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El día a día de la Ciencia


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Desarrollan droga contra la hepatitis B

El Laboratorio de Hemoderivados de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) elabora un medicamento, derivado del plasma humano, destinado a la inmunización pasiva de personas con riesgo elevado de infección por el virus de la hepatitis B, informó la directora del organismo, Catalina Massa.

El Laboratorio trabaja para llegar a la elaboración del producto a nivel masivo y de ese modo hacerlo accesible a toda la población, lo que podría concretarse a principios del año próximo, luego de ser aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica.

El nuevo producto es el Gamma Anti HB UNC, que se utiliza como prevención tras la exposición de personas al virus de la hepatitis B que no se han vacunado previamente, o cuya vacunación previa ha sido incompleta o el nivel de anticuerpos ha sido inadecuado. Se trata de una inmunización pasiva, y debe ser simultánea a la vacunación. A partir del nuevo desarrollo del Laboratorio de Hemoderivados, Argentina contará con el único medicamento para la profilaxis.

Fuente: Tiempo Argentino / Miércoles 14 de Agosto de 2013


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Vacunas innovadoras

Estudian formas de inmunizar a la población de forma económica y sin requerir de cadena de frío, refuerzos o pinchazos. El equipo de Grau estudia esporas probióticas específicas como vacunas no refrigeradas.

por Roberto Grau*

En nuestro laboratorio de la Facultad de Bioquímica y Farmacia de la Universidad Nacional de Rosario y del CONICET descubrimos el mecanismo por el cual ciertas bacterias desarrollan resistencia a los agentes antimicrobianos a través de la formación de esporas y de biofilms. El trabajo, que acabamos de publicar en la revista científica Molecular Microbiology y que es tapa de la edición de enero, es una investigación de ciencia básica con una gran potencialidad para su aplicación en la práctica clínica.

A partir de estas investigaciones sería posible generar vacunas que no requieran refrigeración, y que puedan incorporarse a alimentos, lo que eliminaría la necesidad de usar agujas. Además, por sus características se podrían desarrollar inóculos que inmunicen contra 3, 4, 5 o más enfermedades al mismo tiempo.

Biofilms: la película

Una biopelícula o biofilm es un ecosistema microbiano organizado, formado por uno o varios tipos de microorganismos asociados a una superficie viva o inerte, y que tiene características funcionales y estructuras complejas. Se produce cuando las células dispersas se adhieren a una superficie, forman una comunidad que sintetiza y secreta diferente tipos de sustancias como proteínas y lípidos, que a su vez forman una matriz extracelular adhesiva y protectora.

Durante una infección la capacidad de las bacterias de formar un biofilm les permite resistir la acción de los antibióticos. Esto podría atribuirse a dos causas: que el antibiótico no penetra en la estructura del biofilm y por lo tanto no alcanza a las bacterias; y que las bacterias organizadas en el interior del biofilm tendrían un metabolismo diferente sobre el cual los antibióticos no resultarían eficaces.

Por lo general, los antibióticos están desarrollados para atacar la actividad metabólica de los gérmenes que se encuentran en estado libre, pero uno de los grandes targets de la industria farmacéutica actual es desarrollar nuevos tipos de antibióticos que interfieran con la formación del biofilm y/o aceleren su desensamblaje.

Una nueva investigación, un nuevo desarrollo: vacunas no refrigeradas

El B. subtilis es una bacteria grampositiva que forma esporas –estructuras de resistencia– y que se usa como modelo de estudio en el mundo. Hace prácticamente 30 años que venimos trabajando con esta bacteria y conocemos su genoma completo y podemos modificarlo. Actualmente sabemos que esta bacteria tiene propiedades probióticas en el ser humano, es decir que aquellos que la consumen desarrollan un sistema inmunológico más robusto y eficiente contra enfermedades.

La más novedosa y prometedora de nuestras investigaciones consiste precisamente en utilizar a las esporas probióticas de B. subtilis como vacunas no refrigeradas. De manera resumida, nuestro proyecto consiste en clonar, expresar o adsorber antígenos de diferentes patógenos en la superficie de la membrana de B. subtilis.

