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El día a día de la Ciencia


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Alberto Kornblihtt, flamante miembro de la Academia Nacional de Ciencias

El 26 de julio pasado se concretó la incorporación del biólogo Alberto Kornblihtt en la Academia Nacional de Ciencias.

Kornblihtt es profesor de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e investigador del Instituto UBA-CONICET de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias.

Es licenciado en Ciencias Biológicas, Doctor en Ciencias Químicas de la UBA y posdoctorado en la Universidad de Oxford. Se dedica a investigar la regulación de la expresión de genes humanos, en particular el mecanismo de splicing alternativo, que hace que cada gen pueda codificar más de una proteína.

A lo largo de su carrera recibió numerosos premio nacionales e internacionales, entre ellos: la beca Guggenheim, la beca Antorchas, Premio Konex de Platino, Medalla del Bicentenario y fue nombrado en 2011 Investigador de la Nación Argentina. Además, publicó más de 100 trabajos en revistas internacionales con referato, dirigió numerosas tesis doctorales y dictó conferencias por invitación en gran cantidad de países.

En mayo de este año también fue incorporado a la Academia el inmunólogo Gabriel Rabinovich, investigador del Conicet y profesor de Exactas UBA, sumándose así a otros profesores de Exactas UBA tales como Gerardo Burton, Víctor Ramos y Armando Parodi.

Fuente: Noticias Exactas / Martes 30 de Julio de 2013


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Los 10 imperdibles de Tecnópolis 2013

La megamuestra de ciencia y tecnología abrió renovada en su tercer año; la casa anti-gravedad, el acuario y los dinosaurios son las principales atracciones.

por Víctor Ingrassia

Más atractiva y renovada, con muchos stands, propuestas interactivas, shows y entretenimientos, la tercera parte de Tecnópolis, la megamuestra de ciencia, tecnología y arte, auspiciada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación productiva, abrió esta semana para poder ser visitada en forma libre y gratuita todos los días de 12 a 20 hasta el 28 de este mes. Luego, a partir del miércoles 31, el predio estará abierto hasta noviembre de miércoles a domingo en el mismo horario.

En su tercer año consecutivo y bajo la consigna “El desafío del conocimiento”, La Nación recorrió Tecnópolis 2013 que cuenta con más de 100 espacios con múltiples propuestas para vivir la ciencia, la tecnología y el arte, en un espacio de más de 50 hectáreas ubicado en la localidad bonaerense de Villa Martelli, Provincia de Buenos Aires.

En esta recorrida, se presentan los diez imperdibles de la feria científica, tecnológica y de arte más grande de América latina, que fue inaugurada en 2011 como coronación de los festejos del Bicentenario de la República Argentina –con una mirada puesta en el futuro–, y queen 2012 tuvo su segunda edición con el lema “Energía para transformar”.

1. Espacio Neurociencias

Para sumergirse en nuestras más profundas percepciones y realmente aprender a vivir experiencias sensoriales, estimulando todos nuestros cinco sentidos, hay que visitar el stand de “Neurociencias. Un viaje por nuestras percepciones”.

En el recorrido que propone el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, los visitantes pueden descubrir un mundo nuevo sensorial, potenciando la vista, el oído, el tacto y hasta cómo se puede mover una pelota sólo con el pensamiento, a través de cables y electrodos conectados a la cabeza. Uno sale de allí sabiendo más acerca de cómo el cerebro intenta leer la realidad a partir de la información que ellos mismos brindan. También se proyecta la película 3D “La historia del cerebro”, un apasionante recorrido por el sistema nervioso y su órgano más complejo.

2. Zona Videojuegos

En este espacio padres e hijos se entusiasman y compiten con las más de 250 consolas de videojuegos que recorren la historia de la industria cibernética destinada a la recreación. El recorrido comienza con joyas clásicas de hace más de 30 años, como Space Invaders o Pacman –que aparecieron con las primeras computadoras como Atari, Spectrum o Commodore 64 o 128– y hasta con algunos que llegarán al mercado argentino el año próximo.

Fanáticos de distintos juegos en los que sólo mostraban pocos pixeles en las pantallas que se movían arriba o abajo con un rudimentario joystick, se entremezclan con adolescentes que son ya expertos en videojuegos de Playstation 3, Xbox o de Wii. Un dato valioso: muchas de las viejas consolas fueron traídas del museo británico de tecnología especialmente para esta muestra, como la de la película Terminator 2 o el simulador de vuelo de Stars Wars.

