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El día a día de la Ciencia


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Curiosity: un año explorando y develando los misterios de Marte

El vehículo-robot de la NASA determinó que el planeta rojo pudo albergar vida en su pasado. La misión costó unos 2.500 millones de dólares.

Después de un viaje de más de 6 meses y 567 millones de kilómetros, el robot envió las tres primeras imágenes de Marte.

La sonda estadounidense Curiosity, el robot más sofisticado que haya explorado Marte, festeja hoy su primer año en suelo marciano, y sus éxitos son vistos como claves en el proceso de conquista del planeta rojo.

Curiosity pudo determinar por primera vez que en un lejano pasado Marte era apto para la vida microbiana, cumpliendo así con el principal objetivo científico de la misión de al menos dos años que le fue confiada y que seguramente será prorrogada.

“Los éxitos de Curiosity, como su espectacular amartizaje y luego sus resultados científicos abren el camino a más exploraciones y al envío de astronautas a un asteroide y al propio Marte”, estimó Charles Bolden, director de la NASA.

El resonante descenso de este robot de seis ruedas por el cráter de Gale, a 10 kilómetros del pie del monte Sharp (de 5.000 metros de altura), en la noche del 5 al 6 de agosto de 2012, que en función del peso de Curiosity, cercano a la tonelada, exigió la puesta a punto de una nueva técnica de aterrizaje, demostró que la NASA podía hacer desembarcar en Marte cargas más pesadas.

Ese es uno de los grandes desafíos tecnológicos que deberá afrontar una misión habitada al planeta rojo, subrayaron los científicos.

“La misión Curiosity ha sido espectacular”, proclamó Michael Meyer, responsable científico de los programas marcianos de la NASA. “Cuanto más sepamos sobre Marte, más informados estaremos para enviar astronautas al planeta”, señaló.

“No solamente el amartizaje fue un éxito sino que todos los instrumentos han funcionado y ya hemos podido proceder a perforaciones en rocas”, por primera vez en Marte, dijo Meyer.

Principal interrogante

Los instrumentos y cámaras del Curiosity permitieron responder con bastante rapidez al principal interrogante de la misión: si Marte fue propicio en algún momento a la vida microbiana, dijo el astrobiólogo Michael Meyer.

Poco antes de su amartizaje, las cámaras del robot detectaron aglomeraciones de guijarros y grava formadas por la filtración de agua de lo que fuera el lecho de un antiguo río.

El análisis de las rocas permitió luego encontrar arcilla y determinar que el agua no era salada, ni demasiado ácida como para impedir la vida.

Estos descubrimientos explican por qué Curiosity recorrió apenas 1,5 kilómetros desde su llegada a Marte.

En las últimas semanas, el robot retomó camino hacia el monte Sharp, a 8 kilómetros de distancia y principal objeto de exploración de la misión. El periplo insumirá varios meses, máxime cuando Curiosity deberá parar cada vez que halle formaciones geológicas interesantes para poder analizarlas.

El pie del monte Sharp suscita gran interés en función de las diferentes capas de sedimentos, que podrían permitir datar los períodos en los cuales el planeta fue apto para la vida, según Meyer.

36.000 imágenes

Durante este primer año, Curiosity transmitió hacia la Tierra más de 190 gigabits de datos, equivalentes a 45.600 canciones almacenadas en dispositivos MP3 o a 36.700 imágenes de alta definición, precisó la NASA.

Su láser, fabricado por un equipo francés, fue utilizado en más de 75.000 ocasiones para analizar la composición de las rocas.

Fuente: La Mañana de Neuquén / Martes 6 de Agosto de 2013

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La memoria magnética de Titán y la aurora de Saturno

¿Cómo interactúa el viento solar con los cuerpos celestes? ¿Qué nos protege de sus embates, y cómo se relaciona esto con el origen de la vida?

por César Bertucci

El campo magnético de la Tierra nos protege eficientemente de los embates del viento solar. Si no fuera por la presencia de este escudo magnético, el gas ionizado (o plasma) proveniente de nuestra estrella más cercana impactaría directamente con nuestra atmósfera, provocando un proceso de erosión sobre ella muy similar a la que genera el viento sobre una duna de arena. Hoy en día, se piensa que la ausencia de agua líquida en Marte se debe al escape de su atmósfera por acción del viento solar actuando a lo largo de miles de millones de años.

