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El día a día de la Ciencia


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Científicos descubrieron cómo hacer que los recuerdos sean más intensos

Un grupo de científicos argentinos descubrió que para que los recuerdos permanezcan durante mucho tiempo en la memoria deben estar asociados a un evento novedoso una hora antes o después del hecho, lo que proporciona a las neuronas “una síntesis de proteínas extra” que hace que la memoria sea más duradera.

“En nuestro cerebro tenemos miles de millones de neuronas que se conectan mediante sinapsis y se cree que las memorias se guardan en las conexiones sinápticas situadas en regiones específicas del cerebro. Cada neurona se conecta hasta con 10.000 neuronas mediante 10.000 sinapsis”, explicó a Télam Fabricio Ballarini, becario posdoctoral del Conicet.

 “La novedad ayuda a consolidar ese recuerdo que de otra manera se perdería”, afirma Fabricio Ballarini. El investigador precisó que a raíz de descubrimientos en roedores en los que se veía que “distintos tipos de memoria mejoraban a partir de la asociación con una actividad novedosa”, decidió estudiar “si esos mismos hallazgos podían observarse en humanos” y, en ese caso, “lo útiles que podrían resultar para el sistema educativo”.

“Lo que no estaba claro era como hacía la neurona para guardar esos recuerdos o sostener una conexión sináptica en el tiempo, por lo que elaboramos la hipótesis de `etiquetado conductual`, que trata de explicar de qué manera se pueden guardar los recuerdos”, dijo. Ballarini, de 34 años, explicó que para que los recuerdos perduren se necesita la síntesis de proteínas dentro de las neuronas.

“Una memoria que dura pocas horas puede ser reforzada por otro evento novedoso que le brinde esas proteínas, y transformarse así en una memoria duradera o a largo término. En otras palabras, la novedad ayuda a consolidar ese recuerdo que de otra manera se perdería”, precisó.

A partir de estos descubrimientos, Ballarini se propuso realizar experimentos en alumnos de escuelas primarias. “Dado que nuestra hipótesis estaba relacionada con los efectos de la novedad sobre un aprendizaje, razonamos que los niños se sorprenden más fácil que los adultos”, aseguró.

Cuestionarios realizados a 1600 estudiantes de segundo a cuarto grado de ocho escuelas primarias de la provincia de Buenos Aires, permitieron inferir que la memoria de largo término puede ser mejorada mediante la experiencia de una clase novedosa de unos 15 minutos de duración, brindada una hora antes o una hora después del aprendizaje.

“Las actividades novedosas que probamos fueron dos, una clase de ciencia o una clase de música de entre 15 y 20 minutos. Al otro día se tomó un examen y descubrimos que los alumnos que presenciaron el evento novedoso memorizaron mucho más efectivamente que quienes no lo presenciaron”, comentó Ballarini.

Y añadió: “Nosotros realmente estamos fascinados por los resultados ya que cuando analizamos los datos, observamos que la proporción de chicos que respondía correctamente aumentaba un 200% en aquellos que habían tenido una novedad”.

“Entonces mediante esta simple y breve estrategia y sin ningún tipo de esfuerzo extra los alumnos mejoraban su memoria”, remarcó.

Ballarini, quien actualmente trabaja en el laboratorio de Memoria de la Facultad de Medicina de la UBA, agregó que “cuando la novedad se da a tiempos lejanos (4 horas antes o después) no se notan mejoras” y precisó además que tiene evidencias de que este mecanismo funciona en distintas edades.

“Sólo hay que encontrar el efecto novedoso adecuado para que sea acorde con la edad”, aseguró.

El investigador consideró que “es fantástico que la novedad pueda aplicarse una hora antes o una hora después del aprendizaje que uno quiere mejorar” por lo que la indicación que se les puede dar a las maestras es que “cuando sepan que existe un contenido dificultoso para los alumnos, deberían generar una actividad novedosa que los saque de la rutina”.

“Lo que pretendemos es no sólo demostrar que el fenómeno es aplicable a cualquier edad y a cualquier aprendizaje, sino que los docentes lo puedan emplear y que el sistema educativo sea consciente de la facilidad y las ventajas que tiene nuestra estrategia”, concluyó.

Fuente: Télam / Domingo 4 de Agosto de 2013


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Una práctica novedosa mejora la memoria de los niños

Investigadores del CONICET analizan estrategias que colaboran en el proceso de aprendizaje en estudiantes de escuelas primarias.

por Alejandro Cannizzaro

Fabricio Ballarini, becario pos-doctoral del CONICET, estudia a través de un mecanismo denominado etiquetado conductual la posibilidad de fijar en la memoria un evento recién sucedido a partir de la realización de otra tarea novedosa diferente.