Al germinar las esporas en las mucosas (intestinales o vaginales) expresarán y exhibirán esos antígenos de patógenos al sistema inmunológico de la persona, que desarrollará defensas contra ese patógeno en particular, es decir, será inmune puesto que estará vacunado contra tal o cual enfermedad. “De esta manera, se podrán resolver algunos problemas de las vacunas actuales, como por ejemplo la necesidad de cierta infraestructura básica –ya que se requiere cadena de frío para mantener la estabilidad de la vacuna– o de suministros como agujas y jeringas”. Èstos y otros contratiempos juegan en contra de una inmunización global y persistente contra enfermedades nuevas y reemergentes como la tuberculosis. Así, las esporas probióticas podrían contribuir a resolver todos estos problemas por su alta resistencia y perdurabilidad: no requieren refrigeración ni pinchazos. Además, al consumirse el alimento (mate, café, galletitas, barras de cereal, jugos, u otros) nos estaríamos vacunando al mismo tiempo contra una o varias enfermedades (vacuna polivalente). Además, podemos construir esporas que porten antígenos de 3, 4, 5 o más patógenos diferentes o mezclar esporas que porten diversos antígenos en el mismo alimento y vacunarnos contra varias enfermedades simultáneamente sin sentirlo ni padecerlo. Entonces, de acuerdo a un principio de la medicina ayurveda, nuestra alimentación será nuestra mejor medicina y no los medicamentos nuestra alimentación en forma de múltiples píldoras diarias.

También, como las esporas germinan y las células vegetativas de la bacteria que portan los genes heterólogos que expresan los antígenos se multiplican, entonces también la vacuna se multiplica, se trataría de vacunas recombinantes, no refrigeradas, autorreplicativas.

*Roberto Grau es investigador independiente del CONICET en la Facultad de Bioquímica y Farmacia de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Es doctor en ciencias bioquímicas y profesor en la UNR. Obtuvo un posdoctorado en biología molecular de la transducción de señales durante la esporulación en bacterias en The Scripps Research Institute (TSRI), Department of Molecular and Experimental Medicine. Division of Cellular Biology. La Jolla-San Diego, California y es Fulbright International Scholar desde el 2000 (Philadelphia) y Pew Latin American Fellow desde el 2006 (Washington).

Fuente: CONICET / Martes 16 de Julio de 2013


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Fármacos y vacunas: nuevo Bioterio en La Plata

La Plata. El plan denominado Vacuna Salud (VacSal) funcionará en el nuevo edificio de la casa de estudios, inaugurado esta semana. Buscará probar medicamentos públicos en modelos animales, y desarrollar vacunas del calendario obligatorio más baratas.

Ubicado en el corazón de la capital provincial, el flamante Bioterio de la Universidad Nacional de La Plata abrió sus puertas esta semana, luego de un largo trabajo de refacción y acondicionamientos. Entre las ventajas que tendrá el lugar, se destacan la puesta en marcha de un programa que creará medicamentos experimentales, a partir de su prueba en modelos animales. Además, la idea del plan es fabricar vacunas pertenecientes al Calendario Oficial, a menor costo y con igual calidad sanitaria. El proyecto cuenta con el apoyo de la casa de estudios, el CONICET y el Instituto de Biotecnología y Biología Molecular (IBBM).

El flamante Bioterio funciona bajo la dirección de la facultad de Ciencias Exactas de la UNLP. Esta semana, su rector Fernando Tauber inauguró las instalaciones, y puso en marcha uno de los más ambiciosos proyectos de producción estatal de medicamentos. El funcionario estuvo acompañado por la decana de la unidad académica, Graciela De Antoni, la responsable del proyecto Vacuna Salud (VacSal), Daniela Hozbor, y el titular de la Cámara de Diputados bonaerense, Horacio González.

Justamente VacSa es el eje de esta iniciativa, que probará fármacos experimentales en modelos animales, además de fabricar vacunas del calendario oficial. “El nuevo espacio, ubicado en 50 y 115, es un laboratorio multipropósito diseñado para la investigación en el desarrollo de vacunas del Calendario Nacional de Vacunación, y de distintos tipos de drogas para prevención y tratamiento de enfermedades. Además contribuirá a mejorar la capacidad de trabajo científico de otras unidades académicas”, informaron desde este desarrollo conjunto.

