noticiastectv

El día a día de la Ciencia


Deja un comentario

El Templo egipcio de Ramsés III, inspiración para un neurobiólogo

Javier de Felipe, neurocientífico del Instituto Cajal del CSIC, reconoce que cuando viaja muchas veces se siente inspirado por los lugares que visita: “Ver las ramas de los árboles me evoca el recuerdo de las neuronas”. En Egipto, las columnas decoradas del templo de Ramsés III, en el sitio arqueológico de Medinet Habu, fueron “una inspiración fenomenal”.

Los viajes, según el neurobiólogo Javier de Felipe, “también te sirven muchas veces para pensar en cosas que estás estudiando, hacer analogías y encontrar paralelismos”. A él le ocurrió cuando visitaba Egipto. El Templo de Ramsés III, en Medinet Habu, le trajo a la mente la teoría sobre la organización columnar de la corteza cerebral.

“Según esta hipótesis, el cerebro está formado por unidades verticales. Estos cilindros atraviesan las capas de la corteza, que se numeran del I al VI”, explica el científico. Varias líneas de investigación dirigidas por De Felipe dentro del proyecto Blue Brain Cajal giran en torno a estas columnas de neuronas.

Cuando el neurobiólogo visitó el templo, sus pilares le recordaron a los del cerebro. “Las distintas capas de la corteza están implicadas en diferentes circuitos neuronales. Se podría hacer una analogía con las columnas historiadas del templo de Medinet Habu”.

Las columnas están decoradas con pinturas y relieves que cuentan historias del faraón Ramsés III en diferentes alturas que, para Javier de Felipe, equivalen a las seis capas de la corteza cerebral. “Para una persona como yo, que estoy estudiando la corteza cerebral, un templo como éste es una inspiración estupenda”, dice De Felipe.

En busca de la piedra de Rosetta de los circuitos neuronales

“Son unas columnas preciosas, muy grandes, que te cuentan una historia. Son jeroglíficos, así que hasta que no encuentras la piedra de Rosetta no los descifras. De la misma forma, nosotros queremos descifrar los circuitos de las neuronas del cerebro”.

La hipótesis de la organización columnar nació en 1938 con Rafael Lorente de Nó, y más tarde fue desarrollada por David Hubel y Torsten Wiesel, que recibieron el premio Nobel en Fisiología y Medicina en 1981. “Actualmente, la repetición ordenada de la columna cortical como elemento unitario representa la principal hipótesis sobre la organización funcional de la corteza cerebral”, indica De Felipe.

El investigador está preparando un libro en el que cuenta esta y otras historias que combinan el arte, la ciencia y la neurobiología: “Jardín de la Neurología”, sobre lo bello, el arte y el cerebro, será una colección de imágenes y textos sobre el origen de la inteligencia, la cultura y el sentido de la estética. “Salen dibujos muy bellos de neurociencia, legado del grupo de Cajal, rescatados y restaurados para que todo el mundo tenga acceso a ellos. Cuando estudiabas el cerebro tenías que ser un artista y no sólo un científico, para dibujar las imágenes del microscopio”.

FuenteSINC / Servicio de Información y Noticias Científicas / Viernes 19 de Julio de 2013

Anuncios


Deja un comentario

La belleza de lo científico

Un físico argentino analiza la relación que une ciencia, literatura, y arte en general.

Es posible que algún día sí se invente un sistema capaz de rastrear el recorrido de una idea, un radar que muestre cómo una hilacha de pensamiento nace y termina por convertirse en el eje de una novela o en una teoría científica. El físico, guitarrista y escritor tucumano Alberto Rojo cuenta que hasta hoy, sin embargo, el funcionamiento del cerebro es una especie de territorio comanche por el cual le cuesta avanzar a la ciencia.

