noticiastectv

El día a día de la Ciencia


Deja un comentario

Tecnología y ciencia local podrán exportarse al África, según Barañao

Para el ministro de la Nación, todo lo hecho en agricultura, ganadería y en genética bovina puede ser fuente de referencia para los países africanos.

El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, José Lino Salvador Barañao, en una entrevista exclusiva con El Liberal, no descartó la posibilidad de que tecnología y ciencia santiagueñas puedan llegar a exportarse hacia los países del África subsahariana.

“Yo creo que sí. Las tecnologías que han demostrado ser eficaces en Santiago del Estero se pueden exportar, particularmente todo lo que se ha hecho en materia de agricultura, ganadería y todo lo que tiene que ver con la genética bovina. Todo esto puede ser una importante fuente de referencia para los países africanos”, aseguró Barañao.

Resaltó que los acuerdos arribados con África “permiten establecer vínculos que no sólo son económicos sino políticos. Nosotros hemos priorizado la relación sur-sur, y en particular con varios países de África, con quienes tenemos una relación muy estrecha, características en común y posibilidad de complementariedad”.

Acuerdos en tecnología

El doctor en Química, en su entrevista con EL LIBERAL, recalcó: “Con los países del África subsahariana podemos establecer algunos acuerdos que nos permitan implementar tecnologías que son útiles para ambos países, como ser aquéllas que tiene que ver con la innovación inclusiva; es decir, lo que permita crear trabajo de calidad para la gente”.

El político argentino enfatizó que todo esto es un “desafío que tenemos nosotros, como también todos los países africanos, a diferencia de lo que ocurre en países más desarrollados donde la problemática es más restringida”.

Especificó que es “importante” rubricar estos acuerdos, como también es “importante venir a Santiago del Estero para ponernos al tanto de los avances que se están haciendo. Santiago del Estero es una provincia muy eficiente a la hora de captar recursos del Estado nacional y hay varias iniciativas que son emblemáticas para el resto del país”.

La inserción de Santiago

Aseguró que Santiago del Estero se inserta “muy bien en todo este gran proceso. Está recuperando un espacio que en el Noroeste Argentino no estaba siendo utilizado. Puedo decir, en este sentido, que Santiago del Estero lidera los cambios que se están produciendo y está a tono con la política nacional”.

“En el tema de los recursos que ha podido utilizar, Santiago del Estero ha sido sumamente eficiente, por la calidad de los mismos fundamentalmente”, destacó el ministro nacional.

Puntualizó además que “Santiago del Estero tiene proyectos que van desde desarrollo social hasta tecnología de punta, como me contaban, de ensamblado de un avión en la provincia. Los santiagueños pueden estar orgullosos de lo que se está haciendo en este sentido”, remarcó.

Dijo que “todos estos proyectos pasan por una etapa competitiva y están siendo evaluados. No creo que podamos hacer algún anuncio en particular sino, simplemente, usar esta oportunidad para poder hacer la evaluación desde el lugar”.

Desde su punto de vista, “este tipo de intercambios que se realiza en Las Termas permite mostrar a la provincia al mundo”.

En su perspectiva ministerial, “estamos en una economía donde cuentan más las similitudes locales que las afinidades nacionales”.

Precisamente, a raíz de este nuevo enfoque que se tiene a nivel nacional, dijo que “nos parece muy importante que los representantes del África subsahariana vean aquí un territorio que es muy similar al de sus países, que vean lo que se puede hacer y es una oportunidad para que la provincia pueda captar recursos internacionales de cooperación. Y vamos a ayudar lo necesario para que esto fructifique”, destacó.

Fuente: El Liberal de Santiago del Estero / Miércoles 21 de Agosto de 2013

Anuncios


Deja un comentario

Inauguraron el primer centro de inseminación animal en Patagonia

Funciona en Senillosa y está destinado a la producción porcina, que –debido a la suba en el precio de la carne vacuna– viene creciendo en todo el país. Permitirá mejorar la calidad del stock de esta carne considerada más saludable, apuntando a mediano plazo a la exportación.

Ayer se inauguró en Senillosa el primer centro de inseminación porcina de la Patagonia. El emprendimiento, que tuvo una inversión de $450.000, fue realizado por el médico veterinario Juan Carlos Santángelo y contó con el apoyo del Centro Pyme Adeneu. La inversión permitirá potenciar a nivel regional la producción porcina, que viene creciendo en todo el país a un ritmo acelerado y sobre todo atender al mercado regional y a largo plazo a la exportación. De la inauguración participaron el gobernador Jorge Sapag y también el ministro de Desarrollo Territorial Leandro Bertoya.

