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El día a día de la Ciencia


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La fertilización asistida en escena

El objetivo es acercar la biotecnología a la comunidad y despejar dudas en torno de la aplicación del método ICSI. Se trata de una adaptación de la obra escrita por un científico austríaco. Es interpretada y dirigida por técnicos y bioquímicos.

Con la idea de acercar la biotecnología a la comunidad, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) estrenó una obra de teatro que busca explicar de forma sencilla y despejar las dudas en torno de la fertilización in vitro a través del método ICSI, una de las técnicas más utilizadas en el tratamiento de la infertilidad masculina. Se trata de una adaptación de un texto escrito por el científico austríaco Carl Djerassi, uno de los creadores de la píldora anticonceptiva. La obra está protagonizada por un técnico del INTI y una bioquímica, directora general de una pyme asociada al Centro de Biotecnología Industrial del organismo. “La obra fue pensada para que pueda verla el público en general y estudiantes secundarios y universitarios”, comentó a Página/12 Agata Baizán, bióloga molecular, quien se encargó de traducir y adaptar el guión original.

La obra se enmarca en el proyecto “teatro científico”, coordinado por el ex director y fundador del Centro de Biotecnología Industrial del INTI, Alberto Díaz, licenciado en química. Todo el equipo que trabaja en la obra, delante y detrás de escena, de una u otra forma está vinculado con el mundo científico. “Con el consentimiento del autor, el doctor Carl Djerassi, hicimos una adaptación de su obra ICSI. Esta obra es un juego de palabras pedagógico a dos voces. Está ideada para ser leída o actuada por dos personas, acompañada con la proyección de material audiovisual. En nuestra adaptación proponemos una versión abreviada para ser presentada y discutida con audiencias abiertas, y de esta manera acercar ICSI a nuestra comunidad”, contó Baizán. El ICSI es una de las técnicas que deben cubrir las obras sociales y las prepagas a partir de la reciente sanción de la ley de fertilización asistida.

Además de científico y coleccionista de arte, Djerassi es escritor y dramaturgo. La obra que adaptó el INTI forma parte de su libro Sexo en la era de la reproducción tecnológica, en el que aborda, entre otras temáticas, la Inyección de Esperma Intracitoplasmática, conocida por sus siglas en inglés como ICSI. Allí señala que la fecundación de un óvulo en una relación sexual normal requiere decenas de millones de espermatozoides. Djerassi destaca que la fertilización exitosa con un único espermatozoide es totalmente imposible, considerando que si un hombre eyacula incluso entre uno y tres millones de espermatozoides es funcionalmente infértil. Sin embargo, en 1992, Gianpiero Palermo, Hubert Joris Paul Devroey y André C. Van Steirteghem, de la Universidad de Bruselas, anunciaron en un artículo de la prestigiosa revista The Lancet (vol. 340, pp. 17-18) la fertilización exitosa de un óvulo humano con un único espermatozoide a través de la inyección directa bajo microscopio, seguida de reinserción del óvulo fertilizado dentro del útero de la mujer. Así se dio a conocer la técnica ICSI, a través de la cual han nacido en el mundo más de 500 mil bebés desde 1992, subraya Djerassi.

ICSI: Ciencia en el teatro es el nombre de la obra estrenada el miércoles en el auditorio del INTI. En el escenario, Eduardo Pizzini, técnico del área de Ingeniería y mantenimiento del Centro de Biotecnología Industrial, representa a uno de los inventores del ICSI, mientras que Hana Fleischmann, bióloga y directora general de Dhacam, empresa asociada a ese centro del INTI, asume el papel de la conductora de un ciclo televisivo llamado Disección. Ella lo acribilla a preguntas; él responde. Los problemas éticos que surgen de ICSI, como si se puede elegir el sexo del bebé, las posibilidades de que haya mellizos o trillizos y la efectividad de la técnica son algunos de los ejes que se abordan.

El próximo miércoles los actores se trasladarán al Aula Magna de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, donde representarán la obra en el marco de la materia Bioética de la Ciencia, que dicta la profesora Susana Sommer, autora de varios libros sobre las técnicas de fertilización asistida.

La obra original, señaló Baizán, fue probada ante varios miles de estudiantes de secundaria en Alemania y cientos de estudiantes universitarios en Estados Unidos. Dura unos 40 minutos y está previsto que después haya un espacio de intercambio con el público. “La obra, incluso, ha sido presentada también en Europa a audiencias profesionales en diversos congresos médicos con el mismo nivel de compromiso en las discusiones posteriores a la representación”, destacó Baizán.

