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El día a día de la Ciencia


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Un método experimental silencia el cromosoma extra del síndrome de Down

Un equipo internacional de investigadores ha conseguido superar el primer obstáculo importante para la “terapia de cromosoma”, que utiliza estrategias epigenéticas para regular estos cuerpos. El hallazgo, publicado en Nature, ha supuesto el silenciamiento exitoso en el laboratorio del cromosoma 21, que aparece tres veces duplicado en los casos de síndrome de Down.

Científicos de la Universidad de Massachusetts (EE UU) han sido los primeros en demostrar que la inactivación natural del cromosoma X puede ser “desviada” para neutralizar la trisomía (una copia extra) del cromosoma 21, también conocida como síndrome de Down, una enfermedad genética que se caracteriza por un deterioro cognitivo.

Este descubrimiento, publicado esta semana en la revista Nature, proporciona la primera evidencia de que el defecto genético subyacente responsable del síndrome de Down puede ser suprimido en células en cultivo (in vitro).

“La última década ha habido grandes avances para corregir los trastornos de un solo gen”, explica Jeanne B. Lawrence, profesor de la institución estadounidense y autor principal del trabajo.

“Por el contrario, la corrección genética de cientos de genes a través de todo un cromosoma extra se ha mantenido muy lejana. Nuestra esperanza es conseguir el concepto de ‘terapia de cromosoma’ en el futuro, que utiliza estrategias epigenéticas para regular cromosomas”.

Los seres humanos nacen con 23 pares de cromosomas, incluyendo dos cromosomas sexuales, lo que supone un total de 46 en cada célula. Sin embargo, las personas con síndrome de Down nacen con tres (y no dos) copias del cromosoma 21, y esta trisomía 21 provoca discapacidad cognitiva, alzhéimer temprano, mayor riesgo de leucemia infantil, defectos cardíacos e inmunológicos y disfunción del sistema endocrino.

Un trabajo de laboratorio

Aprovechando la función de un gen del ARN llamado XIST, que normalmente se encarga de “apagar” uno de los dos cromosomas X que se encuentran en los mamíferos hembras –haciendo la expresión de los genes ligados a X similar a la de los machos, que tienen solo un cromosoma X–, los autores han demostrado que la copia extra del cromosoma 21 puede ser silenciada en el laboratorio utilizando células madre derivadas del paciente.

Lawrence y su equipo trabajaron con células madre pluripotentes inducidas derivadas de células de fibroblastos donadas por un paciente con síndrome de Down, ya que las células madre tienen la capacidad especial de formar diferentes tipos de células del cuerpo.

Además, el ARN del gen XIST insertado reprime los genes eficazmente en todo el cromosoma extra, volviendo los niveles de expresión a estándares casi normales y silenciando efectivamente el cromosoma.

“Esto pone de relieve el potencial de este nuevo modelo experimental para estudiar a continuación modelos de ratones con síndrome de Down”, afirma Lawrence. “Ahora tenemos una herramienta poderosa para la identificación y el estudio de las patologías celulares debido a la sobreexpresión del cromosoma 21”.

Para la investigadora, “a corto plazo, la corrección de las células del síndrome de Down acelerará su estudio y, a largo plazo, el desarrollo potencial de las ‘terapias cromosoma’. Por el bien de millones de pacientes y sus familias, tenemos que intentarlo”, concluye.

FuenteSINC / Servicio de Información y Noticias Científicas / Miércoles 17 de Julio de 2013

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Científicos consiguen regenerar la retina reprogramando sus neuronas

Investigadores del Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona han descubierto una vía para regenerar la retina reprogramando las neuronas de esta parte del ojo y han descrito un nuevo mecanismo para la regeneración de tejidos neuronales.

La investigación, que publica hoy la revista Cell Reports, demuestra que la reprogramación de las neuronas de la retina es posible y explora la posibilidad de regenerar tejidos mediante la reprogramación de las células, gracias a la fusión celular.

La jefa del grupo de Reprogramación y Regeneracion del CRG, Pia Cosma, y su equipo, han utilizado precisamente el mecanismo de fusión celular para reprogramar las neuronas en la retina.

