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El día a día de la Ciencia


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Las netbooks en el aula

En su edición 2013, el proyecto “Netbooks Uno a Uno” continuó con su propuesta de capacitar a los profesores secundarios en el uso de las computadoras en el aula y agregó el aporte de contenidos. A los temas de física y matemática se sumaron este año química y atmósfera. Desafíos, dificultades y la reflexión sobre las posibilidades que ofrece el voluntariado.

por Armando Doria

“Venir los sábados puede ser un plomo”, dice Silvina Ponce Dawson, profesora del Departamento de Física, “pero la gente igual se acercó con muchísimo interés”. Ponce Dawson es una de las coordinadoras del curso “Netbooks Uno a Uno”, que se llevó a cabo a través de la convocatoria de Voluntariado Universitario del Ministerio de Educación de la Nación, y que fue pensado para optimizar, en las aulas, el uso de las netbooks que viene distribuyendo el Ministerio a los alumnos secundarios de escuelas públicas en el marco de programa Conectar Igualdad. Ya son más de tres millones los equipos que están en manos de los chicos y sus docentes.

Los sábados no suele haber clases en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, por eso se convirtió en el día ideal para convocar a los profesores secundarios que, a su vez, también tienen día libre. El voluntariado implica que los docentes a cargo del curso donen su tiempo y conocimientos, lo mismo que los cerca de 20 alumnos de Exactas que prestaron su apoyo al proyecto. Lo “plomo” del asunto está, justamente, en lo complejo que puede resultar una actualización docente de carácter intensivo fuera de la grilla semanal, pero los deseos y demandas de muchos profes secundarios superaron el escollo. Cristina Caputto, también profesora del Departamento de Física, es otra de las coordinadoras de “Netbooks Uno a Uno” y explica que “muchos vinieron desde Chascomús, desde La Plata. Una pareja venía en moto desde Florencio Varela. Son docentes muy particulares los que deciden venir hasta acá todos los sábados a la mañana y quedarse hasta la tarde, es muy valorable”.

La historia de estos cursos comenzó hace un par de años, cuando Caputto y Dawson percibieron –a partir del comentario de otros colegas que trabajaban en proyectos con la Escuela Media– los temores e inseguridades de los docentes secundarios ante la posibilidad de utilizar las netbooks en el aula como herramienta de trabajo. El primero se dictó el año pasado y estuvo dirigido a los docentes de Física y Matemática, con el fin de capacitarlos en el uso del software asociado a esas disciplinas. En su versión 2013, fueron más allá. “Hasta ahora habíamos trabajado con Física y Matemática y había gente de Biología que colaboraba con temas de Química Biológica. Esta vez se incorporaron químicos y meteorólogos y no se trabajó sólo en el software que se puede usar en el aula”, cuenta Ponce Dawson. “Abarcamos muchos frentes. Por un lado, ayudar a los profesores con el uso de los programas y que ellos les pusieran el contenido. Pero fuimos más allá y aportamos también contenido”. Da como ejemplo el trabajo en el área de Química: “Se trabajó con experimentos de laboratorio. En particular, qué tipo de experiencia, con qué condiciones de repetibilidad o qué cosas podían ser cuantificables para poder usar la computadora en el registro y en la obtención de resultados. Fue más allá de aprender a usar un programa. También descubrimos algunos programas que no habíamos considerado inicialmente, como el GeoGebra, en matemáticas, que generó mucho interés”. Respecto de esa posibilidad de “descubrir”, Caputto aporta el dato de la adaptabilidad del curso: “En muchos casos se avanzó por los caminos que iban decidiendo los profesores secundarios; para saber qué se puede llevar al aula necesitamos el input de ellos. Fue importante ir conociendo sus posibilidades y limitaciones. Vemos que vienen con más bagaje y demandando otro tipo de ayuda, aunque todavía hay algunos que necesitan una ayuda básica de cómo usar la computadora y a ellos también hay que formarlos”.

El nuevo desafío

Ambas coordinadoras coinciden en que el miedo es un factor común en el abordaje de las herramientas informáticas en el aula y ese miedo apunta a lo más trivial: la destreza en el uso de los recursos tecnológicos por parte de los chicos y la posibilidad de perder control y autoridad. “Había profes con miedo de abrir las netbooks en el aula porque les parecía que los estudiantes sabían más que ellos”, afirman. Pero Dawson entiende que esa superioridad es falsa: “Los pibes conocen algunas herramientas que no son las que el profesor va a usar en el aula, además de no tener idea de los contenidos”. La estrategia del curso se basa, en parte, en la exploración de los programas y la posibilidad de entender su lógica. Eso ayuda a liberar de miedo a los profesores. Dawson aporta con su experiencia: “Muchas veces me preguntan cómo hacer tal cosa con un programa. Nosotros no somos especialistas en todo el paquete de software que puede usarse en el aula, entonces les digo que no tengo idea, que miremos los íconos a ver si nos ayudan, y eso relaja y quita el miedo. Después lo pueden repetir con sus alumnos”.