Durante la apertura, que se realizó tras el corte de cintas, Santángelo señaló que “la idea es poder atender a los pequeños y medianos productores para poder mejorar sus rodeos. Lo que hoy está demandando el mercado del cerdo son carnes de calidad y magras. En los últimos años el cerdo se consume cada vez más y las perspectivas son muy buenas”.

Por su parte, el Sapag destacó que “en estos emprendimientos me contagio del entusiasmo del productor y del investigador y de los que están buscando siempre las nuevas tecnologías. En este caso se trata de tecnología dedicada a la genética para poder aumentar la producción. Para nosotros es vital que estén a la vanguardia y por eso tanto la Provincia como la Nación les hemos dado apoyo a este emprendimiento”.

Barrera

En tanto, Juan Ucelli (presidente de la Asociación de Productores Porcinos de la Argentina), quien también participó del evento, destacó el potencial de la región tras el cierre de la barrera sanitaria dictada por el Ministerio de Agricultura de la Nación a comienzos de año. La medida impide el ingreso de animales en pie al norte del Río Colorado, tanto para el ganado bovino como el porcino.

“Yo creo que a la provincia se le abre una oportunidad única porque la carne de cerdo es muy saludable, y da mucho trabajo. Cuando estuve hace unos años acá faltaba un centro de inseminación artificial. Ahora se debe avanzar con la conformación de grupos asociativos y faenar los animales; por eso en el mundo se trabaja con superficies chicas”, señaló Ucelli.

El dirigente rural también destacó que “Neuquén es la puerta de entrada de la Patagonia y todo lo que se produzca en la región no tiene límite para ser exportado a ninguna parte del mundo, cosa que sí ocurre con el resto de las regiones del país”. De hecho, –explicó– la Patagonia puede exportar al mercado más exigente del mundo que es Japón. Con un frigorífico adecuado, si hoy hubiera excedente, podría estar exportando.

El proyecto contó con la asistencia del Centro Pyme Adeneu que acompañó la formulación y la gestión de fondos ante el Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (COFECyT), dependiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

Además, la Provincia facilitó el proceso de rendición de gastos, que permitió recuperar en concepto de aportes no reembolsable (ANR) el 25 por ciento de la inversión total.

Un tema central para la viabilidad del proyecto es que a través del programa porcino del Centro PyME-ADENEU dispondrá de $260.000 destinados a financiar la compra de 600 dosis y heladeras móviles que permitirán cubrir y facilitar el acceso a la mejora genética de todos los productores neuquinosa. Dentro del programa habrá capacitaciones para productores.

Agregó que para el criancero es una ventaja tener este centro pro una cuestión genética, en primer lugar, pero también económica: mantener un verraco por año cuesta unos 5.000 pesos y comprarlo unos 10.000 pesos y si pide prestado un verraco debe pagar el costo de un lechón, es decir unos 500 pesos. En cambio –contrastó– un servicio de inseminación cuesta 300 pesos por lo que es más conveniente desde el punto de vista del costo.

Acotó que también los animales tienen un control sanitario periódico de las autoridades sanitarias federales como así también las dosis de semen que se extraen, un paso que no se da en caso de hacerlo con un verraco en el criadero.

Hay un programa de capacitación para aprender la técnica de inseminación, indicó el propietario.

Fuente: La Mañana de Neuquén  / Martes 30 de Julio de 2013


Deja un comentario

Fondos Presemilla en Nanotecnología

Son promovidos por la FAN (Fundación Argentina de Nanotecnología) y apunta a la transferencia tecnológica en micro y nanotecnología.

Los Proyectos Pre Semilla son aquellos orientados al desarrollo de productos y/o implementación de procesos, basados en todo el conjunto de tecnologías que puedan ser englobadas como micro y nanotecnología, y que permitan, mediante ulteriores desarrollos comerciales, poder lanzar al mercado en forma efectiva los productos, o mejorar la calidad ambiental, la seguridad, la flexibilidad y/o la productividad de los procesos de producción, de forma tal de fortalecer a la Industria Argentina y beneficiar a la Sociedad.

Son proyectos que se encaminan hacia la transferencia de la nanotecnología, y consisten en el desarrollo de una idea práctica surgida de un trabajo científico de alto nivel, donde el investigador tiene en todo momento la opción de participar directamente como emprendedor y empresario, o participar como desarrollador de su idea hasta un prototipo que demuestre su factibilidad real.