Este mecanismo consiste en introducir células madre de la médula ósea en la retina dañada, con lo que las nuevas células indiferenciadas se fusionan con las neuronas en la retina y éstas adquieren la capacidad de regenerar el tejido.

“Por primera vez hemos conseguido regenerar la retina y reprogramar sus neuronas mediante fusión celular in vivo. Hemos identificado una vía de señalización que, una vez activada, permite que las neuronas puedan ser reprogramadas mediante su fusión con células de la médula ósea”, ha anunciado Pia Cosma.

El trabajo demuestra que la regeneración de tejido nervioso mediante fusión celular es posible en mamíferos y descubre esta nueva técnica como un mecanismo potencial para la regeneración de tejido nervioso más complejo.

La investigación, financiada por el Consejo Europeo de Investigación, el Human Frontier Science Program, el Ministerio de Ciencia e Inovación, la Fundació La Marató de TV3, AXA Research Fundation, Juan de la Cierva y Boeringher Ingelheim, se encuentra en un estadio muy temprano, pero, según el CRG, ya existen laboratorios interesados en poder seguir este trabajo y llevarlo a un estadio más aplicado.

Fuente: EFE Futuro / Viernes 12 de Julio de 2013


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Los simios tienen más diversidad genética que los humanos

Un estudio coordinado por investigadores del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona ha constatado, por primera vez, que hay más diferencias genéticas entre las reducidas poblaciones de grandes simios que entre los 8.000 millones de seres humanos que pueblan la Tierra.

El trabajo, que es fruto de una colaboración internacional entre centros de diversos países, ha sido dirigido desde el Instituto de Biología Evolutiva (Universidad Pompeu Fabra UPF-CSIC) por el investigador de biología evolutiva Tomàs Marqués Bonet, en colaboración principalmente con la Universidad de Washington (Seattle, EUA).

Según ha explicado a Efe Tomás Marqués, a pesar de que físicamente parece haber más diversidad física en la especie humana que entre individuos de las especies de grandes simios, han hallado que “los genomas humanos muestran una variabilidad muy reducida en comparación con el genoma de la mayoría de los grandes simios”.

Los resultados del trabajo, el mayor estudio comparativo sobre el genoma de los simios, servirán para entender mejor la evolución de las especies de primates, pero también para identificar el origen de los ejemplares víctimas de la caza y el comercio furtivos y mejorar los programas de cría en cautividad.

El estudio, que ha sido publicado hoy en la revista “Nature”, ha comprobado que los genomas de una pareja de orangutanes, por ejemplo, difieren en más de dos por cada mil parejas de bases genéticas, en contraste con solo una de cada mil parejas de diferencia entre dos seres humanos.

Según ha dicho a Efe el coautor del estudio, Javier Prado-Martínez, esta reducción en la diversidad genética es normalmente el resultado de un proceso llamado ‘cuello de botella’, que consiste en un descenso drástico del número de individuos de la población en el pasado.

Este estudio supone un análisis muy detallado de la diversidad genética de los grandes simios -chimpancés, gorilas y orangutanes-, que componen el grupo de especies vivas más próximas a los seres humanos.

Hasta ahora se habían hecho más progresos en el estudio del genoma mediante la secuenciación de individuos humanos, pero se había dejado de lado a los primates, sobre todo por las dificultades para obtener muestras de estas especies en peligro de extinción.

La colaboración con grupos conservacionistas ha permitido trabajar con material genético de primates salvajes, lo que ha hecho posible secuenciar, por primera vez, los genomas de un gran número de individuos de las seis especies de grandes simios de África y de Asia suroriental.

“La obtención de este material genético es muy relevante debido a la rápida disminución de las poblaciones de simios en todo el mundo y podría ayudar a mejorar la gestión de los simios en libertad, así como de las poblaciones en cautividad”, ha dicho Marqués.

La mayor variedad genética de algunos primates los convierte en una mejor fuente para estudiar la variabilidad del genoma que los seres humanos, según ha declarado el director del estudio.

“Al mismo tiempo, podemos aprender más sobre nuestra historia genética, ya que con algunos simios, como los chimpancés, compartimos un antepasado común relativamente reciente, que vivió hace seis millones de años”, ha añadido el doctor en Biología.

