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Una salteña presentó el mejor trabajo sobre energía renovable

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Sobresaliente investigación realizada por científicas de la UNSa. La propuesta de Silvina Manrique fue elegida como la mejor entre 40 presentadas por acádemicos de América Latina.

Silvina Manrique (35), madre de un varón de 9 años y una nena de 5, obtuvo el primer premio en el Concurso Latinoamericano de Monografías de Postgrados sobre Energías Renovables y Eficiencia Energética Ecológicas. Su trabajo “Oportunidades y limitaciones de sistemas bioenergéticos, a partir de recursos del norte argentino, en un marco de sustentabilidad: estudio, propuestas y evaluación”, fue uno de los cuatro preseleccionados por el Instituto para el desenvolvimiento de energías alternativas (IDEAL) en América Latina, de entre 40 que se presentaron, provenientes de Paraguay, Uruguay, Brasil y Argentina.

De esos cuatro preseleccionados, solo uno iba a resultar elegido y ese fue el de Silvina Manrique.

Los investigadores tuvieron que defender su trabajo ante un jurado internacional reunido en la sede de IDEAL, en Florianópolis, estado de Santa Catarina, Brasil.

La doctora en Física Judith Franco, también investigadora de la Universidad Nacional de Salta fue la profesora orientadora en la investigación.

La pasión por la investigación

Silvina es ingeniera en Recursos Naturales, doctora en Ciencias con Orientación en Energías Renovables de la Universidad Nacional de Salta (UNSa), miembro del Instituto de Investigaciones en Energía no Convencionales (INENCO) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). En tanto, su orientadora, Judith Franco es doctora en Física e investigadora adjunta del CONICET, de larga trayectoria y cuenta con numerosos artículos científicos publicados.

La profesional ganadora del certamen, se dedica a la biomasa (conjunto de materiales de origen orgánico no fosilizado) que puede ser utilizada como fuente de energía renovable, contribuyendo a la sustitución parcial de combustibles fósiles.

En conversación con El Tribuno, Silvina Manrique contó el derrotero de la investigación que le llevó casi cinco años de un intenso trabajo de campo, en el que incluso, además del calor, el frío, la humedad, lluvias, etc. tuvo que hacer frente a la fauna autóctona cuando debió matar una yarará con un machete antes de que le saltara a la rodilla o sacarse las garrapatas después de cada viaje, entre otras cosas.

“En un principio, más que estudiar un recurso puntual me interesaba analizar las potencialidades de un territorio. Y como estamos inmersos en el Valle de Lerma, que concentra más del 80% de la población de la provincia, decidí buscar allí sistemas alternativos de generación de energía. De partida no existía información sobre qué recursos había y qué potencialidades tenían. Por lo tanto comenzamos con un trabajo exploratorio recorriendo la zona, conversando con la gente, realizando talleres, haciendo encuestas con empresarios y autoridades de gobierno, e interconsultas con expertos internacionales. Se hizo un mapeo de la zona, de sus recursos y después se hizo un muestreo en terreno”, dijo Silvina.

Esfuerzo y compromiso

“El trabajo lo desarrollé con mucho esfuerzo y con la colaboración de estudiantes de la carrera de Ingeniería en Recursos Naturales que se adscribieron al proyecto. Sin su concurso, habría sido imposible. En cada viaje hay que ir con la mayor cantidad de personas, 5 o 6, para poderlo aprovechar porque es muy costoso y hay que movilizar muchos recursos. La cantidad de días que nos quedábamos dependía del lugar, de la distancia, de la época y del tipo de muestreo que se estuviera haciendo”, dijo Silvina a El Tribuno.

“Para esto contamos con diferentes proyectos provenientes del Consejo de investigación de la UNSa y otros más, pero mucho a pulmón. También tuvimos colaboración del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en el convenio marco que tiene con la universidad”, afirmó Judith Franco.

Cuidar el medio ambiente

“Uno de los principales motivos por los cuales se promociona la energía alternativa es porque tenemos una matriz energética 90% petróleo, carbón y gas, básicamente, que no solo tienen pronosticado un horizonte limitado de reserva, sino que, además, son altamente impactantes en el medio. Por eso se buscan nuevas alternativas renovables y que reduzcan el efecto invernadero. La biomasa se considera neutra en emisiones de carbono y por lo tanto si uno sustituye una fracción de algún combustible por ésta, de la naturaleza que sea, se reduce una fracción de contaminación”, puntualizó la investigadora.

El Valle de Lerma y sus recursos

“En cuanto a los recursos energéticos en el Valle de Lerma -añadió- tenemos la biomasa leñosa generada anualmente desde los ecosistemas locales. Es urgente, en este caso, tener un plan de manejo y forestación porque cada vez hay menos bosques y el uso es intensivo, sobre todo en las estufas de tabaco. Otro recurso es la utilización de residuos sólidos urbanos del Valle de Lerma que se encuentran dispersos y sin tratamientos. Hay un proyecto a nivel provincial de depósito en un lugar central de la zona, diseñado técnicamente para que a posteriori se pueda extraer biogás, pero esto todavía está en la etapa de planificación. El biogás se puede usar para alumbrado o para otros fines muy puntuales. Si bien no es mucho el potencial energético, sí es muy importante desde el punto de vista de la solución al problema de la contaminación que genera la basura. Otro recurso son los residuos agrícolas que quedan, sobre todo el que tiene que ver con el tabaco Virginia o ajíes, que también pueden transformase en energía”, aseveró la ingeniera Manrique.

Los costos

No es mucha la inversión que necesitamos para generar este tipo de energía. Todo depende de la escala en que se quiere implementar. Pero no hay que pensar en megaemprendimientos porque hay que garantizar la cantidad de recursos para sostenerlo. Hay que tener en cuenta que una de las restricciones que tiene el aprovechamiento de la biomasa es que necesita una logística de almacenamiento ya que tiene menor potencial de energía por unidad, en relación al petróleo o el carbón. También son diferentes las aplicaciones que se pueden hacer, por ejemplo para generación de calor, gas o electricidad. Si se quiere generar biocombustibles, para carburantes (motores) en ese caso hay que utilizar una tecnología más sofisticada y otra estructura”, expresó Manrique.

Fuente: El Tribuno de Salta / Sábado 08 de Junio de 2013

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