En el sistema solar, muchos cuerpos poseen campos magnéticos intrínsecos como la Tierra. Ellos son Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno e incluso Mercurio. En todos estos planetas, sus campos magnéticos generan una cavidad o una burbuja magnética en el plasma interplanetario de origen solar. Estas cavidades reciben el nombre de magnetósferas intrínsecas.

Entre los que no poseen campos propios figuran el ya mencionado Marte, Venus, y otros cuerpos que, sin ser considerados planetas, poseen un tamaño comparable y una atmósfera densa. Este es el caso de la luna más grande de Saturno y uno de los objetos más enigmáticos del sistema solar: Titán.

Titán fue descubierta por Christiaan Huygens en 1655. Pero fue recién en el siglo XX que Titán comenzó a adquirir relevancia a raíz del descubrimiento de metano gaseoso, lo cual la ubicaba como la primera luna en poseer una atmósfera. Observaciones subsiguientes determinaron la presencia de una cantidad notable de gas nitrógeno, razón por la cual los científicos comenzaron a preguntarse si Titán podría parecerse a la Tierra antes del surgimiento de la vida.

En el siglo XX también comenzó la exploración in situ de Titán mediante sondas espaciales. En 1980, la sonda Voyager 1 fue la primera en proveernos información directa sobre su atmósfera y su entorno. Las imágenes revelaron un mundo opaco rodeado de una atmósfera espesa y gélida, compuesta por hidrocarburos de estructura compleja. En particular, la acción de la luz ultravioleta del sol contribuye a formar macromoléculas que conforman unas sustancias de color rojizo a marrón denominadas Tholins.

Son los Tholins, junto a otros elementos ópticamente densos, los que justamente impiden observar directamente su superficie. Por otro lado, los magnetómetros de Voyager 1 pudieron confirmar que Titán no posee un campo magnético propio. Esto implica que, de la misma manera que Venus y Marte, la atmósfera de Titán se encuentra expuesta a la erosión por parte del plasma de Saturno, ya que la órbita de Titán se encuentra completamente dentro de la magnetósfera del planeta.

La acción del plasma magnetosférico de Saturno sobre la atmósfera de Titán da lugar a lo que se conoce, a su vez, como una magnetósfera inducida, que es el resultado de la transferencia de energía y cantidad de movimiento de flujo magnetizado de partículas cargadas a las partículas ionizadas de la atmósfera de un objeto no magnetizado.

Como consecuencia de esta transferencia, el flujo de plasma de Saturno se desacelera cerca de Titán y las líneas de campo magnético del planeta se acumulan delante de la luna. A ambos costados de ella, las líneas de campo magnético continúan desplazándose de manera imperturbable envolviéndola, como si fuera una ‘sábana magnética’. A esto llamamos una magnetosfera inducida.

Veinticuatro años después de Voyager 1, la sonda espacial Cassini comenzó a obtener nuevas mediciones en torno a Titán. Se espera que la sonda continúe orbitando Saturno hasta 2017. En el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE, CONICET-UBA) estudiamos las mediciones del magnetómetro de Cassini en torno a Titán y las interpretamos a fin de saber más sobre la forma en la que las atmósferas de objetos no magnéticos se erosionan producto de la interacción con sus entornos de plasma.

Recientemente tuvimos el privilegio de ser testigos de un hecho poco común: la salida de Titán de la magnetósfera de Saturno por unas cuantas horas. Este fenómeno, capturado por los instrumentos de Cassini, nos permitió estudiar por primera vez qué sucede cuando Titán interactuaba directamente con el viento solar en lugar del viento magnetosférico de Saturno.

Las conclusiones no fueron menos interesantes ya que a pesar de haber dejado la magnetósfera de Saturno, la magnetósfera inducida generada por el planeta todavía permanecía ‘enganchada’ alrededor de Titán. Pero lo que era aun más interesante, es que una nueva magnetósfera inducida se iba formando por encima de aquélla más antigua, dando lugar a una topología del campo magnético sumamente compleja y jamás vista.

Esta magnetósfera inducida en forma de cebolla, con capas de campos ‘viejos’ ubicándose por debajo de las capas de campos más recientes nos llevó a hablar de magnetósferas ‘fosilizadas’. Es como si Titán, en su interacción con su entorno de plasma, fuera grabando en su atmósfera información sobre los campos magnéticos a los que estuvo expuesta: una especie de ‘memoria magnética’ de la atmósfera de Titán, cuya caracterización es de suma importancia en el estudio del proceso de erosión de su atmósfera.