¿Cómo participar?

Quienes tengan un Proyecto Pre-Semilla, están invitados a enviar una carta de intención a innovacion@fan.org.ar con la siguiente información:

  • Objetivo del proyecto
  • Vinculación que tiene el proyecto con la micro/nanotecnología
  • Resumen de los antecedentes del emprendedor y/o el grupo que están trabajando en él.

En todos los casos, la FAN responderá a esa nota para empezar a trabajar y apoyar a los científicos, emprendedores, empresas y tecnólogos en sus proyectos, con el objetivo final de que la nanotecnología pueda transferirse y fortalecer a la Industria Argentina y beneficiar a la Sociedad.

Fuente: Portal de Internet El Otro Mate / Jueves 18 de Julio de 2013


Deja un comentario

Crear demanda de conocimiento

Enrique Martínez es, sin dudas, uno de los máximos referentes del país en materia de desarrollo productivo. A lo largo de su extensa carrera ocupó diferentes cargos públicos. En esta entrevista, sostiene que sólo la iniciativa del Estado puede generar herramientas que impulsen la vinculación entre el sistema científico y el ámbito de la producción y propone un nuevo tipo de relación entre la Universidad y los sectores vulnerables.

 por Gabriel Rocca

Fue decano de la Facultad de Ingeniería de la UBA a mediados de los años 70. Con el regreso de la democracia, el gobierno de Alfonsín lo convocó como secretario de Pequeña y Mediana Empresa y para presidir el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). La década del 90 lo empujó a la militancia opositora: fue fundador del FREPASO, fuerza por la cual fue elegido convencional constituyente de la Ciudad de Buenos Aires y diputado nacional. Ya en el siglo XXI, durante la gestión kirchnerista, volvió a hacerse cargo de las políticas para las PYMES, primero, y luego tuvo una extensa gestión, entre 2002 y fines del 2011, al frente del INTI.

Se retiró de la gestión pública por discrepancias con la ministra de Industria, Débora Giorgi, pero su militancia sigue en el llano. Actualmente, el ingeniero Enrique Martínez está poniendo en marcha el Instituto de Producción Popular que intentará convertirse en el primer organismo de apoyo técnico a los sectores vulnerables desde afuera del Estado.

A lo largo de su extensa carrera y sus múltiples cargos su principal obsesión fue siempre la misma: promover el desarrollo nacional. Meta a la que, para Martínez, sólo será posible llegar a partir de la transferencia del conocimiento elaborado en el sistema científico-tecnológico hacia el ámbito de la producción.

–Quince años atrás, una entrevista con usted hablando sobre desarrollo, sobre vinculación del sistema científico con el sector productivo hubiera sido impensable. ¿Qué cambió para que hoy esta charla sea posible? 

–Veinte años atrás, lo que se esperaba era que los grandes capitales financieros y unos pocos conglomerados productivos ordenaran la vida del conjunto del país. A la tecnología y al conocimiento no se le había asignado lugar alguno. No sólo por la actitud lamentable de un ministro de Economía que ya es conocida y forma parte del folclore, sino porque, conceptualmente, si había que poner conocimiento, lo iban a poner las grandes corporaciones. Hoy, en una lógica distinta, de una propuesta de inclusión que, a mi juicio, no está definida con la precisión debida, está abierta la posibilidad de pensar qué quiere decir inclusión y cómo el conocimiento puede aportar a que la gente viva mejor. Obviamente, apenas uno pone ese título aparecen los organismos de ciencia y técnica, las universidades, como proveedores de ese conocimiento.

–Cambió un modelo y cambiaron las ideas, ¿cuánto de eso se tradujo en líneas de acción concretas?

–Yo no creo que podamos mostrar un volumen de líneas concretas compatible con el relato. Seguimos esperando que las grandes empresas inviertan y no hay un lugar muy claro para que las opciones generadas desde el conocimiento tengan espacio práctico. Si uno observa ámbitos como los de ingeniería, siguen trabajando por demanda, con una ventanilla que en todo caso se amplía, pero no están todavía animándose a configurar soluciones propias para nuevos procesos productivos. En buena medida porque han trabajado toda la vida por demanda y también porque en caso de que elaboren esos proyectos, ni el sistema financiero, ni el Estado, ni los actores políticos a nivel municipal o provincial están preparados para recibirlos.

