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El día a día de la Ciencia


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La piel que nos encierra

Un proyecto de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) podría revolucionar los tratamientos para grandes quemados en el país.

En etapa de investigación y desarrollo, el llamado Kit de Regeneración Quirúrgica de la Piel permitiría realizar las curaciones a quemaduras en el cuerpo del paciente, sin cultivo in vitro ni injertos cadavéricos.

Para ilustrar la nota, la fotógrafa Nora Lezano y el director de arte Sebastián Rosés organizaron una intervención artística con proyección de diapositivas sobre el cuerpo de dos modelos.

Tengo un algodón untado con crema humectante en la mano. La cara de mi mejor amiga está roja, rojísima. La comparación es la que siempre se hace, pero ella no parece otra cosa que un tomate pasado, muy fácil de pelar. Arranco, despellejo, la primera capa de su piel con el algodón. Toda la cara y parte del cuello. Debe dolerle mucho. Pero no dice nada. Esta noche en que tenemos 15 años lo único que importa en el mundo es salir a bailar. Y el detalle es que nos quedamos dormidas varias horas en la playa, sin protector solar. No sabemos nada de la piel, nos la arrancamos del cuerpo a jirones.

Así se llama la capa superficial de la piel de los vertebrados, un traje elástico de células que cubre el cuerpo y que desde el nacimiento hasta la muerte se renueva todo el tiempo: el proceso dura 4 semanas o 1,5 gramos de piel renovada al día. Esas células muertas que se desprenden como escamas son las responsables, también, del polvo en tu casa. La piel arrancada a mi amiga era eso, capas finas y transparentes de células muertas que terminaron en el piso.

Hasta ahí nada demasiado peligroso. Pero qué pasa si una quemadura alcanza la dermis. Así se llama la segunda capa de la piel, definitivamente la barrera entre vos y el resto del mundo, sea medio ambiente, fuego, bacterias, lluvia, otra persona. Una quemadura que abarque dermis y epidermis se denomina A/B y significa que el paciente deberá ser hospitalizado. Si el daño es aún más grave y llega a capas más profundas de la piel la única posibilidad es quitar todo el tejido muerto, dejar la zona quemada libre (el cuerpo se verá como un pollo desollado, sólo músculos) y comenzar un tratamiento de injertos con la propia piel que no está quemada. O con la piel de un muerto, injertos cadavéricos, o ambos.

Eso es lo que se hace en los servicios de quemados de hospitales públicos y privados: reemplazar la piel quemada por injertos de donantes cadavéricos y luego propios, en ese orden. La piel es un órgano tan grande como complejo. Estirada ocupa 2,2 metros cuadrados, la superficie de un acolchado para una cama de dos plazas. Más que el corazón. Cualquier intento de trasplante de piel de un donante que no sea uno mismo será rechazado. La medicina no logró encontrar una solución para los grandes quemados. Si una persona sufre una quemadura en más del 60 por ciento del cuerpo lo más probable es la muerte.

El injerto cadavérico, en criollo la piel de un muerto, será rechazado por el donante. Para qué usarlo entonces. ¿Por qué existen bancos de piel cadavérica? La respuesta es simple: es lo único posible. El tratamiento actual consiste en colocar estos injertos en el quemado hasta tanto se desarrolle la propia piel del paciente: el cultivo de queratinocitos debe llegar a la dimensión necesaria para cubrir la zona afectada, por caso es necesario hacer crecer en el laboratorio el largo de una pierna. Pero el proceso tarda bastante, como mínimo 21 días, y muchas veces el paciente muere antes.

La piel de mi amiga tardó en regenerarse, por sí misma, unos 15 días. Si uno se corta, la piel crecerá un centímetro por día hasta cubrir la herida. Si uno se quema gravemente, la piel no podrá hacer nada. Estará muerta. Y deberá ser reemplazada urgente: un punto básico, sin piel no se puede vivir. Como si una naranja pudiera crecer sin cáscara. Imposible. Pero un grupo de científicos argentinos trabaja hace 5 años en un proyecto que podría cambiarlo todo: una forma de decir que lograrían la regeneración de la piel quemada en el propio cuerpo, sin injertos, y con menos cicatrices una vez sanada.