Fuente: Página 12 / Viernes 23 de Agosto de 2013

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La piel que nos encierra

Un proyecto de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) podría revolucionar los tratamientos para grandes quemados en el país.

En etapa de investigación y desarrollo, el llamado Kit de Regeneración Quirúrgica de la Piel permitiría realizar las curaciones a quemaduras en el cuerpo del paciente, sin cultivo in vitro ni injertos cadavéricos.

Para ilustrar la nota, la fotógrafa Nora Lezano y el director de arte Sebastián Rosés organizaron una intervención artística con proyección de diapositivas sobre el cuerpo de dos modelos.

Tengo un algodón untado con crema humectante en la mano. La cara de mi mejor amiga está roja, rojísima. La comparación es la que siempre se hace, pero ella no parece otra cosa que un tomate pasado, muy fácil de pelar. Arranco, despellejo, la primera capa de su piel con el algodón. Toda la cara y parte del cuello. Debe dolerle mucho. Pero no dice nada. Esta noche en que tenemos 15 años lo único que importa en el mundo es salir a bailar. Y el detalle es que nos quedamos dormidas varias horas en la playa, sin protector solar. No sabemos nada de la piel, nos la arrancamos del cuerpo a jirones.

Así se llama la capa superficial de la piel de los vertebrados, un traje elástico de células que cubre el cuerpo y que desde el nacimiento hasta la muerte se renueva todo el tiempo: el proceso dura 4 semanas o 1,5 gramos de piel renovada al día. Esas células muertas que se desprenden como escamas son las responsables, también, del polvo en tu casa. La piel arrancada a mi amiga era eso, capas finas y transparentes de células muertas que terminaron en el piso.

Hasta ahí nada demasiado peligroso. Pero qué pasa si una quemadura alcanza la dermis. Así se llama la segunda capa de la piel, definitivamente la barrera entre vos y el resto del mundo, sea medio ambiente, fuego, bacterias, lluvia, otra persona. Una quemadura que abarque dermis y epidermis se denomina A/B y significa que el paciente deberá ser hospitalizado. Si el daño es aún más grave y llega a capas más profundas de la piel la única posibilidad es quitar todo el tejido muerto, dejar la zona quemada libre (el cuerpo se verá como un pollo desollado, sólo músculos) y comenzar un tratamiento de injertos con la propia piel que no está quemada. O con la piel de un muerto, injertos cadavéricos, o ambos.

Eso es lo que se hace en los servicios de quemados de hospitales públicos y privados: reemplazar la piel quemada por injertos de donantes cadavéricos y luego propios, en ese orden. La piel es un órgano tan grande como complejo. Estirada ocupa 2,2 metros cuadrados, la superficie de un acolchado para una cama de dos plazas. Más que el corazón. Cualquier intento de trasplante de piel de un donante que no sea uno mismo será rechazado. La medicina no logró encontrar una solución para los grandes quemados. Si una persona sufre una quemadura en más del 60 por ciento del cuerpo lo más probable es la muerte.

El injerto cadavérico, en criollo la piel de un muerto, será rechazado por el donante. Para qué usarlo entonces. ¿Por qué existen bancos de piel cadavérica? La respuesta es simple: es lo único posible. El tratamiento actual consiste en colocar estos injertos en el quemado hasta tanto se desarrolle la propia piel del paciente: el cultivo de queratinocitos debe llegar a la dimensión necesaria para cubrir la zona afectada, por caso es necesario hacer crecer en el laboratorio el largo de una pierna. Pero el proceso tarda bastante, como mínimo 21 días, y muchas veces el paciente muere antes.

La piel de mi amiga tardó en regenerarse, por sí misma, unos 15 días. Si uno se corta, la piel crecerá un centímetro por día hasta cubrir la herida. Si uno se quema gravemente, la piel no podrá hacer nada. Estará muerta. Y deberá ser reemplazada urgente: un punto básico, sin piel no se puede vivir. Como si una naranja pudiera crecer sin cáscara. Imposible. Pero un grupo de científicos argentinos trabaja hace 5 años en un proyecto que podría cambiarlo todo: una forma de decir que lograrían la regeneración de la piel quemada en el propio cuerpo, sin injertos, y con menos cicatrices una vez sanada.

Primero fueron los frascos. Después fueron las ratas. Luego otra vez los frascos. Y de nuevo las ratas. Así por dos años. O más. Hasta que un día, tal vez en 4 años, por primera vez el kit de regeneración quirúrgica de piel que se desarrolla en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) será probado en un humano. No son los únicos en el mundo que lo intentan, pero hasta ahora nadie, ningún prestigioso científico, ninguna prestigiosa universidad, ha logrado que la piel humana quemada se regenere en el propio cuerpo, las dos capas (dermis y epidermis) a la vez. Sin cultivo in vitro, sin piel de cadáveres, sin la propia piel extirpada de otra parte del cuerpo.