3. Acuario

Promocionado como el único libre y gratuito del país, el Acuario de Tecnópolis es una de las grandes novedades de este año. En un recorrido interesante, se pueden apreciar más de 50 especies de diversas regiones del país y el mundo.

Grandes tanques decorados con piedras, corales y plantas, mantienen las condiciones y el hábitat original de los distintos conjuntos de peces que allí pueden verse. Como los asiáticos tiburones plateados, toxotes, cebritas, bettas, gouramis, y los coloridos tropicales, como el cara de Zorro, Emperador y Mariposa. Especies provenientes de África, como Ciclido limónPseudotropheus Zebra y Aulonocara Nyassae.

De pronto, todos los chicos se amontonan frente a una pecera y se sacan fotos (sin flash). Es que allí nadan muchos peces payaso y cirujanos amarillos, como los personajes Nemo y Doris de la película de Disney. Es asombroso atravesar un túnel de acrílico que simula el sumergirse en el río Paraná y ver cara a cara a un surubí o pacú nadando al lado de uno.

 4. Matemáticas y Física, divertidas

Los pabellones de Matemática y Física se presentan con un parque de diversiones temático que tiene como anfitrión al prestigioso matemático y científico, Adrián Paenza. Bajo el lema “Perder el miedo”, en este espacio numerosas propuestas divierten y enseñan, como una carrera de bicicletas con ruedas cuadradas, dos toboganes que ponen en jaque la percepción, una silla híperboloide que genera formas geométricas o espectáculos teatrales en los que la matemática ayuda a “adivinar” el pensamiento de los espectadores, entre otras actividades.

Y por segundo año consecutivo se puede disfrutar de la increíble exposición “Da Vinci”, con más de 60 reproducciones en madera de algunos de los inventos más relevantes de Leonardo.

En tanto, en el pabellón de Física, la casa de Isaac Newton se roba la atención dado que en tres ambientes se desafía realmente la gravedad en un plano inclinado casi imposible para caminar. La física cuántica, la física clásica, la Teoría de la Relatividad y muchos otros conocimientos vinculados al comportamiento de los átomos, los rayos láser y la luz se disfrutan por medio de juegos y experimentos interactivos. Con respecto al espacio de Astrofísica, hay varias experiencias sencillas que permiten determinar la existencia de emisiones no visibles en nuestra vida cotidiana, de las regiones de las ondas de radio, infrarrojo, ultravioleta y microondas.

5. Evolución humana

En la exposición “Haciéndonos Humanos” el visitante podrá descubrir el origen y el complejo proceso de evolución de los seres humanos desde su origen hasta la actualidad. Complejas figuras de diferentes períodos históricos resaltan entre las reproducciones de cráneos y herramientas que utilizaban para cazar o cortar animales.

Es una invitación para reflexionar acerca de la evolución de nuestra propia especie: sus orígenes, sus características y sus momentos históricos más relevantes. Esta muestra llega al parque gracias a un convenio de cooperación entre el Ministerio de Ciencia con el Museo de la Evolución Humana de Burgos, la Junta de Castilla y León, la Universidad de Burgos, la Fundación Atapuerca de España y la Fundación de Historia Natural Félix de Azara de Argentina.

6. En las entrañas de la Tierra

Sumergirse en el interior de un volcán o en las profundidades de una grupa puede ser tan increíble como la posibilidad de vivir un terremoto dentro de un simulador que propone vivir y sentir los movimientos sísmicos a 6,7 de magnitud en la escala Richter. Todo esto se encuentra en el espacio de Geología, donde se experimenta el comportamiento del suelo ante una situación de catástrofe. Además, se suma un museo con varias colecciones de minerales y piedras preciosas para conocer qué material se encuentra en las profundidades de nuestro suelo.

7. Tierra de Dinos

Este año, el espacio de Paleontología propone más dinosaurios en más espacio. Es realmente fácil introducirse en plena era Mesozoica rodeados por más de 40 ejemplares de dinosaurios animatrónicos llenos de movimientos reales, gestos y estruendosos ruidos. El público, especialmente los chicos quedan fascinados por estos “monstruos” que dominaban la Tierra hace más de 65 millones de años, como el Tiranosaurio Rex, rey de los carnívoros o el impresionante Diplodocus de 35 metros de largo.

Además, el recorrido propone el contacto con el trabajo de los paleontólogos a través de la preparación de un área de excavación, donde los chicos pueden ser por una tarde expertos paleontólogos. El espacio cuenta con dos microcines, uno de ellos en 3D, donde pueden verse películas con temáticas vinculadas al trabajo científico y la vida de los dinosaurios.