Aunque en la investigación han participado científicos de varios países, según el director del estudio, “es muy relevante el hecho de que la investigación haya sido dirigida desde Barcelona, ya que no es fácil investigar en el actual contexto económico”.

De hecho, la financiación para esta investigación proviene exclusivamente de Europa, específicamente de las ayudas a jóvenes investigadores que otorga el Consejo Europeo de Investigación, ha remarcado Marqués Bonet.

Con su trabajo, los científicos también han querido hacer un llamamiento a la protección de las grandes especies de simios, que están en peligro de extinción por culpa la acción del hombre.

Fuente: EFE futuro / Jueves 4 de Julio de 2013


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Los genes humanos no pueden ser patentados

El Tribunal Supremo de EEUU resolvió hoy que los genes humanos no pueden ser patentados porque son productos de la naturaleza, una decisión que tiene implicaciones directas sobre la investigación médica.

Por unanimidad, el tribunal apoyó el dictamen redactado por uno de sus magistrados más conservadores, Clarence Thomas, según el cual la firma Myriad Genetics no tiene derecho a la patente del examen conocido como BRAC Analysis, “porque no creó nada”, y utilizó genes tomados de la sangre en su forma natural, no modificada.

El tribunal anuló las patentes de Myriad que, desde 2009, daban exclusividad a esa firma en el uso del examen, pero aclaró que se podría patentar un gen si fuera creado sintéticamente a partir de material extraído de genes.

Otros tribunales de inferior nivel habían dictaminado que los genes podían patentarse, porque el ácido desoxirribonucleico que la firma aisló y tomó del cuerpo tiene una estructura química notablemente distinta del ADN que se encuentra naturalmente en el organismo.

El dictamen explicó cuidadosamente que no se refiere a patentes de métodos que cubran formas novedosas para aislar genes y tampoco se aplica a maneras novedosas de aplicar genes para tratamientos.

Pero la decisión representa un duro revés para la empresa, y para otras que han invertido cientos de millones de dólares en este campo de la biotecnología con la expectativa de una producción lucrativa de genes.

Myriad alegó que tenía derecho al uso exclusivo de los dos genes humanos que indican que las mujeres tienen un riesgo elevado de desarrollar un cáncer de mama y ovario.

El resultado de ese análisis, conocido como BRACAnalysis, y la presencia de los dos genes persuadieron a Jolie a someterse a la extirpación de las dos mamas, según reveló la propia actriz recientemente.

Como consecuencia del fallo de hoy ahora los investigadores médicos y científicos tendrán más oportunidades de detectar el riesgo de las mujeres en general a padecer esos tipos de cáncer.

En el dictamen, Thomas escribió que debía rechazarse la pretensión de Myriad Genetics, porque las leyes de la naturaleza, los fenómenos naturales y las ideas abstractas no pueden patentarse.

“Un segmento de ADN que ocurre naturalmente es un producto de la naturaleza y no es elegible para una patente simplemente porque ha sido aislado”, añadió el dictamen.

Myriad no creó nada. Es cierto, encontró un gen importante o útil, pero el haber separado ese gen de su material genético circundante no es un acto de invención”.

Durante más de tres décadas la Oficina de Patentes de Estados Unidos ha reconocido las patentes de genes humanos, pero quienes se querellaron contra Myriad afirman que esos dos genes, vinculados con un riesgo mayor de cáncer, no son elegibles para una patente porque son algo que se encuentra dentro del cuerpo humano.

“Hoy el Tribunal Supremo derribó una gran barrera para el cuidado de los pacientes y la innovación médica”, señaló en un comunicado Sandra Park, abogada del Proyecto de Derechos de la Mujer en la Unión de Libertades Civiles (ACLU).

“Como resultado de este dictamen las pacientes tendrán un acceso más amplio a las pruebas genéticas y los científicos podrán investigar estos dos genes sin el temor de ser demandados”, agregó.

Myriad, por su parte, argumentó que las patentes eran el resultado de significativas inversiones materiales que permitieron que la compañía avanzara en el diagnóstico del riesgo hereditario de cáncer en las mujeres.

La empresa y sus aliados en las industrias farmacéutica y de biotecnología advirtieron de que el rechazo de las patentes como las que tenía Myriad desalentará la inversión financiera en futuras innovaciones médicas.