Primero fueron los frascos. Después fueron las ratas. Luego otra vez los frascos. Y de nuevo las ratas. Así por dos años. O más. Hasta que un día, tal vez en 4 años, por primera vez el kit de regeneración quirúrgica de piel que se desarrolla en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) será probado en un humano. No son los únicos en el mundo que lo intentan, pero hasta ahora nadie, ningún prestigioso científico, ninguna prestigiosa universidad, ha logrado que la piel humana quemada se regenere en el propio cuerpo, las dos capas (dermis y epidermis) a la vez. Sin cultivo in vitro, sin piel de cadáveres, sin la propia piel extirpada de otra parte del cuerpo.

Se llama proyecto Biomatter y busca, en los términos formales y precisos en que se dicen estas cosas, desarrollar y fabricar un equipo (un kit) para la regeneración de la piel ulcerada o con quemaduras graves que incluye, en un único procedimiento quirúrgico, la herramienta para la biopsia, el dispositivo automático para la obtención de las células y una membrana bio-absorbible para el crecimiento simultáneo de la dermis y la epidermis. El cirujano tendrá el kit para tratar quemados de la misma forma que podría pedir una prótesis de rodilla. Esa es la idea. Que sea un producto de mercado.

La gran estrella del proyecto es una especie de esponja, de color blanca, con pequeñísimos poros en toda su superficie y que apenas mide unos 10 centímetros. Se llama Membrana Porosa Flexible Traslúcida Biodegradable. Es un tipo de plástico bioabsorbible, donde se sembrarán las células del paciente y luego se colocará en la zona afectada, que el mismo organismo hará desaparecer, como pasa con el material de los plásticos de sutura, esos puntos que no necesitan ser quitados cuando te cosen una herida. Y la creadora del elemento que diferencia al kit de todos los otros tratamientos que existen para quemaduras es una física de 49 años, especialista en polímeros, docente de la UNSAM: Elida Hermida.

“Existen membranas para sembrar células de la dermis (los fibroblastos) y células de la epidermis (los queratinocitos). Se hace por separado porque si están en contacto los fibroblastos no permiten el crecimiento de los queratinocitos. Esto demora muchísimo el tratamiento. Primero se hace un injerto de dermis y después de epidermis. En cambio, nuestra membrana permite que ambos crezcan a la vez”, explica la física que probó más de 100 tipos de membranas hasta llegar a la fórmula perfecta y que no cree que su trabajo (idear un kit que permite la regeneración de la piel en el propio cuerpo) suene a ciencia ficción.

Esta mujer de pelo lacio peinado hacia un costado, fácil de imaginar con un traje blanquísimo al cuerpo y un casco de astronauta en un laboratorio, dice en un tono monocorde: “La clave está en que la membrana separa el crecimiento de unas células de las otras y que se disuelve en el cuerpo en el momento justo que debe hacerlo”. La explicación, además de extremadamente técnica, es, todavía, secreta por asuntos de patentes científicas.

Cuando Elida levanta su taza de café en el buffet de la Universidad sabe que hay una parte muerta que su cuerpo está expulsando. Si existieran unos lentes para ver cada partícula del universo veríamos desprenderse una lluvia de células cada vez que nos movemos. Las veríamos como minúsculas láminas transparentes, pequeñísimas escamas que parecen celofán opaco en un microscopio. Todos los días de nuestra vida mortal el cuerpo desecha y renueva la misma cantidad de queratinocitos que la superficie de piel que lo cubre. Una forma rápida de hacerlo es bañarse: las células se van rápido por el desagüe.

Camila sólo tenía un año. No se acuerda cómo fue y nadie la vio así que no supo (no sabe, no sabrá), cómo fue que esa olla de lavandina hirviendo se le cayó encima. Estaba en la guardería de la clínica en que su papá trabajaba como médico pediátrico, en Mar del Plata. Sólo se acuerda de un lugar decorado como para una fiesta, repleto de globos y osos de peluche. Era una beba y se sentían todos tan mal que llenaban el mundo de colores.

Las quemaduras en niños representan al 40 por ciento del total de personas quemadas en el país. Al menos eso dicen las estimaciones de la Asociación Argentina de Quemaduras, ya que no existen cifras oficiales sobre este flagelo. La misma Asociación afirma que aproximadamente 19.000 personas al año son víctimas de quemaduras: el 10 por ciento corresponde a quemaduras graves, los grandes protagonistas para quienes se prepara el kit quirúrgico de regeneración de piel.

Uno podría pensar que la piel es su carta de presentación ante el mundo. Al fin y al cabo cuando vemos a alguien vemos eso: unos 5 kilos de piel bien distribuidos y estirados sobre músculos, carne, huesos. Camila pensó eso durante toda su infancia y adolescencia: vivía a 10 cuadras de la playa pero nunca iba. Nunca. Tanto, que ni siquiera usó una musculosa ante el resto del mundo hasta los 17 años. La cicatriz de su quemadura abarca casi todo el brazo derecho y parte del pecho.