8. Zamba para todos los chicos

“El Asombroso Mundo de Zamba”, en su tercera edición propone un nuevo parque al aire libre especialmente destinado para los chicos, con laberintos poblados por dinosaurios, toboganes gigantes y panorámicos, un “samba mecánico”, una calesita intergaláctica, un recorrido por obras de arte y una plaza en homenaje a la Asamblea del año XIII. Además habrá proyecciones al aire libre de nuevos capítulos de Zamba y una puesta con actores y música en vivo.

9. El deporte dice presente

Los aficionados a varias disciplinas deportivas tienen su lugar en el parque que ofrece la muestra científica. A raíz de su visibilidad y éxito el año pasado, la Palestra, un muro de escalada de grandes dimensiones y varias caras, con múltiples caminos de ascenso con dificultades diversas es una gran experiencia tanto para principiantes como para los más experimentados.

También se luce el Skatepark que, con 50.000 visitas en 2012, se consagró como la pista de skate más grande del país (2070 metros cuadrados) y la favorita de los patinadores argentinos y extranjeros que visitan la plataforma, donde además se ven exhibiciones, torneos, prácticas y hasta se pueden tomar clases.

Aquellos que tengan buen equilibrio podrán pasar por el Slackline, que desafía a los visitantes a caminar por una delgada cuerda elástica y la pista de ciclismo BMX, ubicada en el Parque del Movimiento. También hay dos canchas multiuso para jugar al fútbol, básquet, handball, hockey, cestoball, fútbol-tenis y muchos deportes más con la supervisión permanente de profesionales del deporte.

10. Música y shows

Rockópolis y el espacio de la Secretaría de Cultura de la Nación se destacan este año en cuanto al aspecto musical. El primero es un homenaje a la historia del rock nacional, la música de la juventud argentina hace casi 50 años, donde se nos invita a conocer el desarrollo de muchas bandas y estilos desde la época del vinilo hasta el MP3. También se puede disfrutar del museo de personajes de “Peter Capusoto y sus videos”.

Varios ciclos de cultura se destacan en este pabellón como “Urraka”, que resignifica elementos de la vida cotidiana y mezcla en vivo ritmos de chacarera, chamamé, milonga, reggae, jazz, rock y electrónico; Metabombo, que presenta un ensamble de 12 bombos legüeros, una guitarra, demostraciones de baile y boleadoras, sobre la base del folklore argentino; “Hacelo Sonar”, el taller de construcción de instrumentos musicales con materiales reciclables y “La vuelta al mundo en un violín”, que presenta una orquesta de 18 músicos en escena donde se acerca a los más chicos la música clásica de compositores como Mozart, Schubert y Vivaldi, entre otros.

Fuente: La Nación / Martes 23 de Julio de 2013


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Premian a prestigiosos científicos argentinos

Se conocieron los ganadores del Premio Houssay para investigadores jóvenes, el Premio Houssay Trayectoria y, por primera vez, el Premio Jorge Sábato.

El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, seleccionó a los ganadores del premio Houssay para investigadores menores de 45 años; del premio Houssay Trayectoria y, por primera vez, del premio Jorge Sábato para trasferencia y desarrollos tecnológicos. Los galardones fueron recibidos por nueve investigadores argentinos, cuatro corresponden al premio Houssay, cuatro al Houssay Trayectoria y uno al Jorge Sábato.

El físico Santiago Grigera, especializado en el estudio de la materia condensada, su composición, propiedades, naturaleza y mecanismos, tiene 41 años, desempeña sus actividades en La Plata y recibió este reconocimiento en el área de Física, Matemática y Ciencias de la Computación. Por su parte, la inmunóloga Mariana Maccioni, obtuvo el premio por su investigación sobre el rol de las proteínas denominadas receptores tipo Toll típicamente presentes en células del sistema inmunológico. Maccioni tiene 45 años, vive en la ciudad de Córdoba y fue premiada en el área de Ciencias Médicas.

Asimismo, el sociólogo Mario Pecheny, fue reconocido con el Premio Houssay en el área Ciencias Sociales. Este profesional se dedica a la investigación social en materia de política, sexualidad y salud. Tiene 44 años y reside en la ciudad de Buenos Aires. El último ganador es Omar Azzaroni, quien fue reconocido en el área Química, Bioquímica y Biología Molecular por sus estudios sobre materia blanda, es decir, sistemas que se comportan como si estuvieran en la frontera entre los líquidos y sólidos. Este investigador tiene 39 años, vive en La Plata y fue repatriado por la cartera de Ciencia en 2008.