–Desde el MINCYT hay un discurso muy definido en relación con la necesidad de vincular el ámbito productivo con el sistema científico. ¿Esto ha tenido algún tipo de correlato en los hechos?

–El ministro Barañao ha creado un instrumento que me parece de lo más valioso que es el FONARSEC. La posibilidad de otorgar subsidios, casi sin límite de fondos, para articulaciones público-privadas es una iniciativa que no tiene antecedentes. O sea que no sólo hizo el discurso sino que trató de construir la vinculación práctica. ¿Cuál es la debilidad por el momento? Que en esas articulaciones los privados son los que toman la iniciativa todo el tiempo. El sistema va a la rastra de las iniciativas que toman los empresarios que, además, siguen siendo muy pocos.

–Desde su punto de vista, ¿cuál cree que debería ser el rol del sistema científico, de las universidades, para impulsar un proceso de estas características?

–Yo creo que las universidades y los distintos ámbitos del conocimiento, tienen que entender qué cosas faltan, en términos de oferta productiva, y tratar de darle forma buscando luego los socios para ejecutarlo. Desde el diseño de una moto eléctrica hasta un compresor para heladeras, que hoy en Argentina son todos importados ¿Por qué razón un ámbito de ingeniería de la Universidad de La Plata no se aplica un año a diseñar un compresor? Estoy seguro de que lograrían hacerlo. Esa lógica podría tener resultados. Pero creo que a esa lógica hay que sumarle otra, porque no se puede dejar afuera a no menos del 25 por ciento de la población, que es pobre o excluido absoluto. Se puede cambiar la mirada para mejorar simultáneamente la calidad de vida colectiva y la ocupación de ese sector de la población. Lo cual no quiere decir, como se interpretó alguna vez, trabajar exclusivamente para los pobres, no es lo que quiero decir.

–Desde una mirada clásica, se le podría contestar que la Universidad llega a esos sectores sociales pero desde el área de extensión.

–¡Claro! Es la misma razón por la cual esos sectores son atendidos por el Estado desde el área de asistencia social y no por el Ministerio de Trabajo o el Ministerio de la Producción. La pregunta es: ¿Eso está bien? Yo definitivamente me convencí de que no y me convencí de que uno puede sentarse con expertos de primer nivel y discutir cómo se consigue que los que juntan vidrios en la calle se integren en una cooperativa para transformar ese vidrio en objetos útiles para la construcción, para la vivienda, para infinidad de cosas. La lógica de producción de este proyecto nosotros la estamos encontrando en una facultad de la Universidad de Mar del Plata. El diseño de todo el sistema lo hemos hecho consultando con expertos acerca de cómo se transforma el vidrio en pequeña escala. Vamos a estar construyendo una red de recuperación de vidrio muy similar a la que uno se sorprende cuando visita una ciudad italiana. En definitiva, estamos descubriendo el agujero del mate, sólo por el hecho de poner el conocimiento al servicio de una red distribuida de procesamiento de vidrio. ¿Eso es extensión? Francamente no es extensión porque necesita desarrollo tecnológico de bastante importancia. La persona que ha tomado esto a cargo es una investigadora del CONICET que hace más de 20 años que trabaja en temas de cerámica y vidrio. Me parece que ése es el desafío.

–La federalización del sistema universitario ¿puede facilitar la expansión de una visión como la que usted expresa?

–Depende, porque una de las cosas que no se ha podido corregir es tratar de ser un poco más amplio en la imagen cultural del conocimiento de excelencia. ¿Qué es conocimiento de excelencia hoy en el ámbito universitario? El que se publica en una revista internacional, el que consigue premios, el que puede ir a un congreso y ser descollante entre pares que están en la frontera del conocimiento. Si alguien fuera a explicar en un congreso cómo desarrolló un sistema para manufactura de vidrio en pequeña escala probablemente no le prestarían mayor atención. Y, sin embargo, es un sistema que genera 60 puestos de trabajo por cada tonelada de vidrio. El concepto actual de conocimiento de excelencia está tan instalado que usted pone una universidad en Avellaneda y los egresados piensan en publicar en revistas internacionales. Se necesita que la cultura oficial promueva eso y que no lo premie en términos de extensión por haberle dado una mano a un pobre, que lo premie en términos conceptuales.

–En una entrevista realizada al secretario de Políticas Universitarias, Martín Gill, el funcionario hacía referencia a la necesidad de que las universidades se vinculen con sus entornos y aporten en la solución de problemas locales.

