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El día a día de la Ciencia


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Científicos y emprendedores

En el país se han fundado promisorios acuerdos entre el Conicet y empresas para la creación de compañías orientadas a producir innovaciones.

Los progresos del conocimiento teórico son prioritarios y constituyen la base que permite transitar al campo de la praxis. En el curso de la investigación científica late siempre la justificada expectativa de acceder al descubrimiento de lo que hasta ahora se desconoce. Ese logro puede luego servir para elaborar productos innovadores. Por lo tanto, el avance teórico alimenta la actividad económica, lo que implica afirmar una continuidad entre la conducta del investigador, ceñida a la búsqueda de un saber todavía distante, y el comportamiento del emprendedor que transforma el saber logrado en material apto para la producción industrial.

El Conicet ha venido dando pasos positivos en los caminos del descubrimiento y la invención, dominios propios de la investigación que se han fortalecido en nuestro país mediante mayores recursos humanos y materiales en los últimos lustros. Ahora bien, la etapa siguiente, que hace posible la inserción de lo descubierto en pasos sistematizados que permiten su aprovechamiento, requieren la visión y el impulso de un emprendedor capaz de organizar el proceso de la fabricación que pone los beneficios del conocimiento al alcance del público. El secreto reside en saber articular con eficacia dos funciones distintas, cada una de las cuales requiere recursos materiales y de financiamiento.

Un científico puede asumir distintos roles en una empresa cuyo objetivo sea explotar una patente. Por ejemplo, le es dable cumplir una función de asesoramiento en el proceso industrial o poner al servicio de esa organización su capacidad realizadora en el contexto de un proyecto tecnológico.

En la actualidad, a partir de un convenio entre el Conicet y las empresas, con intervención del Banco de Desarrollo Tecnológico y Social, el organismo oficial pone al servicio del “científico- emprendedor” infraestructura, recursos humanos y respaldo institucional a cambio de un porcentaje de las ganancias.

Sobre esas bases ya se han fundado promisorios acuerdos en diez oportunidades para la creación de compañías orientadas a producir innovaciones. Ese proceso es posible cuando se comprende cabalmente el valor de “una economía del conocimiento”, típico desarrollo de una sociedad que privilegia los logros de la investigación alcanzada en los laboratorios, para luego incorporarlos en el gran ámbito industrial y comercial.

Juan Carlos Navarro, especialista del Banco Interamericano de Desarrollo, ha puesto de relieve que los sectores más dinámicos de la economía global son los que se denominan “intensivos en conocimientos”. Dentro de ese sector, el valor de las empresas se estima “por sus patentes, sus ideas y la gente que trabaja en ella”. Cuando la producción va siendo enriquecida por los nuevos conocimientos se convierte “en la principal fuerza de la economía”, sostuvo el citado funcionario.

En consecuencia, mucho se puede esperar del constructivo vínculo entre investigadores y emprendedores, si esa relación es acompañada de la continuidad necesaria tanto de políticas como de inversiones.

Fuente: La Nación / Domingo 11 de Agosto de 2013

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500 vacunos, para generar biogás y biofertilizantes

Un joven emprendimiento incubado en la FAUBA finaliza la obra de un biodigestor de alta capacidad en Carlos Tejedor, que generará energía y fertilizantes a partir de los desechos de animales y servirá para vender excedentes a la red eléctrica local.

por Juan Manuel Repetto

Pese a ser un emprendimiento muy joven, incubado en la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), Biogás Argentina ya está realizando proyectos de gran escala, con la construcción de una planta para producir biogas y biofertilizante, y comercializar energía. Mientras finaliza la obra, sus integrantes esperan los resultados de la línea de financiamiento EBT EMPRETECNO, presentada con el apoyo del Programa UBA Emprende, para montar un laboratorio y seguir creciendo.

Actualmente, Ezequiel Weibel y Martín Pinos, responsables de Biogás Argentina, trabajan en un campo de 280 hectáreas ubicado en Carlos Tejedor, provincia de Buenos Aires, donde se produce sorgo y maíz para abastecer a un rodeo vacuno de 1000 cabezas. Allí, en los próximos dos meses esperan terminar la construcción de un reactor anaeróbico (con una capacidad de 500 m³) y una platea de hormigón para los corrales donde se alimentan 500 novillos pesados.