Los ganadores de este certamen recibirán una medalla, un diploma y un premio de $25.000.

Por su parte, el Premio Houssay Trayectoria, destinado a mayores de 45 años, reconoció al matemático Ricardo Durán en el área Física Matemática y Ciencias de la Computación por sus trabajos en métodos numéricos de resolución de ecuaciones diferenciales. Por su parte, Ana Belén Elgoyhen, especialista en fisiología y genética de la audición a nivel básico y aplicado, obtuvo el premio en el área Ciencias Médicas. Asimismo, Hugo Maccioni, quien trabaja en las bases bioquímicas y celulares que regulan la calidad y cantidad de los glicolípidos de la superficie celular, obtuvo el reconocimiento en el área Química, Bioquímica y Biología Molecular. Por último Elizabeth Jelin, una de las primeras egresadas de la carrera de Sociología en el país, recibió el premio por sus aportes en el estudio de diferentes actores sociales. Se destaca también que Jelin fue coordinadora del programa de formación en investigación sobre Memorias de la Represión con becarios de seis países de la región.

Los ganadores del Premio Houssay Trayectoria recibirán una medalla, un diploma y un premio de $35.000. Además, entre los elegidos en la categoría Trayectoria, se seleccionará al Investigador de la Nación.

Finalmente, se entregó el Premio Jorge Sábato, destinado a investigadores que cuentan con un importante historial de transferencia y desarrollo tecnológico. La ganadora fue Raquel Chan, del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral y actual directora del Centro Científico Tecnológico del CONICET en Santa Fe, quien dirige un grupo dedicado a estudiar cómo las plantas se adaptan a los cambios medioambientales. Además, esta científica fue la responsable del descubrimiento del gen HAHB-4 que, combinado con plantas de soja o girasol entre otras, otorga resistencia a la sequía y a la salinidad del suelo. Chan recibirá una medalla, un diploma y un premio de $35.000.

Los ganadores de todas las categorías fueron seleccionados por un jurado de 24 miembros, de reconocida trayectoria en diferentes áreas de la ciencia, y presidido por los ministros de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, y de Educación, Alberto Sileoni. La convocatoria estuvo organizada por el Programa Nacional de Popularización de la Ciencia y la Innovación de la cartera de Ciencia.

Fuente: Mincyt / Martes 18 de Junio de 2013


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Reconocimientos para la ciencia argentina

El Dr. Lino Barañao y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva fueron distinguidos con los Premios Konex. Además, se eligió a tres investigadores argentinos como miembros de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos.

El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Dr. Lino Barañao recibió de la Fundación Konex una mención especial por su trayectoria, en reconocimiento a su desempeño en el campo de la ciencia. Asimismo, la creación de la cartera nacional de Ciencia fue destacada por los Premios Konex 2013 como uno de los hechos sobresalientes de la década.

En la edición 2013 de los mencionados premios, que distinguen a las personalidades e instituciones más valiosas que forjan la cultura de la Nación, el ministro Barañao fue reconocido por su destacada labor en la promoción del desarrollo del conocimiento científico, incorporando la ciencia y la tecnología al servicio del desarrollo económico y social del país.

Además, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva también fue distinguido por el mismo certamen. Creado en diciembre de 2007 por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, es el primer ministerio en Latinoamérica que contempla a la innovación productiva asociada a la ciencia y a la tecnología. A partir de su creación, al financiamiento de todas las disciplinas científicas se sumaron acciones tendientes a diversificar la matriz productiva del país y solucionar los problemas sociales. La ceremonia formal de entrega de premios se va a realizar en septiembre.

Por otra parte, la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos (NAS), una de las instituciones más prestigiosas del mundo, eligió por primera vez a tres investigadores argentinos y a un extranjero formado en nuestro país para incorporarlos entre sus nuevos miembros.

Se trata de Juan Martín Maldacena, físico y profesor de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Princeton, New Jersey; Eduardo Fradkin, profesor del departamento de Física de la Universidad de Illinois, Urbana-Champaign; el biólogo Jorge Dubcovsky, investigador del Instituto Médico Howard Hughes y de la Universidad Fundación Gordon y Betty Moore, Palo Alto, California; y Eduardo De Robertis, bioquímico, nacido en Boston e investigador del Instituto Médico Howard Hughes y profesor de química biológica de la Escuela de Medicina de la Universidad de California, Los Ángeles.