Ana González Sánchez Wusener es la bióloga del proyecto Biomatter, está a cargo del diseño y desarrollo de los ensayos in vitro y afirma que “el kit otorga importantes ventajas estéticas al paciente, ya que la piel que se regenerará presentará las mismas propiedades que el resto de la piel en su cuerpo”. Si la quemadura de Camila hubiera sucedido en un futuro posible, donde el kit fuera una realidad, posiblemente sus días de adolescencia y playa habrían sido bajo el sol. Sin cicatrices.

El médico especialista en quemados, Alberto Bolgiani, muchos títulos importantes en el exterior, jefe de la unidad de quemados de la Fundación BENAIM del Hospital Alemán de Buenos Aires, dice que el proyecto de la UNSAM es muy diferente a los tratamientos actuales para las grandes quemaduras por varias cosas.

Uno. La técnica del kit supone que, por primera vez, se hará en forma simultánea lo que hasta ahora solo puede hacerse en dos etapas: es decir el crecimiento de dermis y epidermis en simultáneo, lo que haría el cuerpo naturalmente si pudiera tras una quemadura grave. Para entenderlo uno tiene que imaginarse un quirófano, un paciente quemado y un cirujano que cuenta con su kit quirúrgico de regeneración de piel. Todo sucede en un futuro posible. El cirujano realiza una biopsia en una parte del cuerpo no quemada (por ejemplo cuero cabelludo) y las coloca en el dispositivo, que separará las células madre y las sembrará en la membrana bioabsorbible. Todo el proceso es automático. La membrana luego se aplica en el tejido del paciente y allí es donde empiezan a crecer, en forma simultánea, las dos capas de la piel.

Dos. La piel crecerá en el mismo cuerpo del paciente. Hasta ahora la regeneración de piel se realiza en cultivos in vitro. Se extraen injertos de piel del cuerpo de la persona, se cultivan en laboratorio por al menos dos semanas y luego se aplican en el cuerpo: primero la dermis y, si esta no es rechazada, luego la epidermis. “Las proteínas, los medios de cultivo, los aporta el mismo organismo, y no enzimas agregadas en un frasco de laboratorio”.

Tres. Las cicatrices. Un quemado llevará sus cicatrices de por vida. Puede intentar cirugías reparadoras hasta cansarse. Pero nunca volverá a tener la piel virgen. Con el kit, las cicatrices disminuyen. Casi no queda cicatriz en la zona donante del propio cuerpo, porque con un 1 por ciento (el tamaño de una mano) se pueden criar la cantidad de células para aplicar, con las membranas, en el 80 por ciento del cuerpo. Y, en la zona quemada, al realizarse el proceso entero en el propio organismo la cicatriz será mucho menos notoria. Casi no se verá.

El día que cumplía 28 años, Cristian tenía que trabajar duro antes del festejo. Y eso hizo todo el día. En ese momento era un técnico electromecánico de una empresa contratada por YPF. Cuando se estaba yendo explotó un interruptor de 13.200 watts en la planta de Ensenada. Había que repararlo sí o sí: era un equipo de alta tensión que daba energía a parte de la planta. Él, junto a 4 ó 5 hombres más, sacaron el interruptor, pesadísimo, alto como ellos, con planchuelas de cobre que lo atravesaban. Estaba ahí, sobre ese monstruo de energía, cuando alguien se equivocó y dio electricidad al interruptor. La explosión fue gigante: una bola de fuego que le comió la cara, el pecho y gran parte del cuerpo.

No sintió dolor. Estuvo 8 meses internado, acostado, y nunca en todo ese tiempo se vio al espejo. No sabía cómo había quedado su rostro, su cuerpo. Hoy pasaron 13 años, Cristian espera un bebé con su segunda mujer y decidió dejar las cirugías reparadoras porque las cicatrices en la cara, en el cuello, en los brazos, ya no le importan.

–No tengo ganas de hacerme nada. Pierdo tiempo y no hay garantías de que va a ser mejor. Podría seguir operándome toda la vida. Ya está”. Fueron 10 cirugías reparadoras. La última, en el pecho, hace dos semanas.

Los investigadores de la UNSAM creen que el kit quirúrgico, justamente, permitirá mejorar el aspecto de la zona quemada.