Cristina Caputto, entusiasmada con el proyecto, toma el reclamo de los profesores y lamenta no poder cumplirlo. “Una cosa que nos piden es que hagamos esto fuera de la Facultad, donde se puedan concentrar por zonas. Ante la pregunta de si es posible tomar una demanda más generalizada a través de un proyecto voluntario, Ponce Dawson sostiene que “esta capacitación debería darse en las mismas instituciones donde se forman los profesores, pero eso no ocurre, entonces me parece lógico que los universitarios nos involucremos. No para que siempre sea así, entiendo que estamos en un momento de transición. La Facultad se debe involucrar en favorecer ese cambio”. Y Caputto continúa la idea: “Qué mejor que nuestra Facultad para aportar en la mejora de la enseñanza de las ciencias a través de las nuevas tecnologías”.

El curso “Netbooks Uno a Uno” permite disparar la reflexión sobre las posibilidades institucionales ante la necesidad de capacitar a los docentes de Escuela Media, más allá de la acción voluntaria. Al respecto, el decano de Exactas UBA, Jorge Aliaga, entiende que “distribuir más de tres millones de netbooks en las escuelas es una decisión de tal magnitud que corresponde acompañarla con una política de Estado de igual magnitud en cuanto a la capacitación. Pensamos que esa política amerita articular la universidad con la escuela media a través de programas específicos”. El camino de la articulación en áreas educativas suele ser dificultoso por la diversidad de actores. Explica Aliaga: “Hay que coordinar con escuelas que pertenecen a distintas jurisdicciones, con institutos de profesorado, Conectar Igualdad, la univesidad. Es complejo pero posible y creo que tomar la opción política de hacerlo únicamente a través de voluntariado es erróneo; un programa voluntario es un programa que, si se hace, está muy bien, y si no se hace, esa falta no resulta perjudicial. Ahora, una vez que hay millones de estudiantes con netbooks en sus manos, uno tiene que pensar que sí o sí tiene que salir bien”. Como antecedente, la Facultad lanzó en 2008 un programa institucional de articulación con la Escuela Media llamado “Red de Escuelas”, que fue presentado al Ministerio de Educación pero no consiguió financiamiento. “Actualmente no hay financiamiento oficial para este tipo de proyectos y ahí está el limitante, porque la Facultad no puede hacer lo que se le ocurra sin tener financiamiento”, sostiene el decano. “En cambio, nosotros trabajamos en pos de las necesidades generando proyectos. En la medida en que al Estado le interese y asigne recursos, Exactas se suma”.

Anécdota para el cierre

Cada uno de los 48 profesores secundarios que terminaron el curso “Netbooks Uno a Uno” cerró su participación con un poster como trabajo final, donde presentó una propuesta de trabajo en el aula a partir de las herramientas exploradas durante la cursada. Los posters se exhibieron el patio central del Pabellón II de Exactas UBA en jueves 4 de julio pasado. Uno de los trabajos, sobre la estructura del ADN, fue elaborado en equipo por una docente de una escuela privada y otra de una escuela pública y el resumen decía “El proyecto es para dos escuelas con diferentes recursos, para 2º año de bachillerato”.

Nuestro prejuicio residual quizás indicaría que la escuela con menos recursos es la pública. Acá también se expresa un cambio de paradigma. El resumen continuaba: “La Prof. Volcovich en una escuela privada, donde los/as alumnos/as no tienen computadora en el aula, trabajará junto al Departamento de Informática. La Prof. Basualdo cuenta con alumnos con netbooks en el aula pero igual trabajará el tema como proyecto interdepartamental”. Hoy las aulas de las escuelas públicas cuentan con una herramienta de enorme potencial y accesible a todos los sectores sociales. Con la bola lanzada, ahora está en juego el buen uso de esa herramienta y, asociado a esto, su continuidad como proyecto permanente.”

Lo que dijeron los profes

Graciela Noemí Magaldi, de la Escuela Técnica 2 “San Ginés” de San Fernando, Provincia de Buenos Aires.

“Traté de hacer cursos virtuales sobre química pero no es lo mismo que hacer estos cursos intensivos y con la tutela de un docente. No es lo mismo trabajar en paralelo en un curso con gente que sabe más que vos. En este curso seguían mi ritmo y yo no demoraba a nadie y no me sentía tan relegada a la hora de tener que preguntar aun cosas simples. Sí reconozco que hubiera necesitado más tiempo para afianzar lo que aprendía cada clase antes de iniciar temas nuevos. He aplicado las experiencias realizadas en el curso con mis alumnos y me interesaría poder aplicarlo a más prácticas en el aula”.

Guillermo Raúl Igne, de la Escuela ESB2 de Ituzaingó, Provincia de Buenos Aires.

“Por mucho tiempo se habló de la capacitación docente de calidad y siempre me pregunté por qué la UBA, una casa de estudio de excelencia, no se involucraba ideando proyectos para ello. Por eso celebro esta iniciativa que nos brinda, a los docentes de la escuela media, contenidos de nivel y, sobre todo, herramientas que nos permiten entrar al aula con ideas, conocimientos y propuestas distintas. Interactuar con docentes prestigiosos y alumnos en vías de serlo resultó una experiencia enriquecedora en el aspecto profesional y humano”.

Miguel Pena, del Liceo “Cornelio Saavedra” de la Ciudad de Buenos Aires.