Cuestionarios realizados a 1600 estudiantes de segundo a cuarto grado de ocho escuelas primarias de la provincia de Buenos Aires permitieron inferir “que la memoria de largo término puede ser mejorada mediante la experiencia de una clase novedosa de unos quince minutos de duración, brindada una hora antes o una hora después del aprendizaje”, según indica la investigación publicada en junio en la revista científica PLOS One.

“Con la idea de plantear actividades simples dentro del ámbito escolar, se leyeron a los alumnos los cuentos de Ema Wolf: Gervasio el hombre bala y Dientes y, una hora después, se dictó una clase de ciencia para alguno de los chicos que escucharon el relato. Al otro día se les tomó un examen sobre lo leído. Los alumnos que presenciaron el ‘evento novedoso’ memorizaron mucho más efectivamente el relato que quienes no lo presenciaron”, comenta Ballarini.

Para la directora del proyecto e investigadora independiente del CONICET, Haydée Viola, en el laboratorio de Memoria del Instituto de Biología Celular y Neurociencias “Prof. E. De Robertis” (IBCN, UBA-CONICET), el objetivo del estudio era estudiar si en los humanos se pueden formar memorias duraderas mediante un mecanismo similar al recientemente demostrado en modelos murinos –roedores-.

Así, los resultados arrojaron que el 60 por ciento de los estudiantes que participaron de la clase de ciencia respondieron correctamente las preguntas de mayor grado de dificultad relacionadas a memorizar detalles específicos de la historia. Solo el 20 por ciento de los que no la presenciaron acertaron esas mismas preguntas. Estadísticamente, representa una mejora de unos sobre otros del 200 por ciento.

Para Ballarini lo sorprendente de la investigación es que resulta efectiva utilizando diferentes aprendizajes a memorizar. Presentaron a los estudiantes una figura geométrica compleja y luego un grupo de alumnos participó de una clase sorpresa de ciencia. Los resultados fueron similares a los del evento anterior. De igual manera, cuando se reemplazó la clase de ciencia por otra clase novedosa de música, los resultados volvieron a replicarse.

El equipo de investigadores había estudiado en roedores el mecanismo de etiquetado conductual, que explica el fenómeno por el cual el aprendizaje de una tarea que sólo induce una memoria de corto término puede ser más persistente mediante la realización de otra tarea novedosa asociada.

Según explica Ballarini, un aprendizaje débil deja una marca o etiqueta conductual. Una memoria que no perdura generaría una marca en aquellas sinapsis (conexión entre neuronas) que activa, pero no induciría, la síntesis de proteínas necesarias para formar memorias de larga duración.

“Sin embargo hemos demostrado que dicha marca puede utilizar proteínas sintetizadas raíz de otra experiencia novedosa temporalmente asociada”, asegura. Este fenómeno se evidenció en varios paradigmas de aprendizaje, lo que sugeriría que este proceso opera como un mecanismo general en la formación de memorias duraderas en roedores.

“La pregunta que nos hicimos a partir de los estudios de laboratorio era si existe un mecanismo que opere de modo similar en la formación de una memoria en humanos. Luego de observar los resultados en estudiantes nos resultó sorprendente la similitud notable en los procesos de formación de memoria a largo plazo observados en roedores y aquellos evidenciados en humanos”, comenta Viola.

El experimento parece arrojar resultados positivos sólo si la clase de ciencia era dictada una hora antes o una hora después de la lectura de cuentos o la clase de música. Si era presenciada a tiempos mayores a las cuatro horas, la memoria no era mejorada. Además, la actividad asociada al aprendizaje debía ligarse a la novedad y no funcionaba si a los estudiados, el evento les resultaba familiar.

“Actualmente estamos buscamos medir cuánto tiempo pueden extenderse los recuerdos del aprendizaje, y tenemos indicios que las mejoras podrían perdurar más de un mes y medio”, explica Viola.

Cristina Souto fue directora del colegio primario Bernardino Rivadavia de la localidad de Avellaneda, en la provincia de Buenos Aires, y presenció el experimento mientras desempeñaba el cargo antes de su retiro en el año 2011. “Es interesante ver cómo algunos alumnos que habitualmente no pueden memorizar algunas respuestas en un examen tradicional, contestan correctamente las preguntas luego de la clase de novedosa ciencia o de música”, analiza.