Las pruebas con ratas fueron exitosas.

Ratas blancas. Ratas con dos heridas hechas, adrede, con un sacabocado. Un tipo de pinza que quita del cuerpo de la rata un pedazo de piel (incluyendo dermis y epidermis). En una herida le colocan la membrana. En la otra dejan que se regenere sola. Las pruebas, los resultados, aunque secretos, se sabe, son exitosos. Veo fotos de esas ratas dañadas para fines científicos. Me explican que son ratas, y no chanchos, porque son chiquitas y porque son mamíferos, como nosotros, pero fáciles de manejar.

Mi amiga, la piel arrancada como si no doliera, para que se regenere más rápido. Nuestra idea, tan adolescente, no estaba tan errada. Si te quemás fuerte, feo, la piel ya no sirve. Pero sólo por ahora.

Fuente: Portal de Internet Anfibia / Martes 13 de Agosto


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Medicina transfusional: convenio con Francia

El Ministerio de Salud de la Nación firmó un convenio de cooperación con el gobierno francés con el propósito de consolidar y profundizar los avances logrados en los últimos años en nuestro país con el Plan Nacional de Sangre, en materia de gestión y capacitación de recursos humanos.

El Ministerio de Salud trabajará en la implementación de una Diplomatura en Medicina En la sede de la UNESCO en París se llevó a cabo la firma de un convenio entre la cartera sanitaria nacional y el Gobierno de Francia, nación pionera  en la organización de los sistemas de transfusión sanguínea, basados exclusivamente en donantes voluntarios.

El acuerdo rubricado es similar al suscripto en noviembre pasado con el Centro de Transfusión de la Comunidad Valenciana de España, cuyo eje es el intercambio de recursos humanos en el campo de la medicina transfusional.

En el marco de los acuerdos con el país galo, el Ministerio de Salud de la Nación trabajará en la implementación de una Diplomatura en Medicina Transfusional,  destinada a profesionales que cumplen actividad en terreno en las 24 jurisdicciones de nuestro país con los integrantes del Plan Nacional de Sangre. En ella se abordarán temas vinculados a la ética, planificación y gestión, así como aspectos técnicos de la especialidad.

En nuestro país, si bien los donantes voluntarios representan actualmente el 35 por ciento del total, la cartera sanitaria continúa trabajando para producir un cambio en el modelo de reposición sanguínea por otro en el que la totalidad de los donantes lo hagan por su propia voluntad. Para lograr este objetivo, el Plan Nacional de Sangre lleva invertidos 250 millones de pesos en insumos, equipamiento e infraestructura.

Fuente: argentina.gob.ar / Martes 13 de Agosto de 2013


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Los virus inteligentes detectan tumores

 En los laboratorios argentinos hay una nueva esperanza en la lucha contra el cáncer. Un grupo de científicos del Instituto Leloir experimenta con “virus inteligentes” que detectan tumores, se introducen en su interior y los destruyen sin dañar tejido sano.

Se trata de una original propuesta de terapia de avanzada que se podría combinar con los medicamentos que se utilizan actualmente en la lucha contra esta enfermedad.

“Es un virus que habitualmente genera un resfrío, que infecta las vías superiores y produce una respuesta típica de una gripe –explica Osvaldo Podhajcer, jefe del laboratorio de Terapia Molecular y Celular del Instituto Leloir e investigador del Conicet–. Lo que hicimos con estos virus fue modificarles el genoma, le sacamos lo virulento y le dejamos la capacidad de infectar”, declaró al diario Tiempo Argentino.

Antes de inocularle el virus a los animales de laboratorio, el equipo les inyecta células malignas de origen humano, que desarrollan el tumor que luego será atacado. El tratamiento se pone en marcha recién cuando el tumor está totalmente diseminado, por lo que la eficacia del tratamiento no está en duda. La metodología es estudiada desde hace un tiempo por varios equipos de científicos alrededor del mundo. Lo novedoso de la experiencia argentina es el trabajo con lo que en la jerga se llama el microambiente del virus. “Los mismos elementos que la célula tumoral reconoce para multiplicarse se los ponemos a los virus y la célula los toma sin problemas”, explica Podhajcer.

De esta manera, los virus ingresan y despliegan una maquinaria productora de virus destructores al interior de las células cancerosas. En los experimentos con animales de laboratorio que llevaron a cabo hasta el momento, lograron inhibir el crecimiento y en muchos casos eliminar tumores humanos de páncreas y melanomas que habían sido inoculados en modelos animales.