Creo que hoy por hoy, uno de los grandes saltos científicos sería lograr entender las redes neuronales, porque no tenemos mucha idea sobre qué ocurre exactamente en el cerebro”, cuenta este científico salido del Instituto Balseiro, que desde hace varios años trabaja como docente de física cuántica en la Universidad de Oakland (Estados Unidos). Tras escribir varios libros en los que se ocupó de temas como el azar o la física en la vida cotidiana, Rojo presenta “Borges y la física cuántica” (Siglo XXI editores), un libro en el que intenta rastrear el recorrido de ciertas ideas artísticas que se adelantaron a teorías científicas o, por el contrario, de teorías que afectaron las disciplinas artísticas de su tiempo.

En los artículos que recopila el libro analiza la influencia de los pintores renacentistas en las investigaciones astronómicas de Galileo, explica el funcionamiento del GPS a través de una trama policial, señala la similitud entre el cuadro “Noche estrellada” de Van Gogh y los halos de materia oscura, o habla sobre cómo Jorge Luis Borges, con su cuento “El jardín de senderos que se bifurcan”, postuló una teoría cuántica del tiempo antes que la física.

La hipótesis de fondo de cada uno de esos artículos –y que él reconoce que no es suya, sino “un precipitado de ideas de otros sustanciada en hechos históricos”– es que muchas veces la ciencia no avanza buscando la verdad sino más bien la simplicidad, la simetría o el equilibrio, ideales ligados más bien a lo bello. “Creo que en el fondo, la ciencia es una creación de la mente igual que lo es el arte, que la misma imaginación que crea el arte crea la ciencia. No hay que engañarse con la creencia de que las leyes físicas gobiernan el Universo, esa es una idea más religiosa que otra cosa. En el fondo, las leyes físicas no son leyes sino descripciones nuestras, síntesis mentales de las regularidades del Universo”, explica Rojo.

La idea de empezar a buscar estos cruces entre disciplinas le viene a Rojo desde chico. Creció leyendo literatura gracias a la biblioteca que tenía el padre, es un guitarrista experimentado que llegó a grabar con Mercedes Sosa y también un fanático desde la adolescencia de divulgadores científicos como Carl Sagan, Martin Gardner o Isaac Asimov.

Cuando comenzó a estudiar física, lo sorprendió ver la cantidad de biólogos, físicos o astrónomos que aludían a la literatura y hasta incorporaban fragmentos de un cuento o un poema como epígrafe para sus trabajos. “Uno, además, empieza a descubrir que hay cierto lirismo en muchos trabajos científicos, una suerte de estética subyacente en la ciencia. De hecho, parecería ser que toda idea sofisticada e inteligente acaba siendo verdadera. Es un enigma por qué la realidad se comporta de la forma que a nosotros nos parece más interesante, pero la historia de la ciencia apunta a que, aparentemente, es así”, explica Rojo.

Uno de los ejemplos más claros de ese lirismo en la ciencia lo encuentra en el denominado “año milagroso” de Einstein, que en 1905 escribió cuatro de sus trabajos más importantes, entre ellos la Teoría de la Relatividad. Según Rojo, durante ese año Einstein tomó ideas como la de los cuantos (unidades que permiten dividir la energía de la luz en cantidades enteras), que ya había sido formulada por Max Planck en el año 1900 pero que existía como una ficción matemática, para elaborar teorías que poco tiempo después sí pudieron ser probadas de forma experimental.

En los trabajos de ese año admirable de Einstein confluyen la realidad y la ficción de un modo que no tiene precedentes en la historia del conocimiento. La palabra ficción aparece en casi todas las ideas que él toma”, asegura el físico argentino.

Noticias: ¿Ve algún parecido entre los temperamentos de Einstein y Borges, la otra personalidad que más nombra en su libro?

Alberto Rojo: Sí, creo que ante todo eran dos iconoclastas, dos personas que repensaron la realidad por su lado, sin seguir modas, y por eso dejaron obras sinceras.

Borges no se hizo conocido sino que tuvo 60 años, hasta entonces escribió una literatura que no parecía tener proyección, unos cuentos que hasta fueron considerados pedanterías. Einstein hizo algo parecido, escribió sus cinco trabajos más famosos mientras trabajaba en una oficina de patentes en Zurich, buscando solo lo que lo intrigaba.