Souto comenta que, según su experiencia docente, cuando un alumno se encuentra frente a una actividad que le resulta significativa los resultados en el aprendizaje son más efectivos e integrales. En este sentido, concluyó que luego de la clase de ciencia no sólo mejoraron la memoria literaria del cuento sino también entablaron un lazo afectivo con los científicos y asumieron un nivel de compromiso para con la actividad mayor al habitual.

Viola, que se muestra entusiasmada con los resultados, destaca además que la realización del experimento no implica un costo económico y es fácil de aplicar. “Todas las actividades fueron pensadas para ser replicadas dentro del contexto escolar. Por ejemplo, para las prácticas novedosas que ayudaron a mejorar la memoria se utilizaron elementos simples que normalmente se pueden encontrar en cualquier institución”, concluye.

Fuente: Conicet / Miércoles 31 de Julio de 2013


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El Templo egipcio de Ramsés III, inspiración para un neurobiólogo

Javier de Felipe, neurocientífico del Instituto Cajal del CSIC, reconoce que cuando viaja muchas veces se siente inspirado por los lugares que visita: “Ver las ramas de los árboles me evoca el recuerdo de las neuronas”. En Egipto, las columnas decoradas del templo de Ramsés III, en el sitio arqueológico de Medinet Habu, fueron “una inspiración fenomenal”.

Los viajes, según el neurobiólogo Javier de Felipe, “también te sirven muchas veces para pensar en cosas que estás estudiando, hacer analogías y encontrar paralelismos”. A él le ocurrió cuando visitaba Egipto. El Templo de Ramsés III, en Medinet Habu, le trajo a la mente la teoría sobre la organización columnar de la corteza cerebral.

“Según esta hipótesis, el cerebro está formado por unidades verticales. Estos cilindros atraviesan las capas de la corteza, que se numeran del I al VI”, explica el científico. Varias líneas de investigación dirigidas por De Felipe dentro del proyecto Blue Brain Cajal giran en torno a estas columnas de neuronas.

Cuando el neurobiólogo visitó el templo, sus pilares le recordaron a los del cerebro. “Las distintas capas de la corteza están implicadas en diferentes circuitos neuronales. Se podría hacer una analogía con las columnas historiadas del templo de Medinet Habu”.

Las columnas están decoradas con pinturas y relieves que cuentan historias del faraón Ramsés III en diferentes alturas que, para Javier de Felipe, equivalen a las seis capas de la corteza cerebral. “Para una persona como yo, que estoy estudiando la corteza cerebral, un templo como éste es una inspiración estupenda”, dice De Felipe.

En busca de la piedra de Rosetta de los circuitos neuronales

“Son unas columnas preciosas, muy grandes, que te cuentan una historia. Son jeroglíficos, así que hasta que no encuentras la piedra de Rosetta no los descifras. De la misma forma, nosotros queremos descifrar los circuitos de las neuronas del cerebro”.

La hipótesis de la organización columnar nació en 1938 con Rafael Lorente de Nó, y más tarde fue desarrollada por David Hubel y Torsten Wiesel, que recibieron el premio Nobel en Fisiología y Medicina en 1981. “Actualmente, la repetición ordenada de la columna cortical como elemento unitario representa la principal hipótesis sobre la organización funcional de la corteza cerebral”, indica De Felipe.

El investigador está preparando un libro en el que cuenta esta y otras historias que combinan el arte, la ciencia y la neurobiología: “Jardín de la Neurología”, sobre lo bello, el arte y el cerebro, será una colección de imágenes y textos sobre el origen de la inteligencia, la cultura y el sentido de la estética. “Salen dibujos muy bellos de neurociencia, legado del grupo de Cajal, rescatados y restaurados para que todo el mundo tenga acceso a ellos. Cuando estudiabas el cerebro tenías que ser un artista y no sólo un científico, para dibujar las imágenes del microscopio”.

FuenteSINC / Servicio de Información y Noticias Científicas / Viernes 19 de Julio de 2013


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¿Cómo aprende el cerebro a controlar máquinas mentalmente?

La actividad observada en el cerebro durante el uso de una máquina manejada por control mental es similar a la actividad cerebral que tiene lugar cuando se aprenden habilidades motoras nuevas, como andar en bicicleta o tocar el piano.

por Melissa Hogenboom

Esas son las conclusiones de un nuevo estudio científico publicado en la revista especializada Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Los siete sujetos que participaron en el experimento progresaron desde pensar sobre una tarea hasta procesar mental y automáticamente su ejecución.