En concreto, el Bioterio es un lugar físico donde se crían, mantienen y utilizan animales de laboratorio. Por la complejidad de las investigaciones que allí se realizan se requiere de un ambiente estandarizado, con un estricto control de la cantidad y calidad de luz, la entrada regular de aire, la temperatura y la humedad. Inscripto en el Proyecto Vacuna Salud este laboratorio cumplirá con las exigencias funcionales y los requisitos establecidos por los Entes Reguladores, lo que permitirá asegurar la confiabilidad de lo producido en el lugar.

Durante el acto inaugural, Tauber destacó que “con emprendimientos de este tipo, nuestra Universidad contribuye al fortalecimiento de un modelo de país propio con una ciencia a disposición de su desarrollo y con una agenda científica y académica que coincide con la agenda social”. El funcionario agregó: “es fundamental poder hacer nuestras vacunas; obras como estas posicionan a la Universidad frente a la comunidad como una herramienta concreta para mejorar su calidad de vida”.

VacSal es un proyecto que tiene como objetivos “el establecimiento de capacidades tecnológicas esenciales en salud como lo es la puesta en marcha de la cadena productiva de vacunas”, además de fortalecer la vigilancia de enfermedades con impacto en salud pública. En particular, se comenzará trabajando en la producción de las vacunas convencionales, como doble adultos y triple bacteriana con cepas vacunales de referencia, de acuerdo a lo especificado en el proyecto 37207.

Además de responder a la necesidad de desarrollo de vacunas, el Bioterio representa una mejora sustancial en las capacidades de trabajo en esta y otras Facultades. Se plantea su uso como facilidades centrales que beneficiarán a diversos grupos de trabajo involucrados en investigación en temáticas diversas en el área Salud y con proyectos de alto interés social”, sostuvo la Investigadora Responsable del VacSal Daniela Hozbor.

Fuente: Portal de Internet Mirada Profesional / Viernes 22 de Marzo de 2013


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Logran detener el crecimiento de la bacteria de la tuberculosis

Un investigador del CONICET y su equipo desarrollaron un compuesto que la ‘engaña’ para entrar en su organismo e inhibir su desarrollo.

Por Mercedes Benialgo / CCT La Plata

La meta era comprobar una hipótesis postulada hace cinco años: si existiera un compuesto químico que impidiera la acción de una determinada enzima, la bacteria causante de la tuberculosis (TB) frenaría su crecimiento. Grupos de investigación de todo el mundo se concentraron en esta intrincada búsqueda, y el primer resultado favorable apareció de la mano de científicos de nuestra ciudad.

Pedro Colinas, investigador del CONICET en el Laboratorio de Estudios de Compuestos Orgánicos (LADECOR) de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, es el líder del grupo responsable del hallazgo. Tras dos años de trabajo, desarrollaron un compuesto que ‘engaña’ con su apariencia a Mycobacterium tuberculosis (MTB) para entrar en su interior y atacar su desarrollo. Las conclusiones fueron publicadas en febrero pasado en la revista Bioorganic & Medicine Chemistry Letters.

El disparador de esta línea de investigación responde a la necesidad mundial de frenar la resistencia a los medicamentos que manifiesta esta bacteria culpable de una enfermedad pulmonar que en 2011 afectó a 8,7 millones de personas según la OMS. Desdela Universidad de Florencia, Italia, el investigador Claudiu Supuran postuló en 2008 que la clave para atacarla podría ser inhibir la acción de una enzima llamada anhidrasa carbónica (AC), encargada de acelerar la hidratación reversible del dióxido de carbono, un proceso vital relacionado con la respiración por el cual los organismos obtienen sustancias indispensables para su crecimiento.

Se sabe que MTB contiene tres variedades de AC, y en los últimos años se descubrieron muchas sustancias que actúan contra ellas”, relata Colinas. Es el caso de científicos australianos que obtuvieron buenos resultados con unos compuestos naturales denominados fenoles, presentes en algunas plantas. “El problema es que sólo lograron un efecto inhibitorio al experimentar con la enzima en el tubo de ensayo, pero fracasaron en las pruebas con la bacteria”, detalla.