Por esta capacidad de infectar al tumor desde adentro, los científicos argentinos llaman a la terapia Caballo de Troya. “El virus se multiplica dentro de la célula maligna hasta diez veces más rápido que si no le hubiéramos agregado estas regiones de censado que le permiten desplegar la maquinaria reproductiva”, insiste Podhajcer. Una vez que eliminan la célula tumoral, los virus son liberados y siguen infectando a las células que reconocen como malignas.

El equipo –integrado también por Felipe Núñez y Verónica López– empezó trabajando sobre el melanoma, que es el cáncer de piel más agresivo, aunque ahora realiza estudios también en cáncer de páncreas, ovario y colon, con modelos preclínicos en animales de laboratorio.

Algunas variantes de estos caballos de Troya están en etapas avanzadas para su posible uso terapéutico en seres humanos.

Fuente: La Capital de Rosario / Lunes 5 de Agosto de 2013


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Un aporte local a la revolución de los medicamentos inteligentes

Crearon un kit para investigadores que desarrollan remedios que se activan a distancia mediante campos magnéticos.

Un equipo de investigadores, entre los que se cuenta un profesional platense, creó en España una herramienta para ser utilizada por aquellos científicos que trabajan en la obtención de fármacos inteligentes, capaces de ser manejados “a distancia” y fabricados con nanotecnología.

Estas líneas de investigación buscan obtener medicamentos que puedan ser controlados por los médicos desde el exterior del paciente para que liberen las drogas en el lugar indicado, en el momento preciso y con la cantidad de medicina que los médicos crean oportuna. Y son pensados para mejorar el tratamiento de enfermedades como el cáncer y otras afecciones neurodegenerativas, cuyas terapias requieren hoy el uso de medicamentos muy potentes que generan efectos secundarios importantes que de este modo podrían verse reducidos.

El desarrollo de los investigadores recibe el nombre de HellKit y es iniciativa de un grupo de alrededor de 20 científicos entre ingenieros, físicos, químicos y bioquímicos, en su mayoría españoles, del que forma parte el platense Nicolás Cassinelli, ingeniero electrónico que desde hace siete años reside en España.

El proyecto debería estar finalizado en el 2014 y recibió un préstamo de 2,5 millones de euros, al ser elegido a través de una convocatoria del ministerio de Economía y Competitividad de España.

Participan de la iniciativa el Instituto de Nanociencia de Aragón (INA) de la Universidad de Zaragoza junto a dos empresas surgidas de ese campus, entre ellas la coordinadora del proyecto que es dirigida por el platense Cassinelli.

En diálogo con este diario, Cassinelli explicó que el kit reúne “todas las herramientas comunes a los proyectos que buscan desarrollar medicamentos inteligentes basados en la liberación controlada de drogas utilizando para eso campos magnéticos”.

Esas líneas de investigación por ahora se desarrollan en el campo de la teoría, según destaca el ingeniero platense, quien agrega que “nuestro aporte con HelloKit es una nueva tecnología que propone un conjunto de técnicas para lograr ese objetivo”.

A diferencia de las terapias oncológicas actuales, en las que se aplica la droga esperando que haga efecto en la zona afectada del cuerpo, la liberación controlada de medicamentos permitiría que el paciente ingiera un medicamento que más tarde sería activado desde el exterior por los médicos para que ataque solamente la zona afectada en el momento preciso y liberando la cantidad de droga indicada para obtener terapias más eficaces y precisas.

Para lograr ese control se utilizan campos magnéticos alternos y nanopartículas que son entre 100 y 500 veces más chicas que una célula. Envueltas en un campo magnético alterno (diferente a los de los imanes, que son fijos), las nanopartículas se pegan a un anticuerpo y detectan la célula cancerosa que quieren atacar, adosándose a ella. Es entonces cuando se produce el calentamiento inductivo del conjunto y mediante este procedimiento se libera la droga en el lugar preciso, en el momento oportuno y en las cantidades adecuadas.

De esta manera se minimizan los efectos secundarios de tratamientos en los que se utilizan medicamentos muy potentes, como son los oncológicos.

La investigación de medicamentos inteligentes fabricados con nanotecnología ha recibido un fuerte impulso en los últimos años. Las muchas líneas de investigación que se centran en ellos se basan en el uso de pequeñas cápsulas de tratamiento que los expertos comparan –en una simplificación a la que se apela para hacer comprensible la técnica– con ‘submarinos” que una vez ingeridos navegan en el interior del cuerpo hasta que se los activa cuando están en la zona clave.