Weibel señaló que “el objetivo es producir biofertilizante y biogás a partir del estiércol vacuno y el silo de sorgo y maíz. Y, a mediano plazo, vender el excedente a la red de energía eléctrica“. Según afirmó, los beneficios inciden sobre la economía y la ecología del campo: “Por un lado, creamos dos unidades de negocio, con la venta de energía y del biofertilizante. Además, la aplicación de biofertilizante aumenta de la calidad de los suelos y el uso de la bosta con el biodigestor permite disminuir el impacto ambiental que se genera en los corrales (un factor destacado porque la explotación está ubicada a sólo 2,5 kilómetros del pueblo)“.

Pinos agregó: “Al realizar una enmienda orgánica con el biofertilizante producido en el biodigestor, aumentará la receptividad del campo y, a largo plazo, se podría llegar a prescindir de la fertilización convencional. A su vez, es una oportunidad de negocio para la venta del excedente del biofertilizante producido y de energía eléctrica a la red. Por lo tanto el productor aumentaría la rentabilidad del campo, sin crecer en escala“.

Hace unos tres meses que están viviendo en mi campo, supervisando y realizando las tareas a la par de la empresa constructora y mirando cada detalle para que las cosas salgan bien“, dijo Luis Antonio Urdangarin, dueño del establecimiento, quien conoció a Weibel y Pinos en la edición 2012 de EXPOAGRO, cuando Biogás Argentina expuso sus novedades en el stand de la FAUBA, junto a otros emprendimientos de IncUBAgro e Incubacen, las incubadoras de empresas de base tecnológica de las facultades de Agronomía y Exactas de la UBA, respectivamente.

Weibel explicó que si bien esta tecnología es aplicable en el campo y en la industria (en frigoríficos o industrias lecheras, por ejemplo), cada explotación requiere un biodigestor diferente, pensado y concebido para ese establecimiento en particular. “Por el momento es para innovadores, para productores que ven una oportunidad en problemas como la falta de energía eléctrica, la disminución del rendimiento de los cultivos o contaminación ambiental. Con el tiempo la tecnología se irá masificando“.

En 2013, Weibel y Pinos se presentaron al Empretecno – EBT, y esperan contar con esta línea de financiamiento de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, instrumentada a través del Fondo Argentino Sectorial (FONARSEC), para constituirse formalmente como un empresa referente en la construcción de biodigestores, montar una oficina y un laboratorio. Esta herramienta entrega hasta 2,5 millones de pesos, no reintegrables.

Estamos orgullosos de ser uno de los emprendimientos seleccionados por UBA Emprende, INCUBAGRO e INCUBACEN para la presentación. Ellos nos están asesorando en diversas líneas de financiamiento y en la formulación del proyecto y nos facilitan herramientas para sacar el proyecto adelante y constituir nuestra empresa. Gracias a estas instituciones no pudimos lanzar al mercado“, aseguraron.

Por su parte, Urdangarin sostuvo que, a la hora de evaluar los potenciales proveedores para realizar la construcción de la planta en su campo, privilegió la elección de una empresa joven, porque se trata de una tecnología nueva, con poca historia en el país. Y también se inclinó por un proyecto originado en la UBA: “Me merece mucho respeto como institución educativa y como generadora de proyectos innovadores. Estimo que lo mejor es llevar adelante el proyecto con gente seria que este comprometida con el proyecto y creo que no me equivoque con la elección“, finalizó.

Fuente: Agronomía informa / Miércoles 22 de Mayo de 2013


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Volver… para emprender

Para muchos argentinos que emigraron en la última década, armar su propio negocio en el país fue la excusa para volver. Aquí, cuentan cómo es emprender desde afuera, capitalizando la experiencia de conocer otra cultura y otros mercados.

Por circunstancias económicas adversas, o por la oportunidad de un mayor crecimiento profesional, miles de profesionales argentinos emigraron en la última década, principalmente, a países como España y los Estados Unidos. La actual crisis de las naciones centrales, sumada al desarraigo por vivir lejos de los afectos, empujan a muchos de ellos a regresar, con el proyecto de armar una empresa propia en la Argentina como motivador.