De acuerdo a Colinas, esto puede deberse a que MTB no reconoce a los fenoles y entonces no los deja entrar. “La bacteria es un organismo vivo y cerrado, como los seres humanos, y por lo tanto no puede ingresar cualquier sustancia”, explica el experto. Y fue en este punto que él y su equipo pensaron en los hidratos de carbono –su objeto de estudio– para combinarlos y generar así un compuesto activo al que llamaron C-glucósido derivado del fenol.

Concretamente, utilizaron a los carbohidratos como una máscara –teniendo en cuenta que los necesita para formar su pared celular–, para que la bacteria asimile a los fenoles ‘disfrazados’. “Con distintas combinaciones, desarrollamos siete compuestos y tuvimos tres resultados favorables”, describe Colinas, y subraya: “Es la primera vez que un mismo compuesto inhibe a una enzima aislada y también actúa dentro del microorganismo”.

El proceso se concretó en más de un sitio: mientras que en el LADECOR se desarrolló el compuesto, las pruebas en la enzima fueron realizados por Supuran, en Italia, y los efectos sobre la bacteria se ensayaron en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario. Ahora, la investigación apunta a encontrar compuestos aún más activos a partir de modificaciones químicas que se hacen a la sustancia ya desarrollada.

El paso final

El investigador de la UNR Héctor Morbidoni estuvo a cargo de las pruebas más definitivas de este trabajo: aquellas que involucraron a la bacteria. En su laboratorio se estudian los mecanismos de acción y de resistencia de distintas drogas antituberculosas, y por esto resultaron ‘socios convenientes’ de Colinas y equipo, según relata. Sus investigaciones no sólo involucran la acción de compuestos contra MTB, sino también cómo ésta se defiende a través de mutaciones que vuelven inactivo al compuesto.

“La enzima AC, que está lo más tranquila dentro de la bacteria, es inactivada por el compuesto, lo cual demuestra que entra al bacilo de la tuberculosis. Después, lo que sigue es probar su efecto en una célula infectada”, describe Morbidoni y se entusiasma: “De ese modo quedaría demostrado que la droga tiene acción sobre el sistema biológico completo“.

Incidencia media

Como Jefe de la División Neumotisiología del Hospital Muñiz de Buenos Aires y docente universitario, Domingo Palmero explica que la Argentina es un país de incidencia media de TB, con 10.618 casos según cifras de 2011, y unos 200 nuevos cada año. “Aproximadamente la mitad de los enfermos están en CABA y conurbano bonaerense, mientras que un 30% corresponde a las provincias del norte. El impacto de las migraciones es fuerte”, apunta el especialista, médico consultor OPS-OMS.

Respecto del tratamiento médico, explica que tiene una duración mínima de seis meses, y asegura que “su éxito se ve amenazado por el fenómeno de la resistencia bacteriana. Una estrategia para minimizarla es la administración de medicación al paciente en un centro de salud o en su domicilio”. De acuerdo a su explicación, las formas de TB más peligrosas son la TB multirresistente y la extensamente resistente, resultado de errores atribuibles al sistema de salud o al paciente en la prescripción y toma de las drogas. El 5% de los casos en todo el mundo corresponde a estas formas y requiere un tratamiento de unos dos años.

Fuente: Conicet / Viernes 22 de Marzo de 2013


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Premio por investigar obtención de vacuna oral contra el Chagas

Investigadores del Conicet y las universidades de Rosario y el Litoral recibieron un premio de 800.000 pesos para desarrollar el prototipo de vacuna oral contra la enfermedad de Chagas, en un acto en la Embajada de Francia.

El proyecto presentado por los investigadores Christian Magni, Ana Pérez e Iván Marcipar fue el elegido entre ocho para ser premiado por el Consejo Nacional de Investigaciones Técnicas (Conicet) y el laboratorio francés Sanofi, como incentivo a la innovación en “enfermedades huérfanas” como Chagas, dengue, leishmaniasis, tuberculosis y fiebre hemorrágica argentina.