Otra cuestión podría ser un cierto desapego por la familia y la patria, creo que eran dos personas un poco universales. Además, me parece que los dos tenían una idea religiosa análoga. Creo que ambos creían en ese dios de Espinoza, en la idea de que hay un misterio al que uno está vinculado. De ahí viene la palabra religión, re-li-gar, estar ligado a un misterio.

Relaciones

Entre los principales ejemplos de influencia de la ciencia sobre una corriente artística, Rojo menciona a la pintura puntillista o el cubismo: detrás de un cuadro plasmado con puntitos gravita, según él, la imposición del atomismo en la teoría de la física y la idea de que los átomos son reales. “Lo mismo se puede decir del cubismo. Hay una parte de transgresión de la perspectiva tradicional de la pintura, pero también hay un juego con varias visiones simultáneas de lo mismo. Uno no puede dejar de pensar que Picasso pintó “Las señoritas de Avignon” en 1906, justo después de que Einstein planteara que el espacio y el tiempo son prácticamente intercambiables. Más allá de que no conociera esa teoría, hay algo de esas ideas que están en la matriz cultural de la época”, hipotetiza el físico argentino.

Noticias: Da la sensación de que la física hoy ha perdido un poco de peso como disparador de ficciones en comparación a otras disciplinas científicas. ¿Usted qué cree?

Rojo: Creo que hay cosas como los universos paralelos que siguen funcionando, pero es cierto que no vivimos un auge de la física como en los años ´40, ´50 o ´60, con la explosión de la física nuclear, o como en los ´70 con la electrónica, una época en la que todo era “tron”. Hoy los grandes avances, en ese sentido, se están dando en el territorio de la biotecnología. Es increíble lo que puede llegar a pasar y está muy cerca.

Imagínese cuando le pongan un chip y podamos generar conciencia colectiva entre los dos, una especie de wi-fi entre los dos cerebros, que permita pensar entre varios: eso está ahí, ya hay chips para implantes.

Noticias: ¿Qué otras ramas de la ciencia ve como disparadores de ficciones o arte?

Rojo: Bueno, en materia de comunicación vemos cosas que eran ciencia ficción. Lo que falta es dar un paso desde las redes de comunicación para entender las redes neuronales: ese sería el salto. No tenemos mucha idea sobre qué ocurre en el cerebro.

Un gran problema neurocientífico es el libre albedrío. ¿Existe o no existe? Luego hay cosas más directas como las células madre, la clonación, la posibilidad de programar seres humanos y tener un reloj que les permita a las personas saber qué les va a pasar en cuanto a enfermedades. Hay muchos territorios inexplorados en la biotecnología, eso es lo que cuenta la película “Gattacca”, que tiene que ver con programación genética.

Inspirados e inspiradores

El físico argentino Alberto Rojo cree que la ciencia busca la belleza y el equilibrio, tal y como lo hace el arte en sus diferentes formas: desde la literatura hasta la plástica.

Jorge Luis Borges, en su “Jardín de los senderos que se bifurcan”, postuló una teoría cuántica del tiempo antes que la física. Albert Einstein, muy vinculado con la ficción. Carl Sagan, inspiración para Rojo.

Áurea proporción

Uno de los puntos de contacto entre ciencia y arte a los que más se hace referencia es el uso de la proporción áurea en pintura, arquitectura o música.

Muchos documentales hablan de que el cociente entre el ancho y el alto del Partenón –o de los principales cuadros del Renacimiento– se acerca a 1.618, una proporción que aparece habitualmente en geometría o botánica y que a veces se relaciona con la belleza de las obras de arte. El físico argentino Alberto Rojo, sin embargo, cuestiona esa idea. “Este tema de las relaciones áureas tiene su razón en la botánica, como principio de eficiencia, pero después se extrapola. El adjetivo áureo viene de la idea de que esa proporción es agradable a la vista, una observación debatible. A los seres humanos les gustan las formas apaisadas, pero la idea de su uso durante el Renacimiento está sobredimensionada. Si uno mide los cuadros ve que las proporciones dan 1,5, o 1,6 o 1,44. Con el Partenón lo mismo, todo depende desde dónde lo midas”, explica. Uno de los ejemplos artísticos más conocidos es “El hombre de Vitruvio” de Leonardo Da Vinci, pero las proporciones de esa figura tampoco se ajustan exactamente a la proporción áurea.