Australia lo admitió

El pasado febrero, un tribunal de Australia consideró por primera vez que se puede patentar un gen humano que ha sido aislado en un ambiente artificial, al desestimar hoy una demanda en torno a un gen vinculado al cáncer hereditario de mama y ovarios, informaron medios locales.

El caso está vinculado a las mutaciones de un gen aislado conocido como el BRCA1, que está asociado con un aumento en las posibilidades de heredar cáncer de mama o de ovario.

El juez John Nicholas, del Tribunal Federal de Australia, desestimó hoy la reclamación de Yvonne D’Arcy y el grupo Cancer Voices Australia contra la empresa Myriad Genetics, la dueña de la patente, y Genetic Technologies, la compañía que tiene la licencia exclusiva para realizar estas pruebas en el país, según la agencia local AAP.

Entonces, el juez australiano rechazó el argumento de que los genes son producto de la naturaleza y por lo tanto no pueden ser patentados o fabricados como productos si el gen es aislado en un ambiente artificial, explicó por su lado.

Ésta es una relación de hechos de este caso:

1991.- La empresa Myriad Genetics, precursora de la investigación genética con fines comerciales, es fundada en Utah (Estados Unidos).

1994.- El laboratorio Mark Skolnick, de la Universidad de Utah, anuncia la clonación del gen BRCA1. Poco después se abre el procedimiento para patentarlo.

1995.- El mismo laboratorio Mark Skolnick y la empresa Myriad presenta avances sobre el gen BRCA2 y proceden a patentarlo.

1997 – Es otorgada la patente sobre el gen BRCA1. Al año siguiente se concede al gen BRCA2.

2008.- La Asociación para la Patología Molecular, que agrupa a 150.000 médicos y científicos, adopta una declaración política que insta a poner fin a la práctica de conceder patentes sobre genes individuales o secuencias del genoma.

12 mayo 2009.- La Unión Estadounidense de Libertades Civiles y la Asociación para la Patología Molecular formalizan una demanda ante un tribunal del Distrito Sur de Nueva York contra las patentes de dos genes conocidos como BRCA1 y BRCA2, asociados al cáncer de mama o de ovario, de Myriad Genetics.

29 marzo 2010.- El tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York anula varias patentes de Myriad Genetics sobre estos genes que la compañía había registrado. La firma recurrió.

13 diciembre 2011.- La Unión Estadounidense de Libertades Civiles y la Fundación de Patentes Públicas pide al Tribunal Supremo de Estados Unidos que atienda las peticiones de la Asociación para la Patología Molecular en contra de la concesión de patentes sobre genes individuales.

13 junio 2013.- Los genes humanos no pueden ser patentados, según sentencia el Tribunal Supremo de EE.UU.

Fuente: EFE Futuro / Jueves 13 de Junio de 2013


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En 2014, podrían probar en humanos un virus inteligente que ataca el cáncer de colon

Se trata del adenovirus que suele estar presente en algunos resfríos. Mediante un proceso de ingeniería genética, la Fundación Leloir dotó a ese virus de la capacidad de infectar y eliminar células tumorales.

En la lucha contra el cáncer cada vez se usa con mayor frecuencia la frase “medicamentos genéticos de avanzada”. Ese rótulo engloba a la terapia génica, la nanomedicina, las vacunas que tienen una base genética y los virus con capacidad de atacar a las células tumorales.

Ése es el campo en el que Osvaldo Podhajcer y su equipo de trabajo vienen marcando un rumbo dentro de la Fundación Leloir, con el sostenido apoyo de la agrupación riocuartense Afulic.

Como lo hace periódicamente, el reconocido investigador visitó ayer la ciudad para explicar los avances en el desarrollo de un virus inteligente que ataca el cáncer de colon. Su presencia tiene un doble valor: por un lado, implica una especie de “rendición de cuenta” del trabajo que los científicos realizan con el apoyo –entre otras instituciones– de los más de 2.200 adherentes de Afulic y, por el otro, es todo un incentivo para lograr que muchos otros sumen su apoyo.