Las historias de quienes retornaron a la Argentina para emprender suelen tener en común una visión amplia del mercado y las tendencias globales, que sólo se logra cuando se mira la realidad local desde afuera. Muchas veces, el haber vivido en otro país y conocer una cultura diferente, es lo que dispara ideas para traer al mercado local.

Nos fuimos porque nos agarró la crisis y el corralito de 2001. No teníamos nada, económicamente hablando, y por eso decidimos probar suerte en España”, cuenta Amorina Ripari, titular de “Ominim Sorpresería”, la empresa que fundó en La Plata, junto a su marido, Marcos García Molina, a su regreso, en 2007.

En enero de 2002, Ripari y García Molina, ambos diseñadores, aterrizaron en Barcelona con dos valijas, y decidieron tomar el primer tren hacia un lugar con playa.

De este modo, llegaron a Alicante, y estuvieron 15 días durmiendo en hostels hasta que, pagando un año por adelantado, consiguieron alquilar un monoambiente. Una vez instalados, empezaron a repartir CVs. Al día siguiente, a Rivari la llamaron para trabajar en una agencia de publicidad como directora de Cuentas. Poco después, García Molina consiguió trabajo en un gimnasio. “Nos pareció increíble conseguir empleo tan rápido. Es que la mano de obra argentina resulta muy calificada allá”, afirma la emprendedora.

Crecimos mucho profesionalmente, porque en La Plata yo era una diseñadora gráfica con clientes chicos, y, en Alicante, manejaba la comunicación visual de un conocido parque temático”, agrega Rivari.

A los pocos meses, García Molina dejó el gimnasio para trabajar, desde su casa, como diseñador gráfico. Al año siguiente, montaron su propia agencia de publicidad junto a socios españoles.

Todo parecía marchar sobre rieles, pero la verdad es que, al nacer su primera hija, Ripari comenzó a extrañar. En diciembre de 2004, viajaron a La Plata para pasar las fiestas, y comenzaron a gestar la ida de montar un local de diseño, como los que abundaban en Europa y comenzaban a surgir en el barrio porteño de Palermo.

Primero hay que saber sufrir

Queríamos preparar el desembarco con tiempo, dejar todo organizado. Por eso, les comentamos el plan a nuestros socios españoles, lo cual fue un error porque, entonces, ellos nos hicieron firmar la venta de nuestra parte y se quedaron con la agencia“, cuenta Ripari. Este hecho aceleró el regreso de la pareja, que tuvo que alquilar el local y contactar a los proveedores por Internet.

Ripari y García Molina llegaron en abril de 2007 con 15.000 euros, que fue la inversión inicial en el negocio. “El local era muy grande y no teníamos cómo llenarlo. Los primeros tres años fueron duros, pero estábamos convencidos de que una tienda de diseño como la nuestra iba a funcionar bien en La Plata“, dice Ripari.

Luego de un 2008 marcado por la crisis del campo y un 2009 con la gripe A, ambos acontecimientos que repercutieron en las ventas, finalmente, en 2010, cuando se vencía el contrato de alquiler, un cliente les propuso adquirir la franquicia para instalar un local similar en Olavarría.

Fue algo inesperado, porque no pensábamos franquiciar. Así que acordamos un canon bajo, y fuimos armando el manual del franquiciado junto a ellos”, comentan los socios.

Poco después, abrieron otra franquicia en Bolívar, y le siguieron ciudades como Tandil, Viedma, Comodoro Rivadavia y Mendoza. Junto a los locales de “Ominim”, los proveedores también crecían en ventas. En la actualidad, la compañía tiene dos locales propios y 13 franquiciados, con una facturación mensual de entre $ 25.000 y $ 100.000, según el local y la ubicación. “El próximo paso será volver a España, pero para instalar una franquicia; no para quedarse”, aclara la emprendedora.

Amor por las raíces

Diego Verrone se recibió de analista de Sistemas en 1996, en la Universidad Tecnológica Nacional de Rosario y, luego de trabajar en un par de software factories, ingresó a una compañía multinacional especializada en ERP (sistemas de gestión). De esta manera, comenzó a viajar y a pasar más horas en un avión que en su propia casa. Hasta que, en 1999, junto a su mujer, Silvina Frech, farmacéutica de profesión, decidieron trasladarse a Washington, donde la compañía tenía su sede central.