Se llama proyecto Biomatter y busca, en los términos formales y precisos en que se dicen estas cosas, desarrollar y fabricar un equipo (un kit) para la regeneración de la piel ulcerada o con quemaduras graves que incluye, en un único procedimiento quirúrgico, la herramienta para la biopsia, el dispositivo automático para la obtención de las células y una membrana bio-absorbible para el crecimiento simultáneo de la dermis y la epidermis. El cirujano tendrá el kit para tratar quemados de la misma forma que podría pedir una prótesis de rodilla. Esa es la idea. Que sea un producto de mercado.

La gran estrella del proyecto es una especie de esponja, de color blanca, con pequeñísimos poros en toda su superficie y que apenas mide unos 10 centímetros. Se llama Membrana Porosa Flexible Traslúcida Biodegradable. Es un tipo de plástico bioabsorbible, donde se sembrarán las células del paciente y luego se colocará en la zona afectada, que el mismo organismo hará desaparecer, como pasa con el material de los plásticos de sutura, esos puntos que no necesitan ser quitados cuando te cosen una herida. Y la creadora del elemento que diferencia al kit de todos los otros tratamientos que existen para quemaduras es una física de 49 años, especialista en polímeros, docente de la UNSAM: Elida Hermida.

“Existen membranas para sembrar células de la dermis (los fibroblastos) y células de la epidermis (los queratinocitos). Se hace por separado porque si están en contacto los fibroblastos no permiten el crecimiento de los queratinocitos. Esto demora muchísimo el tratamiento. Primero se hace un injerto de dermis y después de epidermis. En cambio, nuestra membrana permite que ambos crezcan a la vez”, explica la física que probó más de 100 tipos de membranas hasta llegar a la fórmula perfecta y que no cree que su trabajo (idear un kit que permite la regeneración de la piel en el propio cuerpo) suene a ciencia ficción.

Esta mujer de pelo lacio peinado hacia un costado, fácil de imaginar con un traje blanquísimo al cuerpo y un casco de astronauta en un laboratorio, dice en un tono monocorde: “La clave está en que la membrana separa el crecimiento de unas células de las otras y que se disuelve en el cuerpo en el momento justo que debe hacerlo”. La explicación, además de extremadamente técnica, es, todavía, secreta por asuntos de patentes científicas.

Cuando Elida levanta su taza de café en el buffet de la Universidad sabe que hay una parte muerta que su cuerpo está expulsando. Si existieran unos lentes para ver cada partícula del universo veríamos desprenderse una lluvia de células cada vez que nos movemos. Las veríamos como minúsculas láminas transparentes, pequeñísimas escamas que parecen celofán opaco en un microscopio. Todos los días de nuestra vida mortal el cuerpo desecha y renueva la misma cantidad de queratinocitos que la superficie de piel que lo cubre. Una forma rápida de hacerlo es bañarse: las células se van rápido por el desagüe.

Camila sólo tenía un año. No se acuerda cómo fue y nadie la vio así que no supo (no sabe, no sabrá), cómo fue que esa olla de lavandina hirviendo se le cayó encima. Estaba en la guardería de la clínica en que su papá trabajaba como médico pediátrico, en Mar del Plata. Sólo se acuerda de un lugar decorado como para una fiesta, repleto de globos y osos de peluche. Era una beba y se sentían todos tan mal que llenaban el mundo de colores.

Las quemaduras en niños representan al 40 por ciento del total de personas quemadas en el país. Al menos eso dicen las estimaciones de la Asociación Argentina de Quemaduras, ya que no existen cifras oficiales sobre este flagelo. La misma Asociación afirma que aproximadamente 19.000 personas al año son víctimas de quemaduras: el 10 por ciento corresponde a quemaduras graves, los grandes protagonistas para quienes se prepara el kit quirúrgico de regeneración de piel.

Uno podría pensar que la piel es su carta de presentación ante el mundo. Al fin y al cabo cuando vemos a alguien vemos eso: unos 5 kilos de piel bien distribuidos y estirados sobre músculos, carne, huesos. Camila pensó eso durante toda su infancia y adolescencia: vivía a 10 cuadras de la playa pero nunca iba. Nunca. Tanto, que ni siquiera usó una musculosa ante el resto del mundo hasta los 17 años. La cicatriz de su quemadura abarca casi todo el brazo derecho y parte del pecho.

