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La nueva tecnología “Made in Argentina”

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Estudiantes de todo el país y pequeñas empresas se reunieron para mostrar productos y prototipos para industrias en la era digital. Fue durante la cuarta edición del Simposio Argentino de Sistemas Embebidos. Se pudieron ver robots exploradores, sistemas inteligentes para hogares y semáforos y controladores de ganado, entre otras creaciones.

Durante tres días por los pasillos y salones de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA) caminaron pequeños robots, se hicieron pruebas a escala con sistemas que parecen salidos de una película futurista, y hubo intercambio de información sobre nuevos chips, plaquetas y pequeños circuitos.

Estos nuevos adelantos made in Argentina se presentaron en la cuarta edición del Simposio Argentino de Sistemas Embebidos (SASE), que se desarrolló en Paseo Colón 850 con la participación de miles de interesados. Ingenieros, estudiantes y fabricantes mostraron que hay mucho potencial en el país para desarrollar un polo tecnológico acorde a los tiempos que corren.

¿Qué es un sistema embebido? Es el nombre genérico que reciben los equipos electrónicos que incluyen un procesamiento de datos, pero que, a diferencia de una computadora, están diseñados para satisfacer una función específica.

Entre los sistemas embebidos más conocidos se puede nombrar por ejemplo un reloj digital, un reproductor de MP3, el teléfono celular, la impresora, el sistema de control de un automóvil, el de un satélite o hasta el de una planta nuclear.

Se trata de un sistema electrónico que está contenido embebido dentro de un equipo completo que incluye, por ejemplo, partes mecánicas y electromecánicas.

‘‘En 2009 detectamos que el área de sistemas embebidos aún estaba poco explorado y organizado. Hicimos un primer simposio y empezamos a crecer hasta un encuentro como el de estos días donde participa gente de todo el país e invitados del exterior’’, señaló a La Prensa Ariel Lutenberg, director del Laboratorio de Sistemas Embebidos de la Facultad de Ingeniería de la UBA y presidente de la Asociación Civil que trabaja sobre estos sistemas.

Campo y estado

Lutenberg expresó que en estos últimos tiempos hay un desarrollo de algunos sistemas que se dan por ciertas necesidades. ‘‘Uno es el que tiene que ver con compras de gobierno, es un motor muy fuerte. Por ejemplo lo que se relaciona con la televisión digital, Plan Conectar Igualdad. También hay mucho potencial para todo lo que tiene que ver con el agro, el área de la producción del campo’’.

El especialista indicó que a diferencia de otros emprendimientos, para el desarrollo de un sistema embebido se necesita muy poca inversión. ‘‘En la electrónica lo fundamental es el capital humano. Para una placa de desarrollo con cien dólares y una computadora podes empezar’’.

En los pasillos de la Facultad muchos futuros ingenieros y jóvenes profesionales se hacían eco de esta afirmación y mostraban a otros estudiantes sus inventos.

Augusto Roska y Gabriel Parodi, de la Universidad de Tucumán, hacían circular a un pequeño robot por un laberinto de paredes blancas.

Mediante algoritmos, fórmulas de redes neuronales y sensores, el prototipo avanzaba y se detenía solo en la única baldosa negra del intrincado camino.

‘‘Lo detecta solo. Si uno cambia de lugar la baldosa lo seguirá haciendo’’, indica Roska. Este tipo de robots llevados a una fabricación industrial pueden servir, –contó el estudiante de la cátedra de robótica e inteligencia artificial– como facilitador de exploraciones.

‘‘Por ejemplo puede marcar una zona donde hay más petróleo. Se lo puede cargar para que trabaje en una cortadora de pasto y solo irá al sector que necesite el campo. También para limpiar un área en forma pareja o limpiar una pileta’’, explicó Parodi.

Unos chicos de la Universidad Tecnológica de Mendoza, en tanto, mostraban el desarrollo de un osciloscopio digital. Este aparato permite controlar en una cadena de montaje industrial el estado de las señales, los circuitos.

‘‘Tomamos los componentes electrónicos y fabricamos la carcasa con PCV’’, explicó Marcos Escribano, de la carrera de ingeniería electrónica que realizó el producto con su compañero Andrés Braconi.

Desde el celular

En otro stand se observaba en una zapatilla cómo se prendían y apagaban ocho lamparitas a partir de la orden que le dio desde un teléfono celular Guillermo Mandagaran, ingeniero electrónico de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

Guillermo junto a su compañero de estudios Luciano Vergagni crearon la microempresa Lambda Automatizaciones, que brinda servicio para controlar los hogares en forma inteligente.

‘‘A partir de la creación de una página web se puede controlar la casa a distancia luego desde un teléfono celular. Con el aparato podemos abrir una persiana, activar la luz, la calefacción. Todo antes de llegar al hogar. Esto nos brinda más confort y seguridad’’, expresó Vergagni.

Desde la UTN de Córdoba diseñaron, en tanto, un sistema para identificación de ganado. ‘‘Como experiencia propia, ya que mi familia tiene campo, veíamos que es un problema la identificación. Hoy se usa el sistema feed lot, donde los animales están en lugares reducidos. Incluso a veces se comparte el lugar entre diferentes dueños de hacienda’’, expresó Fabricio Lunetto, de 26 años.

El joven, que junto a otro compañero de ingeniería electrónica, realizó el sistema, comenta que lograron el prototipo en unos tres meses. ‘‘Se coloca un chip en la oreja del animal que permite luego al acercarle una paleta saber en una pantalla cuando entró, su peso, su propietario, si fue vacunado o está enfermo’’.

Movimientos humanos

En otra de las mesas expositoras varios chicos se fascinaban al mover su mano frente a una computadora.

Gracias a esos movimientos se activaba un brazo robótico a unos centímetros del ordenador, que reproducía los movimientos humanos. Con el mismo se pueden levantar objetos. Como ejemplo, el brazo levantaba piezas de rasti.

‘‘Diseñamos un sistema de video computarizado que con una webcam en tiempo real marca los movimientos. Después mapeamos el espacio de trabajo y entonces el autómata se mueve de acuerdo a lo que nosotros marcamos’’, explicó Alexis Ibarra, de la Universidad Nacional de Corrientes.

El brazo robótico, diseñado con PVC que se fundió con calor para ir delineándolo puede servir, señala Ibarra, para varias cosas. ‘‘Por ejemplo para manipular elementos peligrosos. Para la construcción o para usos biomédicos’’.

El joven ingeniero dijo que trabajaron cerca de un año en el proyecto.

‘‘Es algo novedoso. Hay que trabajar mucho en robótica, programación y mecánica. Por eso es fundamental más apoyo para este tipo de proyectos’’, opinó.

En la muestra, además de los adelantos presentados por los alumnos, también pequeñas empresas dedicadas a sistemas embebidos mostraron los trabajos que vienen desarrollando.

Fue el caso, por ejemplo, de Vicda, una pequeña empresa desarrollada por los hermanos Juan Carlos y Juan Francisco Mouriño.

‘‘Actualmente trabajamos cinco personas. Hacemos todo a pulmón y el financiamiento para nuevos proyectos lo logramos con la ganancia del anterior’’, expresó.

Los jóvenes expertos diseñaron un sistema de control de semáforos que hoy se utiliza en la ciudad de Buenos Aires. ‘‘Tuvimos que importar la placa y diseñamos el chasis, que son pequeñas cajas que se ponen en gabinetes. Por suerte anduvieron muy bien, aunque nos llevó un tiempo de desarrollo. Pero con inventiva y paciencia lo logramos’’, afirmó.

Fuente:  La Prensa / Domingo 18 de agosto de 2013

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