Ágata Olariu, física rumana, midió las proporciones de 565 cuadros de pintores famosos y descubrió que la proporción promedio entre los lados de esos cuadros era de 1,32. “Aun así, hoy hay muchos objetos que se diseñan siguiendo la proporción áurea, como las tarjetas de crédito o las libretas Moleskine”, cuenta Rojo.

Fuente: Revistas Noticias / Sábado 04 de Mayo de 2013


1 comentario

El color negro en el arte

Investigadores de Exactas UBA, en asociación con historiadores del arte de la UNSAM, aplican técnicas de espectroscopía infrarroja y microscopía de barrido electrónico para identificar el origen de los pigmentos negros en obras de arte coloniales.

por Susana Gallardo

El color negro, que paradójicamente remite a la ausencia de color, ha ocupado un lugar relevante en el arte, tanto en pinturas de caballete y murales como en piezas de arqueología. A través de la historia, la forma de obtenerlo fue muy variada. En el caso de los pigmentos orgánicos, el negro podía resultar de la quema de algún material como hueso o madera. También se podía lograr quemando aceite y juntando el hollín que se depositaba sobre una pantalla. En función del origen, se ha hablado de negro de humo o negro de hueso. Conocer la fuente precisa para lograr ese color, o no color, es relevante para los estudiosos del arte. A tal fin, son valiosas las herramientas que aporta la química.

En general, el negro de hueso se identifica si está presente el fosfato de calcio”, explica Marta Maier, profesora en el Departamento de Química Orgánica de Exactas-UBA, e investigadora del CONICET. Si no hay fosfato de calcio, entonces puede hablarse genéricamente de un pigmento negro a base de carbón.

Maier y su becaria posdoctoral del CONICET, Eugenia Tomasini, junto con Gabriela Siracusano y Agustina Rodríguez Romero, ambas historiadoras del arte e investigadoras del Conicet en el Instituto de Investigaciones sobre el Patrimonio Cultura-UNSAM, se propusieron determinar la mejor manera para distinguir los diferentes tipos de pigmento negro, y ver qué técnicas había que utilizar para identificar el origen. Así, aplicaron la espectroscopía infrarroja que combinaron con microscopía de barrido electrónico y rayos X.

La microscopía de barrido electrónico permite ver las características microscópicas de las partículas. Si se trata de negro de carbón obtenido de la madera de un árbol, es posible distinguir la estructura de la parte vegetal, así como las células y las paredes celulares.

Cabe destacar que el conocimiento sobre los pigmentos negros es relevante para el estudio del arte colonial andino, en el que viene trabajando Maier desde hace varios años.

Leviatán y el infierno

Los investigadores aplicaron la técnica para diferenciar el pigmento empleado en dos obras del arte colonial producidas en la primera mitad del siglo XVIII en el proceso de evangelización que llevaron a cabo los españoles en las colonias de América. Una de las obras estudiadas es un mural de la iglesia de Copacabana de la localidad de Andamarca, a unos 120 kilómetros de la ciudad de Oruro, en Bolivia. La otra obra es una pintura de caballete, de 1739, que se encuentra en una iglesia en la localidad de Caquiaviri, también en Bolivia.

En ambas obras está representada la muerte, el juicio final y el infierno. En particular, los investigadores se centraron en una representación de Leviatán (monstruo marino asociado con Satanás), en la que predomina el color negro, y que aparece en ambas obras.

Al aplicar la técnica a estas obras identificamos un negro de hueso, en un caso, y en el otro, un negro de carbón que había sido obtenido a partir de la combustión de madera”, comenta Maier. Es decir, la técnica permitió detectar que el carbón tenía un origen vegetal.