–En la Universidad de Villa María tienen, por ejemplo, una tecnicatura en Desarrollo Local pero no logra despegarse de ese concepto de que se trata de tareas seudoasistenciales. Es una batalla cultural muy importante y tengo temor de que pasen demasiados años. Nosotros hemos identificado unos 20 campos en los que se puede avanzar. Estoy hablando de trabajos que se puedan realizar en red, que abonen a la calidad de vida colectiva, y que necesiten una capacitación en la acción. La participación del científico allí, reside en el diseño del proceso.

–Cuando plantea esta óptica en ámbitos universitarios, ¿cuál es la respuesta que encuentra?

–Lo entienden pero se sienten demasiado lejos. Yo creo que a la gente le cuesta asumir el desafío de construir los puentes. No es para nada sencillo.

–Desde el MINCYT se promueve la incorporación de investigadores en empresas productivas. ¿Puede ser ese otro camino?

–Planteado en esos términos me parece bastante estéril. Implica mostrar la oferta de trabajo y tratar de que se encuentre con la demanda. Me parece que el sistema universitario y el MINCYT tienen la obligación de tener una mejor caracterización de la estructura productiva argentina para ser capaces de proponer iniciativas con algún grado de estructuración que absorban a esos egresados ¿Qué quiero decir? Nosotros tenemos 5 carreras de ingeniería aeronáutica en Argentina y no fabricamos ni un Piper. El grueso de los estudiantes que egresan de esa carrera se van al exterior. Lo han hecho desde hace años. ¿Qué obligación tiene la Argentina? En Córdoba estaba la fábrica nacional de aviones. Durante el menemismo la canibalizaron. Ahora, el gobierno la ha recuperado y aspira a brindar servicio de mantenimiento a Embraer pero no tiene un proyecto de fabricación de bienes ¿Por qué no podemos hacer alas o asientos o lo que fuera para los Embraer? Los chinos hacen alas de aviones para los Boeing. Ahí usted ya construyó un destino para los egresados. Eso es lo que hay que hacer: traccionar desde la demanda. Y sobre todo de una demanda definida por el sector público con un interés nacional.

–¿Cómo ve la posibilidad de que la nacionalización de YPF pueda operar como una herramienta de tracción de la demanda en la línea que usted lo plantea?

–YPF es el primer ejemplo de un intento de construir desde la demanda una perspectiva de trabajo para más físicos, más geólogos, más ingenieros, más químicos. Lo de YPF es un camino. Ojalá sea totalmente exitoso. En el plano de la energía, creo que sería bueno que en YPF se cree un espacio de energías renovables y, sobre todo, de generación en pequeña escala. Ya estamos en tiempo de imitar a los franceses, alemanes o españoles que tienen una promoción muy importante para la generación eólica o solar domiciliaria que se vuelca a la red. En Argentina ya hay fabricantes de generadores eólicos y solares. En nuestro programa de apoyo a los sectores más humildes, la generación distribuida en pequeña escala ocupa una parte importante. Porque los techos de los pobres pueden ser tan útiles para generar energía como los techos de los ricos, logrando, incluso, un ingreso adicional muy relevante. Además, súmele el trabajo que significa tener una densa red de generación en pequeña escala: instalación, mantenimiento, operación. Ahí hay muchos saberes que vale la pena desarrollar.

–¿Qué opinión le merece la creación de Y-TEC, la empresa de tecnología de YPF?

–Me parece muy valioso en tanto se logre algo parecido a lo que se había conseguido en los antiguos laboratorios de YPF que estaban en Florencia Varela. Allí habían conseguido esa simbiosis tan rara en la historia argentina de conocimiento de punta con aplicación práctica a situaciones que YPF tenía que resolver. Yo creo que Gallucio lo pensó de esa manera.

–El desarrollo de la energía nuclear ¿puede ser también un camino tanto a nivel energético como del desarrollo tecnológico?

–Nosotros manejamos tecnología nuclear desde hace dos o tres generaciones y la energía nuclear sigue teniendo presencia en el mundo. Deberíamos mantenerla e incentivarla. Ahora, ni los más fanáticos de la energía nuclear pueden demostrar que las macro centrales siguen siendo tan competitivas como lo eran hace 40 años. Por otro lado, la iniciativa que tomó la CNEA de avanzar con el CAREM es muy interesante. Yo creo que es novedosa en el mundo y va en la dirección que yo impulsaría. Me parece que si logran un reactor que pueda atender las necesidades de un cuarto de provincia con energía nuclear y con tecnología nacional, habrán hecho un avance relevante.

