en la actualidad más de $13.500. Un técnico auxiliar que cobraba $764, ahora tiene un sueldo de más de $7.600. Finalmente las becas doctorales pasaron de $900 a $6.100 en el mismo período.

Plan de Obras para la Ciencia y la Tecnología. La cartera recordó que en 2003, el déficit de infraestructura para la ciencia argentina era de 120.000 metros cuadrados. Durante décadas no se construyeron laboratorios ni institutos de investigación y los edificios existentes presentaban serias condiciones de abandono.

Desde el 2007, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, lleva construidos en el marco del Plan de Obras para la Ciencia y la Tecnología, más de 45.000 metros cuadrados que demandaron una inversión cercana a los $250.000.000. Además, hay otras 19 obras en construcción y 11 comprometidas por un monto superior a $290.000.000 y más de 66.000 metros cuadrados. Se destacó el actual Polo Científico Tecnológico y sede administrativa del Ministerio de Ciencia, que demandará una inversión total de $250.000.000 en 44.712 metros cuadrados de superficie.

Repatriación de científicos y red de investigadores en el exterior. Desde el año 2004, el Ministerio fomentó la repatriación de 972 científicos que vivían y ejercían su profesión en el exterior. A partir de la promulgación de la “Ley RAICES” (Ley 26.421) la repatriación de investigadores es política de Estado. Esta ley promueve no solo el retorno de científicos e investigadores, sino que también fomenta la vinculación entre los científicos residentes en Argentina y aquellos que viven en el extranjero.

Aumento del número de investigadores en el país. El Conicet está integrado en la actualidad por 7.194 investigadores, 2.312 técnicos y 8.553 becarios (entre doctorales y posdoctorales). En 2003 solo había 3.804 investigadores, 2.378 técnicos y 2.221 becarios. El presupuesto de la institución pasó de 260 millones en el 2003 a 2.900 millones en 2013.

Plan Argentina Innovadora 2020. El Ministerio presentó en 2013 el Plan Nacional Argentina Innovadora 2020. A través del Plan, el Ministerio pone el acento en políticas focalizadas en tecnologías (nanotecnología, biotecnología y TIC) y sectores (ambiente y desarrollo sustentable, agroindustria, energía, salud, industria y desarrollo social) estratégicos.

Además, el mismo identifica 34 núcleos socio-productivos hacia donde orientar las capacidades de trabajo del sistema científico con el objetivo de federalizar el impacto de la innovación. Del proceso de discusión participaron más de 300 referentes de todo el país.

Creación del Instituto de Investigación en Biomedicina de Buenos Aires. En noviembre de 2007, se firmó un convenio entre autoridades argentinas y de la Sociedad Max Planck de Alemania para la creación del Instituto de Investigación en Biomedicina de Buenos Aires – Conicet – Instituto Partner de la Sociedad Max Planck (IBioBA-CONICET-MPSP). Funciona dentro del Polo Científico Tecnológico, cuenta con 1200 metros cuadrados de laboratorios y un plantel de 61 investigadores. Es el primer instituto Max Planck de Latinoamérica.

Tecnópolis. Tecnópolis es la megamuestra de ciencia, tecnología y arte organizada por la Unidad Ejecutora Bicentenario de Secretaría General de Presidencia en Villa Martelli. Tiene dos objetivos fundamentales: ser un lugar de esparcimiento y educación para el público en general y generar un espacio para que los jóvenes consideren la opción vocacional por las carreras científico tecnológicas. Durante la primera edición, en 2011, la muestra contó con 17 espacios del Ministerio de Ciencia y 13 en 2012. Durante el año pasado la visitaron más de 3.500.000 personas.

TecTV. En abril de 2012 comenzó a transmitir oficialmente y con su programación completa el canal TecTV, el primer canal público destinado a la difusión de la ciencia, la tecnología y la industria nacional. Cuenta con una programación íntegramente producida y emitida en alta calidad digital (HD).

Hitos científicos. El fuerte impulso en materia de políticas científicas experimentado desde 2003 y acrecentado tras la creación del Ministerio, se reflejó en nuevos desarrollos y descubrimientos. Los hechos más destacados de esta década se detallan a continuación.