La significación simbólica del negro dentro del catolicismo no presentó grandes indefiniciones. La dicotomía entre luz y oscuridad, el bien y el mal, la pureza y el pecado no avaló grises ni medias tintas. La oscuridad es un concepto recurrente dentro del Antiguo Testamento que indica la ausencia de luz, de conocimiento, de protección de Dios y la manifestación del castigo, del temor y de la desesperanza. La presencia del negro en los escritos del catolicismo presentó una fuerte constancia en el vínculo con el pecado, el demonio y por ende, la idolatría”, comentan las historiadoras. Poder identificar su materialidad resulta importante para estos estudios sobre pinturas que fueron utilizadas para el proceso de evangelización en los Andes.

Fuente: UBA Exactas / Miércoles 3 de Abril de 2013


Deja un comentario

Marisa Baldasarre, todos los caminos del arte

Edad: 40 años. Perfil: doctora en Historia del arte, docente en el Idaes de la Unsam, investigadora del Conicet. Su tema: circulación del arte argentino y latinoamericanos en el siglo XIX.

El mundo del arte está hecho de corrientes estéticas, técnicas y talento individual, pero –quizás en igual medida– de los canales por los cuales circulan las obras y se difunden los artistas, de un mercado de compra y de coleccionismo. A ese aspecto del campo artístico se dedica Marisa Baldasarre, que enfoca sus análisis en el arte argentino y latinoamericano del siglo XIX y principios del XX, y que dirige el Centro Argentino de Investigadores de Arte (CAIA).

En ese campo, en el marco del Instituto de Altos Estudios Sociales (Idaes) de la Universidad Nacional de San Martín, Baldasarre –que ha trabajado también tránsitos de intelectuales argentinos a Europa y Estados Unidos, y comunidades de artistas de América latina en Europa– dirige un grupo de investigación dedicado a armar un panorama del comercio artístico en la primera mitad del siglo XX.

Estamos haciendo un relevamiento de información de galerías, exposiciones y catálogos de remates. La idea es armar una base de datos para encarar luego un trabajo interpretativo sobre esa información“, dice Baldasarre, cuya tesis doctoral sobre cómo se formaron las colecciones privadas argentinas, que son la base de muchos de nuestros museos, se publicó en el libro Los dueños del arte (Edhasa).

Además, como investigadora del Conicet, estudia la profesionalización de los artistas argentinos y latinoamericanos. “La idea es ver cuándo y cómo se gestó un mercado para ellos y cómo esos procesos los hacían representar y representarse de manera diferente, pasando del artista aficionado del siglo XIX al profesional –apunta–. En las primeras décadas del siglo XX se ve más éxito de ciertas trayectorias individuales de artistas que la existencia de un mercado, pero también hay espacios de comercio de arte y galerías.”

Fuente: La Nación / Domingo 03 de Marzo de 2013


Deja un comentario

Proyecto audiovisual seleccionado por el CONICET

Un proyecto de Señal Santa Fe, realizado junto a un grupo de investigadores de CONICET y la UNR, liderados por Esteban Serra, fue seleccionado en el concurso de Proyectos de Divulgación Científica y Tecnológica 2012-2013 convocado por el CONICET para la realización de microprogramas de ficción para la divulgación de temas de las ciencias biológicas y biomédicas.

El premio, que fue comunicado el 18 de diciembre de 2012, corresponde a la categoría más alta establecida por el llamado, y fue elegido junto a otros 11 proyectos de todo el país.

La convocatoria estuvo dirigida a integrantes del CONICET y en este caso el director del proyecto es el Decano de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la UNR, Esteban Serra.

La producción de los episodios se realizará en forma conjunta con guionistas y productores de Señal Santa Fe y de la productora de contenidos audiovisuales Qumbia Films, junto con el asesoramiento científico de becarios del CONICET.

El equipo presentó como antecedente de proyecto audiovisual el ciclo “De Cabeza, viaje al centro de la ciencia” –desarrollado por Señal Santa Fe en coproducción con la Secretaría de Estado de Ciencia, Tecnología e Innovación de Santa Fe– que resultó ganador del premio a la televisión educativa FUND TV en la categoría Ciencia, Naturaleza y Ambiente.