Creada en marzo de 1863 por el presidente Abraham Lincoln, la NAS ha promovido la ciencia a través de la selección de destacados miembros de la comunidad científica a nivel mundial. En el 150 aniversario, esta academia anunció la elección de 84 nuevos miembros y 21 asociados extranjeros de 14 países, entre los que se encuentran los cuatro investigadores formados en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. La membresía es considerada uno de los más altos honores que un científico puede recibir.

Fuente: Noticias Mincyt / Martes 7 de Mayo de 2013


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Premios Konex 2013: Lino Barañao, será reconocido con una mención especial por su trayectoria

De las 100 personalidades más destacadas de la ciencia y la tecnología de la última década que serán distinguidos con el Premio Konex 2013, 19 son docentes de la Facultad. Además, Rolando García, recientemente fallecido, recibirá el Konex de Honor, mientras que el actual ministro, Lino Barañao, será reconocido con una mención especial por su trayectoria.

El martes 30 de abril, se dio a conocer la lista de los distinguidos con el Premio Konex 2013, dedicado a la Ciencia y la Tecnología. El premio Konex de Honor fue destinado al recientemente fallecido Rolando García, quien fuera profesor y decano de la Facultad. Entre las cinco menciones especiales por trayectoria “a las personalidades que por su desempeño y aporte a la Ciencia y Tecnología de la Argentina, que trascienden esta última década”, fue reconocido Lino Barañao, docente e investigador de la casa y actual ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

Asimismo, el jurado eligió a las 100 personalidades más destacadas de la ciencia y la tecnología de la última década (2003-2013), quienes podrán ser susceptibles a recibir los premios Konex de Platino y el premio Konex de Brillante en el momento en que se realice el acto de entrega, el 19 de septiembre. La noticia distintiva para Exactas es que de las 100 personalidades, 19 son docentes de la Facultad. Cuatro investigadores fallecidos recibieron reconocimiento post mortem.

  • En Matemática, Ricardo G. Durán (DM – IMAS), Pablo Ferrari (DM – IMAS), Víctor Yohai (IC) y Mischa Cotlar (post mortem) (docente entre 1957 y 1966).
  • En Física y Astronomía, Igor Félix Mirabel (IAFE), Juan Pablo Paz (DF – IFIBA), Pedro Elías Zadunaisky (post mortem) (Profesor Emérito hasta su fallecimiento en 2009).
  • En Fisicoquímica, Química Inorgánica y Analítica, Darío A. Estrín (DQIAQF – INQUIMAE) y Daniel Murgida (DQIAQF – INQUIMAE).
  • En Química Orgánica, Rosa M. Muchnik de Lederkremer (QO – CIHIDECAR) y Elizabeth Jares Erijman (post mortem) (Profesora Asociada hasta su fallecimiento en 2011).
  • En Ciencias de la Tierra, Vicente Ricardo Barros (DCAO – CIMA) y Víctor Alberto Ramos (DG – IDEAN).
  • En Biología y Ecología, Ricardo Gurtler (DEGE – IEGEBA).
  • En Genética y Genómica, Héctor Torres (post mortem) (Profesor Emérito hasta su fallecimiento en 2011).
  • En Bioquímica y Biología Molecular, Eduardo Arzt (DFBMC), Mirtha María Flawia (DFBMC) y Alberto Rodolfo Kornblihtt (DFBMC – IFIBYNE).
  • En Ciencias Biomédicas Básicas, Gabriel Rabinovich (QB).
  • En Nanotecnología, Galo Soler Illia (DQIAQF).
  • En Desarrollo Tecnológico, Oscar E. Martínez (Profesor del DF hasta 2012).
  • En Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, Diego Grosz (DF) y Sebastián Uchitel (DC).

Fuente: Noticias Exactas de la UBA / Jueves 2 de Mayo de 2013


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Codebreaker, el film sobre Alan Turing, en Exactas

Este miércoles se proyectará, por primera vez en la Argentina, el film “Codebreaker”, sobre la vida del genio matemático Alan Turing, de la realizadora inglesa Clare Beavan. Tendrá lugar en el Aula Magna del Pabellón II a las 18.00, con entrada libre y gratuita. La proyección es parte del Buenos Aires Semester in Computability, Complexity and Randomness.