Las expectativas de Podhajcer están cifradas en iniciar el año próximo los primeros ensayos en seres humanos del tratamiento que vienen desarrollando con éxito en las pruebas de laboratorio. Así lo relató en esta entrevista con Puntal.

–¿De qué manera su equipo de trabajo busca darle pelea al cáncer?

–En nuestro caso, en los últimos años hemos estado trabajando principalmente en lo que se llama diseños de virus inteligentes para atacar el cáncer. Pero únicamente nos estamos enfocando en cierto tipo de virus y en cierto tipo de cáncer. Después de haber trabajado con virus de varios tipos, el que hemos elegido se llama adenovirus, que es aquel virus que puede generar un resfrío, y lo más importante en término de lo que nosotros queremos es que infecta. Para poder hacer de ese virus un medicamento preservamos su capacidad de infectar y lo dotamos de genes –a través de ingeniería genética– de modo tal que ahora el virus pueda infectar pura y exclusivamente a una célula tumoral, replicarse en su interior y eliminarla. Así fuimos avanzando a lo largo de los últimos años y llegamos al que está más desarrollado, que es un virus para cáncer de colon avanzado, y nuestra expectativa, si todo marcha bien, es que en 2014 estemos a las puertas de un ensayo clínico con este virus, en seres humanos.

–Eso implica que ya atravesaron la prueba en animales.

–Sí, inclusive en este momento se están haciendo, en colaboración con otros grupos, estudios sobre muestras de pacientes frescas y colocadas en un animal de laboratorio; y a ese animal se lo está tratando con estos virus para ver su efecto ya no sobre modelos de cultivos con los que trabajábamos habitualmente sino sobre muestras de pacientes.

–¿Con qué respuesta?

–La respuesta es muy buena, y nos está reforzando la idea de que los virus son eficaces. Para poder sostener eso, hay que pasar por la etapa de demostración de ausencia de toxicidad, y pruebas en otros tipos de animales hasta definir cuál va a ser la dosis adecuada para iniciar un ensayo clínico en pacientes. Mientras tanto tratamos de obtener la autorización para poder hacerlo. Obviamente, todo esto se hace con la idea de que el paciente no sea un conejillo de Indias sino que realmente sea un estudio serio, bajo normas de buenas prácticas clínicas internaciones y, a partir de eso, pueda tener una respuesta fidedigna de cuál es el valor terapéutico real de lo que nosotros tenemos. Ésa es la línea que está más avanzada. En paralelo y a lo largo de los últimos años fuimos diseñando otros virus con otros objetivos.

–¿Por ejemplo?

–Para atacar el cáncer de ovario. El cáncer de ovario tiene la particularidad de que se desarrolla en el peritoneo o en la cavidad torácica, entonces uno tiene en cuenta  ese tipo de cosas para hacer un diseño racional del fármaco o del biofármaco en este caso. Hay situaciones en los cuales el tumor resultó ser resistente al virus. Se lo dábamos al animal con tumor y no le hacía absolutamente nada, entonces en este caso lo que hicimos fue generarle una especie de vehículo, que es tomar una célula madre de pacientes voluntarios, cargarlas con los virus adentro y adosar a la célula como vehículo. Así demostramos que ese mismo virus para el cual el tumor era resistente, cuando estaba dentro de la célula dejó de serlo y la razón es que el virus hay cosas que puede hacer solo y otras que puede hacer mejor si viene acompañado. Lo que vimos es que la célula podía entrar hasta las profundidades del tumor,  y una vez ahí va liberando el virus a medida que va penetrando y de esa manera el virus va infectando la totalidad del tumor. Ese tipo de cosas las fuimos aprendiendo a medida que teníamos éxito con algunas cosas y fracasos con otras.

Una vez lanzado en su exposición, lo mejor es no interrumpir al investigador con preguntas. Podhajcer tiene la capacidad de hacer didáctico lo complejo.