Del acto de premiación participaron el ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao; el presidente del Conicet, Roberto Salvarezza; el embajador francés, Jean Pierre Asvazadourian, y el director médico de la farmacéutica Sanofi, Cristian von Schulz-Hausmann.

Nuestro trabajo está enfocado a desarrollar una probable cura del Chagas y vamos a hacer un prototipo de vacuna oral con un sistema de delivery (transporte) de antígenos que nunca se había probado anteriormente, que va a ser introducido en el ser vivo a través del Lactococcus lactis, que ya se usa en los alimentos y es segura para uso humano“, contó a Télam la médica Ana Pérez.

En el largo camino hasta ahora infructuoso de hallar una vacuna eficaz para el Chagas, uno de los desafíos fue encontrar “un buen antígeno que genere respuesta de memoria en el organismo a largo plazo” y, por lo tanto, protección del organismo al parásito que infecta a la vinchuca.

“Elegimos Chagas porque pensamos que era una enfermedad huérfana en la Argentina, y definimos claramente que se trata de un prototipo innovador que se quiere analizar a nivel experimental, por lo cual, que lo haya definido Sanofi como posibilidad indica para nosotros que la idea es factible“, dijo Magni a esta agencia.

Está lejos de ser una vacuna, es un prototipo que no se hace de un día para el otro, pero la ciencia es eso: para nosotros ha sido un montón de plata recibida para hacer ciencia básica y tratar de encontrarle la vuelta para ser aplicada, y en estos años ha habido un impulso importante“, planteó.

Magni es doctor en Bioquímica del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario; Pérez es doctora en Ciencias Médicas e integra el Instituto de Inmunología Médica de la Universidad Nacional de Rosario y Marcipar es doctor en Ciencias Biológicas y del Laboratorio de Tecnología Inmunológica de la Universidad Nacional del Litoral.

El grupo de Marcipar es el encargado de generar los nuevos antígenos para ser introducidos en ratón; el equipo de Magni, el del delivery de los nuevos antígenos en Lactococcus lactis y el de Pérez, el de probar in vivo en ratones la efectividad de la vacuna.

Fuente: Télam / Jueves 14 de Marzo de 2013


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“Generar vacunas contra el Chagas tiene una gran importancia social”

Fernando Javier Sánchez Valdez es licenciado en Genética por la Universidad Nacional de Misiones.

Trabaja en el Instituto de Patología Experimental (IPE), una unidad ejecutora del Conicet y centro de referencia en el Noroeste Argentino, que investiga las infecciones producidas por los parásitos protozoarios Trypanosoma cruzi –causal de la enfermedad de Chagas– y Leishmania spp. Su proyecto de investigación y tesis doctoral le valió la beca Mariano Levin 2012.

–¿Le genera algún peso particular ser el primer salteño en ganar una distinción de esta categoría?

–La beca Mariano Levin es una responsabilidad enorme. Estoy muy orgulloso de haberla recibido y espero cumplir los objetivos planteados de la mejor manera posible. Constituye un antecedente importante en mi carrera y espero que me permita continuar con los proyectos planteados. Sin dudas, esta beca no hubiera sido posible sin los trabajos previos del grupo.

–¿Es difícil conseguir financiamiento estatal y/o privado para los profesionales que se dedican a investigar el Chagas?

–El financiamiento de cada investigador o becario en relación con su estipendio y los subsidios para realizar sus investigaciones pueden provenir de diferentes fuentes, entre ellas el Conicet, la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, los consejos de investigación de las universidades. En el sector privado, los subsidios se pueden obtener de la Fundación Florencio Fiorini, Bunge y Born, Bemberg, Mundo Sano, Capacitar, Laboratorios Roemmers, etc.

Además existen fondos del exterior. La OMS posee el Programa Especial para la Investigación en Enfermedades Tropicales denominado TDR. También existen subsidios provenientes de la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos, la Organización Panamericana de la Salud y compañías farmacéuticas multinacionales como GSK, Novartis, etc.