Descubrimiento del gen de la sequía. Científicos del CONICET y de la Universidad Nacional del Litoral, con el apoyo de la empresa Bioceres S.A., desarrollaron un gen para mejorar semillas de diferentes cultivos. Se halló la forma de generar plantas tolerantes al estrés hídrico y salino y aumentar la productividad.  El descubrimiento se da a partir de la inserción de un gen, de la familia del ya patentado HAHB-4, en plantas de soja, trigo, alfalfa y maíz para generar especímenes más resistentes.

Participación de argentinos en el CERN. El Ministerio financia grupos de investigación participantes del proyecto científico que utiliza el Gran Colisionador de Hadrones del Consejo Europeo para la Investigación Nuclear (CERN), en Ginebra, Suiza. Durante la primera etapa de construcción del colisionador, científicos argentinos contribuyeron a generar circuitos eficientes de conversión de potencia. Investigadores pertenecientes a las universidades de Buenos Aires y La Plata participaron asimismo del proyecto ATLAS que tuvo a su cargo el diseño y la construcción de uno de los cuatro detectores de partículas que contiene el colisionador.

Rosita ISA. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Balcarce y el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIB-INTECH) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) desarrollaron el primer bovino bitransgénico argentino que produce leche similar a la materna, apta para lactantes. La ternera, llamada Rosita ISA, nació el 6 de abril de 2011 como fruto del trabajo conjunto de las dos instituciones estatales. Se trata del primer bovino clonado bitransgénico obtenido en el país y en el mundo al cual se le han incorporado dos genes humanos que codifican dos proteínas presentes en la leche humana.

Yogurito. El “yogurito” es un alimento lácteo fermentado que contiene el probiótico Lactobacillus rahmnosus CRL 1505. Fue desarrollado por el Centro de Referencia para lactobacilos (CERELA-CONICET). Su consumo permite reforzar el sistema inmunológico que se encarga de proteger al organismo de bacterias causantes de enfermedades. Actualmente el programa yogurito-escolar beneficia a 100.000 niños y niñas que reciben el yogurt probiótico tres veces por semana como complemento alimentario.

Primer nanosatélite de plataforma abierta. Argentina puso en órbita el pasado 26 de abril, el primer nanosatélite de plataforma abierta de su historia. Se trata de un desarrollo nacional financiado por el Ministerio de Ciencia y producido por la empresa Satellogic en colaboración con INVAP. El “Capitán Beto”, cuyo nombre técnico es CubeBug-1, es un satélite de 2 kg de peso, concebido, diseñado y fabricado en el país. Tanto el software como el hardware son de plataforma abierta y están disponibles para aficionados, universidades e institutos de investigación.

Puesta en órbita del SAC-D/Aquarius. En 2011 se apoyó fuertemente la investigación en la misión del satélite argentino SAC-D/Aquarius llevado a cabo por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la National Aeronautics and Space Administration (NASA). El satélite fue lanzado el 9 de junio desde la base Vanderberg en Estados Unidos. La cartera aportó U$S 1.300.000 para financiar la ejecución de 15 proyectos de investigación que se realizan en nuestro país con los datos que provee el satélite para aumentar el conocimiento sobre el océano, el clima y el medioambiente.

Pierre Auger. Para resolver el enigma de los rayos cósmicos ultra-energéticos, el Observatorio Pierre Auger mide las cascadas de partículas que se producen cada vez que un rayo cósmico choca contra las moléculas de la atmósfera superior. Así se determina la energía, dirección de llegada y la naturaleza de los rayos cósmicos de las más altas energías observables. Está ubicado en los departamentos de Malargüe y San Rafael, provincia de Mendoza. El Observatorio consiste en 1.600 detectores de superficie, distanciados a 1,5 km entre sí y cubriendo una superficie total de 3.000 km2. Fue inaugurado en 2008.

Primera planta de anticuerpos monoclonales. En 2012 se realizó la inauguración de la primera planta de América del Sur que producirá anticuerpos monoclonales para el tratamiento de cáncer y enfermedades autoinmunes y que contó con financiamiento de la cartera de Ciencia. Estos medicamentos ofrecen tratamientos novedosos y efectivos para el cáncer y otras enfermedades infecciosas e inflamatorias. Actualmente, el costo de estas terapias resulta muy elevado, por eso es estratégico para el país el desarrollo de una producción local que amplíe su acceso a una mayor cantidad de personas.

Fuente: Portal de Internet Sala de Prensa / Lunes 27 de Mayo de 2013