“En cuanto a los programas que aprendimos a usar fue algo que estaba esperando desde que recibí la net. Viene cargada de programas que escasamente sabemos usar pero que tienen un potencial muy alto para su uso en el aula. Además, nos permitió conocer y descargar nuevos programas que permiten que los alumnos puedan ver los mismos temas de un modo diferente, un modo que ellos frecuentan y les resulta familiar”.

Fuente: El Cable Nro. 824

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Las cuevas de Moià resuelven cinco incógnitas sobre los neandertales

Hace 10 años, en 2003, se inició un proyecto de investigación arqueológica relacionado con la Coves del Toll y las Coves Teixoneres de Moià (Bages, Barcelona). Este proyecto surgió de una pregunta muy sencilla: ¿Había competencia por los recursos entre los neandertales y los grandes carnívoros? Poco a poco, la información proporcionada por ambas cuevas ha permitido a los investigadores afrontar no solo esta cuestión, sino también introducir otros debates científicos.

Una excavación que se desarrolla estos días en Moià, una localidad cercana a Barcelona, con 10 años ya de trayectoria, ha permitido dar respuesta a algunas incógnitas sobre el comportamiento de las comunidades neandertales. Esta dirigida por el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES).

“Después de esta primera década, la valoración de los trabajos efectuados es muy positiva y ha permitido dar respuesta a cinco cuestiones importantes relacionadas con los neandertales”, señala Jordi Rosell, investigador del IPHES, profesor docente de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona y codirector de las excavaciones en el Toll y en Teixoneres junto con Florent Rivals, investigador ICREA en el mismo centro de investigación.

–¿En la lucha por las cuevas, ganaban osos o humanos?

–Una de las cuestiones tiene que ver con los conflictos entre humanos y carnívoros en ese periodo, que habitualmente se resolvían a favor de los primeros. “A partir del registro arqueológico, hemos averiguado que, normalmente, las cuevas eran ocupadas en invierno por los osos de las cavernas y en primavera por las hienas u otros carnívoros”, añade el experto. Ocasionalmente, algunos grupos de neandertales visitaban estas cavidades, rompiendo la dinámica natural de sus residentes habituales.

“Por lo visto hasta ahora, la sola presencia –prosigue Rosell– de los neandertales debía ahuyentar a estos animales, los cuales, al igual que hacen hoy en día, preferían pasar desapercibidos por los humanos. En caso contrario, podían ser cazados, como lo demuestran algunas marcas de corte observadas sobre algunos osos de las cavernas de las Coves del Toll, hace 60.000 años, y que prueban su tratamiento por parte de los neandertales”.

–¿Tenían campamentos estructurados?

–La Cova de les Teixoneres sugiere el uso de áreas específicas para fines concretos

En cuanto a la organización y estructuración de los campamentos de los neandertales, tradicionalmente eran muchos los que defendían su ausencia. En cambio, “la Cova de les Teixoneres sugiere el uso de áreas específicas para fines concretos”, apunta el investigador.

Generalmente, todo se realizaba en torno a los hogares, que se situaban en la zona exterior. Solamente en un caso se utilizó el área más interna para situar uno relacionado con el consumo de un cérvido. “La falta de estructuración observada en otros yacimientos, se debe, probablemente, a la acción posterior de carnívoros que, intentando aprovechar los despojos abandonadas por los grupos humanos, posiblemente han removido los restos”, observa.

–¿Existía un ‘territorio’ neandertal?

–Por otra parte, los grupos humanos que visitan las Coves del Toll y las Coves Teixoneres no parecen ser autóctonos de la comarca catalana del Moianès. Las rocas que utilizan parecen proceder mayoritariamente de áreas alejadas, sobre todo de la comarca de Osona. No obstante, la reiteración en sus visitas a las cuevas sugiere la existencia de unos recorridos bien establecidos para un territorio con puestos clave o de visita obligada, como la Cova de las Teixoneres.

–¿Comían de todo?

–Una de los principales ventajas que ofrece el estudio de los grupos humanos viajeros, como es el caso de los neandertales que visitaban las Coves del Toll y las Coves Teixoneres, es la diversidad de recursos que son capaces de explotar durante sus trayectos. Esto permite visualizar con claridad el espectro de animales que ellos contemplaban como presas.

Sabemos que en el Moianès los neandertales explotaban la carne de animales pequeños y grandes

“Ahora mismo, sabemos que en el Moianès los neandertales explotaban la carne de animales pequeños, como las tortugas o los conejos, y de animales muy grandes, como los rinocerontes y los uros, pasando por caballos, asnos silvestres, ciervos, corzos e incluso, jabalíes “, asegura Rosell.

–¿Vivieron cambios climáticos acusados?

–Entre hace 40.000 y 70.000 años antes de ahora, que es el período más estudiado hasta la fecha por lo que se refiere a dichas cuevas, parece producirse una diversidad de ambientes importante. El paisaje habría sido dominado todo el tiempo por una significativa cobertura forestal. No obstante, se registran periodos de fríos rigurosos, durante les cuales en las cuevas aparecen animales como el rinoceronte lanudo y el mamut, y períodos más templados, con presencia de corzo o de asno silvestre. Según el arqueólogo del IPHES, esto indica que los cambios climáticos ocurridos en los últimos 100.000 años fueron bastante extremos.