La idea de volver siempre estuvo latente”, sostiene Verrone, socio de IntelAgro, una compañía de software que fundó con cuatro socios, en 2011, y resultó su excusa para regresar a Rosario.

Todos los años, veníamos para las fiestas y pasábamos enero, disfrutando de la familia y del río. Cuando nuestra segunda hija cumplió cuatro años, empezamos a ver que, trabajando los dos todo el día y teniendo que preparar presentaciones a la noche, no nos quedaba cabeza para armar la mochila de los chicos o revisarles las tareas. No teníamos sostén familiar”, cuenta Verrone.

En el verano de 2011, el emprendedor se contactó con ex compañeros de trabajo y de facultad y, junto a su hermano, que es ingeniero en Sistemas, empezó a desarrollar lo que hoy es “IntelAgro”, una plataforma de software para el mercado agrícola, que contrasta en tiempo real las cotizaciones en mercados internacionales y permite hacer un análisis predictivo de las operaciones con commodities.

Una vez tomada la decisión, la pareja se contactó con el programa Raíces que ofrece el Ministerio de Ciencia, que ha logrado la repatriación de casi 1.000 científicos. “Nos dieron un subsidio y nos ofrecieron apoyo y orientación para volver”, cuenta el emprendedor.

Durante todo 2012, Verrone se dedicó a desarrollar la plataforma junto a sus socios rosarinos. Con una inversión cercana a los u$s 100.000 propia, salieron al mercado a fines de ese año. El desembarco de Verrone y su familia se demoró hasta marzo de este año, pero el negocio ya estaba en marcha. La compañía vende sus servicios a productores, acopiadores y exportadores en todo el país, y su perspectiva es entrar a los mercados de Paraguay, Uruguay, Brasil y los Estados Unidos, pero desde la ciudad orillas del Paraná.

Ideas que se traen

A comienzos de 2001, Luciana Comes cerró su productora de eventos y estuvo buscando infructuosamente trabajo casi un año hasta que, en marzo de 2002, recibió el llamado de una amiga, convocándola para trabajar en un parque temático en España. Tenía que presentarse a la semana siguiente y no lo pensó dos veces. Pidió prestados u$s 600 a su abuelo y se compró el pasaje de avión.

Transcurrieron ocho años hasta que, “después de pasar las vacaciones de 2010, recorriendo la Argentina, encontré un país renovado y con posibilidades de emprender”, confiesa Comes.

Viviendo en Europa, probó el uso de un dispositivo de higiene femenina, la “copa menstrual”, que permite a las mujeres recolectar el sangrado de la menstruación sin utilizar toallitas o tampones descartables que resultan contaminantes para el ambiente.

Su idea al volver fue traer este concepto al mercado argentino.

La copa de silicona hipoalergénica se introduce en la vagina y puede usarse hasta 12 horas sin que su capacidad se vea desbordada”, explica la emprendedora.

Una vez concluido el ciclo menstrual, en lugar de desecharla, se puede lavar y esterilizar con agua hirviendo para reutilizarse en el próximo ciclo, ya que tiene una vida útil de cinco años.

Se trata de un producto creado en 1937, en los Estados Unidos, y producido en la actualidad por más de 20 marcas”, sostiene Comes.

Sin embargo, en la Argentina, es un concepto nuevo, y hará falta comunicarlo muy bien y educar a las usuarias para difundirlo”, señala.

Dispuesta a iniciar cuanto antes esta suerte de evangelización para la higiene femenina sustentable, Comes comenzó a brindar charlas en organizaciones no gubernamentales ligadas a temas de género. Así, se presentó en una de estas disertaciones la psicóloga Clarisa Perullini, su futura socia. Juntas crearon en 2011 Grupo Cíclica, un emprendimiento que apuesta a la salud femenina y el cuidado del ambiente, que se enmarca en la categoría de empresas B, aquellas que están enfocadas en generar beneficios sociales y ambientales, además de económicos.

Una vez creada e inscripta la marca del producto, “Maggacup”, las socias barajaron la idea de fabricarlas por cuenta propia, lo cual requería una inversión fuera de su alcance, y de importarlas, lo que también les resultaría complicado. Optaron, entonces, por importar la materia prima, una silicona alemana y producir los dispositivos en un laboratorio tercerizado, en la Argentina.