–Al principio, decíamos que veinte años atrás esta charla era impensable. ¿Podemos decir que hoy se ha instalado un consenso en torno al valor del desarrollo o todavía hay sectores que quieren retrotraer la situación?

–Lo contesto con una anécdota. En el año 2005, cuando llevábamos dos años de gestión en el INTI, logramos que la mesa directiva de la UIA nos recibiera para exponer frente a ellos nuestros planes. Llegamos y nos dijeron que tenían una agenda muy ocupada y que teníamos 20 minutos. Expuse en 20 minutos un plan que tenía que explicarse en no menos de una hora, sin cañon y con Cristiano Ratazzi, el presidente de la Fiat, sentado frente a mí, leyendo el diario. Así que nada está ganado. Los grandes capitales de este país no respetan el conocimiento nacional y la hegemonía multinacional en Argentina es tan importante que mientras nosotros no encontremos caminos para que el conocimiento se sume al desempeño de actores auténticamente nacionales no vamos a poder contrarrestar ese ninguneo. El pensamiento reaccionario sigue vigente, y vigente con mucho peso.

Fuente: Noticias Exactas / Miércoles 10 de Julio de 2013


Deja un comentario

Argentina y China acuerdan producción de semillas resistentes a la sequía

La empresa argentina Bioceres y la china Dabeinong producirán semillas resistentes a la sequía y la salinidad con tecnología desarrollada por el CONICET.

La empresa Bioceres y Dabeinong Technology Group firmarán mañana en Beijing el primer acuerdo agro-biotecnológico entre una empresa argentina y una china para desarrollar productos con tecnologías de ambos países. Se trata de semillas de soja y maíz que combinan los genes de aumento de rendimiento y tolerancia a la sequía y la salinidad, descubiertos por investigadores de CONICET, con tecnologías chinas de resistencia a insectos y herbicidas.

El acuerdo incluye el testeo de la tecnología china en Argentina, Brasil y Uruguay y del descubrimiento argentino en seis provincias de China una vez obtenidos los permisos correspondientes en todos los países. Las pruebas permitirán obtener datos de funcionamiento de ambas tecnologías, generar información para los sistemas regulatorios de los países y ver cómo reaccionan los desarrollos frente al clima y los suelos argentinos y chinos. A partir de esos datos se podrá hacer una adaptación local del producto.

Federico Trucco, CEO de Bioceres, destacó que “cada universidad del mundo, cada empresa que haga tecnología, desarrolla genes de este tipo, pero la realidad es que hoy por hoy no existe prácticamente nada en materia de tolerancia a la sequía y salinidad. El desarrollo de Raquel Chan es probablemente lo mejor que tenemos”.

El gen argentino, HAHB-4, fue descubierto por un grupo de investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) encabezado por la Dra. Raquel Chan y asociado a la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y la empresa Bioceres a través del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral. El desarrollo consiste en el aislamiento y la caracterización de un gen de girasol cuya función está relacionada con la respuesta natural de la planta a las condiciones de estrés como la sequía y la salinidad. Una vez identificado el gen HAHB-4 y su familia de desarrollos, el CONICET y la UNL se asociaron con la empresa Bioceres para generar una patente y posterior comercialización del descubrimiento.

La 1° Misión de Vinculación Tecnológica e Innovación Público Privada en Asia realizada en 2012 le permitió a la empresa argentina entrar en contacto con la Dabeinong. “Bioceres es el resultado de las políticas en ciencia y tecnología de los últimos diez años. Nosotros no existiríamos de no existir las políticas actuales, es inobjetable” dice Trucco. Y agrega que “nunca podríamos haber logrado el nivel de visibilidad que tuvimos en China si no hubiéramos formado parte de una misión con el Estado detrás”.

Bioceres, formada por más de 260 empresarios agropecuarios y actores del sector agroindustrial, es una de las empresas que formaron parte de la II Misión de Vinculación Tecnológica e Innovación Público-Privada en China que culminó este viernes. La misma fue organizada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva junto al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto y el CONICET. El objetivo de la misión fue afianzar e incrementar la vinculación tecnológica público privada entre el sector científico y productivo de nuestro país y sus equivalentes en el gigante oriental.

Fuente: CONICET / Viernes 7 de Junio de 2013


Deja un comentario

Del laboratorio a la gente

El rol de la transferencia de tecnología es construir un puente que una el ámbito científico-académico con el sector productivo.