–Otra cosa que aprendimos fue a modificar los virus de manera que cada vez se volviesen más específicos. Hay ciertos tumores a los cuales los virus los infectan muy bien y hay otros tumores que no. Ya no hablamos de resistencia, sino de la capacidad de infectar. Y nos dimos cuenta de que hay tumores que tienen esta puerta para que el virus entre y hay tumores que no. Entonces, le cambiamos la parte externa del virus, que es la que entra por esta puerta, y le pusimos otra para que ahora pueda entrar por las dos puertas al mismo tiempo. La idea es avanzar, ver que para ciertos tipos de tumores uno puede usar ciertos tipos de virus y para otros no. Para eso estamos generando algo que se llama viroterapia dirigida, es decir, tratamos de identificar cuáles son las características de la muestra del paciente y, a partir de ahí, ofrecerle el mejor virus posible dentro de la batería de virus que uno puede armar.

–¿Qué otras vertientes de trabajo están desarrollando?

–A esto lo hemos combinado con quimioterapia tradicional y ha habido situaciones en que hemos tratado por ejemplo cáncer de páncreas con el tratamiento tradicional, que es el uso de un fármaco llamado gencitabina, con efectos parciales pero bastante limitados, hemos agregado en paralelo el virus, con efectos parciales, pero cuando hemos juntado las dos cosas el efecto fue sinérgico, es decir que la suma de los dos fue mucho más importante y potenció el efecto que tenía cada uno por separado. Entendimos por qué ocurría eso y tenía que ver con que el virus abría especies de surcos dentro del tumor por los cuales el fármaco podía ingresar. Entonces, todo este tipo de explicaciones quizás cuando uno da información del nuevo logro de laboratorio que se publica en diarios de tiradas nacionales o locales, no está presente. Pero es bueno que se sepa porque todo esto es parte de este proyecto que Afulic viene apoyando muy fuertemente.

–Una década atrás, usted solía plantear las dificultades financieras para investigaciones de este tipo, ¿eso persiste en la actualidad?

–Se da una paradoja y es que está resultando hoy un poco más complicado de lo que era hace un tiempo conseguir fondos para las primeras etapas de investigación, que son aquellas de más riesgo porque es cuando se trata de generar una prueba de concepto. Es decir, es el momento en que yo tengo una idea y quiero ver si eso termina siendo algo que después pueda ir hacia un medicamento. Quizás eso ocurre por la política actual del Ministerio de apoyar fuertemente lo que se llama la investigación traslacional, es decir, cuando uno ya tiene un medicamento o un producto que pueda llegar a tener un viso de aplicación, o sea la llegada al paciente o la llegada al mercado. Pero estamos empezando a percibir que cada vez está más complicado conseguir los fondos para la inversión inicial, donde hay un riesgo inherente a cualquier idea que hay que llevarla adelante para concretar. En ese sentido, el apoyo que nos da Afulic es fundamental porque apoya justamente esa etapa.

–¿Esta vertiente que ustedes están investigando se replica en otros países?

–La pregunta es muy buena por dos motivos, primero porque no somos los únicos que estamos apuntando a buscar medicamentos nuevos para curar y mucho más en el área de la medicina dirigida, donde se sabe muy bien qué paciente va a responder y qué no, pero también es importante que se sepa que lo que nosotros estamos desarrollando está protegido por patentes. Es decir que hay competencia en el mundo y eso es natural que suceda pero lo que nosotros tenemos está protegido y las instituciones que financian todo esto son las que finalmente se van a terminar beneficiando si todo esto llega a las farmacias. Lo primero que se hace cuando uno desarrolla algo que tiene altura inventiva, es innovador y tiene aplicación industrial es solicitar el otorgamiento de una patente y así genera un límite, es decir, nadie puede invadir esta estructura por el término de 20 años. Durante el transcurrir de los primeros diez a doce años se hacen todos los estudios clínicos que van a eventualmente permitir que los organismos regulatorios en el mundo autoricen que esto se transforme en un fármaco. Después esa patente tiene una validez de entre 8 y 10 años más. Muchas veces sucede que este fármaco se modifica un poco para extender la validez de la patente, pero bueno, es un proceso natural. Lo importante desde el punto de vista país, es que estamos hablando de lo que muchas veces dice la presidenta, es decir, de la apropiación del conocimiento. Uno se apropia de ese conocimiento para el país y el país después, a través de instituciones, se asocia con gente en el mundo que está capacitada para elevar esto a un fármaco.

–¿En qué tramo de ese largo proceso se encuentran hoy?