El desarrollo ideado en España representa un avance en esa tarea, que no es nada sencilla. En este proyecto, la clave serán los campos electromagnéticos, que actuarán, mediante calentamiento inductivo sobre los ‘submarinos’ que llevan el fármaco y otras nanopartículas magnéticas. Resta decidir cómo se someterá al paciente a estos campos: “La clave es crear equipos que simplifiquen el proceso para que otros puedan usarlos en sus investigaciones y en los hospitales. Este proyecto no tiene como fin el ensayo clínico, sino dar esa herramienta a los investigadores”, explica Nicolás Cassinelli.

Fuente: El Día / Viernes 19 de Julio de 2013


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Comer menos, para vivir más

Un equipo de científicos chinos de la prestigiosa universidad de Jiaotong, en Shanghái, asegura haber descubierto, tras una serie de experimentos en ratones, que la restricción de calorías derivada de estar a dieta puede ayudar a alargar el tiempo de vida en muchos animales, también en humanos.

por José Luis Pino

Según recoge hoy el diario oficial “Shanghai Daily”, las pruebas en ratones mostraron que comer menos favorece la expansión de flora bacteriana saludable en el aparato digestivo, lo que reduce a la vez el número del tipo de bacterias cuya actividad acaba siendo dañina para el organismo.

El estudio de Jiaotong permite confirmar así los efectos positivos de las dietas en humanos, indicó Zhao Liping, investigador jefe de la Escuela de Biotecnología y Ciencias de la Vida de la universidad china.

Zhao mantiene que, tras el experimento, cuyos resultados se acaban de publicar en el portal de la revista “Nature”, se ha conseguido demostrar que estos niveles de bacterias son una clave para determinar la salud y el tiempo de vida en los humanos.

“La restricción de calorías se percibe como el único régimen experimental que puede extender de manera eficaz el tiempo de vida en varios modelos animales, pero el mecanismo que lo hace posible sigue siendo controvertido”, explica el resumen del artículo que presenta el estudio en la revista científica internacional.

“Es conocido que los microorganismos intestinales tienen un papel crucial en la salud de sus huéspedes, y a su estructura le da forma sobre todo la dieta”, continúa.

“Aquí mostramos cómo una restricción de calorías a lo largo de toda la vida, en dietas tanto altas como bajas en grasas, y no el ejercicio voluntario, cambian significativamente la estructura general de la colonia de microorganismos intestinales del ratón C57BL/6 J”, precisa el grupo encabezado por Zhao.

El resultado de aplicar este tipo de dietas, señala, “sugiere que los animales bajo una restricción calórica pueden establecer una arquitectura de microbios intestinales estructuralmente equilibrada, que puede forzar un beneficio de salud para el huésped por la reducción de la carga de antígenos del sistema digestivo”.

Los investigadores chinos descubrieron así que algunos tipos de bacteria, como los lactobacilos, contribuyen a alargar el tiempo de vida y se benefician de la restricción de calorías.

Al mismo tiempo, vieron que la dieta reduce el número de bacterias que contribuyen a acortar el tiempo de vida, y comprobaron que también se reducían los niveles en el suero sanguíneo de un tipo de toxina, la proteína del lipopolisacárido (LPS), un indicador asociado habitualmente con las inflamaciones. 

Fuente: EFE Futuro / Miércoles 17 de Julio de 2013


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La ingesta de alcohol en adolescentes influye en el consumo posterior

Investigaciones recientes presentan evidencia que el contacto en edades tempranas activa mecanismos a nivel neurológico y psicológico que explicarían posteriores adicciones.

El consumo de alcohol constituye una problemática de gran relevancia en diferentes áreas ya que, además de afectar la salud individual, se relaciona con una multiplicidad de fenómenos contraproducentes para la sociedad. Conocer los factores que conducen al consumo y abuso de esta sustancia es fundamental para el diseño de políticas públicas al respecto.

En esta área podrían enmarcarse las investigaciones de los científicos del CONICET Ricardo Pautassi y Angelina Pilatti quienes, desde ángulos diferentes pero complementarios, aseguran que el contacto temprano con el alcohol predispone un mayor consumo a lo largo de la vida.

El lado neuro

Ricardo Pautassi es investigador adjunto del CONICET en el Instituto de Investigaciones Médicas Mercedes y Martín Ferreyra (INIMEC, IMMF-CONICET-UNC) y publicó los resultados de su trabajo en Developmental Psycobiology en enero de este año . Los experimentos diseñados y realizados concluyen que las experiencias con alcohol en la adolescencia, posteriormente, aumentan la predisposición al consumo.