Los científicos les pidieron que jugaran en la computadora a un juego en el que tenían que hacer que una pelota se moviera por la pantalla, utilizando para ello sólo la mente.

Durante el estudio se registró la actividad neuronal de los participantes mediante el uso de sensores cerebrales vinculados a una computadora que “tradujo” los impulsos eléctricos en acciones.

Al analizar la actividad cerebral los investigadores vieron que las áreas neuronales activadas en el cerebro iban cambiando a medida que los sujetos se volvían más expertos en la realización del ejercicio.

Y observaron que a medida que adquirían un mayor dominio de la ténica bajaba la intensidad de actividad en áreas que están relacionadas con los movimientos motores y el aprendizaje abstracto.

Perfeccionar el control mental

Varios estudios recientes utilizaron tecnología de interfaz cerebro-computador (en inglés Brain Computer Interfaces, BCI) para demostrar que nuestras mentes pueden controlar varios objetos, como un brazo robótico.

“Pero todavía hay mucho misterio sobre la manera en que aprendemos a controlarlos”, le dijo a la BBC el investigador líder de este estudio Jeremiah Wander, de la Universidad de Washington en Seatle, Estados Unidos.

“Es parecido a aprender a hacer una nueva tarea motora, pero a la vez es muy distinto en el sentido de que el cerebro no recibe ninguna retroalimentación sensorial”, explicó.

Wander y su equipo creen que estos resultados podrían ayudar a perfeccionar el control mental de los objetos, en un mundo en el que los seres humanos podrán realizar tareas cada vez más complejas con sólo pensarlas.

“Ahora tenemos información a partir de las propias señales cerebrales sobre si un usuario ha logrado desarrollar o no una competencia avanzada en el nivel de complejidad actual de una tarea”, explicó.

“Si trabajamos para añadir poco a poco más niveles de dificultad podemos ir cruzando las líneas que delimitan la complejidad de los objetos que la gente puede llegar a controlar con sus mentes”, dijo Wander.

Aprendizaje por “intentos sucesivos”

Ian Daly, de la Universidad de Reading, en Reino Unido, que trabaja en el desarrollo de tecnología BCI no invasiva, cree que el estudio de la universidad de Washington podría ayudar a otros científicos a desarrollar BCI más útiles para el análisis de las distintas interacciones neuronales del cerebro.

“A partir de informes publicados anteriormente suponemos que hay una respuesta similar en el cerebro cuando haces un movimiento y cuando imaginas que haces ese movimiento”, dijo Daly.

Desde su punto de vista “lo novedoso de este estudio no es el descubrimiento de qué área está involucrada en el aprendizaje. Lo novedoso es el estudio de los efectos del aprendizaje a partir de los intentos sucesivos, en un contexto de uso de tecnología BCI”, le dijo a la BBC.

“Este estudio destaca que las interconexiones neuronales del cerebro no son estáticas. Son dinámicas y cambian con el tiempo”, valoró.

Fuente: BBC Mundo / Martes 11 de Junio de 2013


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Especialistas contra el “neuromarketing”

El director de INECO y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, Facundo Manes, advirtió en una entrevista con Ámbito Financiero sobre lo “poco científico” de los estudios que hoy se hacen de “neuromarketing”.

Se trata de una actividad en constante ascenso, que apunta a aplicar técnicas pertenecientes a la neurociencia al marketing, estudiando los efectos que la publicidad y otras acciones de comunicación tienen en el cerebro humano para predecir lo que harán consumidores. “Debe ser sometida a una exhaustiva evaluación”, agrega.

Periodista: ¿A qué se denomina “neuromarketing”?

Facundo Manes: Puede ser definido como cierta aplicación de metodología utilizada en la investigación neurocientífica para analizar, comprender y predecir el comportamiento humano en relación con el mercado y al consumo de productos y bienes de uso. Las empresas que ofrecen esta clase de servicios incluyen el uso de técnicas como la resonancia magnética funcional o los estudios de electroencefalografía para evaluar si las personas responden favorablemente o no ante el nombre de una marca, un producto determinado o, incluso, algunas de sus características. Actualmente existen varias empresas que ofrecen sus servicios de “neuromarketing” por internet.

P.: ¿Qué brindan?