Ana González Sánchez Wusener es la bióloga del proyecto Biomatter, está a cargo del diseño y desarrollo de los ensayos in vitro y afirma que “el kit otorga importantes ventajas estéticas al paciente, ya que la piel que se regenerará presentará las mismas propiedades que el resto de la piel en su cuerpo”. Si la quemadura de Camila hubiera sucedido en un futuro posible, donde el kit fuera una realidad, posiblemente sus días de adolescencia y playa habrían sido bajo el sol. Sin cicatrices.

El médico especialista en quemados, Alberto Bolgiani, muchos títulos importantes en el exterior, jefe de la unidad de quemados de la Fundación BENAIM del Hospital Alemán de Buenos Aires, dice que el proyecto de la UNSAM es muy diferente a los tratamientos actuales para las grandes quemaduras por varias cosas.

Uno. La técnica del kit supone que, por primera vez, se hará en forma simultánea lo que hasta ahora solo puede hacerse en dos etapas: es decir el crecimiento de dermis y epidermis en simultáneo, lo que haría el cuerpo naturalmente si pudiera tras una quemadura grave. Para entenderlo uno tiene que imaginarse un quirófano, un paciente quemado y un cirujano que cuenta con su kit quirúrgico de regeneración de piel. Todo sucede en un futuro posible. El cirujano realiza una biopsia en una parte del cuerpo no quemada (por ejemplo cuero cabelludo) y las coloca en el dispositivo, que separará las células madre y las sembrará en la membrana bioabsorbible. Todo el proceso es automático. La membrana luego se aplica en el tejido del paciente y allí es donde empiezan a crecer, en forma simultánea, las dos capas de la piel.

Dos. La piel crecerá en el mismo cuerpo del paciente. Hasta ahora la regeneración de piel se realiza en cultivos in vitro. Se extraen injertos de piel del cuerpo de la persona, se cultivan en laboratorio por al menos dos semanas y luego se aplican en el cuerpo: primero la dermis y, si esta no es rechazada, luego la epidermis. “Las proteínas, los medios de cultivo, los aporta el mismo organismo, y no enzimas agregadas en un frasco de laboratorio”.

Tres. Las cicatrices. Un quemado llevará sus cicatrices de por vida. Puede intentar cirugías reparadoras hasta cansarse. Pero nunca volverá a tener la piel virgen. Con el kit, las cicatrices disminuyen. Casi no queda cicatriz en la zona donante del propio cuerpo, porque con un 1 por ciento (el tamaño de una mano) se pueden criar la cantidad de células para aplicar, con las membranas, en el 80 por ciento del cuerpo. Y, en la zona quemada, al realizarse el proceso entero en el propio organismo la cicatriz será mucho menos notoria. Casi no se verá.

El día que cumplía 28 años, Cristian tenía que trabajar duro antes del festejo. Y eso hizo todo el día. En ese momento era un técnico electromecánico de una empresa contratada por YPF. Cuando se estaba yendo explotó un interruptor de 13.200 watts en la planta de Ensenada. Había que repararlo sí o sí: era un equipo de alta tensión que daba energía a parte de la planta. Él, junto a 4 ó 5 hombres más, sacaron el interruptor, pesadísimo, alto como ellos, con planchuelas de cobre que lo atravesaban. Estaba ahí, sobre ese monstruo de energía, cuando alguien se equivocó y dio electricidad al interruptor. La explosión fue gigante: una bola de fuego que le comió la cara, el pecho y gran parte del cuerpo.

No sintió dolor. Estuvo 8 meses internado, acostado, y nunca en todo ese tiempo se vio al espejo. No sabía cómo había quedado su rostro, su cuerpo. Hoy pasaron 13 años, Cristian espera un bebé con su segunda mujer y decidió dejar las cirugías reparadoras porque las cicatrices en la cara, en el cuello, en los brazos, ya no le importan.

–No tengo ganas de hacerme nada. Pierdo tiempo y no hay garantías de que va a ser mejor. Podría seguir operándome toda la vida. Ya está”. Fueron 10 cirugías reparadoras. La última, en el pecho, hace dos semanas.

Los investigadores de la UNSAM creen que el kit quirúrgico, justamente, permitirá mejorar el aspecto de la zona quemada.

Las pruebas con ratas fueron exitosas.

Ratas blancas. Ratas con dos heridas hechas, adrede, con un sacabocado. Un tipo de pinza que quita del cuerpo de la rata un pedazo de piel (incluyendo dermis y epidermis). En una herida le colocan la membrana. En la otra dejan que se regenere sola. Las pruebas, los resultados, aunque secretos, se sabe, son exitosos. Veo fotos de esas ratas dañadas para fines científicos. Me explican que son ratas, y no chanchos, porque son chiquitas y porque son mamíferos, como nosotros, pero fáciles de manejar.