Como paso siguiente a este hallazgo, en este momento estamos estudiando las consecuencias que estas excursiones de Titán dentro del viento solar tienen sobre Saturno. En particular, tratamos de medir el impacto de este tipo de fenómenos sobre la aurora ultravioleta de Saturno, ya que el límite de su magnetósfera se encuentra conectada magnéticamente a la alta atmósfera del planeta a latitudes cercanas a los polos magnéticos. Para tal fin analizaremos mediciones simultáneas de Cassini y del Hubble Space Telescope durante los próximos dos años. Estamos seguros que esas mediciones traerán nuevos resultados inesperados e interesantes.

César Bertucci es investigador independiente de CONICET y miembro del equipo del magnetómetro de Cassini. Obtuvo la licenciatura en Astronomía en la Universidad Nacional de Córdoba en 2000 y el Doctorado en Planetología y Ciencias Espaciales en la Universidad Paul Sabatier de Toulouse, Francia, en 2003. Actualmente trabaja en el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE, CONICET-UBA).

Fuente: CONICET / Martes 6 de Agosto de 2013


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Puna salteña, un nuevo polo astronómico internacional

Por el clima seco, la calidad de la atmósfera y la altura, la región concentra proyectos millonarios para instalar telescopios y una gran antena. Brasil, el socio principal.

La Puna argentina, un lugar inhóspito, es ahora un sitio codiciado por los astrónomos debido a la calidad de la atmósfera, la altura, la poca humedad y la escasa interferencia sonora y lumínica. Las futuras instalaciones de una gran antena y de telescopios en la provincia de Salta convertirán en poco tiempo a esta zona en un nuevo centro astronómico internacional.

Para conocer los objetos del espacio que no se pueden ver con telescopios y que emiten ondas de radio, se recurre a los radiotelescopios. Se estima que a mediados del 2016 ya estará en funcionamiento a 20 kilómetros de San Antonio de los Cobres y, a 4.820 metros de altura, el proyecto Llama (Long Latin American MillimeterArray), que podrán utilizar investigadores argentinos y brasileños. La iniciativa consiste en una antena de 12 metros de diámetro que trabaja en longitudes de ondas de milímetros con frecuencias muy elevadas.

“La inversión estimada es entre US$ 16 y 20 millones, que se reparten 50% Argentina y 50% Brasil. El monto definitivo depende de las circunstancias en las que se vaya desarrollando el proyecto para su instalación. El aporte brasileño sería en buena medida para la compra de la antena y el argentino para la infraestructura en el sitio donde se va a instalar”, señaló el físico Alejandro Ceccatto, secretario de Articulación Científico Tecnológica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, quien calcula que para fin de año ya estará firmado el convenio.

“Con nuestros ojos podemos ver el exterior de las personas, pero no vemos sus huesos como en una radiografía. Así, la radioastronomía obtiene información en bandas distintas a la que puede ver el ojo”, comparó Marcelo Arnal, miembro del Comité Científico Tecnológico Ejecutivo de Llama y director del Instituto Argentino de Radioastronomía. El radiotelescopio se utilizará para estudiar las propiedades físicas de las moléculas del universo, la actividad solar, los planetas y las galaxias.

Iniciativas

Otro proyecto con el mismo socio es el Centro Argentino-Brasileño de Astronomía (Abras) en el Cerro Macón, en Salta, a 4.600 metros de altura, que consistirá en un observatorio con un telescopio robótico cuya característica principal será que tendrá un detector infrarrojo que permite ver lo que está a través de las nubes de polvo. “Polvo en astronomía significa formación estelar, regiones cerca de agujeros negros. Las estrellas se forman con material de descarte, todo ese material es lo que llamamos polvo”, explicó Diego García Lambas, director de Abras y del Observatorio Astronómico de Córdoba. La cúpula en donde se monta el telescopio ya está instalada y US$ 300 mil es lo que aportará el Ministerio de Ciencia, a lo que se sumará igual cantidad de dinero por parte de Brasil. Se calcula que en 2015 estará en funcionamiento.