La vinculación tecnológica consiste en llevar las investigaciones desde el laboratorio hacia las empresas e instituciones, transformarlas en un producto y resolver una problemática concreta. Los ejemplos van desde áreas tan variadas como vacunas, anticuerpos específicos y nuevas drogas terapéuticas, pasando por cultivos mejorados, cosméticos, nanomateriales de uso doméstico e industrial y desarrollos en materia de energías alternativas. Todos ellos tienen su origen en trabajos de científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) que, a través del proceso de vinculación tecnológica, se transformaron en productos disponibles en el mercado. El rol de la transferencia de tecnología es justamente construir un puente que una el ámbito científico-académico –que estudia procesos básicos y aplicados– con el sector productivo, encargado de fabricar o desarrollar los productos que resultan de la investigación y que pueden ser empresas, instituciones como organismos del estado, institutos de investigación o incluso laboratorios.

“Nuestro objetivo es que todo el trabajo y conocimiento generado por investigadores del CONICET llegue a la gente en forma de productos que cubran sus necesidades y las del mercado”, explica Santiago Villa, director de Vinculación Tecnológica del organismo. Con catorce oficinas en todo el país, la Dirección de Vinculación Tecnológica (DVT) es el nexo efectivo entre la investigación científica y su desarrollo comercial o industrial. Según Villa, el rol de la DVT es promover el nexo entre el investigador y el sector productivo: “Desde mostrar y ofertar lo que se tiene hasta definir la mejor manera para que eso llegue al mercado”, agrega.

Mariana Berenstein, coordinadora de Vinculación Tecnológica, explica que los investigadores “nos contactan a través de nuestra web o de las oficinas de vinculación y evaluamos la posibilidad de patentar el desarrollo. A partir de ese momento comienza el análisis inicial, que puede llevar de 30 a 45 días”. En promedio, el tiempo para saber si una patente se concede o no, varía entre 4 a 8 años sin que eso impida que determinadas tecnologías puedan negociarse o comercializarse antes de ese período de tiempo. Una vez presentada la solicitud de patente, el investigador puede presentar los resultados en revistas especializadas para dar a conocer el hallazgo a la comunidad científica. “Con la política de propiedad intelectual del CONICET, el investigador tiene derechos sobre lo que surge de la eventual comercialización que pueda generar la patente en el futuro”, concluye Berenstein

En 2012 a través de la DVT se celebraron 135 convenios, 30% más que en 2011, por un total de $116.000.000. Los acuerdos abarcan Convenios Asociativos Público-Privados, de asistencia técnica, licencias, convenios asociativos y de cooperación, entre otros. Entre 2010 y 2012 los ingresos en Servicios Tecnológicos de Alto Nivel (STAN) y convenios aumentaron en un 190%. Los STAN son actividades como ensayos, análisis, asesorías y consultorías institucionales, entre otros. En la mayoría de los casos para su prestación se utiliza el equipamiento, infraestructura, y recursos humanos especializados de los centros, institutos y laboratorios dependientes del CONICET o relacionados con él. En 2012 se brindó asistencia a 623 PyMEs, que incluyó STAN y asesorías o servicios a terceros, por nombrar algunas herramientas

La vinculación tecnológica permitió el desarrollo de nuevos productos. Por ejemplo, se desarrolló un nuevo insecticida para la industria agropecuaria: la empresa Biagro S.A. recibió la licencia de una patente que protege un biopesticida que no produce residuos peligrosos. En comparación a los pesticidas sintéticos, este producto reduce la posibilidad de que se genere resistencia al mismo. El pesticida fue desarrollado conjuntamente por CONICET, la Universidad Nacional de Tucumán y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, de Tucumán.

Por su parte, investigadores del Instituto de Química y Metabolismo del Fármaco (IQUIMEFA, CONICET-UBA) desarrollaron un tópico de uso diario que disminuye la caída del cabello, potencia su crecimiento de raíz y controla definitivamente la caspa. Desde el laboratorio se orientó la investigación a la búsqueda de actividades farmacológicas en distintas plantas como el café y la jarilla. Se vincularon los efectos farmacológicos de ejemplares de estas plantas y los síntomas de la calvicie. Las innovaciones resultantes fueron denominadas “Composición con actividad antifúngica” y “Composición tópica para el crecimiento del cabello” y fueron licenciadas por diez años al laboratorio Garré Guevara SRL. Un año después, se desarrolló el tópico que lleva el nombre comercial de Eco Hair, que ya es comercializado en el mercado nacional.