–Hace diez años, nosotros estábamos empezando. Hoy estamos en la etapa de conversación para asociarnos y que ese fármaco llegue a la clínica, licenciar eventualmente para que otro lo tome y lo pueda desarrollar. Porque no hay que olvidarse que para un ensayo clínico en fase uno se necesitan aproximadamente un millón de dólares. Para terminar las fases dos y tres se necesitan entre 50 y 200 millones de dólares y eso, claramente, lo pueden invertir farmacéuticas multinacionales. La ventaja de uno es que dispone de la patente y puede negociar con las farmacéuticas cuáles son los porcentajes que le van a quedar a uno como dueño de esa patente. Porque uno lo que hace es transferir los derechos de uso, no vender la patente. Entonces, se está trabajando para proteger y lograr el mayor beneficio que en definitiva va a redundar en un beneficio para los pacientes porque está claro para todos los que estamos en esto que la única manera de que esto llegue a transformarse en un fármaco es asociarse con gente que lo sabe hacer.

Perfil

Osvaldo Podhajcer es investigador principal de Conicet, director del Laboratorio de Terapia Molecular y Celular del Instituto Leloir, coordinador nacional de la Red Estados Unidos-Latinoamérica de Investigación en Cáncer de la que participan 30 hospitales e instituciones científicas de Argentina, Brasil, Chile, México y Uruguay, director de la Plataforma de Genómica dependiente del Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación Productiva y miembro de la Comisión Nacional de Terapias Regenerativas y Células Madre dependiente del mismo ministerio. Junto a su grupo se encuentra trabajando activamente en el diseño y la utilización de medicamentos de base genética y viral para el tratamiento de diferentes tipos de cáncer. En los últimos meses publicaron cuatro trabajos científicos donde demostraron:

  • Un aumento de la potencia y especificidad de virus oncolíticos (que atacan el cáncer).
  • La importancia de hacer uso de características particulares del tumor para aprovecharlas para aumentar la actividad de los medicamentos (sean virus o genéticos).
  • Que en los casos de resistencia tumoral se pudo modificar el virus por ingeniería genética para redirigirlo hacia las células de interés.
  • Que pudieron usar células madre como vehículo de virus oncolíticos combinando las 2 estrategias.

Fuente: Puntal de Córdoba / Martes 21 de Mayo de 2013


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El mejoramiento genético es de Interés Nacional

La Honorable Cámara de Diputados declaró así a los programas nacionales del INTA que optimizan los recursos nativos de la flora silvestre para lograr producciones sustentables.

Los recursos fitogenéticos son clave para aumentar los rendimientos y calidad de los cultivos, hacer frente a nuevas plagas, enfermedades y a los desafíos de adaptabilidad que plantea el cambio climático. Así comienza el fundamento de la Cámara de Diputados de la Nación, para declarar de Interés Nacional al mejoramiento genético realizado por el INTA.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), en el último siglo, la agricultura moderna intensiva, tuvo un impacto nocivo sobre la diversidad de los recursos genéticos de las variedades de cultivos y de razas de animales, sobre la diversidad de las especies silvestres de la flora y de la fauna y sobre la diversidad de los ecosistemas.

En esta línea, Fernando Ardila, referente de Recursos Genéticos y Biotecnología del INTA, aseguró que “resulta fundamental incrementar la incorporación, conservación y uso de los recursos genéticos para desarrollar estrategias de preservación para determinadas especies y promover su potencial aprovechamiento a partir del conocimiento que genere de ellas”.

Por su parte, Laura Bullrich, directora del Instituto de Floricultura, reconoció que los programas de mejoramiento que utilizan recursos nativos “agregan valor a la flora silvestre y permiten el desarrollo de variedades nacionales mejor adaptadas a las condiciones agroecológicas locales, o bien pueden transferirse al exterior a cambio de compensaciones económicas”.

En la variedad está el gusto

De acuerdo con el catálogo de plantas vasculares de la República Argentina del Instituto de Botánica Darwinion, la Argentina es uno de los países con mayor variedad de ecorregiones del mundo y, se encuentra, entre los 20 con mayor diversidad de plantas con casi 10 mil especies.