Nuevas incógnitas

Lejos aún de terminar la investigación, las incógnitas resueltas sirven para plantear nuevas preguntas y más objetivos de cara a futuras campañas. Una de ellas es ver qué relación había entre las diferentes modalidades de campamentos neandertales y los cambios climáticos. Es decir, saber si el clima condicionaba los modos de vida de los neandertales y su movilidad por el territorio.

El segundo reto es confirmar si existía una cacería regular del oso de las cavernas por parte de los neandertales. Por ahora, los restos recuperados de estos animales con indicios de haber sido tratadas por los humanos son escasos. “Sin embargo, futuras excavaciones –avanza Jordi Rosell– harán aumentar este número y permitirán comprobar esta hipótesis con garantías”.

Fuente: Agencia SINC / Miércoles 14 de agosto de 2013


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El Buque Puerto Deseado abrió sus puertas con el fin de promover vocaciones científicas

Más de 700 alumnos secundarios marplatenses visitaron el barco del CONICET y lo recorrieron junto a los investigadores, becarios y tripulación.

Actividades de divulgación científica en el Buque Oceanográfico Puerto Deseado

Organizado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en conjunto con la Secretaria de Municipios del Ministerio de Interior, el evento tuvo lugar entre los días 13 y 15 de mayo en el puerto de la ciudad de Mar del Plata. A bordo del Buque Oceanográfico Puerto Deseado (BOPD), las actividades de divulgación científica estuvieron dirigidas a alumnos de escuelas secundarias de esa ciudad, que disfrutaron de la experiencia junto a sus profesores.

La jornada incluyó diferentes espacios y actividades. En un primer momento los chicos recorrieron distintos sectores del navío, como el puente de comando, en donde personal de la tripulación les explicó cómo se maneja una embarcación y cómo funcionan los principales comandos.

Uno de los miembros del Servicio de Hidrografía Naval que charló con los alumnos, el jefe de Cubierta del BOPD, teniente de navío Tomás Campos, destacó el interés y entusiasmo de los alumnos y esta posibilidad de compartir conocimientos con ellos.

Luego, a través de una charla con un investigador del CONICET, los chicos pudieron conocer sobre las campañas que realiza el Puerto Deseado, qué tareas se realizan en ellas, qué hacen los investigadores y cómo trabaja una unidad científica a bordo del buque. Ezequiel Mabragaña, investigador del Consejo que dio varias de estas charlas y compartió con los alumnos muchas de sus experiencias y anécdotas durante las campañas, destacó “este tipo de actividades de divulgación científica como muy positiva”.

“Nosotros como investigadores podemos mostrar nuestro trabajo y darnos a conocer a la comunidad y desde el lado de los que lo reciben pueden conocer y vivenciar la actividad real de un investigador en el mar, y no verlo como algo lejano, abstracto”, explicó Mabragaña. Y agregó que “es interesante que la actividad esté dirigida tanto a alumnos como a profesores, porque estos pueden continuar retransmitiendo estos conocimientos y así fomentar estas vocaciones científicas”.

Finalmente, en los laboratorios del BOPD, junto a becarios del Consejo y con la colaboración de la Dirección Nacional de Antártico (DNA), los alumnos tuvieron acceso a material biológico extraído en las campañas, como diversidad de peces, ventos e invertebrados.

Luego de la visita, Ana Maria Carre, profesora de la escuela N° 24 de Mar del Plata, sostuvo que fue muy positiva “la experiencia y los conocimientos que se han impartido durante la misma”. La profesora de biología, que había leído mucho sobre el BOPD pero nunca lo había visitado, destacó que “la interacción con los alumnos es interesante porque puede despertar la curiosidad en ellos y así futuras vocaciones, es un incentivo cultural muy importante”.

Por su parte, la profesora Carolina Ormilugue, concluyó que es realmente valioso que los chicos “vean otras posibilidades de estudio y desarrollo para su vida, por ejemplo estudiar una carrera en ciencias como biología marítima”. Y concluyó que “gracias a este tipo de experiencias, además de ver el trabajo y actividad de campo de un investigador, pueden conocer opciones y despertar vocaciones científicas”.

A lo largo del año, el buque seguirá abriendo sus puertas y realizando charlas y actividades para toda la familia, especialmente los más chicos. Este tipo de actividades de divulgación científica, sumadas al compromiso social y transferencia de conocimientos, constituyen ejes primordiales de la política actual del CONICET.

Fuente: CONICET / Viernes 16 de agosto de 2013


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Los niños de cuatro años ya tienen nociones de geometría euclidiana

Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Harvard (EE.UU) ha revelado que los niños de cuatro años poseen habilidades que podrían representar una comprensión temprana de la geometría euclidiana. El trabajo ha analizado en niños la relación entre su sentido de la orientación, su capacidad de analizar formas y su interpretación de mapas simbólicos.

Los seres humanos adultos de diferentes culturas comparten intuiciones sobre puntos, líneas y figuras de la geometría euclidiana. Ya desde niños desarrollan nociones tempranas para orientarse en el espacio y analizar la forma de los objetos, pero ¿cómo llegan al pensamiento euclidiano?

Según un estudio que se presenta esta semana en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), a los cuatro años los humanos ya poseen habilidades que demuestran una comprensión temprana de la geometría euclidiana.

El trabajo, liderado por investigadores de la Universidad de Harvard, ha estudiado en niños la relación entre su sentido de la orientación, su capacidad de analizar formas y su interpretación de mapas simbólicos.