“Además del proyecto Abras, estaremos instalando a fin de año un conjunto de telescopios chicos que envió el Instituto de Matemática aplicada de Moscú y que van a monitorear las órbitas de la basura espacial o de asteroides potencialmente peligrosos”, adelantó García Lambas. Este emprendimiento surge a partir de un convenio de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales por el cual Argentina formará parte de la Red Internacional de Ciencia Óptica (ISON).

La Puna salteña, y también San Juan, compiten con otros destinos para ser huésped del proyecto internacional de la Red de Telescopios Cherenkov para el estudio de rayos gamma de alta energía y de los fenómenos extremos del universo. “Argentina hizo una propuesta bastante competitiva”, informó Ceccatto. Para saber el resultado, habrá que esperar hasta fin de año.

Fuente: Diario Perfil / Sábado 27 de Julio de 2013


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Modelo matemático para detectar vida

Dos investigadores, uno chileno y uno argentino, propusieron –en un paper aceptado por una reconocida revista científica– un modelo matemático para detectar la presencia de seres vivos en planetas distantes, incluso cuando la biología de esos seres fuese totalmente distinta de la terrestre o aun inimaginable para la ciencia.

El trabajo, llamado “El potencial para detectar la vida tal como no la conocemos” fue publicado en el International Journal of Astrobiology, que edita la Universidad de Cambridge. Sus autores son Armando Azúa Bustos, de la Universidad Católica de Chile, y Cristian Vega Martínez, del Instituto de Astrofísica de La Plata (UNLP-Conicet). El texto advierte que “probablemente, la vida que se encuentre en el Universo sea enteramente diferente de la que evolucionó en la Tierra. Una restricción significativa para los distintos instrumentos que fueron y podrán ser enviados para detectar vida extraterrestre es: ¿cómo registrar la vida como no la conocemos? ¿cómo podríamos detectar algo de cuya composición ni aspecto no tenemos ningún conocimiento previo?”.

La respuesta que encuentran parte del hecho de que “con independencia de las características de cada forma de vida, todas deben tener en común el atributo de ser entidades cuya entropía interna decrece a expensas de la energía libre obtenida de su entorno”. La vida, sea la que fuere, debería presentar un grado de organización más elevado que el de la materia inerte, señalan los autores. “La entropía cuantifica el grado de desorden en un sistema: por eso, toda forma de vida concebible debe tener un grado de orden más alto que el del entorno que la sustenta.”

Azúa y Vega Martínez sostienen que “el análisis con matemáticas fractales puede cuantificar fácilmente el grado de diferencia de entropía, es decir, la complejidad estructural de distintas entidades vivientes, diferenciándolas de sus entornos no vivientes. Esta aproximación puede permitir detectar, sobre esta sola base, formas de vida desconocidas”

Y plantean un uso concreto para su propuesta: “Futuras exploraciones en el sistema solar, por ejemplo a Marte o a Titán, podrían incorporar este concepto a fin de detectar formas de vida potencialmente peligrosas”.

Fuente: Página 12 / Domingo 21 de Julio de 2013


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“Fotografían” por primera vez la línea de nieve en el espacio

Con la ayuda del nuevo telescopio ALMA desplegado en Atacama, Chile, los astrónomos han captado por primera vez una imagen de una línea de nieve en un remoto sistema planetario sumamente joven.

La línea de nieve, situada en el disco que rodea a la estrella de tipo solar TW Hydrae, promete revelar, según los científicos, más sobre la formación de planetas y cometas, los factores que influyen en su composición y la historia de nuestro Sistema Solar.

Los resultados se publican en el último número de la revista Science Express.

Según ha explicado el Observatorio Europeo Austral (ESO) en una nota de prensa, en la Tierra, las líneas de nieve se forman a grandes altitudes en las que las temperaturas, al bajar, transforman la humedad del aire en nieve.

Esta línea puede verse claramente en una montaña, en la que se ve bien delimitada la cumbre nevada y la zona en la que se comienza a distinguir la superficie rocosa, libre de nieve.

Las líneas de nieve en torno a estrellas jóvenes se forman de un modo similar, en las regiones más alejadas y frías de los discos a partir de los cuales se forman los sistemas planetarios.

Comenzando en la estrella y moviéndose hacia fuera, el agua (H2O) es la primera en congelarse, formando la primera línea de nieve. Más allá de la estrella, a medida que la temperatura cae, otras moléculas más exóticas pueden llegar a congelarse y convertirse en nieve, como es el caso del dióxido de carbono, el metano y el monóxido de carbono.