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El próximo 10 de abril se podrá ver en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales el film “Codebreaker”, un drama documental sobre el matemático inglés Alan Turing que es estreno a nivel nacional. La proyección, que contará con subtítulos en castellano, tendrá lugar en el Aula Magna de Ciudad Universitaria el miércoles 10 de abril a las 18.00. Para presenciarla no es necesario confirmar la presencia, y la entrada es libre y gratuita.

Turing está considerado uno de los padres de la ciencia de la computación y precursor de la informática moderna. Durante la Segunda Guerra Mundial, se dedicó a descifrar los mensajes cifrados del ejército alemán, particularmente los de la máquina Enigma. Tras la guerra diseñó una de las primeras computadoras electrónicas programables digitales en el Laboratorio Nacional de Física del Reino Unido y poco tiempo después construyó otra de las primeras máquinas en la Universidad de Manchester.

La vida de Turing está fuertemente marcada por un reconocimiento científico insuficiente y tardío así como por la persecución y humillación pública. Nunca el Gobierno Británico ni la comunidad científica internacional reconoció, en vida, sus aportes. La carrera de Turing terminó cuando fue perseguido y, finalmente, procesado bajo el cargo de “homosexual”. Pocos años después se quitó la vida ingiriendo cianuro.

“Codebreaker” es una realización de la directora inglesa Clare Beavan, que relata episodios de la fascinante y trágica vida del genio matemático a través de la ficcionalización y de entrevistas. La película ha recibido el Audience Award 2012 del European Science TV & New Media Awards y ha sido nominada al Glaad Media Award 2013 por mejor documental.

Este evento forma parte de una actividad de divulgación científica propuesta por el Buenos Aires Semester in Computability, Complexity and Randomness, organizado por la Universidad de Buenos Aires, el Laboratorio franco-argentino INFINIS y representantes de diversas universidades internacionales.

Fuente: Noticias Exactas de la UBA, Miércoles 3 de abril de 2013


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Cuando la ciencia pasa de los laboratorios a la pantalla

Programas como CSI (y sus spinoffs), Dr. House, Bones, Lie to Me y The Big Bang Theory, además del argentino Area 23, marcan un cambio de paradigma y generan curiosidad en los televidentes respecto de lo que son y lo que hacen los científicos.

Por Sebastián Ackerman

En el año 2000, en el panorama de las series policiales irrumpió una que intentaba resolver crímenes de un modo particular: la intriga típica de “misterio a resolver” pasaba de la calle y el policía intuitivo, que descubría quién cometió el delito, a los laboratorios y un equipo de policías forenses que, tras una serie de pruebas, lograba identificar al delincuente. Tal fue el éxito de CSI (lunes a las 21 por AXN) que tuvo dos ramificaciones: CSI Miami y CSI NY. Y la razón científica se extendió a otras series: desde entonces, Dr. House (repeticiones, lunes a sábado a las 19 por Universal), Bones (viernes a las 21 por FX), Lie To Me (repeticiones, domingos a las 21 por Investigación Discovery) y la comedia The Big Bang Theory (martes a las 21.30 por Warner) hicieron de cómo resolver asesinatos, la manera en la que se puede curar una enfermedad, las fórmulas de la física experimental o la aplicabilidad de sus teorías el contexto en el que las historias que cuentan tienen lugar.

Los científicos ganaron en popularidad: el laboratorio forense liderado en sus inicios por Gil Grissom ya va por su decimotercera temporada, el médico encarnado por Hugh Laurie ingresó en el 2012 en el Libro Guiness de los Records por ser “la ficción más popular del mundo” (81,8 millones de espectadores en 66 países), y el primer episodio de la sexta temporada de la sitcom protagonizada por cuatro nerds y su vecina mesera fue visto por más de 15 millones de personas sólo en los Estados Unidos. Página/12 consultó sobre este fenómeno a expertos no sólo sobre las series, sino que además son expertos en el campo científico: los biólogos Diego Golombek y Luis Cappozzo, el físico Alberto Rojo y la química Valeria Edelsztein. La pregunta, claro, es por qué la ciencia pasó de generar “ratas de laboratorio” a estrellas de televisión.