Según el artículo, muchos animales, incluidos los humanos, poseen un entendimiento innato de la geometría simple. Reconocen objetos mediante ángulos y longitudes relativas, y se desplazan por su entorno empleando nociones de distancias y direcciones. Unidas, estas dos representaciones geométricas básicas podrían formar la base del pensamiento abstracto geométrico exclusivo de los humanos.

Según este nuevo trabajo, los niños no parecen integrar tales nociones; sin embargo, sí hacen un uso flexible de la geometría abstracta en la lectura de mapas, lo que podría llevar a la posterior construcción de la geometría euclidiana.

Uno de los experimentos llevados a cabo en el estudio consistió en vendar los ojos de los niños participantes y hacer que giraran para ver cómo se orientaban, tras destaparles los ojos, en un área con forma rectangular. También se les hizo pasar un test de computadora que evaluaba su habilidad para reconocer distintas formas geométricas.

Como animales en su hábitat

Después se situó a los niños en el centro de dos áreas con forma de triángulo. En uno de los dos escenarios del experimento, el triángulo tenía sus tres lados pero le faltaban todas las esquinas. En el otro, le faltaban los lados y solo tenía las tres esquinas. Los investigadores mostraron a todos los niños los mismos mapas para que localizaran ciertos puntos en el borde del triángulo donde debían colocar un juguete de peluche.

Moira Dillon, coautora del estudio, explica que los niños que mejor manejaban distancias y direcciones ubicaron bien el peluche en el triángulo sin esquinas. En cambio, los más hábiles en las pruebas de reconocimiento de formas geométricas en ls computadora obtuvieron resultados superiores en el triángulo compuesto solo por esquinas.

El trabajo sugiere que las habilidades geométricas tempranas son las mismas que las que usan los animales para moverse en su hábitat. Según los investigadores, en torno a los dos años y medio, los niños empiezan a ser capaces de abstraer esos principios para leer mapas adaptando a cada situación el tipo de información que emplean, como en el caso de los dos escenarios triangulares.

Fuente: Agencia SINC / Martes 13 de agosto de 2013


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Una firma estadounidense patenta un “gustómetro” de alto rendimiento para evaluar sabores

Científicos de la empresa Opertech Bio han patentado un método para probar sabores. El sistema permite analizar y definir matemáticamente tanto la calidad del sabor como las características de palatabilidad de múltiples ingredientes en un único test. En el estudio se utilizaron ratas a las que se entrenó para convertirlas en catadoras expertas.

La firma Opertech Bio, con sede en Filadelfia (EE.UU.), ha logrado patentar una metodología y un dispositivo para evaluación del sabor de alto rendimiento. Los resultados del estudio se presentan hoy en la revista Plos One.

Los científicos de esta empresa han desarrollado un método denominado Microtiter Operant Gustometer (MOG), un sistema que permite medir tanto la calidad del sabor como su palatabilidad, según señala la publicación en un comunicado.

En el estudio se utilizaron ratas a las que se entrenó para convertirlas en catadoras expertas. La elección de estos animales para llevar a cabo el experimento se hizo por sus “extraordinarias capacidades sensoriales, la facilidad de aprender a desarrollar tareas complejas y la coincidencia con los humanos en preferencias alimentarias”, señalan estas fuentes.

Con el sistema MOG, la medición de la calidad de sabor se consiguió a través del paradigma experimental de la discriminación del gusto. Las ratas fueron entrenadas para presionar dos palancas a cambio de una recompensa en forma de bolita de comida después de haber probado las sustancias que les ofrecieron en una placa de 96 pocillos.

Para recibir el premio, las ratas tuvieron que presionar la palanca derecha si la sustancia era un estándar (por ejemplo, una disolución de azúcar) o la izquierda si tenía cualquier otro sabor. Al comparar el porcentaje de las veces que el animal presionaba la palanca derecha, los científicos pudieron cuantificar el grado de similitud entre el nuevo sabor y el estándar.

El índice de lametazos es independiente de la sed y el hambre, por ello se valora como una indicación hedonista asociada con el estímulo del sabor

Índice de lametazos

En el experimento, añade el comunicado, la palatabilidad de las soluciones presentes en la placa se determinó contando el número de veces en los que la lengua de la rata entró en cada uno de los pocillos. El haz de un rayo laser proyectado en la parte superior del pocillo se interrumpía cada vez que la lengua del animal lamía ese pocillo. Cada interrupción se contó como un lametazo.

En comparación con otros ensayos para evaluar la palatabilidad, el ‘índice de lametazos’ del sistema MOG “ha demostrado ser independiente de otros factores como la sed y el hambre, y por lo tanto es valorado por los investigadores como una indicación puramente hedonista asociada con el estímulo del sabor”, señala el estudio.

Modelos predictivos

Según señala, Kyle R. Palmer, director científico de Opertech Bio y autor principal del estudio, “debido al alto rendimiento que se alcanza con el sistema MOG, se puede capturar una gran cantidad de información sensorial en un tiempo relativamente corto. Estos volúmenes de datos son susceptibles de sofisticados análisis y de la elaboración de modelos predictivos. Además, el ajuste de curvas se puede utilizar para determinar los intervalos de concentración en el que un ingrediente de sabor u otro sabor químico activo transmite sus efectos sensoriales”, indica el responsable.