Las emprendedoras cuentan con el asesoramiento de organismos como la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires y el INTI, y están tramitando la aprobación del Anmat, el organismo que regula los alimentos y medicamentos en el país.

El primer lote de 5.000 unidades ya está próximo a su lanzamiento, a un precio de $ 250 cada una. La comercialización se hará bajo venta directa desde la página web (próximamente), venta mayorista, mujeres que compren pequeñas/medianas/grandes cantidades y revendan en sus circuitos, distribuidores y locales relacionados con la temática, mercados orgánicos y dietéticas. “Apuntamos a la venta en farmacias para una segunda instancia; es nuestra intención que se convierta en un producto masivo pero, para lograrlo, es necesario generar una masa crítica que use y defienda el producto”, agrega.

Las emprendedores confían en que el recupero de la inversión inicial (cuyo monto prefieren no develar) llegará en tres años.

Cambio de mentalidad

Vivir y trabajar fuera del país es una experiencia que te abre la cabeza“, asegura Marcelo Delbarba, socio de la agencia de publicidad “Yeah!”, que abrió sus puertas el año pasado en el barrio de Las Cañitas. “Tenés que aprender todo de cero, y no conocés a nadie. En un punto, no lográs el código que te hace sentir parte y hay un momento en que sentís que no estás ni acá ni allá”, dice el publicista, que vivió dos años y medio en Australia.

Al regresar a Buenos Aires, trabajó en grandes agencias con clientes regionales e internacionales y, a fin del año pasado, junto a Sebastián Ibarra, publicista y productor de televisión, decidieron crear su propia agencia de publicidad “al estilo de las de antes, con integración de planificación de medios y creatividad en un mismo lugar”.

A ellos se sumó, luego, Hernán Curubeto, quien vivió ocho años en México y trasladó su experiencia y contactos para manejar desde Buenos Aires grandes cuentas, como Coca-Cola México. La inversión inicial fue de $ 1 millón y el equipo se completó con Jorge González, Ricardo Crespo y Guillermo Anastasio, profesionales con trayectoria internacional.

Se puede viajar mucho y sólo conocer hoteles y puntos de interés turísticos. Cuando vivís por más tiempo afuera empezás a ver otras cosas y a perdonarle otras a tu país. Luego, viene esa sensación de que los desafíos ya no te asustan”, resume el emprendedor la experiencia de quienes emprendieron a partir de volver.

Ida y vuelta

Las razones para “probar suerte” en el extranjero van desde la falta de oportunidades en el propio país a la expectativa de una mejora de carrera.

  • Muchos de quienes emigran lo hacen sin un proyecto o trabajo en el exterior, pero regresan con un empleo, plan o negocio en marcha.
  • La experiencia internacional brinda una perspectiva más global de los mercados y, en muchos, casos ideas concretas de negocios para traer al país.
  • Internet y las tecnologías de comunicación permiten ir contactar proveedores, clientes y montar el negocio a distancia, antes de regresar.
  • El programa Raíces, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, ofrece subsidios y acompañamiento en la reinserción laboral, en instituciones científico-tecnológicas y empresas de base tecnológica. Lleva repatriados más de 1.000 científicos, y aproximadamente un 10% de ellos regresaron para montar un emprendimiento propio en la Argentina.

Fuente: El Cronista Comercial / Jueves 09 de Mayo de 2013


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Barañao disertó en la Unión Industrial Argentina

El ministro fue invitado a participar del 1° Encuentro Anual de Jóvenes Industriales y Emprendedores de la Argentina “Generación industrial 2.0”, organizado por la UIA Joven.

El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Dr. Lino Barañao, participó de la primera edición del encuentro organizado por la rama joven de la Unión Industrial Argentina (UIA). La convocatoria tuvo lugar en el auditorio de la UIA, donde se desarrollaron cinco paneles que tocaron temáticas referidas al área joven de la gremial empresaria y sus objetivos.

En el panel titulado “Los jóvenes en la creación y el desarrollo de empresas industriales”, Barañao afirmó que la principal virtud que tiene la juventud “es poder innovar, hacer las cosas de otra manera. La innovación es la clave para la subsistencia de cualquier industria. Cuando hablamos de una industria joven hablamos de una industria de mayor valor agregado, en donde ese cambio continuo genera la supremacía en un mercado en particular”. El encuentro contó con tres ejes centrales destinados a abordar en profundidad el rol de los jóvenes en la Argentina: formación dirigencial y empresarial, creación y desarrollo de PYMES industriales y apoyo al desarrollo de los jóvenes en las entidades gremiales de la industria.