Mi amiga, la piel arrancada como si no doliera, para que se regenere más rápido. Nuestra idea, tan adolescente, no estaba tan errada. Si te quemás fuerte, feo, la piel ya no sirve. Pero sólo por ahora.

Fuente: Portal de Internet Anfibia / Martes 13 de Agosto


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Nueva vacuna previene la diarrea viral bovina

Investigadores del INTA desarrollaron la primera vacuna experimental en el mundo contra una enfermedad que afecta a más del 70% de los rodeos en el país. Está elaborada a partir de proteínas de alfalfa transgénica, lo que significa un procedimiento innovador y de bajo costo.

Un equipo de investigadores del Instituto de Genética y Virología del INTA –Buenos Aires– crearon una vacuna para combatir el virus de la diarrea viral bovina (DVB). El desarrollo permitirá proteger al rodeo de cría y trasladar esa respuesta inmune a los terneros. Además, su elaboración a partir proteínas recombinantes de alfalfa transgénica implica un procedimiento innovador y de bajo costo.

Andrés Wigdorovitz, investigador del INTA y responsable del logro, se refirió al avance como “una alternativa superadora de las vacunas que actualmente hay en el mercado, ya que es la primera fabricada a partir de este sistema innovador que permite producir la proteína E2 en cantidades suficientes y resulta más inmunogénica que las tradicionales”.

Se trata de un producto que busca asegurar una inmunidad para mejorar los índices productivos de cría y de engorde que está pensado para aplicarse según el calendario tradicional de vacunación mediante dos dosis: a los 60 y 30 días pre parto.

En este sentido, explicó que con estas aplicaciones “la vaca estará protegida pre-servicio cuando comience el ciclo reproductivo y se reforzará esa inmunidad preparto para que en su calostro haya anticuerpos suficientes para que sean transferidos a los terneros y prevenir afecciones respiratorias y reproductivas”.

La vacuna se obtuvo mediante una técnica conocida como molecular farming que se basó en “la introducción del gen que codifica para la glicoproteína E2 del VDB (que es la más inmunogénica del virus) en la planta para que comience a producirla”, dijo el investigador y explicó que “luego de cosechar ese material vegetal, se purificó y se formuló la vacuna inoculable que es inerte, no genera trastornos en las plantas, ni peligrosidad para el ambiente”.

Ese procedimiento representa una ventaja para la obtención del producto ya que no requiere infraestructura costosa, puede ser escalada con facilidad a un costo reducido y, además, “utilizar plataformas vegetales garantiza que los patógenos que podrían estar presentes en las plantas no perjudicarán a los seres humanos porque no hay contaminantes cruzados que puedan estar involucrados”, indicó el especialista.

Calidad garantizada

En la Argentina la DVB afecta a más del 70 por ciento de los rodeos en el país y su importancia radica en su alto nivel de contagio y su capacidad para traspasar las fronteras nacionales y ocasionar importantes consecuencias socioeconómicas y sanitarias en una región, ya que la infección es permanente se transfiere de las vacas hacia las crías y, en muchos casos, produce abortos.

La efectividad del desarrollo se evaluó en primera instancia en un modelo de cobayo validado por el Senasa que, por su asociación con el huésped natural, permite evaluar la calidad de las vacunas de interés. Luego se vacunó dos veces a los terneros con un intervalo de cuatro semanas y 30 días más tarde fueron expuestos a ensayos experimentales que demostraron una protección virológica completa en el total de los animales vacunados con la dosis más alta del antígeno.

Actualmente, los investigadores trabajan para desarrollar la “vacuna ideal” que sea apropiada para combatir los tres genotipos del virus 1a, 1b y 2, ya que “si bien el primer genotipo ya está probado y escalado restaría concretar la vacuna completa para transferirla”, concluyó el especialista que dirige el área de vacunas del Instituto de Virología.

Fuente: INTA informa / Miércoles 14 de Agosto de 2013


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Obtienen hamburguesas a partir de células bovinas

Científicos holandeses utilizaron células madre extraídas de tejido muscular para cultivarlas en laboratorio. El proyecto se llevó a cabo en la Universidad de Maastricht.

Londres. Un equipo de científicos holandeses desarrolló la primera hamburguesa en un laboratorio a partir de células madre vacunas, formadas únicamente por proteína extraída del tejido muscular del animal.

La revolucionaria hamburguesa fue degustada ayer en una rueda de prensa en Londres en la que se presentó el avance, llevado a cabo por un grupo de expertos liderados por Mark Post, de la Universidad de Maastricht, y financiado con 250.000 euros aportados por Sergey Brin, cofundador de Google.