–¿Existen políticas públicas orientadas a financiar el diagnóstico, tratamiento e investigación de la enfermedad de Chagas?

–Con respecto al diagnóstico y tratamiento, existen normativas y apoyo de los programas de salud del Ministerio de Salud Pública. Para investigación, el Ministerio de Ciencia y Tecnología dispone de algunas políticas que priorizan estudios sobre enfermedades endémicas como el Chagas.

–En el caso del T. cruzi, ¿en qué se está trabajando?

–Se está trabajando en la manipulación genética de T. cruzi mediante deleción dirigida (eliminación completa) de genes con el objeto de crear parásitos atenuados que puedan ser empleados como vacunas experimentales para la enfermedad de Chagas. Además en el Instituto existen líneas de investigación que examinan la tipificación, mediante diferentes técnicas moleculares, de nuevos aislados obtenidos recientemente de zonas endémicas para la enfermedad de Chagas. Se están realizando también, en colaboración con médicos del Hospital San Bernardo, estudios de casos y controles en pacientes cardiópatas y no cardiópatas. Se están probando nuevas drogas antiparasitarias en modelos murinos (ratones) con infección crónica y aguda. Con estas investigaciones, se persigue dilucidar los mecanismos de patogenia de la enfermedad y obtener conocimientos para su tratamiento y prevención.

–¿Qué tan avanzado está el conocimiento acerca de la genética, filogenia y evolución del T. cruzi?

–Se han identificado los linajes del parásito que circulan en varias regiones –no todas– de Latinoamérica. Saber con certeza si la patología que provocan difiere entre un linaje y otro es una cuestión que queda pendiente.

–¿Qué objeto tiene la manipulación genética de T. cruzi?

–Actualmente es posible contar con los genomas completos de diversos patógenos, entre ellos el de T. cruzi. De esta manera, podemos identificar un gen específico en el genoma del parásito, por ejemplo, un gen que le permita al parásito infectar las células del huésped. Mediante diferentes técnicas de ingeniería genética es posible introducir secuencias de ADN exógeno (de origen externo) en el interior del parásito y eliminar o delecionar el gen de interés. Posteriormente es posible seleccionar los clones de parásitos portadores de la modificación genética. Mediante estas técnicas podemos producir parásitos atenuados, incapaces de producir daño en el organismo, pero con la capacidad de inducir una respuesta inmunológica que proteja al huésped de una posterior infección.

–¿Con estas técnicas se podrían producir vacunas?

–La generación de vacunas utilizando parásitos vivos modificados genéticamente ha cobrado interés en los últimos años, principalmente en enfermedades como la malaria, la leishmaniasis y la toxoplasmosis, aunque todavía se encuentran todas ellas en etapa experimental. En nuestro proyecto particularmente trabajamos con una cepa atenuada de T. cruzi en la que eliminamos una copia del gen Calreticulina.

–¿Cuáles fueron los resultados?

–La modificación genética en estos parásitos mutantes logró disminuir su capacidad replicativa, su diferenciación a estadios infectivos y, principalmente, logró reducir la capacidad natural que poseen estos parásitos de resistir el ataque del sistema inmune innato. En modelos animales esta cepa presentó una atenuación de su virulencia por lo que actualmente se están llevando adelante experimentos dirigidos a determinar la capacidad inmunogénica de los mutantes.

–¿Cree que su trabajo tiene un fuerte impacto social?

–Es difícil perder la perspectiva y la importancia social que tienen este tipo de proyectos, principalmente porque se relacionan con la generación de vacunas contra el Chagas.

Fuente: El Tribuno de Salta / Sábado 02 de Marzo de 2013


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Tres avances argentinos en vacunas

Investigadores del CONICET trabajan en el desarrollo de vacunas contra el VPH, VIH y la giardiasis.

La vacunación es el método más exitoso para inmunizar nuestro organismo contra una enfermedad. El procedimiento consiste en administrar, por vía intravenosa, nasal u oral, microorganismos o sus derivados para estimular la producción de anticuerpos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la vacunación previene entre 2 y 3 millones de muertes al año en todo el mundo.