En su opinión, el sistema puede realizar este tipo de análisis de forma rigurosa y definir matemáticamente tanto la calidad del sabor y las características de palatabilidad de múltiples componentes o ingredientes durante un único test, “lo cual contrasta con métodos tradicionales de medición del gusto que a menudo se limitan a la evaluación de pocas muestras a la vez”, subraya.

Fuente: Agencia SINC / Lunes 12 de agosto de 2013


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Desarrollan droga contra la hepatitis B

El Laboratorio de Hemoderivados de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) elabora un medicamento, derivado del plasma humano, destinado a la inmunización pasiva de personas con riesgo elevado de infección por el virus de la hepatitis B, informó la directora del organismo, Catalina Massa.

El Laboratorio trabaja para llegar a la elaboración del producto a nivel masivo y de ese modo hacerlo accesible a toda la población, lo que podría concretarse a principios del año próximo, luego de ser aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica.

El nuevo producto es el Gamma Anti HB UNC, que se utiliza como prevención tras la exposición de personas al virus de la hepatitis B que no se han vacunado previamente, o cuya vacunación previa ha sido incompleta o el nivel de anticuerpos ha sido inadecuado. Se trata de una inmunización pasiva, y debe ser simultánea a la vacunación. A partir del nuevo desarrollo del Laboratorio de Hemoderivados, Argentina contará con el único medicamento para la profilaxis.

Fuente: Tiempo Argentino / Miércoles 14 de Agosto de 2013


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La piel que nos encierra

Un proyecto de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) podría revolucionar los tratamientos para grandes quemados en el país.

En etapa de investigación y desarrollo, el llamado Kit de Regeneración Quirúrgica de la Piel permitiría realizar las curaciones a quemaduras en el cuerpo del paciente, sin cultivo in vitro ni injertos cadavéricos.

Para ilustrar la nota, la fotógrafa Nora Lezano y el director de arte Sebastián Rosés organizaron una intervención artística con proyección de diapositivas sobre el cuerpo de dos modelos.

Tengo un algodón untado con crema humectante en la mano. La cara de mi mejor amiga está roja, rojísima. La comparación es la que siempre se hace, pero ella no parece otra cosa que un tomate pasado, muy fácil de pelar. Arranco, despellejo, la primera capa de su piel con el algodón. Toda la cara y parte del cuello. Debe dolerle mucho. Pero no dice nada. Esta noche en que tenemos 15 años lo único que importa en el mundo es salir a bailar. Y el detalle es que nos quedamos dormidas varias horas en la playa, sin protector solar. No sabemos nada de la piel, nos la arrancamos del cuerpo a jirones.

Así se llama la capa superficial de la piel de los vertebrados, un traje elástico de células que cubre el cuerpo y que desde el nacimiento hasta la muerte se renueva todo el tiempo: el proceso dura 4 semanas o 1,5 gramos de piel renovada al día. Esas células muertas que se desprenden como escamas son las responsables, también, del polvo en tu casa. La piel arrancada a mi amiga era eso, capas finas y transparentes de células muertas que terminaron en el piso.

Hasta ahí nada demasiado peligroso. Pero qué pasa si una quemadura alcanza la dermis. Así se llama la segunda capa de la piel, definitivamente la barrera entre vos y el resto del mundo, sea medio ambiente, fuego, bacterias, lluvia, otra persona. Una quemadura que abarque dermis y epidermis se denomina A/B y significa que el paciente deberá ser hospitalizado. Si el daño es aún más grave y llega a capas más profundas de la piel la única posibilidad es quitar todo el tejido muerto, dejar la zona quemada libre (el cuerpo se verá como un pollo desollado, sólo músculos) y comenzar un tratamiento de injertos con la propia piel que no está quemada. O con la piel de un muerto, injertos cadavéricos, o ambos.

Eso es lo que se hace en los servicios de quemados de hospitales públicos y privados: reemplazar la piel quemada por injertos de donantes cadavéricos y luego propios, en ese orden. La piel es un órgano tan grande como complejo. Estirada ocupa 2,2 metros cuadrados, la superficie de un acolchado para una cama de dos plazas. Más que el corazón. Cualquier intento de trasplante de piel de un donante que no sea uno mismo será rechazado. La medicina no logró encontrar una solución para los grandes quemados. Si una persona sufre una quemadura en más del 60 por ciento del cuerpo lo más probable es la muerte.

El injerto cadavérico, en criollo la piel de un muerto, será rechazado por el donante. Para qué usarlo entonces. ¿Por qué existen bancos de piel cadavérica? La respuesta es simple: es lo único posible. El tratamiento actual consiste en colocar estos injertos en el quemado hasta tanto se desarrolle la propia piel del paciente: el cultivo de queratinocitos debe llegar a la dimensión necesaria para cubrir la zona afectada, por caso es necesario hacer crecer en el laboratorio el largo de una pierna. Pero el proceso tarda bastante, como mínimo 21 días, y muchas veces el paciente muere antes.