Aunque el proyecto se encuentra todavía en sus primeras etapas y aún no puede producirse a escala global, los investigadores creen que podría contrarrestar el impacto negativo de la producción cárnica en el medio ambiente y ayudar a solventar la creciente crisis alimenticia.

Según explicaron los expertos, el ingrediente principal de la innovadora hamburguesa es proteína pura vacuna, aunque el equipo no descarta añadir células de grasa, también de laboratorio, para conseguir un sabor más natural.

A partir de las células madre extraídas del tejido muscular de la vaca, los científicos consiguieron multiplicar sus muestras tras alimentar con nutrientes las células y acelerar su crecimiento mediante sustancias químicas.

Después de tres semanas de proceso continuado, obtuvieron más de un millón de células madre que fueron apartadas en pequeños recipientes donde se fusionaron hasta formar minúsculas tiras de músculo, de aproximadamente un centímetro de largo y varios milímetros de ancho.

Una vez conseguidas 20.000 de estas tiras, se congelaron para más tarde pasarlas a temperatura ambiente y convertirlas en una masa compacta de hamburguesa que puede ser cocinada y en cuya elaboración participan decenas de millones de células madre, según el profesor Post.

Pero para que esta hamburguesa pueda ser un sustituto real de la carne vacuna, los científicos aún trabajan para darle un aspecto más auténtico, ya que la carne obtenida es blanca y su sabor todavía “no es lo bastante bueno”, reconoció el jefe del equipo. Para mejorar estos detalles, el equipo está tratando de dar un color rojo al alimento al añadir mioglobina compuesta de origen natural, así como células de grasa para mejorar el sabor.

“Las vacas son muy ineficientes, necesitan 100 gramos de proteína vegetal para producir sólo 15 gramos de proteína animal comestible. Para poder alimentarnos, perdemos un montón de comida en alimentar a las vacas. Con la carne cultivada podemos hacerlo de un modo más eficiente y no necesitamos matar a la vaca ni generamos metano”, indicó Post.

Según los investigadores, la hamburguesa logró reducir en un 90 por ciento la necesidad de tierra y agua para producir el mismo alimento y un 70 por ciento de la energía total.

El proyecto es una continuación de un estudio que se inició en 2004 para producir tejido muscular a partir de las células madre del músculo de vacas, aunque también se puede emplear de cerdo o pollo para cultivarlas in vitro.

Más información

Una tecnología considerada más útil para la medicina. Humberto Tríbulo, director del Instituto de Reproducción Animal Córdoba (Irac), se refirió a la aplicación de células madre.

En biología, las células madre son un ejemplo de células totipotenciales, aquellas que permiten dar origen a nuevas células con distintas funciones.

“Hoy se usan mucho células madre extraídas del cordón umbilical, porque son fáciles de cultivar y son totipotenciales; es decir que se pueden diferenciar en distintas células que componen los distintos tejidos. Lo que hicieron los investigadores holandeses fue diferenciar esas células para que se transformen en miocitos, que son las células del músculo, y después esas células musculares han ido formando pequeños hilos de tejido y millones de células para obtener una hamburguesa de 100 gramos”, explicó a La Voz del Interior Humberto Tríbulo, titular del IRAC (Instituto de Reproducción Animal Córdoba).

En su opinión, estas células son tan valiosas, que indican una escala de prioridades. “Es un descubrimiento importante, pero hay que aprovechar esta posibilidad de la ciencia en primer lugar para transferir células en tejidos y en terapias de humanos; después en animales y en tercer lugar en la industria de alimentos, debido a la magnitud de los costos”, opinó Tríbulo. Recordó que la reproducción animal hoy ya se vale de células somáticas, extraídas del cuerpo de un animal para clonar individuos. La oveja Dolly fue el primero, obtenido a partir de células extraídas de una glándula mamaria.

Fuente: La Voz del Interior, de Córdoba / Martes 6 de Agosto de 2013


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Compañías de transgénicos lanzan sitio web para responder críticas

Un grupo de compañías desarrolladoras de semillas biotecnológicas lanzó el lunes un foro online para combatir la creciente oposición a los alimentos modificados genéticamente entre grupos de consumidores y activistas.

El sitio web, www.gmoanswers.com (GMO, iniciales en inglés de Organismo Genéticamente Modificado), está diseñado como un “recurso online central” para obtener información sobre los organismos modificados genéticamente y su uso en la agricultura y la producción de alimentos, dijo la Organización de la Industria Biotecnológica.