F.M.: Prometen brindarles a sus clientes la “verdad” acerca de lo que los consumidores piensan y sienten acerca de un producto. También afirman que sus métodos permiten revelar la actividad mental inconsciente de las personas ante un producto o en el momento de tomar una decisión. Para analizar esta situación, debemos analizar esta oferta dividiéndola en dos. Es cierto que los últimos años han sido testigos del avance de metodologías cada vez más precisas y efectivas para medir la actividad de la corteza cerebral, tanto espacial como temporalmente (es decir, qué áreas se involucran en determinadas tareas y en qué momento). Sin embargo, este avance no implica que se pueda conocer “la verdad” de los pensamientos de una persona con sólo mirar las áreas que se activan de su cerebro en un estudio de resonancia.

P.: ¿Cuánto hay, entonces, de científico en estos estudios?

F.M.: Muy poco, en realidad. El prestigio científico se utiliza, más bien, como el marketing del “neuromarketing”. Las investigaciones científicas son proyectos complejos, de varios años, cuyas conclusiones están basadas en la utilización de múltiples pruebas y que tienen en cuenta las limitaciones de los instrumentos que utilizan. Asimismo, las conclusiones se corroboran sistemáticamente con una serie de estudios en torno de la misma línea, y no con un único hallazgo independiente.

P.: ¿Qué otra limitación importante tienen estos estudios de neuroimágenes en “neuromarketing”?

F.M.: La investigación científica, para ser tal, debe ser sometida a una exhaustiva evaluación por un grupo de revisores antes de ser publicada. De este modo, se controla que los resultados no hayan sido manipulados a favor de lo que los autores querrían demostrar a priori. Además, si un hallazgo sólo es demostrado por un estudio pierde terreno en su consideración en comparación con hallazgos que son replicados por múltiples estudios de diferentes grupos y países.

P: ¿Esto también sucede con el “neuromarketing”?

FM: En gran medida, no. La gran mayoría de estas empresas publican sus resultados en medios masivos y no en revistas científicas, evitando así ser sometidas a ningún control. Más aún, no especifican en sus páginas los detalles de los métodos que utilizan para realizar la adquisición y procesamiento de los datos. No es trivial esto. Vivimos en una época en la cual la información es nuestro principal recurso y cuyas plataformas de difusión permiten su democratización. Sin embargo, la posibilidad de tener acceso a la información nos obliga como profesionales a ser rigurosos cuando damos a conocer un resultado o divulgamos un hallazgo.

P.: ¿Cuál es el riesgo de este método que usan empresas de “neuromarketing”?

F.M.: Si no somos cuidadosos en la forma en que se presenta un resultado, si no se explican cuáles son sus limitaciones y cómo tienen que ser interpretadas sus conclusiones, se fomenta un conocimiento superficial que va en contra de los objetivos de cualquier investigación y que puede convertirse en una herramienta de manipulación y engaño.

El surgimiento de empresas que ofrecen servicios de “neuromarketing” plantea, por ende, serias cuestiones éticas que se deben tener en cuenta: a) regulación: como las investigaciones en marketing no se consideran parte de la investigación científica, sus protocolos no son evaluados por ninguna institución ni organismo; además, no revelan los detalles de la metodología implementada y no son sometidas a rigurosos análisis por revisores científicos; b) confidencialidad de los datos: en su mayoría, ninguna de las páginas de las empresas de “neuromarketing” menciona las políticas de privacidad o confidencialidad, no se da a conocer quiénes van a tener acceso a la información de los estudios y tampoco adoptan una postura ante el caso de encontrar en forma accidental evidencias de patologías (por ejemplo, si uno participara como voluntario de este tipo de estudios y se evidenciara como hallazgo incidental un tumor cerebral en la resonancia magnética: ¿cómo debería procederse?).

Considero que sería imprescindible realizar un debate serio sobre los hallazgos en el estudio del cerebro, sus limitaciones y las posibles implicancias y aplicaciones de la investigación en áreas disímiles. De esta manera la sociedad tendría mecanismos de evaluación cada vez más elaborados para seleccionar, aprobar o desaprobar a instituciones, empresas o personas que quieran explicar, en nombre de las neurociencias pero con una evidencia científica pobre o nula, los secretos del consumo, la publicidad o, lo que es aún más delicado y misterioso, la intimidad del pensamiento de cada persona.

Fuente: Ámbito Financiero / Miércoles 29 de Mayo de 2013


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Semana Internacional del Cerebro en Córdoba

El 11 de Marzo al 14 de Abril, los JIN, un grupo de estudiantes de distintos doctorados que pertenecen a institutos del CONICET y la Universidad Nacional de Córdoba, ofrecen una serie de actividades orientadas a la comunicación de las neurociencias.