Fuente: Portal de Internet del Gobierno de Santa Fe  / Martes 19 de Febrero de 2013


Deja un comentario

“La música debe tener un gran pensamiento detrás”

Horacio Lavandera, el pianista prodigio argentino habla de las relaciones de su oficio con la literatura y la ciencia.

En un bar frente a la Plaza Devoto, en donde cuenta que pasó gran parte de su infancia, Horacio Lavandera habla sobre la música, el arte y su carrera. Tal vez su estadía en Buenos Aires –vive en España desde 2003– o el ambiente del barrio que le resulta familiar, lo transportan a sus comienzos. Y habla entonces de su crecimiento en una casa donde la música siempre ocupó un espacio privilegiado. “Vengo de una familia de músicos, y mi hermana estudiaba ballet cuando era muy pequeña. Entonces, había muchísimos discos, y muchísima música en casa”, dice. Influido por ese entorno, enseguida encontró su propia conexión con la música, y en la etapa en que la mayoría de los chicos suele pensar en juguetes, él pedía a sus padres un piano. Gracias a las enseñanzas de su padre, José María Lavandera, aprendió a leer música desde pequeño, y a los 7 años ya comenzaba a estudiar formalmente con su tía abuela, que había sido alumna de Vicente Scaramuzza. Entre sus primeros maestros estuvo luego Antonio De Raco, que según Horacio fue quien terminó de marcar con firmeza su decisión de hacerse un camino dentro de la música.

Su sonrisa fresca y su mirada algo esquiva, que sugieren la imagen de un niño tímido, contrastan con la claridad y madurez con la que expone sus ideas. En tono pausado, Horacio menciona a su padre entre los músicos que más influyeron sobre él, y también habla de grandes referentes de la música contemporánea con los que ha trabajado, entre los que se incluyen por ejemplo Stockhausen o Pierre Boulez. Su repertorio va desde temas clásicos hasta las más complejas piezas de compositores contemporáneos, y el pianista cuenta que le interesan las expresiones culturales que tienen un gran desarrollo intelectual, y un pensamiento detrás. Así, dice que muchos elementos formales de la literatura de Borges o Cortázar son para él muy inspiradores.

–¿Cuáles son tus búsquedas a nivel musical?

–Me dedico al sonido en toda su definición. Todo lo que sea sonido intento moldearlo y trato de algún modo de conquistarlo y elaborarlo a través de mi interpretación. Luego, en mi camino como compositor, a esa creación que surja de mi inspiración trataré de darle un cauce factible, usando los procesos que estoy encontrando desde hace unos dos años, en los que estoy estudiando con Alberto Posadas. Para mí ese es el mejor modo de expresar mis ideas: a través de una estructura científica.

–¿Cómo elegís tu repertorio?

–En base a muchos puntos distintos, porque hay sitios que requieren determinados repertorios de acuerdo con el público que vaya a ir. Creo que uno tiene que tener herramientas y ser muy versátil, porque la vida actualmente requiere muchísima versatilidad, y estar siempre abierto, tratando de descubrir cosas nuevas. Mi gran predisposición, lo que más me gusta, es poder combinar las grandes obras, como en el ciclo de Música y Ciencia. Ahí, por ejemplo, combiné las sonatas que creo que son las más importantes obras para piano, de la selección de las 32 sonatas de Ludwig Van Beethoven, con obras de los compositores que yo más admiro del siglo XX: Luigi Nono, Iannis Xenakis, Stockhausen, Pierre Boulez y Mauricio Kagel. Por otro lado, también hay compositores argentinos incluidos en esos conciertos, como Martín Matalon, Alcides Lanza, Fabián Panisello, Mario Davidovsky y Miguel Gielen. Estos son todos compositores que tienen alguna relación con nuestro país, crecieron, estudiaron y se formaron acá.

–¿Qué es lo que te moviliza de estas obras que elegís para tocar?