Durante su exposición el ministro Barañao hizo hincapié en los casos de éxito y en las herramientas de promoción y difusión con las que cuenta el Ministerio y aseveró que se busca “acompañar desde el Estado una actividad que creemos que es esencial para ir cambiando poco a poco la matriz productiva de nuestro país hacia una economía que dependa cada vez más del conocimiento”. En esa línea, el funcionario agregó: “Esto no es solo en lo económico: las sociedades que basan su economía en el conocimiento requieren de un mayor nivel educativo, que está asociado a sociedades más democráticas y con mejor distribución del ingreso. Entonces nosotros estamos convencidos que lo que estamos haciendo a través de la promoción de creación de empresas de base tecnológica es avanzar democráticamente hacia una sociedad más justa”.

También expusieron el productor de cine y socio de Burman & Dubcovsky Cine, Diego Dubcovsky; el vicepresidente PyMI de la UIA, Alberto Álvarez Saavedra; y el vicepresidente de Desarrollo Emprendedor UIA Joven, Mariano Hiebra, quien moderó el panel.

Asistieron además al evento el Ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Dr. Carlos Tomada; la Ministra de Industria, Débora Giorgi; y el presidente de UIA, José Ignacio de Mendiguren.

Fuente: Mincyt / Lunes 8 de Abril de 2013


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Más de 400 emprendedores presentes en jornada de empresas de base tecnológica

Recibirán hasta $2.500.000 en subsidios para proyectos de desarrollo de este tipo de empresas con articulación con los sectores público, académico, científico y tecnológico.

El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Dr. Lino Barañao, encabezó ayer la apertura de la jornada internacional Empretecno 2013, organizada por la cartera de Ciencia, a través del Fondo Argentino Sectorial de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica. Durante el encuentro se expusieron los casos exitosos de desarrollo de empresas de base tecnológica y se promovió la vinculación in situ entre actores del sector público, privado y académico, con miras a la articulación de proyectos.

En su discurso, el ministro Barañao, aseguró que “es el conocimiento el que determina el éxito de una innovación” y añadió que “para avanzar como país tenemos que fundar empresas de base tecnológica porque para ellas el conocimiento es riqueza”. Además, el titular de la cartera de Ciencia expresó que “apoyar al emprendedorismo tiene una profunda connotación social, ya que fomenta la equidad”.

La línea Empretecno EBT, administrada por el Fondo Argentino Sectorial de la Agencia, busca promover la instalación de nuevas empresas que potencien el tejido tecnológico y el desarrollo económico, favorezcan la creación de empleo calificado y aporten un alto valor agregado al sector productivo de la Argentina sobre la base de la economía del conocimiento. Para ello, destinará hasta $2.500.000 en aportes no reembolsables aplicables al financiamiento de hasta el 75% del monto total de cada proyecto aprobado. El 25% restante deberá ser aportado por los beneficiarios del subsidio.

Podrán presentar proyectos emprendedores, inversores de capital y empresarios innovadores, así como también instituciones públicas y privadas sin fines de lucro, dedicadas a la actividad científica y tecnológica, que cuenten con personería jurídica propia y que estén vinculadas al grupo emprendedor a través de un convenio asociativo o bajo la modalidad de Unión Transitoria de Empresas (UTE). La presentación deberá ser canalizada por facilitadores de flujo de proyectos, habilitados para tal fin en diferentes regiones del país. Las iniciativas deberán estar vinculadas a la expansión comercial, a la construcción de prototipos, a desarrollos tecnológicos para la sustitución de importaciones y a la adquisición de bienes, equipos e insumos de alta tecnología, entre otros.

En el encuentro, en el que disertaron expositores locales y extranjeros coordinados por el Dr. Diego Golombek, participaron más de 400 emprendedores, inversores de capital y empresarios innovadores. Algunas de las exposiciones más destacadas estuvieron a cargo del fundador y ex director general del Parque Científico de Barcelona, Dr. Fernando Albericio; el gerente de Propiedad Intelectual de la Agencia de Innovación Inova Unicamp, Dr. Gabriel Guión; el director general del Parque Científico de Madrid, Dr. Antonio Díaz García; y el vicepresidente de INVAP, Ing. Tulio Calderón, entre otros.