El cerebro es el órgano que mayores misterios e interrogantes presenta. Fascina, intriga, preocupa y ocupa. En consecuencia, a nivel mundial, del 11 al 17 de Marzo, se celebra la Semana Internacional del Cerebro. Por primera vez en la historia, en nuestro país se organizarán para esta fecha una serie de eventos para difundir algunos conocimientos acerca de la materia.

En particular, en nuestra ciudad, los Jóvenes Investigadores en Neurociencias de Córdoba (JIN) realizarán actividades para todo público que comenzarán el 11 de Marzo, en ocasión de la Semana Internacional del Cerebro, y se extenderán hasta el 14 de Abril en la celebración por los cuatrocientos años de la Universidad Nacional de Córdoba, Cuatrociencias.

Grilla de actividades

11 al 14 de Marzo en Plaza del Fundador (27 de Abril entre Obispo Trejo y Pasaje Santa Catalina).

15 de Marzo a 14 de Abril en el Pabellón Argentina de la UNC (Av. Haya de la Torre s/n, Ciudad Universitaria).

· Intervención urbana: Cerebro y Percepción.

¿Qué relación tiene el cerebro con nuestras emociones y percepciones? ¿Cómo es el funcionamiento? Por medio de juegos interactivos e imágenes realizados en stands audiovisuales, se brindará una explicación de estos fenómenos desde una perspectiva neurocientífica.

· Muestra fotográfica.

Se expondrán las fotografías ganadoras de los concursos realizados en el III y IV Encuentro JIN, que retratan distintas miradas acerca de las neurociencias.

· Charlas sobre Neurociencias.

1. El cerebro sexual. Hay quienes dicen que los hombres provienen de Marte y las mujeres de Venus. Es que de manera intuitiva y cotidiana, podemos identificar fácilmente que ambos sexos entienden el mundo y responden a él de manera distinta. Las mujeres hablan mucho más que los hombres, son más perceptivas, pueden realizar varias tareas a la vez y son excelentes organizadoras. Los hombres suelen ser más agresivos, se ubican mejor en el espacio y son hábiles en puntería. Pero, ¿existen tales diferencias en el cerebro de hombres y mujeres?, ¿cuál es el origen de dichas diferencias?, ¿tienen un sustrato biológico o son el resultado de imposiciones culturales?

A cargo de Franco Mir. Biólogo, Becario de CONICET en el Doctorado en Ciencias Biológicas. Fecha y hora: domingo 17 de marzo, 18:00. Salón de actos, Pabellón Argentina.

2. Cerebro y drogas de abuso. Históricamente el hombre ha consumido sustancias que alteran el funcionamiento normal del sistema nervioso central. El alcohol y los opiáceos fueron los primeros psicoactivos empleados con esta finalidad ya alrededor del año 5.000 a.C. Hoy en día algunas de esas sustancias, antes usadas medicinalmente, están prohibidas porque se consideran sustancias de abuso. Existen muchas razones por las cuales las personas toman substancias que alteran su estado mental. En todos los casos, la toma de la droga provee una sensación inmediata de placer y alivio que alienta a la persona a tomarla nuevamente. Entonces, ¿cuáles son los procesos neurobiológicos que subyacen a las adicciones?

A cargo de Cecilia Mlewski. Dra. en Ciencias Biológicas. Becaria Posdoctoral de CONICET. Fecha y hora: sábado 13 de abril. 16:00. Salón de actos, Pabellón Argentina.

3. ¿Qué es la mente? Por su parte las ciencias biológicas han intentado responder a esta pregunta a través de otro interrogante: ¿cuál es el órgano de las funciones mentales? En otras palabras con qué órgano percibimos el mundo exterior, planificamos nuestras acciones, tomamos decisiones, nos emocionamos, etc. Por otro lado, desde la filosofía, la pregunta por el órgano de la mente era considerada absurda, en gran medida a causa del dualismo: la idea filosófica que postula que las funciones mentales son funciones de una mente inmaterial, separada de nuestro cuerpo. En la actualidad, desde las neurociencias se intenta dar una respuesta superadora. “¿Qué es la mente?” es una charla que aborda algunas de las teorías postuladas por filósofos y científicos a este problema tan complejo como apasionante.

A cargo de Federico Langer. Licenciado en Letras, Becario de CONICET en el Doctorado en Filosofía. Fecha y hora: viernes 22 de marzo, 10:00. Salón de actos, Pabellón Argentina.

Fuente: Conicet Córdoba