–Que son obras que abarcan toda la gama de la sensibilidad humana en sonido. Todos estos compositores que mencioné quieren expresar una cantidad de sensaciones del ser humano en obras de una arquitectura muy sólida y fuerte. Entonces, no puedo decir que hay un solo aspecto que me atrapa, porque son obras muy completas, que van de la mayor de las alegrías a la mayor de las tristezas, y abarcan toda esa gama de sentimientos. Me parece mágico a partir del sonido poder ir ligando tantos momentos tan distintos.

–¿Cómo viviste el hecho de empezar tu carrera desde tan chico?

–Sin lugar a dudas tenía las metas muy claras, el asunto era llegar a conquistarlas, y para eso sabía que tenía que estudiar muchísimo. Yo quería destacarme haciendo determinado repertorio y determinada música. La música que hago, la música contemporánea es realmente muy complicada, pero es una meta para mí. Esto era lo que yo quería hacer. Por eso sigo, y estoy estudiando todo el día. Estoy concentrado en mi trabajo todo el tiempo, y tratando de disfrutar de cada una de las obras, que para mí tienen muchísimo para disfrutar.

–¿Por qué decidiste irte a vivir a España?

–Fue muy importante ir a España, porque la música a la que me dedico se produce fundamentalmente en Europa. Fui a España primero por una beca que era muy interesante, y era la única posibilidad que tenía para poder dar el salto, y tener la posibilidad de trabajar con los compositores que trabajé, y de abrirme camino a otros lugares. Además, para un músico es muy importante estar siempre viajando, en la medida de lo posible.

–¿Creés que este cambio influyó en la música que elegís tocar o en la manera en que te conectás con la música?

–Sí, yo creo que por una cuestión de tradición. Alemania es el país que más compositores y de mejor calidad tiene en la historia. En Europa, todo lo que rodea esos conocimientos y esa historia, hace que haya una cultura muy importante y muy desarrollada en la música clásica, y todas las herramientas posibles para que uno pueda desarrollar su camino. O sea ¿Por qué no me quedo en Argentina? Porque acá todavía hay que abrir muchísimo el espectro, y hay que ir consiguiendo que cada vez más gente se acerque a la creación actual, y la entienda como algo propio. Si yo digo Mauricio Kagel, por ejemplo, quizás no todo el mundo lo conoce ni conoce su música, y sin embargo es un pilar fundamental para la cultura argentina. Toda su obra está marcada por un conocimiento muy profundo de la cultura argentina. Esto es lo que hace falta abrir en nuestro país, que es un país con un desarrollo cultural muy nuevo, con muchísimos baches a lo largo de la historia, y esto es lo que lo diferencia de Europa. Creo que hay que tratar de aprovechar todos estos años que ya tenemos acumulados de democracia para seguir desarrollando el interés y la identidad, que son cuestiones muy delicadas.

–¿Y cómo definirías vos la identidad musical argentina?

–Creo que con los grandes pensadores de la música se va creando una identidad. Una cosa es una música intuitiva, en la que sólo se mueven herramientas de construcción muy básicas, y otra cosa es un gran pensamiento. Sería como comparar un libro para niños pequeños y una obra de Borges, que es un gran pensamiento. Estas obras de Borges, en música, son las de Mauricio Kagel, Mario Davidovsky, Fabián Panisello o Martín Matalon. Esto no está todavía en un nivel de conocimiento que permita decir: voy a tocar todo un concierto dedicado a Mauricio Kagel, y la gente va a entender de qué se trata. Hoy, esto no es posible. A Beethoven lo conoce la mayoría de la gente, pero en el caso de nuestros compositores y pensadores de la música contemporánea, los que nombraba recién, no. Se tiene que ir armando un grupo de gente que tenga interés en definir la identidad argentina por ese camino, y no siempre por un camino de cosas sin mucha elaboración.

–¿Qué otras cosas te apasionan, además de la música?

–Todo es música. Me interesan la ciencia, la poesía y la literatura, que también tienen que ver con la música. Los grandes autores de la literatura también se mueven formalmente por diversos caminos, muy conocidos son los casos de Borges o de Cortázar. Me gusta un camino de la cultura que tenga un desarrollo. Las cosas que no tienen un gran desarrollo no me interesan.