El sitio está respaldado en parte por Monsanto, DuPont, Dow AgroSciences –una unidad de Dow Chemical–, y otras compañías cuyos productos incluyen semillas que han sido alteradas genéticamente de forma que, según las empresas, mejoran la producción de alimentos.

El lanzamiento del sitio web es parte de una amplia campaña de la industria de biotecnología para tratar acallar los pedidos crecientes de etiquetado de alimentos transgénicos y de una regulación más estricta de la industria de semillas biotecnológicas en Estados Unidos.

La oposición europea a los transgénicos es tan fuerte que Monsanto este mes dijo que retiraría todas las solicitudes pendientes para nuevos tipos de cultivos transgénicos.

Paul Schickler, presidente de DuPont Pioneer –unidad agrícola de DuPont–, dijo que las fuerzas anti-OGM han estado utilizando internet de manera muy eficaz para transmitir su mensaje, y la industria quiere usar la misma estrategia para luchar contra lo que dijo eran nociones “no siempre basadas en hechos”.

“Este (…) es un esfuerzo para incrementar el diálogo. Eso es todo lo que queremos”, dijo Schickler. “El diálogo es bueno. Con el tiempo creo que vamos a llegar a un entendimiento común”, agregó.

Los críticos prevén que el esfuerzo de la industria para cambiar el escepticismo de los consumidores será un fracaso, y dicen que hay suficiente evidencia científica de que los alimentos transgénicos pueden contribuir a problemas de salud en animales y humanos, y dañan al medio ambiente.

“Este último esfuerzo probablemente no logrará detener la reacción de los consumidores contra los alimentos genéticamente modificados que se ha estado gestando durante años”, dijo WenonahHauter, directora ejecutiva de Food&WaterWatch, una organización de consumidores.

Las más populares semillas alteradas genéticamente soportan pesticidas y herbicidas y producen sus propias toxinas para matar insectos. El maíz, la canola, la soja y otros cultivos biotecnológicos alimentan a humanos y animales en todo el mundo, y las compañías que los producen dicen que están fuertemente regulados y exhaustivamente examinados.

(Reporte de Carey Gillam; traducido por Nadia López, editado en español por Hernán García)

Fuente: Reuters Internacional / Lunes 29 de Julio de 2013


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Argentina y China acuerdan producción de semillas resistentes a la sequía

La empresa argentina Bioceres y la china Dabeinong producirán semillas resistentes a la sequía y la salinidad con tecnología desarrollada por el CONICET.

La empresa Bioceres y Dabeinong Technology Group firmarán mañana en Beijing el primer acuerdo agro-biotecnológico entre una empresa argentina y una china para desarrollar productos con tecnologías de ambos países. Se trata de semillas de soja y maíz que combinan los genes de aumento de rendimiento y tolerancia a la sequía y la salinidad, descubiertos por investigadores de CONICET, con tecnologías chinas de resistencia a insectos y herbicidas.

El acuerdo incluye el testeo de la tecnología china en Argentina, Brasil y Uruguay y del descubrimiento argentino en seis provincias de China una vez obtenidos los permisos correspondientes en todos los países. Las pruebas permitirán obtener datos de funcionamiento de ambas tecnologías, generar información para los sistemas regulatorios de los países y ver cómo reaccionan los desarrollos frente al clima y los suelos argentinos y chinos. A partir de esos datos se podrá hacer una adaptación local del producto.

Federico Trucco, CEO de Bioceres, destacó que “cada universidad del mundo, cada empresa que haga tecnología, desarrolla genes de este tipo, pero la realidad es que hoy por hoy no existe prácticamente nada en materia de tolerancia a la sequía y salinidad. El desarrollo de Raquel Chan es probablemente lo mejor que tenemos”.

El gen argentino, HAHB-4, fue descubierto por un grupo de investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) encabezado por la Dra. Raquel Chan y asociado a la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y la empresa Bioceres a través del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral. El desarrollo consiste en el aislamiento y la caracterización de un gen de girasol cuya función está relacionada con la respuesta natural de la planta a las condiciones de estrés como la sequía y la salinidad. Una vez identificado el gen HAHB-4 y su familia de desarrollos, el CONICET y la UNL se asociaron con la empresa Bioceres para generar una patente y posterior comercialización del descubrimiento.

La 1° Misión de Vinculación Tecnológica e Innovación Público Privada en Asia realizada en 2012 le permitió a la empresa argentina entrar en contacto con la Dabeinong. “Bioceres es el resultado de las políticas en ciencia y tecnología de los últimos diez años. Nosotros no existiríamos de no existir las políticas actuales, es inobjetable” dice Trucco. Y agrega que “nunca podríamos haber logrado el nivel de visibilidad que tuvimos en China si no hubiéramos formado parte de una misión con el Estado detrás”.