Para más información sobre bases y condiciones de la convocatoria EMPRETECNO EBT ingrese en el sitio web de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica: www.agencia.mincyt.gob.ar.

 Fuente: Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica / Jueves 14 de Marzo de 2013.


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Pyme entrerriana desarrollará un software para optimizar los servicios médicos

Una pyme entrerriana accederá a casi medio millón de pesos para desarrollar un sistema integral e integrado para la gestión de clínicas, hospitales y sanatorios para el mercado latinoamericano al ser aprobado el proyecto que presentó al Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR).

La iniciativa es producto de misiones comerciales y gestiones de la provincia, y parte de los recursos provienen del Estado. Hasta el 5 de abril está abierta una nueva convocatoria para que proyectos de este tipo accedan a financiamiento.

“La aprobación de este proyecto testimonia que se puede trabajar articuladamente y que hay un Estado presente al que le interesa que el sector científico-tecnológico crezca”, aseguró al respecto la subsecretaria de Ciencia y Tecnología, Luisina Pocay.

La empresa entrerriana Integral Software SRL presentó en 2011 el proyecto Desarrollo de un Sistema Integral e Integrado de Gestión Sanatorial para el Mercado Latinoamericano como corolario de una investigación de mercado que realizó en diversas misiones comerciales organizados por el gobierno provincial. Y el FONTAR del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (Mincyt) aprobó la iniciativa presentada a la convocatoria ANR Bio Nano Tics 2011. Por lo cual, la empresa recibirá aportes no reembolsables por el 50 por ciento del monto total de desarrollo del proyecto, cercano al millón de pesos, y al 50 por ciento restante deberá asumirlo.

De esta manera, la firma accederá a 455.433 pesos para desarrollar y validar un software de gestión que integre en una única herramienta las distintas actividades de hospitales, clínicas y sanatorios del mercando latinoamericano para optimizar los servicios médicos y no médicos.

Entre Ríos nuevamente se pone a la cabeza en materia de innovación tecnológica con el desarrollo de un producto inexistente hasta el momento en el mercado de la salud nacional. Cabe recordar que en nuestra provincia también está el primer el Aglomerado Productivo en Tecnología Médica (AP-TecMed) del país por el cual el gobierno entrerriano, pymes y universidades desarrollan diversos productos y servicios.

La aprobación de este proyecto es un reconocimiento al trabajo articulado que se viene haciendo en la provincia entre gobierno, empresas y universidades, y es un aliciente más para seguir creciendo. De hecho, hasta el 5 de abril está abierta una nueva convocatoria de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica para presentar proyectos que desarrollen e innoven en bioingeniería, nanotecnología y tecnología de la información y la comunicación (TIC)”, sostuvo Pocay.

La decisión del gobierno entrerriano de fortalecer los cluster como el de tecnología médica tiene que ver justamente con difundir, gestionar y promover todas aquellas herramientas que permiten a emprendedores, empresas, universidades y ámbitos afines crecer y poner en valor el recurso humano que tiene nuestra provincia”, insistió.

En definitiva, la aprobación de este proyecto testimonia que se puede trabajar articuladamente y que hay un Estado presente que le interesa que el sector científico-tecnológico crezca”; remarcó la subsecretaria de Ciencia y Tecnología.

En ese sentido, la funcionaria instó “a aprovechar las herramientas que el Estado pone a disposición para todos las pymes entrerrianas con el objetivo de mejorar los sistemas productivos y servicios del país”, y se refirió puntualmente al financiamiento que ofrece el Fontar para mejorar la competitividad a través de la incorporación de tecnología en convocatoria ANR TEC 2013.

Posibilidad

Por su parte, el socio gerente de Integral Software SRL, Pablo Menna, definió la aprobación de proyecto como “una enorme posibilidad para que una empresa local, con financiamiento nacional y el apoyo de Ciencia y Tecnología de la provincia, esté en la consideración de inserción en el mercado de países latinoamericanos”.