En el día a día

El siglo XXI marca una diferencia en cuanto a desarrollo e innovación científica y tecnológica: cada conocimiento nuevo que se produce en un laboratorio tiene consecuencias (casi) inmediatas en la vida cotidiana. “Responde a una lógica de los medios en los cuales la ciencia y la tecnología real están siempre presentes”, observa Golombek, y agrega que no es simplemente una promesa de lo que vendrá. “Hay cambios vertiginosos en comunicación, en energía, en salud, con lo que estos personajes se vuelven un poco más parte de la realidad cotidiana. De ahí que estén tan reflejados en las series actuales, más allá de que están exagerados, igual de exagerados que está un policía o un detective en una serie.” Y Cappozzo apunta que detalles de la vida cotidiana, “desde los smartphones hasta los análisis que hace el médico o las operaciones bancarias, requieren que se conozca desde un lenguaje que proviene del mundo de la ciencia. Estamos en el siglo de la ciencia y la tecnología”.

Pero no es sólo una cuestión del día a día, sino también una especie de apuesta al futuro, creen. Un cambio de paradigma, para decirlo en términos científicos. Golombek opina que estas series posiblemente se deban “a lo que la gente está acostumbrándose a ver, la riqueza de una sociedad no está solamente en las reservas que tiene en el Banco Central, sino también en sus ideas, las patentes, y en cómo puede intercambiar tecnología. Si esto va creciendo en el imaginario social se va a ver reflejado en la tele”, analiza. Edelsztein, por su parte, sostiene que da cuenta de una apertura de la comunidad científica y un mayor interés del público respecto de qué hacen los científicos. “Estas series están mostrando un lado de la ciencia que no es el que uno se imaginaría, porque cuando se piensa en la ciencia es un tipo medio ermitaño –arriesga–. Pero se pueden hacer otras cosas, que tienen una explicación, y pueden servir para resolver un crimen, hacer un diagnóstico, y también puede ser divertido. Eso hace que a la gente le interese. Genera curiosidad.”

Divulgación sin vulgarizar

Un debate muy encarnado en el mundo científico –y sobre el que no hay ni habrá una postura unificada– es si las distintas formas de “divulgación científica” ayudan a la comprensión no sólo de los resultados de experimentos o avances científico-tecnológicos, sino también a las maneras y los caminos realizados para llegar a ellos. Y si los programas televisivos eran motivo de rispideces, las series aumentaron el escozor de la polémica. “A través de la televisión e Internet tienen una masividad que de otra manera no podrían lograr”, concede Edelsztein, y está convencida de que la televisión da “una oportunidad genial para comunicar ciencia”. “Hay que ver cómo se hace con los tiempos de televisión, con el formato de televisión. Es difícil, porque tenés que por un lado mantener lo televisivo, y por el otro lado también es interesante mantener cierto rigor, transmitir algún concepto. Es una oportunidad genial.

¿Cómo compatibilizar, entonces, la función de entretenimiento de las series de televisión con la necesidad de cierto rigor en cualquier planteo científico? Rojo tiene una propuesta polémica: aprovechar la masividad para, además de transmitir conocimiento probado, estimular el desafío a eso probado. “Disfruto cuando series o películas no respetan los principios físicos por un propósito artístico. La transgresión inteligente puede ser tan interesante como el rigor”, apuesta. Y Cappozzo, protagonista y asesor de la argentina Area 23, define: “Comunicación de la ciencia: hay que poder mostrar cómo opera el pensamiento científico, que es tan importante como dar una noticia científica, porque así cualquier persona curiosa va a tener mayor facilidad para poder comprender e interpretar una noticia sobre ciencia. Por eso las series son excelentes: porque, además, entretienen. Y todo el tiempo están explicando cómo es ese proceso”.

Me vuelve loco tu forma de ser

Grissom, House, Lightman, Brennan y, sobre todo, Sheldon Cooper –los personajes de las series mencionadas– tienen una gran dificultad para adaptarse a la vida social o les cuesta diferenciar entre el sentido literal y el figurado. De alguna forma, esas representaciones recogen lo que muchos imaginan que es (y hace) una persona que se pasa todo el día en los laboratorios diseñando fórmulas y experimentos. ¿Es tan así? “Hay un montón de detractores de estas series, médicos o científicos, porque dicen que estereotipea, que da la idea de que los científicos son asociales, que no pueden relacionarse, y lo interesante es poder reírse de uno mismo, porque hay un montón de cosas que uno ve reflejadas”, señala Edelsztein. Y aunque asegura que nadie es como aparecen los personajes en las series, ve cosas suyas reflejadas. “Y también muchas del entorno, especialmente en The Big…, que es la que más tiene que ver con el lugar donde estoy. Hay muchas cosas que son parte del comportamiento natural del hábitat…”, confiesa divertida.