A partir de una serie de experimentos en las que se administraba alcohol a ratas adolescentes y adultas y, luego de un período de abstinencia, se les ofrecía alcohol y agua, se pudo observar que las más jóvenes elegían consumir alcohol en mayor cantidad que el grupo de control –no manipuladas- y que las mayores. Si bien ésta es investigación básica y utiliza un modelo animal en lugar de experimentar con humanos, puede colaborar notablemente con estudios más complejos.

Según cuenta el investigador, se acepta que fenómenos como los relativos al consumo de alcohol responden a un sinnúmero de condicionantes que difícilmente pueden asirse en una sola investigación y aislarse para ser estudiadas en humanos. “La idea de hacer investigaciones con modelos animales es aportar elementos a una investigación epidemiológica, más larga, compleja y costosa en la cual resulta más difícil aislar factores de confusión”, afirma Pautassi.

Los resultados obtenidos apoyan la idea de que una política pública que intente limitar el acceso al alcohol por parte de los adolescentes está basada en la evidencia. Según explica el investigador “Esto es importante ya que hay mayores probabilidades que aquellos con acceso temprano a la droga desarrollen una dependencia, además de problemas asociados, tanto para quien consume como para terceros: accidentes viales, sexo no seguro, golpes, etc.”, explica el investigador.

Si bien este estudio no indaga en las causas, hay distintas teorías que intentan explicarlo. Una de ellas es que los chicos tienen acceso al alcohol en un momento en el que el cerebro se está remodelando y es probable que la sustancia interfiera en este proceso de cambio. En el laboratorio en el que trabaja Pautassi se están realizando otros experimentos para ver si esto ocurre efectivamente.

El lado psico

Angelina Pilatti es becaria postdoctoral del CONICET y trabaja en colaboración con Ricardo Pautassi, quien además la co-dirige en su proyecto para ingreso a carrera de investigadora. En su tesis doctoral en el Laboratorio de Psicología de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba, estudió el consumo de alcohol en niños y adolescentes y los factores que lo favorecen.

El trabajo consistió en encuestar a casi trescientos niños de ocho a doce años y trescientos cincuenta adolescentes entre trece y diecisiete, de escuelas públicas y privadas. Un año después se volvió a contactarlos para poder medir los cambios que se habían producido.

Lo que se intentaba medir, entre otras cosas, era si ya habían tenido experiencias con el alcohol y cuánto consumían en la actualidad. Además se buscaba indagar en las expectativas que tienen frente al alcohol, es decir, que esperan que ocurrirá con el contacto con la sustancia y, finalmente, cuánto creen que beben sus padres y sus pares. Los factores que se mostraron como los más importantes en cuanto a predecir el consumo de alcohol en la segunda medición fueron: cuánto bebe al inicio del estudio -una vez que comenzaron a tomar es muy poco probable que dejen de hacerlo-; la exposición a modelos de consumo y las expectativas frente al alcohol.

Por un lado, vimos que entre los diez y los doce años es un período crítico en el que ocurren una serie de cambios que los predispone a iniciar el consumo de alcohol. Por otra parte, pudimos observar que aquellos que empezaban antes de los trece años tienden a consumir más alcohol y otras sustancias ilegales”, comenta Pilatti. Los que tienen mayores índices de consumo, además son más extrovertidos y propensos a buscar nuevas experiencias, por lo que habría ciertos rasgos de personalidad que pueden relacionarse con el fenómeno.

En segundo lugar, las expectativas positivas frente al alcohol, es decir la creencia que los efectos que tiene el consumo son deseables, favorece este hábito. En la literatura aparece que los niños pequeños anticipan mayor cantidad de efectos negativos por el consumo de alcohol -como comportamientos agresivos- que en la adolescencia –por ejemplo desinhibición y diversión, entre otros.

Éstas se desarrollan aun antes de una experiencia directa con el alcohol, por ejemplo a través de los padres o pares que consumen. Las personas imitan la conducta de otros, los padres y los amigos son las principales influencias. “Medimos el consumo de los pares y los padres, pero no el real, si no la percepción que tienen ya que puede ser más importante cuánto creen que toman que el hecho físico en sí”, asegura la becaria.