Bioceres, formada por más de 260 empresarios agropecuarios y actores del sector agroindustrial, es una de las empresas que formaron parte de la II Misión de Vinculación Tecnológica e Innovación Público-Privada en China que culminó este viernes. La misma fue organizada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva junto al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto y el CONICET. El objetivo de la misión fue afianzar e incrementar la vinculación tecnológica público privada entre el sector científico y productivo de nuestro país y sus equivalentes en el gigante oriental.

Fuente: CONICET / Viernes 7 de Junio de 2013


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Novedoso tratamiento de efluentes cloacales

En una experiencia única a nivel mundial, investigadores desarrollaron un tratamiento biotecnológico para los efluentes cloacales que permite aumentar la biomasa y depurar el agua. En el avance del proyecto se prevé generar ácido láctico, principal insumo de la producción de plásticos biodegradables, lo cual transformaría a Rosario en la primera sede de una fábrica de biomasa.

por Silvana Di Stéfano y Victoria Arrabal

El licenciado en Biotecnología Sebastián Lagorio desarrolla un proyecto de tratamiento de efluentes cloacales, a partir de la aplicación de tecnología recombinante. Esta experiencia, única a nivel mundial, empezó en Totoras, con el objetivo de transformar los desperdicios en una fábrica de productos de alto valor agregado, como bioetanol y plástico biodegradable.

Tecnológicamente, las aguas servidas son utilizadas como fuente de nutrientes a las que se les aplica un consorcio bacteriano, desarrollado en un laboratorio de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacia. Luego, esas bacterias empiezan a degradarse y se les agregan lentejas de agua, que “son unas plantas chiquitas pero con propiedades muy interesantes ya que pueden duplicar su masa día a día consumiendo nutrientes y, a su vez, van depurando los efluentes”, explicó el especialista a Argentina Investiga.

Las lentejas de agua tienen la propiedad de acumular almidón, que es la fuente para obtener productos de alto valor agregado por fermentación, como el bioetanol o los plásticos biodegradables. “Lo que se logra es aumentar la biomasa, depurar el agua y generar por fermentación los productos”, aclaró.

En Totoras proyectamos una planta de bioetanol para producir, aproximadamente, de 30.000 a 50.000 litros al año, que pueden generarse en cuatro hectáreas de lagunas”, afirmó el especialista, y agregó: “Estamos escalando de unos 80 metros cuadrados que tenemos en la actualidad a unos 40.000, y la idea es que el año que viene esté funcionando completamente”.

Las próximas intervenciones se centrarán en la producción de ácido láctico, que es el insumo principal y crítico para la generación de plásticos biodegradables. Según Lagorio, esto transformaría a Rosario en la primera sede de una fábrica de biomasa. Asimismo, al fermentarse el almidón que contienen las lentejas, se obtiene un pellet que, por su alto contenido proteico similar a la soja, puede generar alimentos balanceados para ovinos, bovinos y cerdos.

La biotecnología nos da la posibilidad de utilizar herramientas de la naturaleza y aplicarlas para que podamos tener un mejor y sostenible ritmo de vida, dejando de lado el concepto de ‘basura’ y pasando a un nuevo paradigma, de que todo es usable y cíclico”, afirmó el biotecnólogo al considerar que en la naturaleza no existe la basura, sino que se trata de un concepto humano.

Integrar saberes científicos y sociales

Lagorio forma parte de la empresa social biotecnológica Mamagrande, que integra la red Njambre y cuyo objetivo es unir saberes científicos y sociales para desarrollar tecnología sinérgica con la naturaleza, dar poder a grupos de productores e integrarlos a la cadena productiva industrial. “Creemos en el modelo de empresas sociales, que es una innovación de las asociaciones civiles y empresas tradicionales”, afirmó Federico Seineldin, otro de los integrantes.

Se trata de organizaciones sostenibles económicamente porque generan productos o servicios para solucionar problemas ambientales o de comunidades vulnerables y los venden a partir del empleo de mecanismos del mercado. “Las cabezas de las próximas generaciones traen en su ADN visiones más holísticas de la realidad y no tan reduccionistas, por eso se trabaja en conjunto entre universidades, sociedad y empresas”, explicó.

Un ejemplo de esta comunión es el caso de Totoras, en el que se involucraron la Municipalidad y las empresas locales ya que el proyecto “viene a remediar un problema ambiental, dar trabajo inclusivo y reemplazar combustibles fósiles sin competir con el alimento humano, en un ciclo perfecto”, finalizó el emprendedor.

Fuente: Argentina investiga / Lunes 27 de Mayo de 2013