Estos diferentes tipos de nieve dan a los granos de polvo una cobertura externa que ejerce como pegamento y juega un papel esencial a la hora de ayudar a estos granos a superar su habitual tendencia a romperse tras una colisión, permitiéndoles, por el contrario, convertirse en piezas fundamentales para la formación de planetas y cometas.

La nieve, además, aumenta la cantidad de materia sólida disponible y puede acelerar de forma sorprendente el proceso de formación planetaria.

Cada una de estas diferentes líneas de nieve –para el agua, dióxido de carbono, metano y monóxido de carbono– puede estar relacionada con la formación de diferentes tipos de planetas.

La línea de nieve detectada por ALMA es la primera detección de una línea de nieve de monóxido de carbono en torno a TW Hydrae, una estrella joven que se encuentra a 175 años luz de la Tierra. Los astrónomos creen que este incipiente sistema planetario comparte muchas características con nuestro propio Sistema Solar cuando tenía tan solo unos pocos millones de años.

“ALMA nos ha proporcionado la primera imagen real de una línea de nieve en torno a una estrella joven, lo cual es extremadamente emocionante, ya que esto nos habla de un período muy temprano en la historia de nuestro Sistema Solar”, ha detallado Chunhua “Charlie” Qi (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, Cambridge, EE.UU.).

Pero la presencia de monóxido de carbono podría tener consecuencias más allá de la simple formación de planetas. El monóxido de carbono es necesario para la formación del metanol, pieza fundamental de las moléculas orgánicas, más complejas y esenciales para la vida, según las mismas fuentes. Si los cometas transportasen estas moléculas a planetas en formación similares a la Tierra, entonces esos planetas estarían equipados con los ingredientes necesarios para la vida.  

Fuente: EFE Futuro / Viernes 19 de Julio de 2013


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El asteroide cuya onda expansiva le dio la vuelta al mundo

La onda expansiva generada el pasado 15 de febrero por la desintegración de un asteroide sobre Rusia fue tan fuerte que le dió dos vueltas a la Tierra, según un estudio científico.

Para medir esa fuerza el equipo investigador usó los registros de un sistema de sensores que había sido puesto en marcha para detectar pruebas nucleares, indica Simon Redfern de la BBC.

Los científicos dicen que la onda expansiva del impacto del asteroide fue el evento de mayor potencia registrado hasta ahora por esta red de sensores.

La desintegración del asteroide en febrero pasado sobre la cordillera de los Urales causó una lluvia de meteoritos que dejó más de 1.000 heridos y una estela de destrucción en un radio de varios cientos de kilómetros.

Miles de toneladas 

El asteroide, de unas 10.000 toneladas de peso según la NASA, viajaba a una velocidad de 54.000 kilómetros por hora, según la Academia Rusa de las Ciencias, y se fue quemando en la atmósfera inferior, generando una caída de fragmentos sobre la Tierra.

La onda expansiva que generó su impacto con la atmósfera rompió cristales e hizo temblar edificios.

En su momento las autoridades rusas estimaron el área de cristales dañados en 200.000 metros cuadrados.

El estudio que midió la dimensión de su fuerza acaba de ser publicado en la revista especializada Geophysical Research Letters.

460 kilotones de TNT

Los investigadores examinaron los datos de 20 sensores del Sistema de Monitoreo Internacional (IMS por sus siglas en inglés) que opera la organización para la prohibición de pruebas nucleares Comprehensive Nuclear-Test-Ban Organization (CTBTO).

Estos sensores detectan ondas acústicas a una frecuencia muy baja, conocidas como infrasonido, que podrían provenir de explosiones de pruebas nucleares.

Pero el sistema también puede detectar grandes explosiones de otras fuentes, como la de la bola de fuego que se desintegró aproximadamente sobre la ciudad rusa de Chelyabinsk.

Según la estimación preliminar de Alexis Le Pichon, de la Comisión de Energía Atómica de Francia, y su equipo de investigación, la energía explosiva del impacto del asteroide fue equivalente a la de 460 kilotones de TNT, o casi 30 veces mayor que la bomba atómica de Hiroshima.

Esto la convierte en el evento más grande registrado desde la desintegración en 1908 de un meteoro sobre Tunguska, en Siberia.