Esta amplia biodiversidad le da la oportunidad, a organismos como el INTA, de colectar germoplasma nativo, domesticarlo, mejorarlo y, finalmente, obtener variedades con amplias condiciones agroecológicas para incorporarlas a la producción e industria nacional, y aptas para ser comercializadas en el exterior.

En línea con el Convenio sobre Diversidad Biológica, al que suscribe nuestro país, el INTA genera acciones tendientes a reducir el uso indiscriminado y extractivo de los recursos vegetales nativos en un marco de equidad y sustentabilidad. Al tiempo que fomenta la participación justa y equitativa en los beneficios derivados de la utilización de los recursos genéticos.

Del INTA al mundo

Un ejemplo reciente de mejoramiento genético es Mecardonia, una nueva variedad de plantas ornamentales mejorada por el Instituto de Floricultura del INTA y comercializada en Japón, Estados Unidos y Europa. Esta especie nativa fue obtenida con tecnología nacional y germoplasma misionero.

Así, mediante un convenio de cooperación con el INTA, la empresa semillera japonesa Sakata Seed Corporation desarrolla variedades ornamentales a partir del mejoramiento genético de especies de la flora nativa argentina, las comercializa en su país y promociona en el exterior.

Bullrich aseguró que esta experiencia aportó diversos beneficios: “Por un lado, la provincia proveedora del material recibe parte de las regalías obtenidas por el INTA y, además, se capacita al personal acerca del uso y manejo de estas variedades derivadas, a fin de evitar el uso extractivo e ilegal de los recursos naturales, colaborando con su preservación, agregando valor y generando desarrollo económico en origen”.

Fuente: INTA infroma / Viernes 10 de Mayo de 2013


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Reconocidos por proteger la agrobiodiversidad

Por conservar los recursos fitogenéticos y proteger la agrobiodiversidad territorial, la Honorable Cámara de Diputados de la Nación destacó las tareas realizadas en la Red de Bancos de Germoplasma del INTA, un desarrollo que forma parte del área estratégica de recursos genéticos del organismo.

Proteger la agrobiodiversidad mediante la conservación de sus componentes constituye un desafío por el beneficio que confiere a la humanidad”, dijo Beatriz Rosso, referente del Banco del INTA Pergamino –Buenos Aires– y coordinadora del proyecto Conservación ex situ y valoración de las colecciones de germoplasma de la Red de Recursos Genéticos, en el marco del Área Estratégica Recursos genéticos, mejoramiento y biotecnología del INTA.

La Red de Bancos de Germoplasma del INTA tiene 40 años de trayectoria, conserva algunas colecciones de las más importantes a escala mundial –como las de maní y sorgo– y el 93% de los recursos genéticos integran el plan de acción mundial de la FAO.

Desde Jujuy hasta Tierra del Fuego e incluso en la Antártida, el INTA conserva más de 30.000 recursos genéticos entre animales, vegetales y microorganismos, nueve bancos activos de recursos fitogenéticos, 12 colecciones distribuidas en diversas áreas ecológicas y un Banco Base que guarda un duplicado de todo.

Para Rosso, “cada banco es responsable por colecciones características de una zona agroecológica”. Y ejemplificó: “En Alto Valle –Río Negro– se trabaja con frutales de pepita; en la zona de Cuyo con especies hortícolas; en Catamarca, con frutos secos; vides en Mendoza; maíz y especies forrajeras en Pergamino; soja y trigo en Marcos Juárez; maní, sorgo y girasol en Manfredi –Córdoba–; algodón en Chaco; poroto en Salta; cítricos en Concordia –Entre Ríos–; yerba mate y té en Cerro Azul –Misiones–”.

Los recursos genéticos se conservan porque el riesgo de perderlos es permanente, en especial por la acción intencionada o no del hombre. Con distintos métodos, explicó Rosso, los recursos genéticos se guardan de manera indefinida para que estén a disposición de las generaciones futuras: “En esta red se conserva la base genética fundamental en la mesa de los argentinos y en la producción agropecuaria”.

En el caso particular de la red del INTA, no sólo se ocupa de la conservación sino de caracterizar y evaluar los recursos ingresados y de disponerlos para su utilización en un espectro que abarca tanto el mejoramiento genético como el rescate de especies ancestrales.

Fuente: El Cronista Comercial / Viernes 15 de Marzo de 2013