La piel de mi amiga tardó en regenerarse, por sí misma, unos 15 días. Si uno se corta, la piel crecerá un centímetro por día hasta cubrir la herida. Si uno se quema gravemente, la piel no podrá hacer nada. Estará muerta. Y deberá ser reemplazada urgente: un punto básico, sin piel no se puede vivir. Como si una naranja pudiera crecer sin cáscara. Imposible. Pero un grupo de científicos argentinos trabaja hace 5 años en un proyecto que podría cambiarlo todo: una forma de decir que lograrían la regeneración de la piel quemada en el propio cuerpo, sin injertos, y con menos cicatrices una vez sanada.

Primero fueron los frascos. Después fueron las ratas. Luego otra vez los frascos. Y de nuevo las ratas. Así por dos años. O más. Hasta que un día, tal vez en 4 años, por primera vez el kit de regeneración quirúrgica de piel que se desarrolla en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) será probado en un humano. No son los únicos en el mundo que lo intentan, pero hasta ahora nadie, ningún prestigioso científico, ninguna prestigiosa universidad, ha logrado que la piel humana quemada se regenere en el propio cuerpo, las dos capas (dermis y epidermis) a la vez. Sin cultivo in vitro, sin piel de cadáveres, sin la propia piel extirpada de otra parte del cuerpo.

Se llama proyecto Biomatter y busca, en los términos formales y precisos en que se dicen estas cosas, desarrollar y fabricar un equipo (un kit) para la regeneración de la piel ulcerada o con quemaduras graves que incluye, en un único procedimiento quirúrgico, la herramienta para la biopsia, el dispositivo automático para la obtención de las células y una membrana bio-absorbible para el crecimiento simultáneo de la dermis y la epidermis. El cirujano tendrá el kit para tratar quemados de la misma forma que podría pedir una prótesis de rodilla. Esa es la idea. Que sea un producto de mercado.

La gran estrella del proyecto es una especie de esponja, de color blanca, con pequeñísimos poros en toda su superficie y que apenas mide unos 10 centímetros. Se llama Membrana Porosa Flexible Traslúcida Biodegradable. Es un tipo de plástico bioabsorbible, donde se sembrarán las células del paciente y luego se colocará en la zona afectada, que el mismo organismo hará desaparecer, como pasa con el material de los plásticos de sutura, esos puntos que no necesitan ser quitados cuando te cosen una herida. Y la creadora del elemento que diferencia al kit de todos los otros tratamientos que existen para quemaduras es una física de 49 años, especialista en polímeros, docente de la UNSAM: Elida Hermida.

“Existen membranas para sembrar células de la dermis (los fibroblastos) y células de la epidermis (los queratinocitos). Se hace por separado porque si están en contacto los fibroblastos no permiten el crecimiento de los queratinocitos. Esto demora muchísimo el tratamiento. Primero se hace un injerto de dermis y después de epidermis. En cambio, nuestra membrana permite que ambos crezcan a la vez”, explica la física que probó más de 100 tipos de membranas hasta llegar a la fórmula perfecta y que no cree que su trabajo (idear un kit que permite la regeneración de la piel en el propio cuerpo) suene a ciencia ficción.

Esta mujer de pelo lacio peinado hacia un costado, fácil de imaginar con un traje blanquísimo al cuerpo y un casco de astronauta en un laboratorio, dice en un tono monocorde: “La clave está en que la membrana separa el crecimiento de unas células de las otras y que se disuelve en el cuerpo en el momento justo que debe hacerlo”. La explicación, además de extremadamente técnica, es, todavía, secreta por asuntos de patentes científicas.

Cuando Elida levanta su taza de café en el buffet de la Universidad sabe que hay una parte muerta que su cuerpo está expulsando. Si existieran unos lentes para ver cada partícula del universo veríamos desprenderse una lluvia de células cada vez que nos movemos. Las veríamos como minúsculas láminas transparentes, pequeñísimas escamas que parecen celofán opaco en un microscopio. Todos los días de nuestra vida mortal el cuerpo desecha y renueva la misma cantidad de queratinocitos que la superficie de piel que lo cubre. Una forma rápida de hacerlo es bañarse: las células se van rápido por el desagüe.

Camila sólo tenía un año. No se acuerda cómo fue y nadie la vio así que no supo (no sabe, no sabrá), cómo fue que esa olla de lavandina hirviendo se le cayó encima. Estaba en la guardería de la clínica en que su papá trabajaba como médico pediátrico, en Mar del Plata. Sólo se acuerda de un lugar decorado como para una fiesta, repleto de globos y osos de peluche. Era una beba y se sentían todos tan mal que llenaban el mundo de colores.

Las quemaduras en niños representan al 40 por ciento del total de personas quemadas en el país. Al menos eso dicen las estimaciones de la Asociación Argentina de Quemaduras, ya que no existen cifras oficiales sobre este flagelo. La misma Asociación afirma que aproximadamente 19.000 personas al año son víctimas de quemaduras: el 10 por ciento corresponde a quemaduras graves, los grandes protagonistas para quienes se prepara el kit quirúrgico de regeneración de piel.

Uno podría pensar que la piel es su carta de presentación ante el mundo. Al fin y al cabo cuando vemos a alguien vemos eso: unos 5 kilos de piel bien distribuidos y estirados sobre músculos, carne, huesos. Camila pensó eso durante toda su infancia y adolescencia: vivía a 10 cuadras de la playa pero nunca iba. Nunca. Tanto, que ni siquiera usó una musculosa ante el resto del mundo hasta los 17 años. La cicatriz de su quemadura abarca casi todo el brazo derecho y parte del pecho.