Tradicionalmente las vacunas son elaboradas a partir de microorganismos vivos que han sido atenuados –es decir, debilitados para no causar infecciones–, como el virus vaccinia causante de la viruela, o bien a partir de virus inactivados o muertos, como el utilizado en la vacuna contra la poliomielitis. Sin embargo, también se utilizan segmentos aislados del agente patógeno, como proteínas o péptidos, como es el caso de la vacuna contra el Virus de Papiloma Humano (VPH).

Una vacuna alternativa para el VPH

Gonzalo Prat Gay y Leonardo Alonso, investigadores del CONICET en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires (IIBBA, CONICET- Instituto Leloir), desarrollaron una tecnología alternativa para producir una vacuna contra el VPH, que actualmente se encuentra en etapa preclínica.

Históricamente, la gran mayoría de las vacunas se obtuvieron a partir del virus inactivado. Esto significa que estadísticamente el 99.99 por ciento de los virus están ‘muertos’, pero el 0,01 restante puede resultar en una cantidad significativa de personas infectadas en una población de 40 millones de habitantes”, explica Prat Gay.

La tecnología desarrollada por los investigadores consiste en ensamblar un virus idéntico al patógeno pero ‘vacío’, es decir que no contiene la información genética, por lo cual no es infeccioso ni puede replicarse. Para crear este “pseudovirus”, que activará la respuesta inmune del sistema, se aíslan segmentos de la cubierta externa del virus llamada cápside.

Prat Gay explica que “en el caso del VPH, la cápside que protege al virus está formada casi exclusivamente por una proteína, llamada L1, y es a partir de este componente que logramos ensamblar el virus ‘vacío’”.

Cuando el sistema inmunológico humano detecta esta partícula actúa como si estuviera frente al virus y despliega los anticuerpos para que no pueda replicarse ni propagarse. “Esto sucede porque externamente es igual al VPH. Estamos ‘engañando’ al organismo para que cuando el virus real llegue ya esté inmunizado”, explica Alonso.

Esta vacuna preventiva fue la primera desarrollada en el país, y podría llegar a ser la primera en producirse localmente. El uso de esta tecnología alternativa permitiría reducir los costos de producción: según los investigadores, las bacterias son un vehículo de producción muy sencillo y económico, a diferencia de la técnica de inactivación, que se emplea en las vacunas tradicionales. Según Alonso, a partir de un fermentador con tres litros de cultivo bacteriano se pueden obtener hasta trescientas dosis.

La vacuna, que actualmente se encuentra en fase de desarrollo, tiene la ventaja de cubrir tanto las cepas de VPH de “alto riesgo” de cáncer como las de “bajo riesgo”, que causan lesiones benignas. Además, Prat Gay destaca que desarrollar esta tecnología base abre la posibilidad de usar la partícula pseudoviral de VPH como vehículo de vacunas para otras enfermedades.

Es el ideal de vacuna porque es una de las más seguras que existen. Aunque muy pocos virus de importancia en salud tienen una cápside homogénea como el VPH, en el futuro gran parte de las vacunas serán producidas a partir de fragmentos proteicos de los virus, no de virus enteros”, concluye Prat Gay.

Generar conocimientos para una futura vacuna contra el VIH

Magdalena Gherardi, doctora en ciencias biológicas e investigadora independiente del CONICET en el Instituto de Investigaciones Biomédicas y Retrovirus (INBIRS: ex-CNRS, CONICET-UBA), trabaja en investigación básica en el área de vacunas contra VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) para evaluar la necesidad de fabricar una vacuna específica para las variantes argentinas y con ello mejorar la protección contra el virus.

A partir del trabajo con modelos animales en ratones, el equipo del INBIRS observa las respuestas inmunes frente a los antígenos –sustancias que inducen la formación de anticuerpos e inmunidad mediada por células en el huésped– específicos de las variantes BF de VIH que circulan en el país.

Esta variante surgió por combinación de un virus subtipo B y otro subtipo F, y por lo tanto tiene en su genoma partes de uno y de otro”, explica Gherardi. De acuerdo con la investigadora, en Argentina aproximadamente el 50 por ciento de las infecciones son causadas por variantes derivadas del subtipo BF mientras que la otra mitad son causadas por virus del subtipo B.