Recordó que el proyecto resultó de una investigación de mercado que la firma hizo de la mano de misiones comerciales organizados por el gobierno provincial. “Lo primero que se identificó es que en el mercado latinoamericano hay un potencial enorme para desarrollar y que Argentina, en términos de salud en general, está muy bien vista”, comentó.

Las expectativas del futuro es que nuestro producto crezca hacia la atención sanatorial y hospitalaria, y este tipo de aportes sin duda ayuda a que los proyectos se puedan hacer más rápido y a veces hasta concretar. Es un oxígeno para la gran inversión que uno tiene que hacer y sin duda será mayor la calidad que se le puede poner a este producto”, insistió.

Menna aseguró además que “el rol de áreas como Ciencia y Tecnología son más que importantes“ y agradeció “por su acompañamiento y por todo lo que ha aportado la provincia. Creemos que esto es lo que hay que seguir haciendo para que las empresas entrerrianas tecnológicas se sigan desarrollando. Tienen que animarse, hacer sus inversiones y visitar los mercados porque el gobierno ha entendido y trabaja muy bien”, concluyó.

La convocatoria

La convocatoria ANR TEC 2013 es para financiar la creación de plataformas tecnológicas en pymes relacionadas a la bioingeniería, la nanotecnología y las TIC.

Será a través de la entrega de aportes subsidios de hasta 1.000.000 de pesos por proyectos que incrementen las capacidades de desarrollo e innovación en las áreas antes mencionadas. Las iniciativas deberán centrarse en la incorporación del equipamiento necesario para la creación o el incremento de capacidades tecnológicas, y los interesados podrán solicitar aportes no reembolsables por un monto máximo total de 1.000.000 de pesos para financiar hasta el 50 por ciento del costo total de proyecto.

La convocatoria estará abierta hasta el 5 de abril y los interesados en obtener más información podrán hacerlo contactándose con la Subsecretaría de Ciencia y Tecnología a través del mail subsecyt@gmail.com

Fuente: Portal de Internet Nogoyá Times de Entre Ríos / Lunes 11 de Febrero de 2013


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Pymes anuncian nueva inversión

Siete pymes productoras de granos desarrollarán inversiones por 56 millones de pesos con tecnología 100 por ciento nacional y generarán 390 puestos de trabajo, a partir de un acuerdo con el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

Según se informó en un comunicado oficial, la ministra de Industria, Débora Giorgi, explicó ayer que el trabajo con el INTI permitirá que el valor promedio de los productos obtenidos supere en 3,4 veces el valor de la materia prima. Las empresas recibirán transferencia de tecnología en procesos, equipos y productos para agregar valor y aumentar su capacidad productiva. Giorgi detalló que los proyectos permitirán procesar 150.000 toneladas de granos anuales a partir del trabajo conjunto con el INTI, y que así el valor de la materia prima –que es de aproximadamente 330 millones de pesos– permitirá obtener productos terminados por más de 1.100 millones. El 70% de la producción industrializada se destinará a la exportación y el 30% restante se comercializará en el mercado interno.

El INTI, a través del Banco de Soluciones Tecnológicas (BST), asistirá a las siete pymes en el diseño de tecnología para agregar conocimiento e innovación a la materia prima, para exportar al mundo productos con alto valor agregado y, en consonancia con los lineamientos del Plan Estratégico Industrial 2020, industrializar la ruralidad con criterio federal. El Instituto articulará la interacción con las pymes para la fabricación de los componentes que permitan lograr tecnología 100 por ciento nacional y –junto con la Universidad de Lomas de Zamora (UNLZ) y el Instituto Superior de Tecnología Alimentaria (ISETA)– colaborará en la formación de los recursos humanos.

Orientación

El BST fue creado por el INTI en noviembre pasado y representa el conocimiento e innovación disponible, orientado a potenciar los distintos eslabones de las cadenas de valor de las producciones regionales. Las siete pymes regionales participantes de esta experiencia son Criaderos Klein SA, BYO Barbini y Ostoich SRL, Helthyveg SA, Lelfun SA, Mandy SA, Pachamama Products SA y Pilar SA.En una segunda etapa se extrapolará el modelo de aplicación al resto de las regiones del país donde se producen estas materias primas, generando valor agregado y conocimiento en todos los eslabones de la cadena productiva de granos tradicionales y no tradicionales, se indicó.

Fuente: Ámbito Financiero / Jueves 3 de Enero de 2013