Esa idea preconcebida tiene que ver con la representación del científico como una persona solitaria, en bata, que pasa más tiempo con las pipetas que fuera del laboratorio. “Lo del científico hosco es un estereotipo”, se planta Rojo. “Es cierto que si tu profesión es pensar, sos propenso a la introspección. Pero en el mundo científico hay hoscos y simpáticos, algunos incluso muy mediáticos y buenos científicos. Ahora, podés ser muy hosco y ser científico, pero no podés ser asocial (a la manera del estereotipo) y ser conductor de TV o especialista en marketing. La diferencia es quizá que la ciencia es un ámbito en que el hosco puede ser exitoso”, compara. Y Edelsztein coincide en que los rasgos de los personajes son tomados de la realidad, aunque rara vez se dan todos juntos. “Yo no me cruzo con gente que sea como Sheldon Cooper o House, pero hay sí workaholics que dedican su vida a hacer investigación y las relaciones humanas les cuestan mucho. Eso sí existe”, asegura.

Nada al azar

En las series analizadas, incluida la propuesta argentina, ninguno de los detalles científicos está librado al azar: ni los procesos químicos para determinar un ADN, la definición de la causa de una muerte analizando los huesos de la víctima, las causas de enfermedades extrañas y cómo curarlas o las fórmulas escritas en un pizarrón son producto de la imaginación de los guionistas, sino el resultado del trabajo de asesores científicos. Y sus voces se convirtieron en una parte central de las series, tanto para llenar espacios en blanco en los guiones o participar de la redacción original, escribir fórmulas en las pizarras, indicar cómo debe ordenarse un laboratorio o los “movimientos típicos” dentro de éste, e incluso actitudes domésticas o sociales.

Lo ideal es que el rigor científico se conjugue con el agregado dramático, aun cuando “la exposición es en gran medida superficial”, según Rojo. “De otro modo, creo que perdés a la mayoría de la audiencia. Algunas series en efecto están inspiradas en hechos reales: un ejemplo es el episodio de CSI basado en la pericia que hicieron Ernesto Martínez y Willy Pregliasco en el caso de Teresa Rodríguez”, ejemplifica. Golombek pudo hablar con David Saltzberg, el asesor científico de The Big…, y remarca que “no manda fruta”, una condición de la divulgación científica. “Cuando podés descansar en el rigor científico, tenés que aprovechar al máximo el formato, porque un programa de tele que habla de ciencia es un programa con las reglas y el formato que tiene la televisión”, piensa. Y añade que Mayim Bialik (que interpreta a Amy Farrah Fowler) es doctora en neurociencias de la UCLA, por lo que “no va a dejar pasar verdura en el guión. Eso es una escuela de cómo hacer divulgación científica: no mandar fruta, pero después dejarse llevar por el formato”, rescata.

Industria argentina

Area 23, que puede verse en TecnópolisTV (por la TDA u online), es una ficción protagonizada por Carolina Peleritti en el papel de Eugenia Simone, experta en biología molecular. Ella regresa al país tras diez años de investigar en el extranjero para incorporarse a un grupo de trabajo en un laboratorio de alta complejidad, que se dedica a resolver problemas de biología molecular y celular, genética, clonación, organismos genéticamente modificados y de salud pública y ecología. Aquí, como en las series norteamericanas, hay un asesor científico, que además es uno de los protagonistas: Luis Cappozzo. A diferencia de las políticas neoliberales expulsivas del sistema científico argentino, una de las intenciones del programa es despertar la vocación por la investigación y la innovación científica. “Necesitamos más geólogos, químicos, físicos, biólogos, científicos en general”, enumera, y también “mostrar que la industria puede mejorar procesos productivos a partir del buen uso de la ciencia”, apuesta.

En la primera temporada todos los temas tratados muestran cómo desde un laboratorio puede colaborarse en solucionar problemas de la gente: un ADN como herramienta para establecer un vínculo filial en un caso de un hombre que asegura nunca haber conocido a la mujer que dice ser la madre de su hijo; o la repetición de síntomas en casos de hospitales públicos donde mujeres jóvenes participaron en programas de fertilización asistida y tuvieron problemas por vivir en una zona con liberación accidental de tóxicos; o las consecuencias para el organismo de vivir en pueblos donde se rocían las plantaciones con agroquímicos. “Cualquier semejanza con la realidad, ¡es responsabilidad de la producción!”, bromea Cappozzo, que admite que hace años se debatió entre la posibilidad de dedicarse por completo a la actividad científica o ser actor.

Fuente: Página 12 / Martes 26 de Marzo de 2013