–¿A qué te referís cuando hablás de un gran desarrollo?

–Que tenga mucho pensamiento por detrás, no que se haga algo simplemente por espontáneo. La espontaneidad me parece muy importante, pero eso que surge de modo espontáneo tiene que crecer. A mí no me llena algo que no pase por todo un cauce intelectual, digamos.

–¿Y cómo conjugás este gran desarrollo intelectual con lo emocional a la hora de interpretar?

–Para mí viene todo de la mano, es hermano. Todo es emoción, y todo lo que estoy hablando toca de algún modo cosas emotivas, pero se sabe que para lograr algo importante, o algo que perdure en el tiempo tiene que estar bien construido. Algo que no está bien construido dura muy poco.

Fuente: Portal de Internet El Federal web / Viernes 08 de Febrero de 2013


Deja un comentario

Dos bases de la Antártida combinan arte y ciencia

Las Bases Antárticas Argentinas Marambio y Esperanza son escenario por estos días del Proyecto Organic, una instalación desarrollada por la artista Andrea Juan, que combina fotografía y video basada en las nuevas especies encontradas en el fondo marino, tras los colapsos de las barreras de hielo.

El proyecto se basa en investigaciones científicas sobre el cambio climático.

Acrílicos calados, pet, trans de goma sobre tul, nylon, espandex, poliéster, seda natural, crepe de chine, seda, telas sintéticas y organza son algunos de los materiales utilizados sobre los blancos hielos para este site specific (una creación realizada para un determinado sitio, con los elementos de significación del lugar). El Proyecto Organic cuenta con la colaboración de la firma Varanasi, representada por Silvia Delgrosso, y el compositor Nicolás Sorín, para realizar un video y una serie fotográfica basada en las investigaciones científicas sobre cambio climático.

Se trata además de una nueva edición del Proyecto Antártida que comenzó en 2005 la creadora Andrea Juan –del área de Cultura de la Dirección Nacional del Antártico– quien desde hace años fusiona arte y ciencia en sus instalaciones artísticas en el continente blanco.

El actual proyecto Organic tiene su fundamento científico: las dos décadas pasadas fueron las más cálidas de los últimos cinco siglos y en el transcurso de los últimos 20 años han ocurrido cambios en los glaciares y en las barreras de hielo de la península Antártica, inducidos por el calentamiento atmosférico y oceánico. “Este ecosistema, que había permanecido estable bajo una capa de hielo durante los últimos mil años, está quedando al descubierto“, explicó Andrea Juan. Los mayores cambios corresponden a la desintegración de la Barrera de Hielo Larsen. Debido a la desaparición de esas barreras, un extraordinario tesoro de especímenes se ha encontrado en las profundidades del mar de Weddell en las costas de la Península Antártica.

Este ecosistema, que había permanecido estable bajo una capa de hielo durante los últimos mil años, está quedando al descubierto“, contó la artista Andrea Juan a Télam, vía email desde la Antártida. Este continente de 14 millones de kilómetros cuadrados es la zona más virgen del planeta, tiene la mayor reserva de agua potable del mundo y no tiene población histórica ni actual. Las superficies son enormemente desérticas.

Intervenciones

Andrea Juan es toda una experta en intervenir con arte esta gran masa de hielo: realizó Girasoles, una inmensa proyección de flores sobre las laderas de los glaciares, y la performance Red en Base Esperanza, donde una mujer vestida de rojo desplegaba una enorme tela del mismo color, en contraste con el inmaculado blanco de fondo, entre otras.

Este site specific Proyecto Organic cuenta además con la colaboración del músico y compositor Nicolás Sorín, cuya música fue interpretada por orquestas sinfónicas y Big Bands en los Estados Unidos y Europa; además dirigió prestigiosas orquestas sinfónicas en Londres, España y México, y realizó bandas sonoras para diversas películas premiadas.

Fuente: El Diario de Entre Ríos / Martes 15 de Enero de 2013