Los resultados mostraron, coincidiendo con lo que se propone a nivel teórico, que en los niños la percepción de un mayor consumo de los padres se traduce en un aumento de los índices de esos pequeños un año después. En la adolescencia la imagen de cuánto toman sus pares suele ser de mayor peso. “Muchas veces los adolescentes creen que sus pares beben más de lo que ocurre en realidad. Esto forma parte de lo que se conoce como presión de pares”, agrega Pilatti.

El tercer y último factor que arrojó el trabajo es la modalidad. En el estudio se vio que en los niños el contacto con el alcohol es experimental y se da con poca frecuencia y en bajas cantidades. Mientras tanto, en los adolescentes estos parámetros aumentan y la bebida comienza a separarse de la exploración para comenzar a convertirse en un fenómeno más habitual. Esto es importante ya que algunas hipótesis plantean que, si además hay otros condicionantes, la primera modalidad conduce a la segunda, elemento que debería tenerse en cuenta al momento de pensar políticas preventivas.

Fuente: CONICET / Lunes 15 de Julio de 2013


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Identifican una nueva función de una proteína implicada en el cáncer

Investigadores del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) han identificado una nueva función de la proteína IkBa, clave en el desarrollo de un tipo de cáncer de piel, el carcinoma escamoso.

El estudio, que publica hoy la revista Cancer Cell, abre una nueva forma de diagnosticar la enfermedad y, en un futuro, permitirá detectar dianas terapéuticas para tratar este cáncer, según el científico Lluis Espinosa, que ha liderado la investigación.

“En el estudio hemos identificado una nueva función de una proteína que regula directamente la actividad de los genes implicados en la diferenciación celular y en el desarrollo del cáncer”, ha explicado Espinosa, miembro del grupo de investigación en células madre y cáncer del IMIM.

El estudio, en el que también han participado médicos del Hospital del Mar e investigadores del Centro de Regulación Genómica de Barcelona y de varias universidades españolas y extranjeras, ha analizado muestras de 112 pacientes con carcinoma escamoso de piel urogenital en diferentes etapas de progresión tumoral.

Hasta ahora, se conocía la función de la proteína IkBa en el citoplasma donde inhibe la vía NFkB, un complejo proteico implicado en la respuesta inmune de las células.

La investigación del IMIM ha descubierto que en el núcleo de los queratinocitos, las células típicas de la piel, y en el núcleo de los fibroblastos, hay una forma diferente de IkBa resultado de su unión con otra molécula llamada Sumo, que da lugar a la proteína Sumo-IkBa que había sido previamente identificada por otros grupos pero se desconocía cuál era su función.

Los resultados constataron que en las muestras con tumores invasivos, o que habían desarrollado metástasis, desaparecía el IkBa del núcleo, es decir, durante el proceso tumoral, el IkBa nuclear se pierde y se acumula en el citoplasma.

El descubrimiento de estas nuevas funciones del IkBa en el núcleo celular supone un cambio de paradigma dentro de este campo de estudio e, incluso, podría implicar la reinterpretación de trabajos previamente publicados, según Espinosa.

Cada año se diagnostican más de 250.000 nuevos casos de carcinoma escamoso de piel, que es el segundo tipo de cáncer de piel más común.

El carcinoma escamoso se puede desarrollar en cualquier parte del cuerpo, pero es más común en las áreas más expuestas al sol y hasta ahora no se disponía de buenos marcadores clínicos o histológicos de riesgo de metástasis en este tipo de tumor.

“Aunque todavía se tiene que validar con un número suficiente de pacientes, la detección de esta proteína en las lesiones de piel puede servir para diagnosticar y pronosticar el alcance del carcinoma escamoso”, ha declarado el doctor Agustí Toll, dermatólogo del Hospital del Mar, investigador del IMIM y uno de los participantes en el estudio.

Además de ser un posible biomarcador de mal pronóstico en carcinomas escamosos, el conocimiento de los mecanismos que regulan el comportamiento agresivo de estos tumores podría tener utilidad terapéutica.

Una vez aparecen metástasis, el pronóstico de los pacientes con estos tumores suele ser malo y los tratamientos actuales (cirugía, radioterapia, quimioterapia) se asocian a efectos secundarios importantes, especialmente en el grupo de población afectada, de edad avanzada.

“Este descubrimiento puede tener un impacto muy importante en el tratamiento de este tipo de cáncer cuando se identifiquen fármacos que puedan revertir la pérdida del IkBa nuclear que se observa en los carcinomas escamosos”, ha augurado Espinosa.

Fuente: EFE Futuro / Viernes 12 de Julio de 2013