Finalmente, un grupo de investigadores CONICET del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL) logró aislar y caracterizar un gen de girasol que se relaciona con la respuesta natural de la planta a condiciones de estrés abiótico, tales como sequía y salinidad. A raíz de esto el CONICET y la Universidad Nacional del Litoral se asociaron a la empresa Bioceres para generar una patente y comercializar el descubrimiento.

Acerca del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)

Con 55 años de existencia, el CONICET trabaja junto al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación en la transferencia de conocimientos y de tecnología a los diferentes actores que componen la sociedad y que se expresan en ella. Su presencia nacional se materializa en:

  • Presupuesto: con un crecimiento de 12 veces para el período 2003 – 2013, pasó de $236.000.000 a $2.889.000.000.
  • Obras: el Plan de Obras para la Ciencia y la Tecnología contempla la construcción de 90 mil m2 en nuevos institutos, laboratorios y la modernización de instalaciones en diferentes puntos del país.
  • Crecimiento: en poco más de 5 años se duplicó el número de investigadores y cuadruplicó el de becarios, con una marcada mejoría de los estipendios de las becas y los niveles salariales del personal científico y técnico, en sus diferentes categorías.
  • Carrera de Investigador: actualmente cuenta con 7.485 investigadores, donde el 49% son mujeres y el 51% hombres. Este crecimiento favoreció el retorno de científicos argentinos radicados en el exterior.
  • Becas: se pasó de 2.378 becarios, en 2003, a 9.076 en 2012. El 80% del Programa de Formación se destina a financiar becas de postgrado para la obtención de doctorados en todas las disciplinas. El 20% restante a fortalecer la capacidad de investigación de jóvenes doctores con becas post-doctorales, que experimentó un crecimiento del 500% en la última década.

Fuente: Portal de Internet Gente BA / Miércoles 29 de Mayo de 2013


Deja un comentario

Alientan transferencia de tecnología a complejos productivos

El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva programa para los próximos meses una serie de encuentros en distintas provincias orientados a divulgar las experiencias de las 13 Oficinas de Vinculación y Transferencia Tecnológica (OVTT) que funcionan en el país.

Las reuniones evaluarán la construcción de fideicomisos; la creación de capital semilla; el acceso a capital de riesgo para inversiones de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i); y el respaldo de garantías, con énfasis en los procesos de gestión de instituciones públicas y privadas.

La cartera de Ciencia destacó la importancia de “generar valor a través de la incorporación de tecnología“, y resaltó “el rol clave de las oficinas de vinculación y transferencia tecnológica para fortalecer estos procesos“.

El primer encuentro de las OVTT se llevó a cabo en abril pasado en Rosario, con la participación de más de 150 actores privados y públicos, incluidos representantes de los bancos de la Nación (BNA) y de Inversión y Comercio Exterior (BICE).

Los funcionarios del MINCyT destacan que en los últimos años las Oficinas de Vinculación aumentaron sus capacidades de gestión, pese a lo cual “aún existen limitantes que dificultan la comercialización de innovaciones y transferencia de los resultados de la investigación y desarrollos tecnológicos“.

A fin de cumplir con el objetivo de mejorar la capacidad de gestión de las innovaciones, el ministerio seleccionó a 13 OVTT a los cuales les asignó un aporte no reintegrable del 70% del proyecto a ejecutar, en un plazo de tres años (2012-14).

Los proyectos seleccionados en el sector público fueron los de las universidades nacionales del Litoral, de Rosario, de Tucumán, de Bahía Blanca (con Fundasur), de Entre Ríos y Tecnológica de Santiago del Estero.

En el sector privado, en tanto, reciben el respaldo el Instituto de Agrobiotecnología de Rosario (Indear); el Foro de Ciencia y Tecnología para la Producción; INIS-Biotech – Fundación Instituto Leloir; la Fundación Cideter; Argentec; el Parque Tecnológico de Misiones; y la Fundación Aglomerado Productivo Forestal de Misiones-Corrientes.

Los fondos aportados se destinan específicamente a la contratación de recursos humanos altamente especializados en gestión y comercialización de conocimientos, y a la administración y negociación de diferentes instrumentos financieros.

El MINCyT espera que la incorporación de esos perfiles profesionales logre “fortalecer las capacidades de gestión de innovación, a fin aumentar la inserción y el valor de los conocimientos científicos y tecnológicos en el mercado y generar un funcionamiento sustentable de la OVTT“.

Fuente: Télam / Lunes 03 de Junio de 2013