La onda expansiva de Tunguska tuvo una fuerza equivalente a tres a cinco megatones de TNT, cientos de veces mayor que la explosión atómica de Hiroshima y tumbó árboles a lo largo de 2.000 kilómetros cuadrados de bosque, indica Simon Redfern de la BBC.

Asteroides, meteoros y meteoritos

  • Los asteroides son cuerpos pequeños que realizan una órbita alrededor del Sol, como lo hace la Tierra.
  • Los asteroides más grandes se llaman planetoides o planetas menores, mientras los pequeños se llaman meteoroides.
  • Cuando uno de estos cuerpos entra en la atmósfera terrestre, se convierte en un meteoro.
  • Muchos meteoros se fragmentan o se queman completamente a medida que viajan a grandes velocidades por la atmósfera.
  • Cuando los meteoros o los fragmentos impactan la superficie, se convierten en meteoritos.

Fuente: BBC Mundo / Viernes 28 de Junio de 2013


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España construirá la primera cámara infrarroja con tecnología espacial

Empresas aeroespaciales españolas e institutos de investigación construirán Ircam, la primera cámara infrarroja del mundo con tecnología espacial, que será colocada en 2017 en la Estación Espacial Internacional para “cazar” rayos cósmicos que den información sobre el origen del Universo.

María Dolores Rodríguez Frías, de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), es la investigadora que lidera el desarrollo de esta cámara, y quien en una entrevista con Efe comentó que el reto tecnológico de construir Ircam en España se llevará a cabo si los recortes económicos no lo impiden.

La cámara debe terminarse para que en 2017 se pueda instalar en la Estación Espacial Internacional y así iniciar la misión espacial Jem-euso, que lidera la Agencia Espacial Japonesa (Jaxa) y en la que participan las agencias espaciales rusa (Roscosmos), europea (ESA), estadounidense (NASA) y francesa (CNES).

La cámara mirará desde la Estación Espacial Internacional hacia la Tierra para poder ver los efectos que los rayos cósmicos ocasionan en la atmósfera, ya que el rayo cósmico nunca se podrá captar, comentó María Dolores Rodríguez Frías.

El objetivo de esta misión son los rayos cósmicos más energéticos y más difíciles de captar, pero también los más interesantes porque actúan como diminutos mensajeros que portan información sobre sus fuentes.

Estos rayos cósmicos, explicó María Dolores Rodríguez Frías, tienen una energía de diez elevado a veinte electronvoltios, casi un julio, y los más potentes aceleradores de partículas que hay en la Tierra, como el de Ginebra, tienen en torno a un millón de veces menos de energía.

María Dolores Rodríguez Frías indicó que hasta ahora España ha cumplido las exigencias planteadas desde Japón para construir Ircam, y recordó que tanto la comunidad científica como la industria española han demostrado en otras ocasiones que están a la altura en proyectos punteros de ámbito nivel internacional, como es el caso de Jem-Euso.

Por eso espera que los recortes no afecten a este proyecto ni a otros en los que España es un país puntero, algo que, añadió María Dolores Rodríguez Frías, no se consigue de la noche a la mañana sino que se precisa de mucho tiempo para formar personal altamente cualificado y especializado.

María Dolores Rodríguez Frías señaló que los estudiantes que están haciendo sus tesis doctorales en el grupo de investigación que trabaja con ella liderará dentro de quince o veinte años misiones internacionales, pero eso ocurrirá si no se paran los proyectos por falta de financiación.

Recordó que ella está “donde está” porque hace más de veinte años hizo la primera tesis doctoral en España sobre radiación cósmica.

María Dolores Rodríguez pidió perdón al hacer la comparación pero dijo que campos como la construcción pueden detener una obra y después reanudar los trabajos, mientras que en investigación básica eso no se puede realizar porque es preciso tener una acreditación internacional que se logra tras muchos años de especialización y de formación.

Con motivo del proyecto que María Dolores Rodríguez Frías lidera en España científicos de quince países se reúnen durante esta semana en el norte de Tenerife para hacer una puesta en común de los trabajos.

La parte española del encuentro está formada por miembros de la Universidad de Alcalá (Madrid), así como del Instituto de Astrofísica de Canarias, el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), la Universidad Carlos III de Madrid y las empresas del sector aeroespacial Sener, Lidax y Orbital. EFEfuturo.

Fuente: EFE Futuro / Jueves 27 de Junio de 2013