Además, se empezaron a aislar en forma minoritaria variantes del subtipo C en nuestro país. En África, donde surgió la epidemia, hay más variabilidad de concentración de subtipos, es decir, que casi todos los posibles están presentes. En cambio, en Europa y Estados Unidos sólo predomina el subtipo B.

La investigación de Gherardi consiste en inmunizar a los ratones con vacunas experimentales que tienen especificidad para las variantes de Estados Unidos y Europa (B) ó para las variantes BF, para ver cómo y en qué medida podría impactar la especificidad frente a los distintos subtipos en la prevención del virus en Argentina.

Encontramos que la inmunidad que se genera es bastante subtipo específica, por lo que creemos que a futuro convendría desarrollar una vacuna que contenga antígenos para las variantes que circulan en nuestro país”, explica y continúa: “También demostramos que mezclando antígenos del subtipo B junto con las variantes BF podríamos provocar una respuesta inmune más amplia con posibilidad de abarcar ambos tipos”.

Según Gherardi estos avances sirven como precedente para que la vacuna que se implemente en Argentina en un futuro sea específica para la variante BF y permita obtener mejores resultados.

Las investigaciones del grupo de Gherardi han sido recientemente publicadas en la reconocida publicación especializada PLOS ONE.

Inmunizar contra la Giardiasis

Fernando David Rivero, bioquímico, investigador asistente en el Centro de Investigación y Desarrollo en Inmunología y Enfermedades infecciosas en Córdoba (CIDIE, CONICET), diseñó junto a científicos del Laboratorio de Bioquímica y Biología Molecular (Facultad de Medicina, Universidad Católica de Córdoba) una vacuna por vía oral contra la Giardiasis, causada por el parásito Giardia lamblia.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud esta enfermedad infecta anualmente a 200 millones de personas en África, Asia y América Latina, con especial impacto en niños de hasta cinco años por ser una etapa del desarrollo donde la buena nutrición es fundamental.

El objetivo de la vacuna es combatir este parásito intestinal, que puede provocar desórdenes alimentarios severos y síndromes de mala absorción cuya forma más grave son la desnutrición, la deshidratación y la diarrea que en algunos casos pueden causar la muerte.

Este parásito se adhiere a la pared intestinal con ventosas y tiene la capacidad de bloquear los receptores que permiten el ingreso de los alimentos. Giardia lamblia se caracteriza por estar rodeado superficialmente por una cubierta de doscientas proteínas aproximadamente y es frente a este recubrimiento que se dispara la respuesta inmune. Al mismo tiempo, evade la reacción del cuerpo humano gracias a esta “cubierta” mediante un fenómeno conocido como variación antigénica.

Descubrimos que cada vez que infecta al huésped muestra un tipo de proteína, como si fuera un disfraz, y cuando el sistema inmune comienza a reconocerlo y a protegerse, el parásito cambia esa proteína por otra distinta”, explica Rivero.

Junto a Hugo Luján, investigador principal del CONICET y director CIDIE, Rivero desarrolló una tecnología para obtener un anticuerpo único y finalmente la vacuna.
Lo que hicimos fue aislar todas las diferentes proteínas que están en la superficie de Giardia y administrarle al sistema inmune el repertorio completo de antígenos del parásito para protegerlo a futuro”, comenta Rivero.

Además los investigadores encontraron que la administración vía oral, la misma por la que ingresa la Giardia, sería la mejor forma de inmunizar, ya que las proteínas llegan intactas al intestino donde son absorbidas y se genera una respuesta. Esto sucede porque mientras atraviesan el tracto digestivo –estómago e intestino– no son degradadas por el jugo gástrico ni las enzimas intestinales.

Rivero señala que la implementación de esta nueva vacuna oral sería una forma de abaratar los costos, lo que a su vez permitiría avanzar hacia una mayor cobertura. Además es un método no invasivo y sería mejor tolerado por los pacientes.

Por este trabajo Rivero fue nombrado Innovador Solidario del Año por la publicación Technology Review en español, dependiente del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) de Estados Unidos.

Fuente: Conicet