Ana González Sánchez Wusener es la bióloga del proyecto Biomatter, está a cargo del diseño y desarrollo de los ensayos in vitro y afirma que “el kit otorga importantes ventajas estéticas al paciente, ya que la piel que se regenerará presentará las mismas propiedades que el resto de la piel en su cuerpo”. Si la quemadura de Camila hubiera sucedido en un futuro posible, donde el kit fuera una realidad, posiblemente sus días de adolescencia y playa habrían sido bajo el sol. Sin cicatrices.

El médico especialista en quemados, Alberto Bolgiani, muchos títulos importantes en el exterior, jefe de la unidad de quemados de la Fundación BENAIM del Hospital Alemán de Buenos Aires, dice que el proyecto de la UNSAM es muy diferente a los tratamientos actuales para las grandes quemaduras por varias cosas.

Uno. La técnica del kit supone que, por primera vez, se hará en forma simultánea lo que hasta ahora solo puede hacerse en dos etapas: es decir el crecimiento de dermis y epidermis en simultáneo, lo que haría el cuerpo naturalmente si pudiera tras una quemadura grave. Para entenderlo uno tiene que imaginarse un quirófano, un paciente quemado y un cirujano que cuenta con su kit quirúrgico de regeneración de piel. Todo sucede en un futuro posible. El cirujano realiza una biopsia en una parte del cuerpo no quemada (por ejemplo cuero cabelludo) y las coloca en el dispositivo, que separará las células madre y las sembrará en la membrana bioabsorbible. Todo el proceso es automático. La membrana luego se aplica en el tejido del paciente y allí es donde empiezan a crecer, en forma simultánea, las dos capas de la piel.

Dos. La piel crecerá en el mismo cuerpo del paciente. Hasta ahora la regeneración de piel se realiza en cultivos in vitro. Se extraen injertos de piel del cuerpo de la persona, se cultivan en laboratorio por al menos dos semanas y luego se aplican en el cuerpo: primero la dermis y, si esta no es rechazada, luego la epidermis. “Las proteínas, los medios de cultivo, los aporta el mismo organismo, y no enzimas agregadas en un frasco de laboratorio”.

Tres. Las cicatrices. Un quemado llevará sus cicatrices de por vida. Puede intentar cirugías reparadoras hasta cansarse. Pero nunca volverá a tener la piel virgen. Con el kit, las cicatrices disminuyen. Casi no queda cicatriz en la zona donante del propio cuerpo, porque con un 1 por ciento (el tamaño de una mano) se pueden criar la cantidad de células para aplicar, con las membranas, en el 80 por ciento del cuerpo. Y, en la zona quemada, al realizarse el proceso entero en el propio organismo la cicatriz será mucho menos notoria. Casi no se verá.

El día que cumplía 28 años, Cristian tenía que trabajar duro antes del festejo. Y eso hizo todo el día. En ese momento era un técnico electromecánico de una empresa contratada por YPF. Cuando se estaba yendo explotó un interruptor de 13.200 watts en la planta de Ensenada. Había que repararlo sí o sí: era un equipo de alta tensión que daba energía a parte de la planta. Él, junto a 4 ó 5 hombres más, sacaron el interruptor, pesadísimo, alto como ellos, con planchuelas de cobre que lo atravesaban. Estaba ahí, sobre ese monstruo de energía, cuando alguien se equivocó y dio electricidad al interruptor. La explosión fue gigante: una bola de fuego que le comió la cara, el pecho y gran parte del cuerpo.

No sintió dolor. Estuvo 8 meses internado, acostado, y nunca en todo ese tiempo se vio al espejo. No sabía cómo había quedado su rostro, su cuerpo. Hoy pasaron 13 años, Cristian espera un bebé con su segunda mujer y decidió dejar las cirugías reparadoras porque las cicatrices en la cara, en el cuello, en los brazos, ya no le importan.

–No tengo ganas de hacerme nada. Pierdo tiempo y no hay garantías de que va a ser mejor. Podría seguir operándome toda la vida. Ya está”. Fueron 10 cirugías reparadoras. La última, en el pecho, hace dos semanas.

Los investigadores de la UNSAM creen que el kit quirúrgico, justamente, permitirá mejorar el aspecto de la zona quemada.

Las pruebas con ratas fueron exitosas.

Ratas blancas. Ratas con dos heridas hechas, adrede, con un sacabocado. Un tipo de pinza que quita del cuerpo de la rata un pedazo de piel (incluyendo dermis y epidermis). En una herida le colocan la membrana. En la otra dejan que se regenere sola. Las pruebas, los resultados, aunque secretos, se sabe, son exitosos. Veo fotos de esas ratas dañadas para fines científicos. Me explican que son ratas, y no chanchos, porque son chiquitas y porque son mamíferos, como nosotros, pero fáciles de manejar.

Mi amiga, la piel arrancada como si no doliera, para que se regenere más rápido. Nuestra idea, tan adolescente, no estaba tan errada. Si te quemás fuerte, feo, la piel ya no sirve. Pero sólo por ahora.

Fuente: Portal de Internet Anfibia / Martes 13 de Agosto